El Corazón Delator de Lester Lane

Solapas principales

 

“Recuerdo que cuando le dio el infarto yo le acompañé en la ambulancia, y con los dolores tremendos que sufría me cogió la mano y me dijo: “tú tienes que ser el mejor”. Nunca he olvidado aquellas palabras. Fue un gran entrenador después de haber sido un maravilloso jugador que asombró al mundo en la Olimpíada de Roma.” (entrevista a “Chus” Iradier, El Mundo Deportivo, 23 de Febrero de 1984)

Hay dos maneras de contar una historia, pero yo sólo puedo contar ésta de una de esas maneras: desde fuera, desde la oscuridad. Mal. Lester Lane nació en Purcell, Oklahoma, el 6 de Marzo de 1932, y formó parte de los equipos de baloncesto, fútbol y atletismo (salto de altura) de la Universidad de Oklahoma. El principal deporte de los “Sooners” era el fútbol (el otro fútbol), y Lane participó en una de las mejores épocas de ese equipo como “defensive halfback” titular, pero su auténtico lugar estaba en la cancha de baloncesto. Fue el primer jugador en la historia de la universidad en alcanzar los 1000 puntos, y en su temporada senior promedió casi 20 puntos con un escalofriante 33% de acierto, por lo que fue elegido “Helms All American”. Los Philadelphia Warriors lo escogieron en la novena ronda del draft de 1955, pero el baloncesto profesional no era una opción viable para un jugador que no llegaba al 1.80 de estatura.

Sin embargo, en los años cincuenta existía la posibilidad de continuar practicando deporte amateur más allá de la universidad: la Amateur Athletic Union (AAU). Muy cerca de Oklahoma, en Kansas, la “Vickers Petroleum Company” decidió crear un equipo de baloncesto con fines publicitarios. Esa pequeña empresa familiar que se presentaba a sí misma como la última petrolera independiente era propiedad de los hermanos Jack y Jim Vickers, de los Vickers de toda la vida. Ambos eran muy aficionados al deporte, sobre todo al golf, y Jim Vickers, vicepresidente de la compañía, reunió una plantilla basada en Dick Boushka, una gran estrella universitaria, “Swede” Halbrook, un inmenso pívot de más de siete pies, y Les Lane. Jim Vickers había formado parte del equipo de golf de la Universidad de Oklahoma, y tiró de contactos para conseguir el fichaje de Lane, que acababa de regresar de una gira por Sudamérica con un combinado de la AAU.

Los Wichita Vickers se convirtieron en uno de los mejores equipos de la National Industrial Basketball League (NIBL), y Les Lane fue elegido en dos ocasiones como “All American” de la AAU gracias a su infalible tiro en suspensión. Sin embargo, los Vickers no terminaban de ofrecer su mejor cara en el Torneo de Denver, auténtico campeonato de la AAU, hasta que contrataron como entrenador al prestigioso Alex Hannum en 1958. Hannum venía de ganar un campeonato de la NBA y era conocido por su afán competitivo y su nivel de exigencia, pero según Lane “también te hacía sentir que eras el mejor jugador del mundo”. Esa combinación de exigencia y cercanía con los jugadores condujo a los Wichita Vickers a la victoria en el Torneo de Denver de 1959, después de apalizar a los Phillips 66ers por un contundente 105-83 en una final en la que el máximo anotador fue precisamente Les Lane con 29 puntos.

La mayor trascendencia de esa victoria era que el año siguiente, 1960, era año olímpico. Entonces la representación internacional deportiva de los EEUU estaba compartida entre la NCAA y la AAU, y la composición de la selección de baloncesto se decidía en un torneo preolímpico al que acudían los mejores equipos de cada ámbito. Como vigentes campeones, los Wichita Vickers tenían muchas posibilidades de clasificarse para ese torneo, especialmente al presentarse con el mismo equipo que había triunfado el año anterior. Sin embargo, los Buchan Bakers de Seattle dieron la gran sorpresa en cuartos de final y eliminaron a los Wichita Vickers por 83-93. Fue un durísimo golpe para los Vickers, que perdían de una tacada la posibilidad de revalidar su campeonato y la de acudir al torneo preolímpico. Aunque no para todos.

Los equipos de la AAU clasificados para el torneo tenían la posibilidad de reforzarse con jugadores de los equipos eliminados, y así los Phillips 66ers incorporaron a Les Lane. El equipo campeón del torneo enviaría a la selección a seis jugadores, mientras que el resto saldrían de los demás equipos. Como se esperaba, el potentísimo equipo de estrellas universitarias entrenado por Pete Newell se alzó con la victoria, convirtiéndose así en la base de una de las mejores selecciones olímpicas de la historia: Oscar Robertson, Jerry West, Walt Bellamy, Jay Arnette, Terry Dischinger y Darrall Imhoff. Con Jerry Lucas de Ohio St. y Adrian Smith de las fuerzas armadas, quedaban cuatro plazas para la AAU: Bob Boozer, Burdie Haldorson, Al Kelley y... Les Lane.

No faltó la polémica, que se centró en la presencia de Kelley y Lane por delante de otros jugadores de prestigio como Larry Siegfried o John Havlicek. Sin embargo, la opinión de Pete Newell era bien distinta, quizás no en el caso de Kelley (relegado a duodécimo jugador de la plantilla) pero desde luego sí en el de Les Lane. Desde el comienzo de la preparación, Newell había dedicado buena parte de su atención a conseguir lo que él definía como una proporción adecuada entre jefes e indios en la pista. Temía que la propia abundancia de estrellas universitarias en el equipo fuera contraproducente, y para evitarlo trabajaba dos aspectos: convencer a las estrellas de sublimarse en el juego colectivo, y poner en cancha quintetos que incluyeran jugadores con actitud de sacrificio. A pesar de haber sido un anotador durante toda su carrera, Les Lane se mostró dispuesto a hacer exactamente lo que Pete Newell necesitaba de él, y gracias a ello consiguió un puesto en el quinteto titular nada menos que acompañando a Oscar Robertson y Jerry West. La selección estadounidense conquistó el oro sin perder ningún partido, y aunque Lane ocupó un papel secundario es imposible no apreciar que sus mejores actuaciones se produjeron casualmente en los partidos más importantes.

Lester Lane volvió a su país con la medalla de oro para encontrarse con la disolución de los Wichita Vickers debido a la retirada simultánea de seis de sus jugadores. Jim Vickers había tenido la peregrina idea de intentar fichar a Jerry West, y cuando descubrió el dinero que le ofrecía la NBA se quedó frío. Declaró que el dinero necesario para montar un equipo de buen nivel se salía de sus posibilidades, y decidió abandonar la aventura de la AAU para intentar conseguir una franquicia profesional junto a un grupo de empresarios de Denver.

Les Lane encontró acomodo en los Denver – Chicago Truckers, y volvió a realizar una gran temporada como titular hasta la final del torneo de la AAU, donde fueron derrotados por los Cleveland Pipers. Después de esa derrota, el legendario entrenador John Dee anunció su retirada, y los propietarios ofrecieron el puesto a Lester Lane. Lane decidió retirarse como jugador y aceptar la oferta de convertirse en el nuevo entrenador de los D – C Truckers. En su debut como entrenador devolvió a los Truckers a la final del Torneo de la AAU de 1962, aunque volvieron a perder esta vez contra los Phillips 66ers. A pesar de esa derrota, su brillante debut en los banquillos sirvió para que la AAU se fijara en él como entrenador de la selección nacional que iba a acudir al Mundobasket de Manila en diciembre de 1962 (la FIBA aún no reconocía a la NCAA como representante de los EEUU). Sin embargo, el debut de Lester Lane como entrenador en competición internacional oficial aún tendría que esperar, ya que la negativa de las Filipinas a conceder visado de entrada a los jugadores de la selección yugoslava provocó la suspensión del Mundial, que terminaría celebrándose meses después en Yugoslavia. Para intentar aprovechar los partidos se celebró un torneo internacional en Manila, en el que el combinado de la AAU entrenado por Lane se alzó con un brillante triunfo contando sus partidos por victorias.

Sin embargo, el baloncesto de la AAU estaba dando las boqueadas. Denver, no tuvo equipo de liga en la temporada 1962-63, y para el torneo tuvo que ser Lester Lane el que organizara una plantilla deprisa y corriendo. Los Denver – Chicago Truckers llegaron una vez más a la final, pero de nuevo salieron derrotados como en las ediciones anteriores. Ése fue el final de los Truckers, y prácticamente del torneo en sí, conforme iban desapareciendo los últimos equipos clásicos de la liga industrial. No podían competir con la NBA, y ya no tenía sentido patrocinar una competición de segunda fila. Lester Lane pasó a entrenar combinados “all stars” de la AAU o de las Fuerzas Armadas, con los que hacía giras por Europa, Asia y Sudamérica creándose una sólida reputación internacional. Gracias a ello llegó su gran oportunidad como entrenador de la selección nacional de México: los Juegos Olímpicos de 1968 iban a tener como sede la ciudad de México, y como suele suceder el país se volcó para intentar ofrecer el mejor nivel competitivo que pudieran en todos los deportes. La selección de baloncesto se presentaba con Manuel Raga y Arturo Guerrero como principales valores, y se buscaba un gran entrenador para reverdecer los viejos laureles de los JJOO de 1936 y 1948.

Lester Lane debutó como seleccionador con la medalla de plata en los Juegos Centroamericanos de 1966. Su primera competición importante fue el Mundial de 1967 en Uruguay, encuadrados en el grupo A con EE.UU., Yugoslavia e Italia. A pesar de ello, México completó un torneo más que notable: vencieron a Italia en dos ocasiones, y aunque quedaron eliminados de la lucha por las medallas ganaron todos sus partidos en la fase de consolación para terminar en octavo puesto. En los Juegos Panamericanos del mismo año, celebrados apenas un mes después, su papel fue aún más destacado ya que conquistaron la medalla de plata con ocho victorias y sólo una derrota (frente a EEUU). Esta buena racha continuó en los Juegos Olímpico de 1968, ya que sólo cedieron frente a la URSS y a Brasil y terminaron en un brillante quinto puesto (ayudados por los árbitros, según la prensa española después del partido contra España). Ese notable éxito le abrió las puertas del baloncesto europeo, y así se rumoreó que Lane podría venir al Ignis de Varese junto a Raga. Sin embargo, la sorpresa saltó con el anuncio del fichaje de Lester Lane por el Kas.

La Sociedad Deportiva Kas, conocida sobre todo por su equipo ciclista, era propiedad de Luis Knorr, cabeza de una célebre familia de empresarios radicada en Vitoria. El club de baloncesto de la S.D. Kas de Vitoria había conseguido asentarse en la Primera División de la entonces Liga Nacional de Baloncesto, pero en el verano de 1968 estaba pasando por una gravísima crisis institucional que a la larga terminó desembocando en su desaparición. El detonante fue la destitución de Javi Añúa, el popular entrenador local que había sido el gran artífice del ascenso y que había llevado al club a un meritorio quinto puesto en liga y a una final de copa en 1967, que suponía clasificarse para la Recopa. El directivo Dalmacio Langarica aspiraba a un crecimiento del equipo de baloncesto similar al experimentado por el ciclismo, y a pesar de que el equipo seguía su buena marcha en la temporada 67-68 camino de la cuarta plaza, la eliminación en octavos de final de la Recopa a manos del AEK provocó el cese de Añúa y su sustitución por Vicente Gallego, a la sazón amigo personal de Langarica.

Según el propio Javier Añúa, la reacción de los aficionados a ese cambio fue el boicot a los refrescos de la marca Kas en toda Vitoria, lo cual provocó la furia de Luis Knorr y su decisión de trasladar el equipo a Bilbao aprovechando el descenso del Águilas de Paco Díez. Este traslado irregular no sólo provocó una sanción por parte de la FEB, sino que nunca llegó a ser aceptado por unos aficionados bilbaínos que seguían fieles al Águilas. Pero de momento el Kas seguía con sus planes para construir un equipo de primera fila, y para ello necesitaban un técnico que hiciera olvidar los éxitos de Añúa en Vitoria. La ocasión la encontraron en la visita a Vitoria de la selección mejicana a principios de verano como parte de una gira de preparación para los inminentes juegos olímpicos. Fue entonces cuando los directivos del Kas se pusieron en contacto con Lester Lane y le ofrecieron un contrato que se decía descomunal para el baloncesto de la época, aunque el técnico prefirió no anunciar su contratación hasta pasados los juegos. No finalizó ahí el esfuerzo económico del Kas, sino que a continuación ficharon a Jose Luis Sagi-Vela de Estudiantes y lo intentaron con Luis Martínez Arroyo. El Kas ya poseía uno de los bloques nacionales más sólidos de la liga, con jugadores del calibre de Moncho Monsalve, Chus Iradier, Chema González Capetillo o Carlos Luquero, así que con los nuevos fichajes más el americano Stephen Sullivan el Kas aspiraba nada menos que a discutirle el título de liga al todopoderoso Real Madrid.

Aunque los resultados deportivos estuvieron un poco por debajo de lo esperado y no lograron pasar del cuarto puesto en liga y semifinales de copa, Lester Lane dejó una profunda huella en sus jugadores y en todo el baloncesto nacional. Sus métodos de trabajo revolucionaron el entrenamiento de un baloncesto español que aún estaba en una etapa muy rudimentaria. “Lester revolucionó la preparación física. Trabajaba con unos aparatos que se llamaban exergenies, y los efectos fueron espectaculares: Jose Sagi-Vela tiraba desde dos metros más lejos, Chus Iradier saltaba hasta las nubes.” A diferencia de los técnicos de la época, Lane trabajaba a jornada completa con el equipo, a menudo tomando parte activa gracias a su magnífica forma física. También introdujo la “Shuffle Offense”, un sistema de juego creado por su entrenador Bruce Drake en la Universidad de Oklahoma. El “shuffle”, una de las bases del baloncesto moderno, es un sistema diseñado para compensar la falta de poderío interior mediante un sistema de bloqueos y cortes del lado fuerte al lado débil en el que los jugadores van pasando por todas las posiciones buscando un emparejamiento favorable. Este sistema de acción continua, casi sin precedentes en España, supuso una revolución en el baloncesto nacional.

Además de sus profundos conocimientos técnicos, Lester Lane destacaba por una simpatía con la que convertía en amigos hasta a los entrenadores rivales. Con su carácter abierto y su afán docente, Lane dio numerosas charlas para extender la afición al baloncesto y compartir sus conocimientos, normalmente acompañado de un Moncho Monsalve que le servía de intérprete. “Lester fue un entrenador de calidad y abierto como todos los americanos de gran nivel a propagar sus conocimientos. Daba charlas por todos los lados,” recuerda Añúa. Auténtico apasionado de este deporte, se hizo famoso por su gesticulación en la banda, que provocó algunas sanciones arbitrales. Dicen que en uno de los primeros partidos, un amistoso saldado con derrota, Lester Lane terminó tan enfadado por el rendimiento del equipo que salió del vestuario dando un portazo y a punto estuvo de volver a casa caminando del cabreo que tenía.

Esa misma pasión fue la que terminó traicionando a Lester Lane. A finales de octubre de 1970, durante un entrenamiento de pretemporada antes de la que iba a ser su tercera campaña en el Kas, Lane sufrió un gravísimo infarto de miocardio. Su vida corrió peligro durante varios días, antes de empezar una mejoría gradual que permitió anunciar su recuperación. Sin embargo, el diagnóstico de los médicos fue categórico: debía abandonar los banquillos de manera definitiva. Lester Lane se vio así obligado a abandonar Bilbao y volver a su país, donde continuó con su rehabilitación. Su estado fue mejorando hasta tal extremo que decidió desafiar el dictamen médico y volver al baloncesto activo como entrenador del Santos de Méjico en junio de 1972. Al terminar la temporada recibió la oferta más tentadora de su carrera, el puesto de entrenador del equipo de baloncesto de su “alma mater”, la Universidad de Oklahoma, liderado por una futura estrella de la NBA como Alvan Adams. Lester Lane no pudo resistirse, y el 6 de abril de 1973 firmó como nuevo entrenador de los “Sooners”.

Nunca llegaría a debutar. El 5 de septiembre durante un partidillo de entrenamiento sufrió un segundo infarto del que ya no pudo recuperarse. Murió como había vivido, pegado a una cancha de baloncesto, dejándose el corazón en cada jugada. Sucedió hace tanto tiempo que la mayoría de los aficionados no han oído hablar de ese hombre que recorrió el mundo compartiendo lo que el baloncesto le había enseñado y le había hecho sentir. Al fin y al cabo, todos los caminos llevan a Roma, y Bilbao es el centro del universo.

Hay otra manera de contar esta historia, pero sólo podrían hacerlo quienes lo conocieron y lo siguen recordando: los Añúa, Monsalve, Iradier, Sagi-Vela, Pintor. Seguramente pensarán que no he entendido nada y que lo he contado todo al revés, pero soy quien soy y sólo puedo contar esta historia desde fuera, desde la oscuridad. Mal.

Agradecimientos a Javier Añúa, Fernando Martínez y al “Golden Age of AAU Basketball”.

Comentarios

Sencillamente co-jo-nu-do
Meej, a cada artículo mejoras como los vinos de reserva cada estación.
Y la cita de principio y fin del artículo, no por conocida (en otros términos), menos agradable y amena.
Gracias por aproximarnos a un trozo de historia del baloncesto

y efectivamente, lester lane fué en su momento un, no se, acicate o nuevo impulso en el basket español. Yo almenos así lo recuerdo

el tal Junguitu, que luego jugó en unos cuantos equipos-creo que al final de su carrera incluso en el equipo de Verín (ourense), fué uno de los primeros aleros de casi dos metros..le daban 1.98..algo rarísimo para la época..pero que gustazo ver otra vez al Kas (era mi equipo..y el Aguilas y claro, la Penya) ver al Picadero de Albanell , Alocén, Codina,creo que tb Pedro Cifré y Soler están ahí ..el Barsa con me parece reconocer de pivot a Juan Fa, Sada.. el Kas..joer, Sullivan, Capetillo..uf, mi tierna infancia y los partidos de basket del domingo por la mañana en la tele..después de jugar yo el mio a casa de mis abuelos y en la tele el Kas, Joventut, San José Irpén, Mataró, o el que fuese. jaja, que recuerdos..pero los chandals americanos ya existían..no los de felpa, sino los de ese tejido brillante que muchos equipos llevaban

LOs jovenes eramos del Aguilas y los nuevos ricos que se apuntan solo a caballo gandor del KAS pero Sagi Vela era genial, Iradier saltaba un montón..para la época y luego llegaron los Iñaki Sarria Peru Izaguirre hasta un tal Junguitu pero Lester Lanes trajo la modernidad al basket vasco...y los chandal americanos

Magnífico artículo, como todos los de esta serie. Un poco de historia siempre viene muy bien. Ayuda a aprender de donde viene este deporte. Además de las historias que cuentas sobre americanos, sería estupendo que alguien contara temas de la historia del basket de por aquí: equipos y jugadores históricos, personajes y situaciones... Saludos

Fenomenal artículo, Meej. Había leido algunas cosas sobre Lane y sabía que murió de un infarto, pero poco más. Por lo que veo dejó huella en aquellos que le trataron, y en mi humilde opinión, grande es el legado si todavía algunos que no le conocimos le recordamos por sus hechos.

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