¡Ali bomayé!

 

En estos últimos días, cuando empiezo una conversación con alguno de mis amigos estadounidenses, la segunda pregunta después del cortés “How are you?” es: “How does your Bracket look? (“¿Cómo va tu Cuadro”). El Cuadro es, por supuesto, el famoso Bracket del Torneo a 65 de la Liga Universitaria, la NCAA.

Lo cierto es que cada año, el lunes posterior a las dos primeras rondas del Torneo de la NCAA, el tema de conversación es precisamente ese: cómo va nuestro Cuadro. Pero este año el tenor de la pregunta es diferente. Lo que en realidad nos estamos preguntando es: ¿Cómo de mal va tu Bracket?. Y la verdad es que el Cuadro no nos va bien a casi ninguno de nosotros. La mayoría de los Brackets que hemos dibujado al empezar el Torneo están seriamente afectados por la gigantesca derrota del equipo de la Universidad de Kansas a manos de los chicos de Northern Iowa.

Cualquiera que hubiera escogido a Kansas como campeón, muchos; o como equipo para la Final Four –un servidor, por ejemplo- ya tiene el Cuadro hecho añicos: incluso antes de llegar a los Dulce Dieciséis.

Bien es verdad que siempre hay algún tipo listo –o que se hace el listo- que te suelta aquello de “ya lo dije yo”, pero casi ninguno nos lo creemos. ¿Quién en su sano juicio iba a pensar que Kansas University diría adiós a todo en la ronda equivalente a nuestros dieciseisavos de final?.

Pero el hecho claro es que, a expensas de que siga habiendo sorpresas mayúsculas y nos encontremos una final entre el St. Mary’s y el Northern Iowa, este Torneo de 2010 ya ha quedado definido por la sorprendente derrota del equipo al que muchos habían adjudicado la etiqueta de campeón desde el primer día de competición.

En realidad, incluso con los Brackets patas arriba, muchos estamos francamente contentos de que un equipo pequeño como es el Northern Iowa haya batido a uno grande, a un auténtico acorazado, como es el Kansas. Damos por bueno el perder el poco prestigio que nos queda a algunos a cambio de ver cómo el Torneo recupera parte de su esencia.

Los chicos de Iowa Norte no han sido los únicos en dar una gran sorpresa, por supuesto. La lista de héroes es amplia y va desde el ya citado equipo de Saint Mary’s hasta los empollones de Cornell, sin olvidarnos del conjunto de la Universidad de Washington que, a pesar de ser de Seattle, anda por la parte Este del Cuadro derrotando a conjuntos superiores a ellos como son Marquette o Nuevo México.

En realidad, lo que hacen estas derrotas tan sorprendentes es devolvernos a todos el alma de este Torneo. El mito -tan manido, pero siempre tan necesario- de la Cenicienta que aniquila a la reina oficial del baile sigue siendo real. Creíamos haberlo olvidado, sobre todo después de que, en 2007 y en 2009, ganaran los equipos favoritos. Y ya no digamos en 2008, el año en el que jugaron la Final Four los cuatro equipos que eran cabezas de serie número 1 en sus respectivas regiones. Sí, necesitábamos aire fresco en el Torneo. Necesitábamos volver a encontrarnos con lo imposible.

Escrito lo cual, debo decir que, a pesar de tanta sorpresa, mi Cuadro no va tan mal. Aún sobreviven tres de mis favoritas a la Final Four (Kentucky, Syracuse y West Virginia) y se han metido también otras tres de mis apuestas más arriesgadas, Butler, Xavier y Washington en los Dulces 16. La verdad es que no me puedo quejar.

Otros van bastante peor. Por ejemplo, el Presidente Obama –a quien hoy supongo muy feliz por la aprobación final de su nueva Ley de Reforma Sanitaria- que tiene su Bracket bastante hecho añicos, la verdad. El líder del mundo libre eligió no sólo a Kansas sino también a Villanova para su Final Four ideal. Y Nova, como es bien sabido, cayó ante el modesto equipo del St. Mary’s en otra sorpresa monumental de este Torneo.

Como jugadores más notorios de esas universidades-cenicientas podríamos citar a varios. Por ejemplo, a Omar Samahan, el tosco gigante del St. Mary’s, que destrozó casi él solito, a Villanova. O bien al trío de tiradores de la Academia Cornell: Ryan Wittman, Louis Dale, y Chris Wroblewski, que juegan en una universidad con mucho más prestigio escolástico que deportivo y cuya Conferencia –la Ivy League- recoge a las universidades más elitistas de todo el país. Por cierto, no tenía un equipo representativo en los Dulce 16 desde hacía más de 30 años. El último fue Penn, en 1979. Ya ha llovido.

Pero de todos esos jugadores, me voy a quedar con Ali Farokhmanesh. El chaval que en el partido frente a Kansas anotó el triple decisivo que acabó matando a los Jayhawks. Por cierto, después me he enterado de que su entrenador no previó, ni mucho menos recomendó, esa jugada. Pero, una vez encestado ese triple ganador, Ben Jacobson, el técnico de Northern, hizo lo que hacen todos los entrenadores cuando un jugador de su equipo se juega un balón fuera de lo establecido y, sin embargo, acaba entrando: aplaudir.

 

He titulado esta entrada ¡Ali bomayé! (¡Ali, mátalo!) porque volví a ver hace poco ese gran film titulado “When We Were Kings” (“Cuando éramos Reyes”), el oscarizado documental dirigido por Leon Gast en 1996, sobre aquel legendario combate de boxeo –The Rumble in the Jungle, “El Rugido de la Selva” se le denominó- que se celebró en Zaire (hoy República Democrática del Congo), el año de 1974, y que enfrentó al gran Muhammad Ali y al no menos grande George Foreman. ¡Ali bomayé!, ¡Ali, mátalo!, fue el grito de guerra con el que los congoleños animaban a Ali, mucho más popular entre ellos que su contrincante.

Pues bien, teniendo en cuenta lo que Ali Farokhmanesh le hizo a los elegidos de Kansas el otro día en Ciudad Oklahoma, la verdad es que ese grito me parece muy apropiado. Farokhmanesh deslumbró: anotó los cinco últimos puntos frente al Kansas –el partido acabó con un marcador de 69 tantos a 67 a favor de N. Iowa- y propició una derrota de proporciones ciclópeas. Un campanazo que ya está siendo considerado por muchos analistas como la derrota más importante de todos los tiempos en la NCAA.

A veces, como ha sucedido en este caso, los números del basket están más cerca de la verdad que la percepción general, que el feeling. Las Panteras de Northern Iowa pueden, y así lo han demostrado, estar en casi perfecta paridad con los Jayhawks de Kansas en casi todas las categorías estadísticas. Y, sin embargo, Kansas, tal vez por su mega presupuesto anual para baloncesto, o quizás por gran su tradición ganadora, o puede que por su buena Temporada Regular, siempre fue el claro favorito en este partido frente al Northern Iowa. En un 89 por ciento de las apuestas globales, concretamente.

Ni que decir tiene que Kansas era también el favorito más claro para ganar el Torneo de la NCAA de este año. Una mayoría simple de aficionados, un 40 por ciento exactamente –y entre ese 40%, el Presidente Obama- apostó por Kansas como campeón el día que se abrieron los libros. Por supuesto, contar con un base como Sherron Collins y con un entrenador como Bill Self ayuda a que te consideren favorito. Y el hecho de haber ganado el Torneo hace solo dos años, en 2008, mucho más. Y, sin embargo, ahora el Kansas no tiene nada. Sólo lágrimas de dolor y lamentos por lo que pudo ser y no fue.

Todas estas sorpresas, pero en particular esta de Northern Iowa frente a los Jayhawks, han dado alas a los partidarios de la expansión del Torneo de la NCAA a 96 equipos. Esto es la evidencia clara, argumentan, de que cualquier equipo –literalmente - de la Liga Universitaria de Baloncesto puede conquistar el título de campeón.

Lo cual está muy bien. Pero esa teoría –que cualquiera puede ganar a cualquiera- ya era válida antes de que el St. Mary’s se cargara al Villanova y, por supuesto, mucho antes de que Northern Iowa aniquilara a Kansas. La expansión no cambia para nada el concepto.

Las Panteras jugaron un partido casi perfecto frente a Kansas. Y el chaval Ali fue el líder que les guió hacia la gloria. El chico, por cierto, ya había dado muestras de su capacidad anotando otro triple muy importante en el partido de la ronda preliminar frente al Nevada-Las Vegas: una canasta de tres que resultó clave y que cambió el curso del partido de forma definitiva. Así que el chaval Farokhmanesh ya es, por derecho propio, una nueva leyenda de la March Madness.

Muchos analistas aseguran que este es uno de los mejores Torneos de la NCAA que se recuerdan en mucho tiempo. Es posible. Pero si lo es, si este es realmente uno de los mejores torneos de la historia, o incluso el mejor, la razón principal será un chaval llamado Ali. El chico que mató a Kansas.

Comentarios

Ya avisaste en este blog que NI y Cornell estaban muy arriba jeje.

Esto es el March Madness. Siempre nos quedará algún George mason. Larga vida a los Panthers y a Ali.

Blog A Place in south. Saludos

lo de NI es de traca, pero lo de Cornell increible, la pena es que con lo bien que lo estan haciendo kentucky va a ser demasiado...
P.D.: NI tiene un equipo sacrificadisimo les vi justo el partido contra Kansas (viva la espn jaja), gran defensa presionante, parecida a la europea y las cosas muy claritas en ataque (15 minutos sin ninguna perdida, en USA todos sabemos lo que es)

NI y Cornell nos han hecho volver a saborear el basket de la March Madness. When we were kings me impactó como documental. Genial articulo como siempre.

NI y Cornell nos han hecho volver a saborear el basket de la March Madness. When we were kings me impactó como documental. Genial articulo como siempre.

yo lo de cornell pues bueno, tampoco esk me lo esperase, pero si sabia k podian dar problemas a cualquiera si tenian un buen dia desde fuera, pork tiran que da gusto, pero lo de NI... no se lo esperaba ni dios, pero weno, soy de duke pero aora mismo mi corazoncito quiere k NI logre la gesta, y a buen seguro k si ocurre en los años venideros aran asta pelicula si eso ocurre, un saludo

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