DE POLIDAMAS A JORDAN: LOS OJEADORES Y UNA HOJA DE PAPEL

Solapas principales

 

Está documentado que Polidamas de Escotusa fue uno de los atletas griegos más famosos de la Antigüedad. Polidamas fue campeón de pankration (pancracio, en castellano): un deporte que combinaba el boxeo con la lucha, en lo que sería una versión antigua del moderno, y cada vez más popular, deporte conocido como MMA, “Mixed Martial Arts”.

Polidamas barrió a sus oponentes en la modalidad de pancracio en los Juegos Olímpicos celebrados el año 408 antes de Cristo y gozó de una gran reputación en su tiempo. Sus proezas atléticas fueron a menudo comparadas con las del mítico Heracles, héroe y semidios, que luego fue conocido como “Hércules” por los romanos.

Parece ser que Polidamas de Escotusa era un verdadero gigante para la época. Un verdadero Heracles de carne y hueso. Se dice que medía bastante más de dos metros y que su fuerza era sencillamente descomunal. Cuentan las crónicas que en una ocasión se enfrentó, a pecho descubierto, a un león al que finalmente abatió. Y que lo hizo, nada menos, en el legendario Monte Olimpo. También se cuenta que, en otra ocasión, detuvo un carro tirado por caballos. A pesar de que el carro en cuestión iba en movimiento, la fuerza de Polidamas impidió que siguiera adelante.

En la época de Polidamas no había, naturalmente, ningún medio de comunicación que permitiera que la fama de Polidamas de Escotusa traspasara las fronteras de la Antigua Grecia. Sin embargo, entre la multitud que acudía a Olimpia a ver los Juegos había algunos enviados extranjeros –a los que podríamos denominar perfectamente como “ojeadores”- que iban anotando en sus papiros los hechos y sucesos de Polidamas. Esos ojeadores, persas concretamente, utilizaron después esas notas para informar al rey Darío II de Persia de las prodigiosas hazañas del increíble superatleta griego.

Basándose en los informes de sus ojeadores, el rey Darío II invitó entonces a Polidamas de Escotusa a visitar Persia. Le contrató, concretamente, para que se enfrentara a sus tres mejores luchadores: un trío de pancratistas a los que se conocía con el apodo de “Los Inmortales”. Darío II garantizó a Polidamas una cantidad fija de salida y se acordó igualmente que recibiría una gran suma de dinero adicional si salía victorioso de los tres combates. Cuentan las crónicas que Polidamas completó felizmente el triplete y que salió victorioso del desafío imponiéndose a los tres campeones persas con relativa facilidad.

Casi 2.500 años después, la crisis económica está cebándose en muchos clubes de la NBA, la Liga Profesional Norteamericana de Baloncesto. Y, como suele ser frecuente cuando se pide a los estrategas financieros de las empresas que recorten gastos de explotación, los linces del departamento de Control Financiero están recortando el chocolate del loro: en este caso recortando, sobre todo, los gastos de scouting.

El scouting –tanto en su versión de scouting de equipos rivales, como en su versión de scouting de talento futuro- viene a costar a los equipos unos 150.000 dólares anuales por ojeador. Sin contar con los gastos –frecuentemente muy altos- de locomoción en los que incurren los scouts. Éstos, por su parte, aseguran que eliminarlos de la nómina del club incidirá en la calidad del juego y en la preparación ante los rivales –en el caso de los scouts NBA- y en el seguimiento del talento futuro a nivel nacional e internacional en el caso de los ojeadores que viajan a ese lugar etéreo que los americanos denominan “overseas”.

Los malos tiempos económicos sacuden a todos, es obvio. Y naturalmente la Liga de Mr. David Stern no está al margen de la crisis. Los propietarios ya han puesto sobre la mesa un primer borrador de Convenio Colectivo, que más bien parece un castigo a los jugadores puesto en papel A4, y que no hace sino incidir en la orden concreta que se ha dado en todos los clubes desde el comienzo de esta crisis económica: reducir costes como sea.

El recorte en el gasto del chocolate del loro se percibe muy fácilmente en casi cualquier plantilla de la NBA: hay 13 ó 14 jugadores en vez del máximo permitido de 15; hay un novato o dos más de los habituales en la nómina del club y hay menos scouts y ojeadores. Sin embargo, de todos los recortes, éste, el de los ojeadores, es el que me parece más duro.

Los Grizzlies de Memphis, con instrucciones categóricas de su dueño, Mister Michael Heisley, de reducir costes sí o sí, fueron los primeros en preguntarse: “¿Quién necesita un ojeador cuando la tecnología te permite ver, hoy en día, casi cualquier partido, a cualquier jugador, y casi en cualquier lugar del mundo?.

Y así recortaron todo su personal de scouting y de ojeadores de un plumazo: finiquitando a las cinco personas que trabajaban a tiempo completo evaluando a los rivales del Memphis, a los jugadores universitarios, y a los jugadores europeos.

Tras los Grizzlies, un buen número de equipos de la NBA metieron también la tijera en su división de baloncesto. Lo hicieron de diversas formas: endureciendo las negociaciones, no renovando a un ayudante, llevando a cabo la pretemporada en casa en vez de un lugar snob de montaña; reduciendo drásticamente los costes de preparar un partido; los de evaluar a jugadores futuribles universitarios, y bajando al mínimo posible el gasto en scouting internacional.

Desde la perspectiva de algunos patrones, el razonamiento es que las cosas ya se estaban saliendo de madre. El gasto de un equipo en concepto de ayudantías puede ser elevado. Hay que contar con los entrenadores ayudantes –algunos equipos de la NBA han llegado a tener hasta cinco- , luego con un par de entrenadores para mejora de los jugadores (los llamados “development coaches”); luego, ¿quién no tiene hoy en día un ayudante o dos para edición de videos y DVDs?. Y, finalmente, aparecen los scouts: los que analizan a los rivales futuros en la Liga NBA, más los que van a ver partidos de la NCAA por esas canchas de Dios, más luego los ojeadores internacionales, que buscan fuera de las fronteras de la Unión al siguiente Olajuwon o al siguiente Nowitzki. Todo esto supone un gasto de entre 5 y 6 millones de dólares anuales por club.

Pero, como siempre sucede, estas cifras son relativas. El que se denomina “advance scouting” –enviar a un miembro experto del staff técnico a estudiar para luego informar de las jugadas y las preferencias de un futuro rival- es un área particularmente devastada por esta nueva tendencia a reducir costes. Los expertos contables de los clubes aseguran que la tecnología moderna permite hoy en día hacer scouting de un equipo rival sin necesidad de desplazarse al campo de juego del futuro contrincante.

Puede parecer una circunstancia banal, pero los contables de los clubes han basado su decisión argumentando que los ojeadores ni siquiera pueden hacer bien lo que -etimológicamente al menos- requiere su trabajo: ojear.

En parte, es verdad. Hasta no hace mucho, los clubes de la NBA tenían una regla no escrita por la cual los ojeadores del los equipos rivales ocupaban localidades preferentes en la cancha. Y, en no pocas ocasiones, esos asientos se ubicaban muy cerca del banquillo rival. Eso permitía a los ojeadores no sólo anotar las jugadas, sino también entender el lenguaje de signos y sonidos que suele utilizar un equipo.

Pero resulta que esos asientos tan privilegiados se han convertido en localidades estratégicas para la venta a un público de alto nivel adquisitivo. Así que a los ojeadores de los equipos rivales se les estaba mandando últimamente a la tercera gradería. El resultado fue que los ojeadores no podían ni ver bien, ni por supuesto oír bien, las jugadas del equipo rival. Como consecuencia, su dependencia del video era cada vez mayor. Así que los financieros decidieron que el video sustituiría a la persona y se cargaron a gran parte de los “advanced scouts” de la NBA con la precisión quirúrgica que sólo ellos saben aplicar.

El mismo concepto se ha utilizado para justificar el recorte en ojeadores universitarios e internacionales: dejar que el video haga su trabajo. En el caso de los ojeadores de partidos de la Liga NCAA, la tendencia de los clubes profesionales es a utilizar la tecnología disponible, por supuesto. Aunque en algunos casos, pocos, utilizan un scout independiente –una especie de “freelancer” regional- cuyo coste es compartido por varios equipos de la NBA que actúan a modo de pool. De modo que, así, todos los clubes comparten la misma información del scout en vez de tener que enviar a un ojeador propio: quien, muchas veces, repetía la información recopilada por el ojeador de un club rival.

En el aspecto de scouting internacional, ni que decir tiene que ha habido también recortes importantes. No sólo en recursos humanos, sino también en el modo en el que un jugador futurible internacional viaja a los Estados Unidos. El pasado verano, por ejemplo, varios equipos de la NBA llevaron a a cabo entrenamientos previos al draft en el mismo lugar. Los ejecutivos de esos clubes se desplazaron a una localidad concreta, en vez de hacer que el chaval extranjero volara a cada una de las ciudades en las que se ubican esos clubes. El ahorro fue, desde el punto de vista contable, también muy importante.

Los clubes de la NBA, ya lo hemos dicho, han decidido utilizar la tecnología para ahorrarse costes de personal. Obviamente, el uso de la tecnología en sustitución del hombre no es algo nuevo. Ya desde principios del siglo pasado, las máquinas han ido reemplazando al hombre y, en la segunda mitad del siglo XX, los avances han sido impresinantes.

En la NBA, el propietario de los Mavericks de Dallas, Mark Cuban, ha sido, una vez más, innovador en este paso hacia la tecnología a expensas de los ojeadores. Mr. Cuban es el accionista mayoritario de la compañía Synergy Sports, una empresa ubicada en Phoenix, Arizona, especializada en video digital, que abastece ya a la mayoría de clubes de la NBA.
Synergy Sports tiene cada partido de la NBA, de la NCAA, de la D-League y casi cualquier partido internacional en sus ordenadores. Y, a la mañana siguiente de la celebración de un choque, el video concreto de un partido ya ha sido editado y etiquetado a gusto del cliente. De ese modo, la máquina actúa, de facto, como dos personas: es una mezcla de scout y de entrenador encargado del vídeo; es un dos en uno.

No seré yo quien vaya contra la tecnología. Ni contra los tiempos modernos tampoco. Por mucho que me guste el film “Modern Times”, de Charles Chaplin, entiendo que los avances tecnológicos son irreversibles y casi siempre buenos para la humanidad. Aunque esos avances se implanten, la mayoría de las veces, con el poco sano objetivo de recortar personal. Así van desapareciendo no pocos oficios artesanales. Por cierto, no dejo de pensar que el oficio de ojeador tiene su punto de artesanal.

Hace ya unos cuantos años, en una visita a la Universidad de Wake Forest, a mi buen amigo Dave Odom, entonces entrenador de los Demon Deacons, se le ocurrió que visitáramos a Dean Smith, el venerable entrenador de la cercana Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. El Coach Smith estaba ya retirado, pero mantenía una excelente relación con todos los entrenadores de los equipos de Carolina: excepto con Mike Krzyzewski, el entrenador de Duke, claro. Los entrenadores, a su vez, veneraban a Dean Smith como a una suerte de patriarca de los banquillos.

En un momento dado, mientras esperábamos al Coach en su despacho de Entrenador Emérito, observé un cuadro que no contenía foto alguna, ni diploma alguno diferencia de los demás. Cuando me acerqué, vi que aquello consistía tan sólo en un pequeño trozo de papel. En él, escrito con letra de una de aquellas máquinas de escribir tan antiguas -y con una nota manuscrita al pie escrita por el propio Dean Smith- el entonces entrenador-ayudante amateur, Eddie Fogler, que ejercía como ojeador de baloncesto escolar, le decía al Coach que pidiera referencias a Clifton Herring, entrenador de baloncesto de la Laney High, acerca de un jugador del segundo equipo del colegio, todavía desconocido, llamado Michael Jordan.

Como me había llevado la cámara de fotos, pedí permiso para fotografiar aquello. Y, la verdad, jamás había expuesto aquella foto con ese trozo de papel salvo a algunas amistades muy selectas. Hoy, con la digitalización, los escáneres y todo eso, mi hijo Álvaro, el experto familiar en cuestiones tecnológicas, ha convertido aquella vieja foto en un fichero de imagen en formato jpeg perfectamente transferible al ordenador.

Mostrar ese papel al amigo lector me sirve para ilustrar que, aunque es cierto que la tecnología es imparable, yo sigo prefiriendo el modo artesanal. Me quedo con aquellos ojeadores persas que, tras tomar notas en sus papiros, advirtieron a su rey, Darío II, sobre aquel atleta superlativo llamado Polidamas de Escotusa. O con Eddie Fogler, entonces un joven ayudante-becario que le mandó una pequeña nota escrita al Entrenador Dean Smith advirtiéndole de que en el segundo equipo de la Escuela Secundaria de Laney jugaba un junior “unknown”, entonces de poco más de 1’93 metros de altura, pero que apuntaba grandes cosas.

La tecnología es maravillosa, sin duda. Y el scouting tendrá en el futuro cercano un avance inusitado y estoy seguro de que veremos cosas maravillosas, por supuesto.

Pero lo que los ojeadores persas del rey Darío II y lo que Eddie Fogler, de Carolina del Norte, nos recuerdan es que sólo hace falta una hoja de papel y unas pocas notas manuscritas para descubrir la grandeza. Y eso nunca puede resultar caro.

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Comentarios

Ver un partido por televisión está muy bien sino tienes otra opción, pero muchas de las cosas más interesantes ocurren fuera del enfoque de las cámaras. Además de que tienes que encomendarte al realizador del partido que en algunos casos puede resultar un martirio equivalente a enfrentarte al mismísimo Polidamas.

Lo del papelito de Floger, pura arqueologia del basket. Vamos, estremecedor en su sencillez.
Sigo pensando que la tecnología es algo ultra-necesario en el scouting del baloncesto actual. Pero hay dos cuestiones básicas, que se me antojan trascendentales para que esto último funcione debidamente: la primera es que tanto la persona que filma, como la persona que monta, como la que finalmente observa y analiza a posteriori, deben saber de baloncesto y deben saber lo que "mirar" lo que "buscar" en la pista. Y lo segundo, no por perogrullada dejar de ser necesario comentarlo, la cuestión de un acertado scounting siempre fue un delicado equilibrio entre el afinado "olfato" de algunos expertos "cazadores" de talento y la memorización de una cantidad ingente de información a saber "digerir" y aplicar en sus tiempos.

P.D: Sigo "reclamando" y "suplicando", que Paniagua nos regale un Especial sobre Diaz Miguel y sus aventuras norteamericanas. Creo que es menester rescatar del olvido al "heroe" de los Angeles 84 y al "villano" del angolazo de Barcelona 92

Ya lo decía Miguel Ángel en una de las entradas de su blog no hace mucho: hay legiones que con una ADSL y un PC tienen acceso a los datos más insospechados, pero nada es igual a la experiencia de haberlo vivido. Y con el scouting pasa exactamente lo mismo: no es lo mismo ver el video de un jugador que poder verlo en directo, hablar con su agente, confirmar ciertos datos, ciertos gestos en la pista, ver como interactúa con los demás dentro de una cancha: compañeros, entrenador, rivales, árbitros… todo aquello que consiste en el lenguaje no verbal y que en muchas ocasiones tiene tanta importancia o más que el verbal. A menos que se haga un seguimiento personalizado al jugador durante todo el partido, que también pudiera ser… Pero sigo pensando lo mismo, como verlo "in situ" no hay nada.

Ya lo decía Miguel Ángel en una de las entradas de su blog no hace mucho: hay legiones que con una ADSL y un PC tienen acceso a los datos más insospechados, pero nada es igual a la experiencia de haberlo vivido. Y con el scouting pasa exactamente lo mismo: no es lo mismo ver el video de un jugador que poder verlo en directo, hablar con su agente, confirmar ciertos datos, ciertos gestos en la pista, ver como interactúa con los demás dentro de una cancha: compañeros, entrenador, rivales, árbitros… todo aquello que consiste en el lenguaje no verbal y que en muchas ocasiones tiene tanta importancia o más que el verbal. A menos que se haga un seguimiento personalizado al jugador durante todo el partido, que también pudiera ser… Pero sigo pensando lo mismo, como verlo "in situ" no hay nada.

Gran articulo, si bien es cierto que hay algunos ojeadores que dejan mucho que desear, aunque soy un ferviente admirador de los de San Antonio y Utah

Ya lo decía Miguel Ángel en una de las entradas de su blog no hace mucho: hay legiones que con una ADSL y un PC tienen acceso a los datos más insospechados, pero nada es igual a la experiencia de haberlo vivido. Y con el scouting pasa exactamente lo mismo: no es lo mismo ver el video de un jugador que poder verlo en directo, hablar con su agente, confirmar ciertos datos, ciertos gestos en la pista, ver como interactúa con los demás dentro de una cancha: compañeros, entrenador, rivales, árbitros… todo aquello que consiste en el lenguaje no verbal y que en muchas ocasiones tiene tanta importancia o más que el verbal. A menos que se haga un seguimiento personalizado al jugador durante todo el partido, que también pudiera ser… Pero sigo pensando lo mismo, como verlo "in situ" no hay nada.

Una camara jamás podrá recoger toda la pista, si ves la jugada no podrás ver el banquillo del otro lado, si ves el banquillo no podrás ver las caras de todos los jugadores, ¿cómo sabrás entonces si todo lo que está ocurriendo es porque debía ser así, o si fue un momento donde nada salió como se pensaba, por supuesto que ver simplemente las jugadas del rival se puede hacer por video, en las LEB's y EBA se hace scouting y no se va a ver a cada rival, pero a determinados niveles, hay que ir a más. Y desde luego, en el baloncesto actual, si ya tienes video de un jugador es que ya no es "unknown"

Solobasket no sería lo mismo sin tu columna semanal de obligatoria lectura. Gracias por esta, las pasadas y las que vendrán. The Rosende.

impresionante documento...curioso el comentario "semejante a walter davis". desde luego, determinados aspectos del juego no se van a apreciar correctamente en un vídeo...aunque son aspectos que quizá no interesen demasiado a la mayoría de la nba actual.

Yo trabajo para Synergy editando videos y viendo la cantidad de información que mueve la empresa creo que los scouters se van a convertir en rara avis en nuestro mundo, a pesar de que no puedan transmitir las sensaciones del juego, que nunca se verán en un montaje de video.

Muy grande Pantxo, me ha encantado. Por cierto, respecto a los grandes gastos, es que los americanos lo hacen todo a lo grande. Y pienso que tendrían grandes gastos en: hoteles de 5 estrellas, vuelos en 1ª clase, dietas de maravilla, etc. Y con la excusa de la tecnología, se los cargan de golpe en lugar de reducirles sus gastos.

Gran artículo y gran comparación con Polidamas de Escotusa. El verdadero periodismo es aquel de libreta y bolígrafo en mano, de el boca a boca, de puerta a puerta. También reconocer que las nuevas tecnologías cambian las costumbres de periodistas como de ojeadores. Pero hay que tener en cuenta que sin aquella cámara fotográfica que llevabas, ahora no podríamos tener ese foto de coleccionista sobre el scouting de MJ.

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