LA DIGNIDAD Y LOS SOLES

 

Por regla general, la política y el deporte no son una buena mezcla: a los aficionados no les gusta que sus ídolos deportivos traspasen ciertas barreras, y a los deportistas –y a sus entornos de agentes, asesores de imagen y business managers- no les gusta tampoco nada la idea de incomodar a la base de fans. Fans que, al fin y al cabo, son los que sostienen el tenderete mediante la compra de entradas, de camisetas y de otras mercaderías.

Quizás el deportista que mejor supo explicar todo esto fue el gran Michael Jordan. Y, además, lo hizo de una manera muy taxativa.

Resulta que a Michael Jordan, entonces el icono más popular del Planeta Tierra, le pidieron en una ocasión que apoyara a Harvey Gantt, un candidato afro-americano que presentaba el Partido Demócrata al Senado de los Estados Unidos, por el Estado de Carolina del Norte, y que tenía una difícil tarea: batir al frecuente ganador de los comicios estatales, el Senador Jesse Helms, quien era un reconocido ultraconservador además de un racista irredento. A pesar de que todos los elementos invitaban a que el gran Michael se decantara a favor del candidato demócrata, el genio contestó que no quería comprometerse. Y fue entonces cuando pronunció aquella frase, ya legendaria, que hoy se presenta como ejemplo de tibieza en el deber social: “los republicanos también compran zapatillas”.

Sin embargo, los Suns de Phoenix decidieron hacer el otro día algo diferente. Aprovechando el segundo partido de las Series Semifinales de Conferencia que jugaban frente a los Spurs de San Antonio, los jugadores del Phoenix protestaron contra una ley estatal que la mayoría de ciudadanos considera esencialmente injusta. Y lo hicieron, además, de una manera muy singular y efectiva: colocando el artículo definido plural castellano “los” delante del nombre del equipo.

“Los Suns”.

El Phoenix ya había utilizado ese uniforme de juego en una ocasión anterior para honrar a la comunidad latina del Estado del Gran Cañón. Así que, para esta nueva ocasión, usaron esas mismas camisetas. Sólo que esta vez fue para ejercer su derecho a protestar.

Seguramente si la iniciativa la hubiera tomado el Minnesota, y sus jugadores hubieran decidido vestir unas camisetas con el nombre impreso de “Los Wolves” en el pecho, la cosa no habría sido tan efectiva. Pero la geografía coloca a los Suns de Phoenix justo en el ojo del huracán; justo en el centro de un encarnizado debate político.

La controvertida Ley de Inmigración de Arizona, firmada recientemente por la Gobernadora del Estado, la señora Jan Brewer (del Partido Republicano), autoriza a las fuerzas del orden a detener a cualquier persona sospechosa de ser un inmigrante ilegal. Los agentes de la autoridad pueden pedirle una prueba de ciudadanía al sospechoso y en caso de que éste no pueda demostrar que es un emigrante legal, o un residente con tarjeta verde, o un ciudadano de los Estados Unidos, será detenido, juzgado y deportado.

El momento, el timing, de esta protesta de los Suns fue también perfecto. El partido frente a los Spurs se celebró justo el pasado día 5 de mayo. Una fecha que en México, y también para los cientos de miles de mexicanos que viven en los Estados Unidos de Norteamérica y en otras partes del mundo, constituye una efeméride de gran significado. El Cinco de Mayo –con mayúsculas- conmemora la (improbable) victoria en la Batalla de Puebla del ejército mexicano sobre las tropas invasoras francesas. Ocurrió un 5 de mayo del año 1862. La fiesta es también un día de orgullo y de reivindicación del “hecho mejicano”.

El debate sobre esta Ley de Inmigración del Estado de Arizona sigue vigente en todo el país y el sentimiento general en América es que se trata de una ley extremadamente severa con los inmigrantes. Algunos jugadores de la NBA también se han pronunciado sobre ella: mostrando, en la mayoría de los casos, una clara oposición a su contenido.

Por su parte, la reacción de los aficionados de los Suns no fue tan unánime como la de los jugadores del equipo de sus amores. Es cierto que una mayoría de fans apoyó la protesta, pero también es cierto que en las oficinas del club se han recibido muchas cartas contrarias a la actuación del club en todo este asunto. Gran parte de esos aficionados afirman, inequívocamente, que no les gusta ver cómo su equipo utiliza una cancha de baloncesto para hacer una reivindicación política.

La protesta llamó también la atención del Presidente Barack Obama, quien hizo una referencia directa, y positiva, a las camisetas de los Suns en su alocución sobre el Cinco de Mayo en la Casa Blanca. Pero la protesta también llamó la atención de muchos aficionados de los Suns: algunos de los cuales llegaron a darse de baja como abonados. La ley tiene un respaldo popular bastante sustancial en el Estado de Arizona, por cierto.

Y, casi no sería necesario mencionarlo, este momento reivindicativo de los Suns también captó la atención de muchos medios de comunicación, digamos conservadores. Y, como no, del periodista radiofónico que mejor representa la voz de la derecha ultraconservadora en los Estados Unidos ahora mismo: Mister Rush Limbaugh. Con su habitual verbo contundente e implacable, Mr. Limbaugh calificó esta reivindicación de los Suns como “un momento penoso y totalmente falto de visión”.

Merece la pena mencionar en esta columna al dueño de los Suns, a Mr. Robert Sarver. Por razones de amistad con gentes que significan mucho en la historia de los Phoenix Suns –gentes que no son precisamente fanáticas del modus operandi habitual de Mr. Sarver- nunca me he considerado un gran admirador suyo. Pero creo que, en este caso concreto, el señor Sarver merece ser felicitado por su valiente comportamiento.

Robert Sarver jamás ha ocultado sus simpatías por el Partido Republicano. De hecho, se enorgullece de haber contribuido financieramente a la campaña del Senador Republicano John McCain a la Presidencia de los Estados Unidos en 2008. Pero en el caso de esta ley, su posición es muy firme. Y muy clara.

En una declaración escrita en la que explicaba el porqué de la protesta de los Suns, Mr. Sarver dijo algunas cosas que ciertamente le honran. Después de atribuir la aprobación de esta ley a la “frustración popular ante la incapacidad del Gobierno Federal para manejar el asunto de la inmigración ilegal” -echando un buen capotazo a la Gobernadora de paso- el señor Sarver estuvo francamente elocuente. “Esta ley es una equivocación”, decía el dueño de los Suns en su declaración. “Cualquiera que sea su intención final, la aprobación de esta Ordenanza cuestiona nuestros principios fundamentales de igualdad de derechos ante la Ley. Además, la ya maltrecha economía de Arizona sufrirá todavía más retrocesos en un momento en el que este Estado no se los puede permitir”.

No es fácil tomar el camino que ha decidido emprender Mr. Robert Sarver en este espinoso tema. Los Suns pueden perder patrocinadores y abonados por su postura. De hecho, ya los están empezando a perder. Sin embargo, el hombre ha considerado que este era un riesgo que debía asumir porque el debate sobre esta ley significa mucho para él. Y ha puesto sus principios por delante de sus propios intereses y de los de su club. Así que sólo cabe manifestar un gran respeto y una gran admiración por el señor Sarver.

En un escalón jerárquico inferior al de Mr. Sarver en el Phoenix se encuentra Steve Kerr. Mr. Kerr es un antiguo jugador de la NBA -fue campeón con los Chicago Bulls de la era de Michael Jordan- que ahora ejerce como manager general en el club de la capital de Arizona. Mr. Kerr hizo una referencia muy contundente a la Alemania Nazi para explicar su repulsa a esta ley y al hecho de que la policía pueda pedirle los papeles a gente sospechosa de ser inmigrante ilegal simplemente basándose en su aspecto físico.

Tal vez a Steve Kerr se le haya ido un poco la mano con esta comparación con los nazis. Pero el hombre tiene todo el derecho a ejercer esa visión un tanto apasionada de este tema. Su padre, el Doctor Malcom Kerr, era un erudito, uno de los mayores expertos en asuntos del Oriente Medio en el mundo entero.

El Doctor Kerr fue asesinado en un atentado llevado a cabo por militantes de la organización terrorista Hezbolá –supuestamente siguiendo órdenes de los Servicios Secretos iraníes- en 1984. En aquel tiempo, el padre de Steve Kerr era el Rector de la Universidad Americana de Beirut.

Los jugadores más comprometidos del equipo, Steve Nash y Grant Hill, llevaron la voz cantante en el vestuario a la hora de planear la protesta. Hasta Amaré Stoudemire, que no destaca precisamente por sus conocimientos en Ciencias Sociales, se sumó a la reivindicación cuando los líderes del vestuario le explicaron la causa de la queja.

Pero, en toda esta historia de “Los Suns”, creo que lo más importante de todo, lo que no hemos de dejar pasar por alto, es que se ha tratado de una protesta casi sin precedentes en la historia del deporte estadounidense. Está por ver si su influencia a la hora de catalizar un movimiento general de repulsa a la ley será suficientemente importante. Personalmente, tengo dudas al respecto. Francamente, no me imagino que esta protesta de los Suns atraviese fronteras estatales y deportivas.

Desde luego, a efectos de gesto político, esta protesta de “Los Suns” está lejos de la que se considera todavía hoy en los Estados Unidos como la muestra más elocuente de reivindicación política en la historia del deporte: aquellos guantes negros que se enfundaron aquellos dos atletas negros en el podio durante los Juegos Olímpicos de Mexico 1968.

Pero este episodio reivindicativo de los Suns sí ha sido, a mi juicio, una noticia muy positiva que nos ha permitido contemplar a un grupo de estrellas deportivas reaccionando ante una cuestión política muy polémica y de vibrante actualidad.

Demasiadas veces escuchamos a la gente criticar el aislamiento que tienen los deportistas de élite en relación con los asuntos cotidianos. Mucha gente les imagina aislados en sus torreones de oro y de fama, muy lejos de las miserias del común de los mortales.

Así que cuando hay deportistas, como en el caso de estos Suns, que se preocupan por cosas que valen la pena, hay que congratularse. Y mucho. Es más, a mí me da un poco igual que los deportistas que se involucran en cuestiones sociales o políticas lo hagan desde posiciones más o menos liberales, o desde posiciones más o menos conservadoras. Lo importante es que demuestren su compromiso; que demuestren que están vivos.

Las estrellas deportivas tienen derecho –derecho constitucional además- a apoyar, o a oponerse, a cualquier ley que les parezca buena o que consideren inapropiada. No he compartido, ni comparto, ni compartiré jamás esa regla no escrita que dice que los deportistas sólo están para jugar al juego en el que son superdotados y para entretener al público. Que no están para hacer reivindicaciones sociales o políticas.

En realidad, ni siquiera tengo claro que esta protesta de los Suns, dibujada a través de esas camisetas en las que se podía leer “Los Suns”, sea una reivindicación estrictamente política. Me parece más bien una reivindicación de la dignidad del ser humano.

Michael Jordan entendió que al negar su apoyo al Alcalde Gantt en su candidatura al Sendado de los Estados Unidos, se aseguraba muchas ventas de zapatillas, y de mercaderías varias, a todos los clientes potenciales del mercado. De derechas y de izquierdas.

En realidad, lo que Michael Jordan no alcanzó a comprender entonces es lo que sí han comprendido el patrón Robert Sarver, el GM Steve Kerr, Steve Nash, Grant Hill, Amaré Stoudemire y el resto de la plantilla de los Suns de Phoenix ahora. Que la dignidad y los principios jamás pueden ser negociados. Ni a cambio de vender más abonos, ni a cambio de contar con más patrocinadores, ni a cambio de ser más populares entre los fans. Ni siquiera a cambio de vender más bambas.

Lo que reivindicaban los Soles el pasado Cinco de Mayo era la dignidad. Y no estoy seguro de que reivindicar la dignidad sea un acto político. Ni tampoco tengo claro que lo que hicieron los Suns fuera un acto en el que se mezcló política con deporte: el gran anatema.

Pero si es así, si lo que hicieron “Los Soles” el pasado Cinco de Mayo fue mezclar política y deporte, tan sólo puedo decir una cosa al respecto: bienvenida sea esa mezcla.

Comentarios

Gran artículo, los deportistas no deberían vivir aislados de la sociedad y no me parece mal que tengan una orientación política (ya sea la de Oleguer o la de Salva Ballesta) siempre y cuando mantengan el respeto

Sí, lo recibió. Y como él, otros. Nash un jugador ejemplar, sobre todo fuera de la cancha. Políticamente inquieto y eso es siempre de agradecer, seas afín a sus ideas o no. El que no se moja, no come peces. Me parece perfecto la iniciativa de Los Suns, no como medida política sino como medida reinvidicativa sobre el estado y la comunidad que lo forma. NBA Cares no? Pues que tomen nota otras franquicias

dvd_777 es que no es política. Es algo más importante. Se trata de derechos humanos. Es por eso que está reivindicación está logrando unir tanto a democratas como conservadores como gente abiertamente apolítica. Me parece bien que la gente tenga conciencia y se una para intentar parar un atropello semejante. El mirar para otro lado mientras no nos toca a nosotros personalmente creo que quedó perfectamente retratado en un poema de Bertold Brech:

"Primero se llevaron a los negros,
pero a mi no me importó
porque yo no lo era.

Enseguida se llevaron a los judíos,
pero a mí no me importó,
porque yo tampoco lo era.

Después detuvieron a los curas,
pero como yo no soy religioso,
tampoco me importó.

Luego apresaron a unos comunistas,
pero como yo no soy comunista,
tampoco me importó.

Ahora me llevan a mí
pero ya es tarde."

Un saludo.

Pues a mí no me parecería bien que el equipo de mi pueblo/ciudad luciese proclamas políticas en la camiseta. ¿Acaso tengo que comulgar con las ideas políticas de los propietarios/dirigentes de mi club? ¿Y qué hago entonces? ¿Me hago del equipo del pueblo vecino o del que gana siempre, que no mezclan la política con la ilusión de sus aficionados de ver a su equipo ganar? Vamos, que todos veríais perfecto que ahora, bajo el mandato de su presidente declarado independentista (bueno ahora ya le falta poco para irse), el Barcelona llevase escrito en sus camisetas "Sí a l'estatut", o "Sí al referendum independentista" o "Catalunya is not Spain". Seguro que sí. Todo un ejemplo a seguir.
A nivel individual me resulta absolutamente respetable que los deportistas y los dirigentes de clubes deportivos declaren sus tendencias políticas, están en todo su derecho de hacerlo o no, según les convenga, como a "His Airness", igual que hablar o no de su vida privada o de lo que les venga en gana, como cualquier otro ciudadano. Que se pongan guantes negros, gorras blancas, bufandas verdes o medias rojas. Lo que quieran, se representan a sí mismos, para bien y para mal. Pero el equipo de mi pueblo nos emociona a todos los que lo seguimos y sus dueños no deberían fracturar esa masa de aficionados marginando a los que no sean de su tendencia política. Digo yo.

No me gusta esa ley, creo que va directa a la linea de flotación de los principios que fundan Estados Unidos de América. Sin embargo discrepo con el tema central del post. Los deportistas son ciudadanos privados como todos los demás. no me parece legítimo que un profesional utilice el ascendiente que pudiera tener por su oficio sobre las personas para difundir sus sus creencias del tipo que fueren, ni deportistas, ni cantantes, ni médicos, ni profesores, ni religiosos, no me parece legítimo fuera del area en el que son autoridad. Porque su profesión les otorga una credibilidad que más alla de aquella no está probada y puede convertirse en una herramienta de manipulación importante. Igual que creo que los políticos sólo deberían hablar sobre la base de los hechos y no de las emociones o las creencias. pero estoy con los soles.

Gran artículo Maestro. Obviamente, cada persona, es libre de expresar sus ideales. Seas deportista o currante, debes de tener la tuya propia. Lo q no se puede consentir, es q luego con esos "ideales", saques provecho y beneficio propio (sólo para tu bienestar, y no para el de otros muchos ciudadanos)

Gran articulo como siempre. Totalmente de acuerdo con que los deportistas no solo son instrumentos del pan y circo y tienen también sus inquietudes como todo el mundo que en un momento dado pueden expresar igual que cualquiera. La parida de Amare sobre las tribus de Israel y los latinos es una chorrada total. Saludos.

Gran articulo como siempre. Totalmente de acuerdo con que los deportistas no solo son instrumentos del pan y circo y tienen también sus inquietudes como todo el mundo que en un momento dado pueden expresar igual que cualquiera. La parida de Amare sobre las tribus de Israel y los latinos es una chorrada total. Saludos.

A mi me surge una pregunta a raíz de un twit de Amar'e sobre el Cinco de Mayo. Decía así: "We support the Latin commuity. They are apart of the 12 tribes of Israel. It 1 Nation under YAH (god). Let's come together. Shalom !! 1love"

¿Lo de que los latinos son una de las doce tribus de Israel, es una metida de pata como un piano, o está escrito a propósito?

Estoy de acuerdo en que no tiene porque esta mal el hecho de juntar política y deporte. Lo que si me parece mal es aprovechar la coyuntura deportiva para patrocinar tu candidatura política (véase Laporta).

Grande, como siempre. Imho es algo triste que, tanto a aquel lado del océano, como a este, y en general en todas partes, los deportistas solo sean meros instrumentos dirigidos para distraer y entretener a las masas. Se alejan mucho de ser referentes, menos en lo deportivo y son pocos, y ayudar o por lo menos activar la conciencia por medio de posicionamientos, sean , como bien dices, tanto de un lado como de otro, de tanta gente que vive absorta en un mundo en el que politiquear o socializar no está bien visto. De todas formas, aplaudimos las formas de LOS SUNS, y ójala esto abra la puerta de otros equipos para conseguir avances fuera de lo deportivo. Un saludo Pani, siempre GRANDE.

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