LEALTAD

 

Los Cavaliers de Cleveland, que habían sido el mejor equipo en la Temporada Regular, cayeron la semana pasada ante los Celtics de Boston en la segunda ronda de los playoffs de la NBA. Y con esa derrota se acabaron de un plumazo los sueños de grandeza del equipo para esta temporada. Segundo año de frustración colectiva para los fans del club de Ohio y segundo año de frustración personal para el líder de la franquicia, LeBron James.

La cosa fue más simple de lo que en un principio podría parecer. Los Celtics fueron, sin ninguna duda, el mejor equipo en la serie. Pero eso no es –o no debería de ser- noticia. El Boston es un equipo muy bien dirigido, con mucho talento en su plantilla y con un espíritu indomable de equipo ganador.

Los Celtics fueron mejores que los Cavs prácticamente en todo. Tuvieron una mejor estrategia global, ejecutaron mucho mejor los sistemas de ataque, y defendieron de acuerdo al diabólico plan establecido por ese mago de la estrategia defensiva que es Tim Thibodeau.

En particular, el Partido 5 de de la serie fue el que más secuelas dejó en los Cavs. Y, seguramente, la catastrófica actuación de LeBron en ese encuentro será un estigma que llevará consigo el jugador durante algún tiempo. Probablemente hasta que gane un título de campeón. Cosa que parece un poco lejana ahora mismo, la verdad.

En estos playoffs, los Cavaliers no fueron, ni de lejos, el equipo que dominó la Temporada Regular con rotundidad. Ese conjunto sólido y poderoso que ganó 61 partidos de los 82 posibles. De hecho, los Cavs no han sido capaces de jugar a ese gran nivel desde finales del mes de marzo. Tengo la impresión de que, una vez clasificados como cabezas de serie número 1 para las eliminatorias, los jugadores de los Cavs -LeBron el primero- decidieron levantar el pie del acelerador: con consecuencias devastadoras para el equipo.

Salvo en un par de partidos, los Cavs han sido la sombra de sí mismos durante estos playoffs. Su patología indicó, además, fallos multiorgánicos: ritmo de juego muy dudoso; ejecución de sistemas aún más dudosa; actitud mucho más dudosa todavía; y cohesión interna más allá que dudosa: simplemente inexistente.

Incluso los técnicos, con el Entrenador Jefe Mike Brown a la cabeza, claro, estuvieron por debajo de su nivel habitual de perspicacia y anticipación. Los técnicos de los Celtics plantearon una eliminatoria con muchas trampas tácticas: que empezaban siempre con una defensa colectiva sencillamente portentosa. Y el Entrenador Brown quizás no supo ajustar todas esas barreras que le pusieron en el camino sus colegas rivales. Baste un dato: los Cavs dejaron anotar al Boston más de 100 tantos de media por partido en esta serie.

Y entonces llegó la caída brutal del actual rey de reyes de la NBA a los infiernos.

La derrota ante los Celtics en el Partido 5. La salida, hasta cierto punto humillante, de los playoffs de un equipo que jugaba para ser campeón. Quizás este haya sido el momento más definitorio en la carrera de LeBron en la NBA. Tan cruel como cierto.

Lo cual no quiere decir que LeBron James no sea un jugador excepcional y brillante. Ni tampoco que el hombre no haya tenido el mejor comienzo en la NBA en toda la historia de este juego: ha sido mejor que cualquier otro jugador en sus primeros siete años en la Liga. Ni tampoco quiere decir que “El Elegido” no vaya a ganar algún día un título de campeón: y crear entonces un nuevo momento definitorio de su carrera. No.

Pero ahora mismo, al día de hoy, LeBron James está en el mismo peldaño en el que están otros grandes reyes sin corona que le precedieron en la Liga NBA: Pat Ewing, Charles Barkley, Malone y Stockton, entre otros. Enormes jugadores todos ellos. Pero marcados por un estigma imborrable: que nunca fueron capaces de ganar un título de campeón.

Y es que ocurre que, en los Estados Unidos, y concretamente en el deporte del baloncesto, sólo hay una cosa que separa a un jugador estrella de convertirse en un jugador legendario: los títulos de campeón.

En ese sentido, otro gran deporte estadounidense, el béisbol, es muy distinto. En el juego de pelota –el amigo lector lo puede comprobar fácilmente en las innumerables películas que se han hecho alrededor de este juego que duerme en el alma de cada americano- cuentan mucho las hazañas individuales. Se trata de saber qué jugador bateó más, qué jugador consiguió más jonrones, qué jugador capturó más pelotas en su carrera. El béisbol premia mucho los logros individuales. El baloncesto es –cruelmente- distinto. El baloncesto en Norteamérica va mucho más de momentos que definen la carrera de un jugador que de momentos o estadísticas individuales como pasa en la pelota. En otras palabras: el baloncesto profesional en América va de cuántos campeonatos ha sido capaz de lograr un jugador estelar con su equipo para así convertirse en leyenda.

Pues bien, gran parte de ese momento definitorio de la carrera de LeBron James es, hasta ahora mismo, haber perdido. Y haber perdido a lo grande, además.

Probablemente, este año ni siquiera le hubiera valido a James caer en el último segundo de un Partido 7; o en las Finales de Conferencia; o incluso en la Gran Final. Las expectativas para LeBron eran muy claras y muy rotundas. Y estaban encerradas en aquella frase –muy del estilo del legendario entrenador de fútbol Vince Lombardi- que pronunció una vez el gran Pat Riley para tratar definir su obsesión, casi compulsiva, por el triunfo: “Hay victoria y hay miseria. No hay nada más”. Pues para LeBron James tampoco ha habido victoria este año. Así que hay miseria.

Otra gran parte de ese momento definitorio de la carrera de LeBron James es “cómo” ha perdido esta serie de playoffs. El modo en que ha salido de escena. La manera de perder. Y lo ha hecho dejando muchas dudas. Con su equipo casi barrido por los Celtics. Con un colapso muy claro en el Partido 5: un choque decisivo, pero que ni siquiera llegó a esar mínimanente competido. Y aunque el sexto partido de la serie sí tuvo más emoción, muchos tampoco hubo mucho partido en realidad.

La última estadística de LeBron James esta temporada es también muy definitoria: el elegido ha dicho adiós con un tremendo triple-doble. Pero también con 9 lamentables pérdidas de balón. Y la última imagen de la temporada de James y de sus Cavs, también muy definitoria: un último minuto en el que los jugadores del Cleveland simplemente dejaron que corriera el tiempo hasta llegar la hora de subir al cadalso para la ejecución. Sin ni siquiera intentar forzar una sola falta y tratar de buscar un milagro improbable.

Y, para colmo, la última frontera que se ha traspasado con LeBron James esta temporada. La sombra de una duda. La –para mí poco creíble- posibilidad de que LeBron abandonara, de manera consciente, a su equipo a su propia suerte en algún partido de esta serie frente a los Celtics. Lo ha afirmado uno de esos tipos que forman parte de su entorno.

No me lo creo. Pero muy mal tienen que estar las cosas para que podamos llegar a concebir a un LeBron James, a un doble MVP, a un ser supuestamente elegido por los dioses, tirándose del barco antes del hundimiento. Y al que encima le caigan las ratas sobre la cabeza nada más tirarse. Es algo que no me resulta plausible en LeBron.

Por lo menos este año, en el pitido final del partido decisivo frente al Boston, James sí se quedó a estrechar la mano de sus rivales. El año pasado no lo hizo y se fue a la ducha justo después de que los Magic le mandaran de vacaciones en la Final de Conferencia.

Y, como quiera que a una estrella de la magnitud de James se le escrutan tdoos y cada uno de los movimientos que hace, algunos han estudiado incluso su lenguaje corporal al final de ese trágico y decisivo choque final ante los Celtics. A unos, LeBron les pareció un tipo sacudido por el dolor de la derrota. A otros, les pareció un chaval arrogante que daba signos de una total indiferencia ante la debacle.

Y ahora viene la pregunta de los 64.000 dólares: ¿Qué hará el rey ahora?. ¿Se quedará en Cleveland o se irá a buscar la gloria a otra parte?. Hasta que llegue la respuesta definitiva a esas preguntas se abren seis semanas de especulación a todo tren. Personalmente, creo que si James no ha sido capaz de pasar de la segunda ronda de los playoffs en un equipo que ha sido previamente Campeón de la Liga Regular, tal vez se sienta inclinado a empezar de nuevo su reinado en otra parte.

O tal vez se quede en Ohio y trate de conseguir en su casa ese campeonato que hasta ahora se le ha escapado de las manos y que tanto necesita para pasar a la posteridad.

Supongo que siempre es muy difícil para un jugador de la magnitud de LeBron elegir el modelo a seguir. Por un lado, el jugador que quizás es su gran Némesis en esta NBA moderna, Kobe Bryant, se quedó en los Lakers: y le fue muy bien. Su todavía compañero de equipo, el pívot Shaquille O’Neal, se fue de los Lakers y tampoco le fue mal: como es bien sabido, Shaq consiguió otro título en Miami tras marcharse de Los Ángeles.

A LeBron James muchos analistas le colocan principalmente en Nueva York. Sobre todo porque, aseguran, le interesa mucho a su patrocinador principal, la compañía Nike. Más, incluso, que a él mismo. Nueva York significa, además, estar muy cerca de ese poder financiero que tanto atrae a LeBron. La LeBron Inc. vale ahora mismo casi 1.000 millones de dólares y el hombre aspira a figurar en la exclusiva Lista Forbes algún día.

Otros especulan con Newark-Brooklyn. Sobre todo por su amistad con el rapero Jay-Z, que tiene una pequeña participación en los Nets. Chicago es otro destino posible: con las bendiciones del Presidente Obama incluidas en el paquete. Miami está también en las quinielas: formaría pareja con D-Wade, otro grande. Los Clippers de LA se postulan también. Y van con todo a por él. Literalmente con todo. Aseguran que, con tal de llevarse al muchacho a California, y como indicativo de cómo están los tiempos, los Clips le ofrecen elegir al presidente, al director técnico, y al entrenador: todos en un mismo paquete.

Lo cierto es que, muy probablemente, ni el propio LeBron James sepa ahora mismo cuál será su destino final el día 1 de agosto.

En una frase que suena mucho a poesía de Emily Dickinson, Kevin Garnett, una de las estrellas de los actuales Boston Celtics, le aconsejó marcharse de los Cavs: "La lealtad es algo que puede herirte porque no puedes recuperar tu juventud”, le dijo Garnett a LeBron públicamente. Kevin Garnett es un jugador excepcional que, quizás con bastante razón, siente que perdió gran parte de su juventud en ese viaje hacia ninguna parte que hizo con el Minnesota a lo largo de doce largas temporadas.

Sin embargo, LeBron James debería saber también que G. K. Chesterton, un magnífico escritor inglés que, como me escribía un seguidor en Twitter tiene respuestas para todo, escribió una vez lo siguiente: “Estamos todos en el mismo barco en un mar tormentoso, y nos debemos una lealtad terrible los unos a los otros”.

Quiero pensar que LeBron James no se lanzará del barco en estos tiempos borrascosos por los que pasa ahora mismo la franquicia de Cleveland. Quiero pensar que el hombre será leal a los Cavaliers. Leal al equipo de su Estado natal.

Aunque eso le cueste perder una parte de su juventud que jamás podrá recuperar.

Comentarios

lo único que le falta a LeBron es PAU GASOL!!!! Saludos y muchas gracias maestro Paniagua x tus enseñanzas y grandes artículos sobre este gran deporte

si es que lo analizas y es para no cerrar la boca de admiración:
este año, mccalebb(lakovic), rudy(mickael), san emeterio(basile), rabaseda(trias) y nielsen(n´dong);
el que viene batista(morris) y dedovic; y dentro de tres pau gasol.

asi no se vale....

Magnifico articulo. Hoy se ha visto que a LBJ le falta mucho todavia para llegar a ser Kobe. De momento una estrella de temporada regular. Saludos.

si es que lo analizas y es para no cerrar la boca de admiración:
este año, mccalebb(lakovic), rudy(mickael), san emeterio(basile), rabaseda(trias) y nielsen(n´dong);
el que viene batista(morris) y dedovic; y dentro de tres pau gasol.

asi no se vale....

Particularmente creo que se quedara ya que Cleveland lograra atraer a alguna estrella este verano.Si Lebron sale de Cleveland el afortunado equipo que se haga con sus servicios subira muchos enteros...pero no sera candidato al titulo porque para eso hace falta algo mas que 1 megacrack.Ejemplos como los de Boston y mas recientemente Lakers lo atestiguan.Yo en mi blog sobre la NBA estoy enfocando esta pregunta y la respuesta de momento es que se quedara en Cleveland.
http://todosobreelbasketamericano.blogspot.com/

Yo voy a apuntar varias cosas que me suscitan interes dentro del articulo:
Quiza lo primero que me ha llamado la atencion es la definicion de "cruelmente" distino del basket al beisbol, la cual no la puedo compartir, puesto que la esencia de un deporte de equipo es el triunfo de todos (vamos es como lo veo yo, una opinion mas).
Luego analizando mas baloncestisticamente el descalabro, yo creo que todo parte de la sobrevaloracion de la figura de Lebron, yo no me creo que en ese equipo la gente este contenta con un pavo que absorve mas del 50% de los ataques en unos contra el mundo (por mucho que a veces los finalice con exito). Y por ultimo, el propio Lebron, se esta comiendo a Lebron, el asume TODO en su equipo, no tiene etapa de aprendizaje, simplemente asume un status que todavia no ha ganado, lo que quiero decir es que cuando Kobe era joven, se las jugaba Shaq, que cuando Jordan era joven y no tenia un veterano del que aprender y apoyarse, no llegaba practicamente a finales, que Wade el primer año de su anillo, se apoyo en Shaq de nuevo, que Duncan en sus primeros anillos tenia al lado al almirante, que Tony Parker y Manudona tenian a Duncan veterano,... y Lebron ¿? con esa arrogancia tan tipica americana ha querido ser tan bueno, que no se ha parado a pensar en que la experiencia se da con los años no con el talento que tengas para el juego. Y yo creo que hasta que no se de cuenta que a esto se juega en equipo y que tb hay gloria para los compañeros... seguira palmando

si es que lo analizas y es para no cerrar la boca de admiración:
este año, mccalebb(lakovic), rudy(mickael), san emeterio(basile), rabaseda(trias) y nielsen(n´dong);
el que viene batista(morris) y dedovic; y dentro de tres pau gasol.

asi no se vale....

Paniagua, vista la proyección de plantilla en los 5 proximos años del barcelona de basket: o bien le quitamos la cartilla a chichi o bien mandamos al barcelona a la nba porque con los movimientos que va a hacer jugar con estos es DESLEALTAD a la acb.

Buenas tardes.
Me he tomado la libertad de postear aqui (ya que en día Paniagua nos dió su apoyo) para informar de que, desde ya pero de cara a esta noche (sorteo a las 2.00 AM), de cara a esta noche en http://www.losGSWarriors.blogspot.com hemos montado un CHAT para que todo el que quiera quedarse a ver la suerte que "corremos" y corren el resto de los equipos de lotería, tenga la posilibidad de hacerlo acompañado y compartiendo sus opiniones.

Nuestra idea es tambien pasar links (poner todos los medios posibles) para ver el sorteo y tener una pequeña y animada tertulia mientras vemos la suerte que corren nuestros equipos.

Como los habituales del blog sabreís, tambien teneis disponibles los perfiles de algunos de los posibles jugadores elegidos en las primeras posiciones, un post-explicación del procedimiento de lotería e incluso una encuesta donde realizar vuestras predicciones.

¡¡¡ ESTAIS TODOS INVITADOS !!!

Un saludo. R1Molano
http://www.losgswarriors.blogspot.com

(Mi intención es informar del evento, no hacer spamm ni solapar acciones de Solobasket, puesto que estas no han sido anunciadas, si algun web admin decide que esto no es asi, tiene mi permiso para borrar el post)

Magnifico articulo. Hoy se ha visto que a LBJ le falta mucho todavia para llegar a ser Kobe. De momento una estrella de temporada regular. Saludos.

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