Magic

Solapas principales

 

Era el 7 de Noviembre de 1991. Yo colaboraba aquel año en la Cadena Cope y en Telemadrid. En la televisión autonómica, entonces en sus albores, comentaba los partidos de la NCAA y de la NBA con dos auténticos monstruos de la profesión, José Joaquín Brotons y Antonio Muro. Recuerdo que esa misma tarde habíamos grabado un partido de la NBA y le comenté a Antonio que uno de mis colegas de la oficina de Lon Rosen, el eterno agente de Magic Johnson, me había asegurado que Magic llevaba tiempo con fiebre y que los médicos sospechaban que podía existir alguna infección de carácter grave. “Mantenme informado”, me dijo Antonio.

Como nunca he sido trasnochador, recuerdo que me fui a la cama aquella noche pronto –o muy pronto, según los estándares españoles- hacia las nueve y media de la noche. Eso sí, siempre pendiente del teléfono supletorio –en aquellos tiempos casi sólo había teléfonos fijos- que, situado en mi mesilla de noche, podía despertarme en cualquier momento con llamadas de trabajo procedentes de este o del otro lado del charco. A eso de las once, recibí una llamada de un ayudante de Rosen que me dijo algo así como: “Miguel, sólo para tu información, Magic va a hacer un anuncio público dentro de una hora diciendo que ha contraído el virus VIH y que podría tener SIDA”.

La noticia me dejó muy tocado y me puse a hacer llamadas a gente próxima a los Lakers. Contacté con Rudy LaRusso, un viejo amigo que había jugado en los Lakers de los años 60 y 70. Rudy me confirmó total y fatalmente la noticia. Tan solo unos cuarenta y cinco minutos después, Brotons y Muro me llamaron para decirme que se había recibido ya el teletipo con la noticia en la redacción de Telemadrid, que los jefes habían decidido “levantar” la programación nocturna y que íbamos a hacer un programa en directo, que empezaba en 20 minutos, con la rueda de prensa de Magic. Me mandaban un coche a buscarme a mi casa.

De modo que, casi en pijama, literalmente recién salido de la cama, Antonio Muro y yo hicimos juntos un programa en directo que recuerdo ahora como uno de los más tristes de mi vida profesional. A eso de las 3 de la tarde, hora del Pacífico, medianoche en España, Earvin “Magic Johnson, uno de los jugadores más sublimes en toda la historia del baloncesto, se subió al estrado y le dijo al mundo que se retiraba de la NBA “debido a que había contraído el virus VIH”. Durante los años venideros, Magic Johnson se ha convertido en la figura más reconocible en la lucha contra el SIDA; una lucha que ha acometido con la misma fiereza, si no con más, con la que atacaba la defensa de los Celtics de Boston. Magic nunca dio un paso atrás. Jamás se escondió. Y tengo claro que hoy todos somos un pocos más comprensivos con los que padecen esta enfermedad, y desde luego un poco mejores personas, gracias a él.

En aquellos años el SIDA era todavía una enfermedad muy desconocida; incluso en los ámbitos científicos. En esa rueda de prensa muchos aprendimos por primera vez a diferenciar el virus VIH de la enfermedad del SIDA. Supimos que el VIH es el virus que te lleva al SIDA, pero que ese virus, en sí mismo, no te mata. Y aquello le dio esperanza a mucha gente. No sólo a Magic, sino a muchos cientos de miles de enfermos en todo el mundo. Así que, durante todos estos años, Magic se convirtió en lo mismo que fue cuando jugaba con los Lakers de Los Ángeles: en un referente esencial.

Pues bien, ahora dos comentaristas de un programa de radio de una emisora, de corte conservador, del Estado de Minnesota han afirmado que Magic siempre ha fingido tener el SIDA. Primero de todo, una puntualización: muchos analistas, claramente proclives al candidato Barack Obama, han aprovechado esta historia, y el hecho de que estos dos periodistas sean conservadores, para intentar hacer sangre al candidato John McCain y a sus correligionarios republicanos, ahora que estamos en plena campaña electoral en los Estados Unidos. Craso error. Me parece que lo que han dicho estos dos colegas acerca de Magic Johnson no tiene nada que ver con que sean conservadores, neo-nazis o trotskistas. Simplemente son dos iletrados que ni siquiera saben diferenciar el virus VIH de la enfermedad del SIDA. Creo sinceramente que estos dos caballeros no son “dos comentaristas conservadores ignorantes” como han dicho y escrito algunos; me parece que son simple y llanamente -y me permito aquí parafrasear al Presidente del Congreso, Don José Bono, cuando se refirió al ex Premier británico Tony Blair- “dos gilipollas integrales”.

Y otra puntualización más: los analistas más conservadores dicen que los que consideramos a Magic Johnson un modelo de ciudadano ejemplar estamos muy equivocados. E insinúan, más o menos abiertamente, que Magic se lo buscó. Ante estos argumentos, frecuentemente esgrimidos por los más intransigentes, siempre digo lo mismo: todos asumimos que el hecho de que un deportista sea muy grande en su deporte, que sea un ídolo de masas, le hace ser, automáticamente, eso que los americanos llaman un “role model”, un modelo a seguir. Y ese es otro error de proporciones gigantescas.

A mi me parece obvio que Magic nunca fue un modelo a seguir; ni creo que él pretendió serlo nunca tampoco. Magic es, sencillamente, humano. Con sus errores y con sus defectos. Los que le hemos conocido de manera más o menos cercana, lo sabemos bien. Nadie tiene que contarnos cómo y cuánto bajó Magic a los infiernos. En 1986, yo estaba con Fernando Martín en Los Ángeles, donde mi llorado compadre se estaba ganando el puesto en los Trail Blazers de Portland en la Liga de Verano de Loyola Marymount. Su hermano Antonio estaba también con nosotros durante aquellos días. Pues bien, una tarde apareció en Loyola uno de los agentes de Magic y nos invitó a los tres a su fiesta de cumpleaños, que se celebraba al día siguiente. Recuerdo muy bien que Fernando no pudo ir, y ahora no recuerdo si Antonio vino conmigo a casa de Magic o no; me parece que sí. Pero quien seguro que estuvo allí fui yo. Y la mejor descripción que puedo hacer de aquella fiesta de cumpleaños es que en los cinco pisos, seis incluida la buhardilla, que tenía aquella casa de Magic, había situaciones distintas que iban subiendo de tono en función del piso: desde un simple coctel y una buena conversación entre amigos en el primero, hasta lo que seguro que hubiera servido a Dante Alighieri para ilustrar su “Divina Comedia”, y en particular su descripción de los nueve círculos del infierno, en el de arriba del todo.

Magic reconoció en su libro autobiográfico que tuvo orgías hasta con siete mujeres a la vez; casi cada noche. Y, curiosamente, afirmó también que nunca consideró aquello un engaño a su mujer porque, cito: “si la chica no pasa la noche en la cama contigo, no hay infidelidad”. El amigo lector entenderá bien que aquellos eran tiempos en los que nadie sabía nada acerca del SIDA, así que Magic Johnson flirteó sin saberlo con ese peligro noche sí y noche también. Pero eso no le hace peor persona, ni mucho menos un fallo, un engendro, como modelo a seguir. La verdadera medida de un hombre se ofrece en los tiempos más duros. El verdadero campeón, el verdadero ser humano, se revela cuando tiene que enfrentarse a las dificultades de la vida. Con viento a favor todos navegamos divinamente.

Magic se enfrentó a todas esas dificultades con estilo. Primero, admitiendo públicamente que tenía el virus VIH cuando eso significaba su posible estigmatización ante la sociedad de aquel tiempo. Y después, poniendo su nombre, sus horas y su dinero al servicio de la causa del SIDA; educando a la gente sobre la enfermedad y ofreciendo ejemplos claros sobre cómo prevenirlo. Nadie mejor que él puede saberlo.

Hace más o menos siete años, charlé durante mucho tiempo con él sobre lo divino y sobre lo humano, porque estuvo a punto de venir a España a participar en un programa de televisión en la cadena Antena 3. Estaba todo firmado, recuerdo que con Mónica Surdo, directora de contratación de esa casa. El dinero por su aparición en el programa iría a su Fundación contra el SIDA. Los billetes de avión estaban listos, el hotel preparado y yo había previsto llevarle a mi casa de Segovia a comer un buen cordero, oficiado eso sí por ese sumo sacerdote del lechal que es José María. Un día antes de la fecha de partida, uno de esos ejecutivos italianos que tanto proliferan en las cadenas privadas españolas canceló todo aquello alegando que no había presupuesto para el programa en cuestión. Magic pudo haber pedido algún tipo de indemnización por daños y perjuicios, tal vez alguna compensación por incumplimiento de contrato. Pero no hizo nada al respecto. “It happens”, “son cosas que pasan”, es lo único que nos dijo sobre el tema.

Han pasado ya diecisiete años desde aquel anuncio. Magic está sano y es uno de los líderes civiles más reconocibles en la ciudad de Los Ángeles. Como es sabido, comenta la NBA para la televisión –este año se cambia de la TNT a la ABC, por cierto- y es un empresario de éxito que controla un conglomerado empresarial que vale no menos de 60 millones de dólares al día de hoy. Sigue casado con Cookie -una de las mujeres más valientes que he conocido en mi vida- y tiene dos hijos, Earvin Jr. y Elisa.

Hace poco recordaba con uno de sus agentes aquellos días. Y hablábamos del hijo de mi colega, que ya ha cumplido 17 años, y que nació por aquellas fechas. Y de mis hijos gemelos, que celebraron su quinto cumpleaños justo una semana antes de aquella rueda de prensa. Nos dijimos que el tiempo pasa inexorablemente para todos y que nos vamos haciendo un poco más viejos cada día. Afortunadamente, Earvin “Magic” Johnson también.

Comentarios

Magic no merecía un homenaje mejor, de uno de nuestro mejores periodistas deportivos sobre baloncesto. Gracias Paniagua por compartir con el resto de aficionados, estas memorias de la trastienda del baloncesto. Todo un detalle.
¿Para cuando un libro sobre los últimos 30 años?
Saludos

Gracias Miguel Angel por estas entradas que me hacen recordar con cariño esos años.

Magic era, es y sera mi idolo dentro de una cancha de baloncesto junto con Maravich. Era pequeño cuando me entere de la noticia, tenía 13 años y me lo dijo un amigo mientras iba al colegio. Me acuerdo que me pare y le dije que eso era mentira, que magic no, que no podia ser. Acto seguido, lo que recuerdo es que me eche a llorar. Cuando llege a casa no comi hasta que en las noticias lo dijeron, que Magic tenia VIH.

Ese año, se celebro el All Star, siendo Magic el mas votado, sin jugar ni un solo minuto. Aun me acuerdo de los piques que tuvo con sus amigos, con Jordan y con Thomas.

Esa cinta de vhs esta guardada dentro de una caja, para que algun dia mis hijos vean a la mejor sonrisa que piso una cancha de baloncesto

miguel angel, gracias yo nací por ese 1986y cuando no podía dormir y lloraba de bebé mi padre me levantaba y me ponía a su lado a ver el baloncesto,así 4 años que decía que no podía dormir para que me levantara y luego tuve la oprtunidad de ir a Barcelona y ver el Dream Team, ahora que mi padre está enfermo recuerdo todos esos momentos y has hecho que se me salten las lagrimas y ver en Magic un retrato de mis primeros años de vida y que se forjara una unión entre mi padre y yo, que me hizo amar tanto al basket, que pude llegar a debutar en competición FEB.
Gracias de todo corazón, Miguel Ángel te admiro profundamente

Probablemente Magic no fuera un role model en su vida privada durante su etapa de jugador, pero desde aquel terrible 7 de Noviembre, ha demostrado con creces que las personas con VIH no dejan de ser personas. Fue genial como jugador y ahora vuelve a estar, a mi juicio, a la altura de sus pases siendo la cara de los enfermos de SIDA en el mundo, por eso es deleznable que lo acusen de fingir padecer su enfermedad.
Gracias Miguel Ángel por narrar, de manera tal clara y didáctica tus experiencias y conocimientos del mundo del baloncesto. Es un placer leerte en solobasket y escucharte en la Cadena Ser. Espero que sea por mucho tiempo.

¿"Magic" Johnson"?... ¡Magic Paniagua! La supervivencia de Magic ha sido posiblemente el mejor regalo para romper el estigma del SIDA, al menos en el mundo occidental. Quizás no fué modelo de muchas cosas cuando era jugador (aunque siempre lo fué dentro de la cancha), pero lo ha sido después. Y que nos dure mucho tiempo.

Sencillamente precioso. Por cierto, yo tampoco conocía hasta ahora la diferencia entre el VIH y el SIDA, de hecho pensaba que eran sinónimos. Una cosa más que aprende uno.

Paniagua...conoci tu blog tras anunciarlo en Carrusel(antes solo visitaba esta pagina ocasionalmente) y solo puedo decir que escribes y cuentas las cosas de una manera sublime.
Sobre Magic, casi todo esta dicho en los comentarios...pero es una lastima que por edad no hubiera podido verlo en plena accion (siempre mee queda descargar algun gran partido)

Un artículo maravilloso, sentimientos a flor de piel. Cualquiera en el lugar de Magic habría acogido lo que le había ocurrido como una desgracia, se habría encerrado, huido de la sociedad, pero él hizo todo eso que comentas para convertirse en un abanderado. Yo sí vi jugar a Magic, siempre fue mi ídolo, y aún recuerdo aquel 7 de noviembre como si fuera ayer. Gracias Paniagua.

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