NO, YOU DID NOT

 

Me disculpará el amigo lector por ser tal vez algo repetitivo en esta columna semanal. Voy a volver a escribir sobre LeBron y su fichaje por los Heat de Miami. Pero es que el Affaire LeBron, su fichaje, el modo en el que se escenificó su fichaje, la proverbial vanidad con la que se adorna el muchacho después de su fichaje, y todas las secuelas que está trayendo ese fichaje, con su evidente impacto en la Liga NBA, tienen muchas derivadas. Y todas ellas muy atractivos de analizar. Así que allá vamos otra vez.

Para muchos analistas no se trata tanto del fichaje de LeBron James por el Miami sino de la petulante liturgia televisiva que acompañó a ese fichaje. Semejante pufo fue para muchos observadores algo así como el fin de todo lo bueno que tenía este deporte. El fin de la inocencia si es que la NBA fue alguna vez inocente. Pero tampoco creo que haya que exagerar. El show fue bochornoso, sí. Pero todos hemos visto cosas muchos peores por esas televisones del mundo.

Los analistas más sesudos hablan también de que hubo una maniobra de colusión por parte de los tres amigos: D-Wade, Bosh y James. Es cierto que los tres tenores del Miami tenían un plan, y que se pasteleó su fichaje por los Heat con nocturnidad y alevosía. Es cierto que, incluso, los tres cracks se recrearon en la suerte: concediendo audiencia plenaria a los equipos aspirantes a su compra a sabiendas de que ya lo tenían todo hecho con los Heat.

Y no es menos cierto que por mucho menos de lo que ha hecho este “Big Three”, a muchas compañías norteamericanas -que se atreven a pactar precios con otras competidoras- el Regulador les suele dar un escarmiento de proporciones bíblicas. Las (poderosas y sacrosantas) leyes Anti-Trust estadounidenses son tremendas y el peso de la Administración cae sobre las cabezas de aquellos que se atreven a pactar cietas estrategias por su cuenta. Y sí, técnicamente, Wade, Bosh y James han violado esas leyes Anti-Trust de manera flagrante; han tenido un comportamiento propio de un cártel. Pero tampoco estamos hablando aquí de los precios que marca el Cártel de Tijuana para la coca.

Pero a mí, sí hubo un hecho que me llamó poderosamente la atención. Me fijé en ello no cuando LeBron anunció su decisión sino después, cuando tuve ocasión de ver el show de presentación de los tres jugadores en la ciudad de Miami. Me chocó mucho el slogan que colgaba sobre sus preciadas cabezas: un notorio “Yes, we did” (“Sí, lo hicimos”).

Aparte del evidente toque al “Yes, we can”, la celebre frase que adornó la campaña del hoy Presidente Barak Obama, ese “Yes, we did” se convirtió en un símbolo para los aficionados del Miami, y para la ciudad de Miami: una metrópoli poco acostumbrada a los títulos que enloqueció con la adquisición de estos tres maravillosos jugadores a los que recibió como si se tratara de tres Mesías posmodernos.

Pero, ¿qué es lo que han hecho exactamente estos tres jugadores?. Fichar por los Heat, claro. Pero aparte de eso y de que ya no quedan abonos por vender, de que hay una enorme lista de espera para adquirir un abono, incluso a precio de oro, y de que las expectativas en el Sur de la Florida son estratosféricas, estos “Tres Grandes” no han hecho realmente nada.

La pregunta más recurrente que me llega en las últimas semanas, sobre todo por la vía de Twitter, es esta: “¿Crees que ahora, con los 3 fichajes, los Heat son favoritos al título de campeón de 2011?”. Y mi respuesta es siempre muy estándar: “Por supuesto que lo son”. ¿Cómo no habrían de serlo si han fichado a las estrellas que han fichado?. Pero, si Twitter me dejara más espacio, y sin tener que recurrir al spanglish para buscar palabras más cortas, le diría también a quienes me preguntan: “Pero recordad que los grandes nombres no hacen necesariamente un gran equipo”.

Aunque me parece que la cuestión sobre la que me preguntan es más bien si los Heat serán campeones ya mismo. Pero en esto, también voy más allá y mi pregunta es: ¿Cuántos títulos ganarán los Tres Grandes durante los cuatro años por los que han fichado en Miami?. [Son 4 años y no 6 las temporadas por las que han firmado los tres grandes de los Heat, por cierto. Así que no descartemos otro verano de los prodigios, allá por julio de 2014, si las cosas no salen bien en el Sur de la Florida.].

Ciertamente, los Heat no van tener un camino fácil. Convertidos ya en los fall guys –en los malos de la película- para casi todos los fans de la NBA que no sean los suyos; identificados como el enemigo a batir por el resto de equipos; marcados como el club que realizó maniobras orquestales en la oscuridad para conseguir juntar a este trío de ensueño, es fácil presumir que los chicos del Coach Spoelstra van a tener muchos obstáculos en su ascensión hacia la gloria.

Para empezar los Heat van a estar en una División (la Southeast) que va a ser la más fuerte de la NBA no sólo el año que viene sino, muy probablemente, en años venideros. Veamos: Los Magic de Orlando tienen una plantilla amplia y estrellas jóvenes en su roster; los Hawks de Atlanta tal vez tengan menos potencia que los Magic en su plantel, al menos al día de hoy, pero tienen talento por los cuatro costados. Los Bobcats serán muy duros y tienen hechuras de equipo que puede a dar mucha guerra en los playoffs. Y los Wizards, hasta ahora un equipo hundido en la zona abisal de la División Sudeste, van a contar con el prodigioso novato John Wall y serán también muy complicados de batir.

En otras palabras: la ventaja de campo será muy difícil de subvertir en todas esas canchas de la Southeast y los Heat de Miami van a sufrir un calvario de 82 partidos durante la temporada: serán, sin duda, el equipo a batir; el conjunto de moda al que todos querrán ganar aunque sólo sea una vez.

Hay otro punto que tampoco ayuda al Miami en su búsqueda de la gloria: su elenco de actores secundarios. Sin desmerecer a ninguno de los fichajes que han hecho hasta ahora, es obvio que un equipo de la NBA necesita algo más que un puñado de buenos jugadores veteranos: que estarán muy motivados, eso sí, porque que entienden que este es su último tren hacia el anillo. Pero ninguno de los jugadores fichados por los Heat, aparte de los Tres Grandes, claro, va más allá de ser un buen role player, un buen gregario. Que no es poco. Pero no tengo nada claro si eso será suficiente. Y ya no digamos si los dioses del baloncesto se ponen a hacer de las suyas y alguno de los tres grandes sufre una lesión importante: en ese escenario, los Heat sufrirán tremendamente. Mucho más que si se lesiona Ray Allen, en los Celtics o Pau Gasol en los Lakers.

Hay también otra cuestión absolutamente indiscutible. Los equipos punteros de la NBA tienen todavía mucho que decir. Los Lakers de Los Ángeles poseen, a mi juicio, el equipo más completo y con más talento de toda la NBA. Y seguramente les queda todavía bastante cuerda en el reloj: siempre en función de lo que les dure, debidamente sano y lúcido, el enorme Kobe Bryant, por supuesto. Los Magic, ya lo hemos dicho, están muy bien servidos. Los Celtics están cada vez más cerca de su último aliento, pero siguen siendo los Celtics: y ya vimos hasta donde llevaron a los Lakers en las pasadas Finales. Los Thunder de Oklahoma City son el futuro y tienen a una superestrella, Kevin Durant, que ya ejerce de líder indiscutible de todo aquel tinglado. Los Bulls van a ser bastante más fuertes. Los Blazers, sobre todo si les respetan las lesiones, seguro que también van a estar ahí. Luego están los Mavs, los Suns. Y los Spurs: aunque éstos están siempre.

Así que, con todas esas escuadras apuntando sus misiles hacia Miami, está claro que ese camino hacia el éxito de los Heat no está en absoluto garantizado. Por eso, denominar a un equipo –por muchos fichajes de relumbrón que haya hecho- como “campeón” en estos inicios de pretemporada parece, como mínimo, prematuro.

En ese contexto, ese “Yes, we did”, suena un tanto petulante, además de bastante incorrecto. A menos que ese “Sí, lo hicimos” signifique, simplemente, que las tres superestrellas han fichado por los Heat de Miami. Pero incluso en ese caso, el susodicho slogan suena un poco excesivo.

Pero hay algo que es indiscutiblemente cierto y que, sin duda, tiene que ofrecer mucha luz y esperanza a los fans irreductibles de los Heat: LeBron James, Dwayne Wade y Chris Bosh, aunque este ultimo un poco menos a mi juicio, son realmente muy, muy buenos. Son la crème de la crème de la NBA.

LeBron James y Dwyane Wade han tenido carreras paralelas en cierto sentido. Ambos han hecho crecer a equipos que tenían plantillas buenas, pero para nada excepcionales. El único jugador All Star que ha tenido LeBron en los Cavaliers de Cleveland, durante todos estos años, ha sido el lituano Zydrunas Ilgauskas: no precisamente el paradigma de jugador super estrella de la NBA. Y aun así, los Cavs llegaron a las Finales en 2007.

D-Wade, por su parte, sí logró un título de campeón, con Shaquille O’Neal a sus espaldas, por supuesto. Pero a mí me parece más meritorio incluso lograr casi 50 victorias en la Liga Regular teniendo como compañeros de equipo a tipos tan peculiares como Michael Beasley o Jermaine O\'Neal: buenos jugadores ambos, pero capaces de desquiciar a la más noble y equilibrada de las criaturas de Dios.

El tercer hombre, Chris Bosh, también ha conseguido ayudar a unos simplemente buenos Toronto Raptors a llegar los playoffs: lo ha hecho en varias ocasiones y casi siempre contra pronóstico. Excepto el año pasado en el que el chaval, simplemente, se borró.

De modo que sí, es cierto que los Heat de Miami tienen un reto tremendo a partir del curso que viene. Pero también es verdad que van muy bien equipados para ese viaje hacia la cima y que cuentan con uno de los tercetos más mortíferos en toda la historia de la NBA.

Sin embargo, tendrán mucha presión. Una presión casi infinita. Las expectativas para este equipo son –y lo serán durante estos próximos cuatro años- muy claras: se espera que ganen un título cada temporada. Tal vez se les conceda una cierta gracia el primer año: el argumento de “falta de acoplamiento de un grupo nuevo” sonará bastante plausible y tal vez se puedan aplacar algunas iras con esa coartada. Pero, a partir del segundo curso, no va a haber piedad: o llegan los títulos, o todos llevaremos luto por los Heat. Alguien dijo una vez que el éxito -sobre todo para jugadores destinados para la gloria como LeBron James y D-Wade- es siempre una amante muy cruel.

Tremendamente cruel.

Para empezar, a los tres nuevos compañeros de los Heat se les compara, siempre, les guste a ellos o no, con algunos de los mejores jugadores exteriores en toda la historia de la NBA: léase con Michael, Magic y Kobe.

Para continuar, la NBA nunca se anda con contemplaciones filosóficas, ni sostiene jamás esos argumentos del tipo: “jugar bonito es más importante que ganar”. En la NBA, en la historia del baloncesto USA en realidad, lo que define el éxito son los títulos de campeón: no el juego bonito, ni la estética, ni mucho menos la estadística. Claro que puedes llegar a ser un Hall of Famer sin haber ganado un título de la NBA. Hay unos cuantos “ringless” en ese Olimpo del basket, de hecho. Pero en el caso de estos Tres Grandes del Miami -seguramente futuros Hall of Famers los tres pase lo que pase durante su periplo en la Florida- ni siquiera bastará con un anillo en cuatro años. Se les va a exigir bastante más.

Para terminar, tenemos sobradas evidencias -a lo largo no ya de la historia del juego del baloncesto, sino de toda la historia del deporte colectivo- de que los grandes nombres no hacen necesariamente grandes equipos. En ese orden de cosas, lo primero que tienen que construir los Heat de cara a la próxima temporada es precisamente eso: un equipo.

Y sólo entonces, y si los tres grandes están iluminados por la luz, si el elenco de gregarios ayuda de verdad, y si los demás equipos no están lo suficientemente finos, podrán pensar los Heat en culminar la ascensión a la cima y encontrarse allí arriba con la gloria.

Muchas veces, demasiadas veces, algunos equipos construidos a base de talonario han creído llegar a la cima de una montaña jamás hollada por el ser humano. Sólo para comprobar, con tremendo horror, que en una piedra de ahí arriba estaba escrito eso tan simpático de “Caramelos Paco”.

Así que, dicho sea con el debido respeto a los Tres Grandes del Miami: “No, you did not”. “No, no lo hicisteis”.

De hecho, señores: “No, You did nothing yet”. Todavía no habéis hecho nada.
 

Comentarios

Igual que le sucedió a Juana de Arco, la Doncella de Orléans, a quien los OMD (Maniobras Orquestales en la Oscuridad) dedicaron una de sus mejores y más exitosas canciones, ya se está juzgando injustamente a los chicos del Miami por hacer lo que hace TODO EL MUNDO: vender su producto. Con slogan, entrevistas exclusivas, rueda de prensa, videoconferencia, camisetas, bombo y platillo.
Por supuesto, aun no han ganado el campeonato 2011, ¡faltaría más!, si ni siquiera han empezado la pretemporada.
Pero sí, lo han hecho: en el tan esperado verano del 2010 en el que había un buen número de jugadores estelares de la liga que acababan sus contratos, el Miami Heat ha conseguido contratar a los más deseados y, por muchos peros que se quiera buscar (pero los secundarios son de perfil bajo, pero a veces hay lesiones, pero ojito con los Lakers, Celtics, Magic, Thunder?, Bulls??, Suns???, Blazers????), ahora son los máximos favoritos A PRIORI para acabar ganando el campeonato NBA 2011. Le pese a quien le pese. Sí, lo han hecho, y además muy bien y mejor que nadie. Los Heat de Miami se han hecho con el botín, y no con una o dos de las piedras más preciosas que había en juego, sino con tres. Vamos, que solo han dejado las migajas. ¡Enhorabuena!

Genial artículo como siempre. Yo sinceramente, viendo que los compañeros en el juego interior de Bosh son Shavlick Randolph, Joel Anthony, Udonis Haslem, Jamal Magloire, Ilgauskas y si fichan a los rookies Pittman o Varnado, no me quiero ni imaginarlo que les puede hacer Howard o el juego interior de Lakers en un partido. Sus bases son Arroyo y Chalmers y Mike Miller su sexto hombre. Hace falta algo más, ¿no? Luego ves la plantilla de Lakers o Magic o incluso Chicago y no ves fisuras. Y seguro que ahora ni siquiera los campeones tienen la misma presión.

Por cierto, has puesto División Atlántica por error (o inercia, yo sigo diciendo Midwest cuando hablo de Jazz o Nuggets).

Saludos desde A Place in South

Estimado Sr. Paniagua, se está hablando mucho de este "hipotético" gran equipo que se va a formar en Miami y de que a ver que "actores secundarios" van a rodear a los Tres Tenores pero, por ningún lado he visto ni oido que se hable de los "egos" de estas 3 estrellas.

¿Se podrá, y se sabrá, sobrellevar el que los 3 quieran ser "el centro de atención" de Miami?

¿Quién se jugará "el último tiro"?

¿Jugarán con 3 balones?

Un saludo

JOSEMI

Formidable articulo como es costumbre. Volvemos al tema de siempre, los grandes nombres no hacen grandes equipos. Tengo muchas dudas de que este año ganen algo y ya veremos en el futuro. Por cierto genial lo de Caramelos Paco...jejejeje

Formidable articulo como es costumbre. Volvemos al tema de siempre, los grandes nombres no hacen grandes equipos. Tengo muchas dudas de que este año ganen algo y ya veremos en el futuro. Por cierto genial lo de Caramelos Paco...jejejeje

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