REALIDAD VIRTUAL

Solapas principales

 

En el partido final del Torneo de la NCAA de este año 2009, una muy dudosa falta de ataque del escolta del Carolina del Norte, un tipo muy parecido a Wayne Ellington, sobre el alero del Louisville, otro tipo muy parecido a Earl Clark, en la última jugada del partido, selló la victoria -por 63 tantos a 61- de los Cardinals sobre los Tar Heels. Fue una gran victoria de los Cardinals, que culminaron así una temporada fantástica. La voz emocionada del locutor reflejaba la emoción del instante. Aquel fue un segundo que cambió el destino de dos equipos que habían luchado toda la temporada por estar en ese gran partido.

\"KevinEsa fue la final (virtual) que jugaron mis sobrinos, no hace mucho tiempo, en su consola, gracias a la portentosa imaginación de los genios creativos de la compañía EA Sports: la más importante del mundo en juegos relativos a deporte y utilizables en ordenadores, consolas, Xboxes, etcétera. EA Sports es una compañía subsidiaria de la empresa Electronic Arts, que cotiza en el Nasdaq (ERTS) y que mueve miliardos de dólares.

La precisión y la fuerza de las imágenes de los juegos de EA son espectaculares. Y hacen que a muchos de nosotros -que pertenecemos a una generación que vio asombrada aquel famoso juego de ping pong de Atari, con sólo dos rayas y una pelota en las consolas negras, y que quedó fascinada con aquellas máquinas “comecocos” de los años 80- esta cuasi inteligencia artificial de los juegos de EA nos parezca como de otra galaxia.

Los juegos son ciertamente muy realistas. Tanto que la preocupación sacude a los Comisionados y Presidentes de las distintas ligas deportivas. Resulta que ahora los chavales, en su mayoría, están pasando del juego real. Con todos estos maravillosos juegos, y con todas estas consolas cada vez más sofisticadas, los niños ya no quieren ser “como Kobe Bryant” o “como Blake Griffin”: ahora pueden “ser Kobe Bryant” y/o “ser Blake Griffin”. Con un simple toque de sus dedos sobre el joystick.

\"KevinDicho lo cual, la compañía Electronic Arts y el cuerpo de gobierno de la competición universitaria, la NCAA, se enfrentan ahora a una serie de acciones legales por parte de varios jugadores amateurs de las Ligas de fútbol y de baloncesto de la NCAA que argumentan que se ha usado su imagen sin su consentimiento y con un claro y evidente afán de lucro.

Es sabido que, de vez cuando, escribo sobre la NCAA. Y que, con toda su grandeza, su belleza y su emoción, nunca dejo de plasmar en las letras que escribo lo que para mí sigue siendo una injusticia flagrante: que en el conglomerado del deporte universitario estadounidense se beneficien todos menos los jugadores.

Estoy dispuesto a aceptar una discusión conceptual sobre el valor de una beca de estudios completa. [Por cierto, no hace mucho un amable lector de SOLOBASKET se preguntaba, supongo que retóricamente, si yo sabía lo que cuesta una beca en una universidad estadounidense. Por si acaso el lector no lo preguntaba retóricamente, le contestaré que sí, que yo lo sé tanto como el que más. Mi padre era ferroviario y no podía pagarme los estudios; así que estudié, aquí y allá, siempre con –o gracias a, mejor dicho - una beca]. Estoy incluso dispuesto a aceptar una discusión conceptual sobre si a los estudiantes-atletas se les debe pagar por sus prestaciones. A ese respecto, todo es discutible y todo es opinable. Pero la falacia de la NCAA en este tema concreto de los juegos electrónicos es gigantesca. Otra más.

Veamos. Al principio de cada curso, todos los chavales enrolados en las ligas deportivas de la NCAA firman un papel en el que se comprometen a no beneficiarse ni de su nombre, ni de su imagen. Sólo para ver cómo, luego, la NCAA hace la vista gorda y permite que EA Sports se llene los bolsillos con la imagen de esos jugadores y gane un autentico pastón gracias a ello.

\"BlakeLa NCAA lleva manteniendo reglas muy estrictas prohibiendo a sus deportistas hacer caja basándose en su estatus de celebridad al tiempo que ella misma gana millones de dólares a través de acuerdos de licencia y de explotación de imagen de sus atletas. Lo que sucede ahora es que los deportistas quieren que las Cortes de Justicia estadounidenses les digan si ellos mismos pueden controlar su imagen o no.

Hay un precedente en el deporte profesional a este respecto. Hace más o menos un año, un grupo de jugadores de fútbol, ya retirados, demandaron a su propio sindicato por permitir que EA usara sus imágenes y sus identidades en el conocido juego de “Madden NFL”, sin que ellos recibieran compensación, claro. Pues bien, el pasado mes de noviembre, un jurado dio la razón a esos veteranos y les concedió una compensación indemnizatoria de más de 26 millones de dólares en cash.

El caso de los deportistas universitarios es, a mi modesto juicio, mucho más serio todavía. Sí, porque hay una parte (o partes) que se están aprovechando económicamente de unos deportistas cuyo estatus es nada menos que el de amateur. Es siempre difícil cuantificar cuánto dinero produce la imagen de los jugadores de la NCAA, pero como ejemplo, cabe indicar que el sindicato de jugadores de la NBA ganó casi 35 millones de dólares en concepto de regalías procedentes de Electronic Arts el pasado año 2008.

En una declaración institucional al respecto de estas demandas, la NCAA ha dicho que las denuncias no tienen base sustantiva porque los juegos de video no violan ninguna ley de la NCAA. Y ojo a esto que dicen a continuación: “la NCAA no ve el uso de la imagen de sus deportistas como un acto de explotación, sino como mera evidencia de participación”. Simplemente homérico.

Sin embargo, a mi me parece que el uso de la imagen de estos deportistas amateurs es lo más alejado del concepto de amateurismo que uno se pueda imaginar. Y al traspasar esa delgada línea roja, estimo que la propia NCAA pone en peligro su propio tinglado acercándose al profesionalismo de una manera muy notoria: porque el uso de la imagen de estos jugadores aficionados es el ejemplo más extremo de comercialización de la imagen de unos deportistas.

La NCAA y la compañía Electronic Arts producen tres juegos de video de los dos grandes deportes universitarios. Todos ellos de mucho éxito, por cierto: uno de fútbol, el “NCAA Football”, y dos de baloncesto: el “NCAA Basketball” y el NCAA March Madness”. Hay, sin embargo, un matiz muy curioso que se añade al embuste.

Contrariamente a los otros videojuegos de las otras ligas profesionales, los juegos relativos a la NCAA no usan nunca los nombres reales de los jugadores. Pero incluso alguien que no sepa mucho de baloncesto universitario reconoce a los deportistas que aparecen en la pantalla. Además, en los foros relativos a estos juegos, hay bases de datos que se pueden descargar y que cambian automáticamente los nombres ficticios por los reales de los jugadores.

Otro ejemplo: en las tres imágenes que he adjuntado a esta entrada de blog -y que supongo que Álvaro Martínez sabrá colocar adecuadamente en la pantalla- vemos que, en la portada del “NCAA 2008”, aparece un jugador clavadito a Kevin Durant, pero que, luego, en el juego, no se llama Kevin Durant. En el “NCAA 2009” vemos a un jugador que, aunque es Kevin Love, tampoco luego se llama Kevin Love. Finalmente en el “NCAA 2010”, el más reciente, se nos presenta a un chaval que es Blake Griffin, pero que por nada del mundo se llama Blake Griffin en la base de datos. Faltaría más.

Por supuesto, esperaré a que las Cortes de Justicia estadounidenses dicten sentencia al respecto de estas demandas. Y cualquiera que sea su decisión, será respetada. Pero creo que nos hallamos antes un caso claro de violación de derechos de publicidad y de imagen: un derecho que previene contra el uso comercial de alguien que es exactamente igual, o muy parecido, a otro sin el consentimiento previo de éste.

La NCAA jamás declara cuánto gana por las regalías de los video juegos. Pero estos videojuegos son la segunda fuente de ingresos para la oficina del deporte universitario estadounidense. Tan sólo por detrás de las ventas de camisetas. Como nota final, decir que, en este caso, curiosamente las víctimas son los principales fans del invento. Ocho de cada diez jugadores de la NCAA juegan habitualmente a estos juegos. Debe de ser curioso: Blake Griffin jugando en su consola con el “NCAA March Madness” y utilizando un jugador idéntico a él, pero que, casualmente, no se llama como él.

Comentarios

Josemi es que además fue jugando a la Nintendo Gameboy:Lionel Simmons, Kings: Simmons missed two games during the 1990/91 season with wrist tendinitis, brought on from playing too much Nintendo Gameboy.

Sólo tienes que buscar en San Google de todos los Santos por: "lionel simmons tendinitis".

P.D. Yo también prefiero jugar en la cancha real que en la virtual. Era simplemente una anécdota. ;).

Estimado Orzowei:

Espero que en su franquicia le "consolasen" con una buena multa, por capullo. Sigo pensando que es mejor la cancha que la Play; soy muy viejo.
Oye, ¿seguro que fue por la consola y no de "consolarse" sólo, no? jajajajja.
Muy bueno lo de la Nitendinitis.

Saludos

JOSEMI

josemi, más gracia te hará saber que un jugador de la NBA Lionel Simmons se perdió dos partidos debido a una tendinitis en la muñeca debido a ..... ¡jugar a la consola! Los periodistas norteamericanos lo llamaron con mucha sorna e ingenio: Nintendinitis. ;)

Y en el americano también. Como muy bien dice el señor Paniagua, la cosa no va. En mi opinión el caso Jennings ha sido el primero de muchísimos; se trata de escoger entre formarse medianamente con baloncestistas amateur para que cuatro jerifaltes te mangoneen, o formarse con profesionales en la actual cuna de los fundamentos tácticos y cobrando un pastizal. Para los mejores jugadores de High School la elección está bastante clara.

Gracias señor Paniagua por informarnos de aspectos del deporte americano profesional y de formación que la mayoria desconociamos.Continuo pensando que un deportista universitario ha de ser amateur por mucha riqueza que a su alrededor genere.El sistema tiene grietas,pero está claramente estructurado y con reglas del juego definidas.En el deporte español/europeo impera sin orden ni concierto la pilleria y el "libre albedrio".

Es alucinante esta juventud.

Que prefieran jugar al baloncesto "virutal" antes que al real, no me entra en mi cabeza.

A mis 52 "tacos", todas las semanas juego un partidillo con jóvenes de veintitantos y disfruto como siempre he gozado con este SAGRADO JUEGO.

Y más aún, "asesinaría" por jugar el partido de competición de cada fin de semana pero, mis caderas (y mi mujer, claro) no me lo permiten ... y estas jóvenes generaciones, que nacen cansadas, tiradas en el sofá, "moviendo los dedos", en vez del cuerpo.

Por lo demás Sr. Paniagua, un placer poder leer sus "historias colaterales" de nuestro amado juego.

Saludos

JOSEMI

Gran artículo. Una vez más, nos muestras aspectos del basket USA sobre los que normalmente no se reflexiona. En este tema ocurre lo de siempre. Parece injusto que en la NCAA todo el mundo se lucre de este baloncesto amateur menos sus protagonistas... Por cierto, como amante del basket virtual, mataría porque comercializasen esta franquicia de videojuego en España.
Saludos.

Los que nos hemos viciado alguna vez a esto de las videoconsolas sabemos que es algo común lo de no poner los nombres para no pagar los derechos. Mismamente los NBA Live de hace algunos años no podían poner el nombre de gente como Jordan o como Charles Barkley en el juego, y les llamaban "roster player". Tambien pasaba con el primer "Pro", que tenía los nombres cambiados de los jugadores de fútbol, con nombres tan curiosos como "Curo Tores" o "Batustita". Derechos. Money

Desde el total desconocimiento pregunto: ¿pero los jugadores no firman el contrato cada curso en el que se estipula que no se beneficiarán de su imagen? Por lo que se comenta en el artículo, la NCAA no dice nada de que ella no se vaya a lucrar (aunque es casi inmoral que lo haga pregonando el amateurismo de los estudiantes).

Yo estoy de acuerdo con los jugadores, pero me da que la NCAA se "vengaría" de alguna manera. Y aun estando de acuerdo con los jugadores, eso de querer cobrar por sus derechos de imagen, a mi entender, va en contra de ese amateurismo que hace de la NCAA lo que es.

A la espera que un Frank Galvin o Jed Ward de turno (esos justicieros abogados de ficción intrepretados magistralmente por Paul Newman y Gene Hackman respectivamente) meta toda la carne en el asador, en una demanda judicial "histórica" contra estos mastodontes del deporte "amateur" (??) norteamericano, imagino que los buenos y aplicados "chic@s" del mundo universitario seguirán penando esta injusticia social y económica.

P.D: lo de la sustitución de los nombre reales por fictios en estos videojuegos, es cuando menos de un cinismo "turbador".

Tengo la impresión de que la demanda no solamente es justa sino que los jugadores pueden ganar. Los de la NCAA tienen mucho morro. Un placer leerte, Miguel Ángel.

es una cuestión muy interesante jurídicamente. desconocía por completo la situación de estos juegos con nombres ficticios (creo que la última vez que jugué a un programa de baloncesto era el "fernando martín basket" en un amstrad, siendo un crío).

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