La táctica del conejo

 

La Táctica del Conejo es ya de sobra conocida. La ha popularizado a través de sus comentarios en los partidos ACB un veterano maestro de los banquillos españoles. Sí, ese que todos nuestros amigos lectores se imaginan: bajito, con bigote y el pelo casi a media melena, que toca con sus amigos de juventud (o ¿habría de decir Joventut?) en un grupo de corte rockero cuando sus obligaciones de la pelota naranja se lo permiten. Efectivamente, han acertado vds. en su respuesta. Ese mismo.

Consiste dicha táctica en marchar durante los partidos un poco haciendo la goma en torno a los 10 puntos de distancia, casi descolgándose del partido por momentos, para confundir al equipo rival y tras un último conato de rotura de partido, apretar por sorpresa en el momento clave del choque y atizar un estacazo de tal calibre al rival entre las orejas que lo destroza, venciendo un encuentro que tras muchos minutos parecía perdido, con un notable ahorro de energía y fuerzas.

Mire el señor lector que por el bien de nuestra Selección masculina senior, espero que Scariolo esté aplicando dicha táctica en el devenir global del torneo hasta la que ha sido la primera fase. Avisábamos ya en nuestra penúltima entrada en este blog que a este humilde juntaletras le preocupaba sobremanera la derrota – en el sentido puramente náutico, aunque también en le deportivo – que nuestra Selección pudiera tomar. Y a fe que uno, que no es pitoniso de corte rappeliano, hasta ahora parece que no se ha equivocado mucho. Mal que le pese, y nos pese. Pero vayamos al análisis – siempre en nuestra opinión – de lo acaecido hasta ahora.

A menos que el de Brescia esté jugando al despiste, llaman la atención poderosamente varios hechos en lo que a su planteamiento del juego de los nuestros: En primer lugar, el escaso ritmo de juego de los nuestros. No pienso que se trate de una cuestión física, si no más bien de una vuelta a las andadas de lo ocurrido en la primera fase del Eurobasket de Polonia 2009. Otra vez tenemos a los nuestros sin correr, sin chispa y sin brío, atascados hasta el estreñimiento baloncestístico. Jugando partidos a setenta puntos con un juego estático más que controlado que machaca la tendencia natural de Rubio, Navarro, Llull o Rudy. Y luego habla el de Brescia de que los jugadores tienen ansiedad... ¡¡si juegan con camisa de fuerza!!

Agravado este problema por una caraja general a la hora de cerrar el rebote defensivo, que nos vuelve no sólo vulnerables ante el juego interior rival, si no que imposibilita transiciones rápidas o contraataques que son la forma más veloz, efectiva y pródiga de anotar. Como decía en sus tiempos Nacho Calvo, “contrataque de uno contra cero”. Pero claro, teniendo a Marc Gasol, Fran Vázquez que juega a la altura de las lámparas del pabellón en el Barça y Felipe Reyes que se pega hasta con su padre por los rebotes en el juego interior, el asunto es para reírse por no llorar. Desde siempre, España se ha caracterizado por ser un país de gente no muy grande que debía cerrar el rebote al máximo y correr para anotar sin excesivas dificultades. Elijan una de las tres primeras letras del abecedario que metaforizan este fundamento táctico del juego, y disfrútenla.

Me pregunto si es que acaso los bigardos turcos más de 2’10 – amén de sus ‘exteriores’ de casi la misma altura, han concedido tantas segundas oportunidades a sus rivales. No lo creo. Concluyendo estos dos primeros pain points – como dicen en las multinacionales – creo que más de uno estará conmigo en que quizás convendría retornar a la marcheta de los 25 puntos anotados por cuarto – que capacidad hay para ello – y el que pueda que me siga, como antaño (pero no lejanos tiempos) se jugaba bajo los planteamientos de otros seleccionadores. Eso sí que sería un paso de gigante, pero para velar por la salud cardíaca del aficionado español al baloncesto.

La defensa. Punto segundo. De nuevo tenemos al de Brescia jugueteando con las zonitas pachangueras de las de “regálame tú el partido fallando desde fuera”. Eso puede estar bien cuando juegas la competición municipal contra los típicos veteranos cuarentones con bochita cervecera (como un servidor), pero no en un Campeonato del Mundo. Aunque más grave se me antoja el detalle del tardío, futil y mal gestionado tiempo muerto en plena remontada lituana, en el que se escuchó decir al seleccionador: “ahora sí, pasamos los bloqueos por delante”. Servidor se quedó perplejo. No daba crédito a lo que acababa de escuchar. A mí me enseñaron a defender los bloqueos de tres formas: pasando por detrás cuando el atacante era buen penetrador para proteger el aro (y si fuera posible con un pequeño salto y cambio del defensor del bloqueador), o por delante cuando el atacante era un consumado tirador para al menos, puntear el tiro. O cambiar. Casualmente Lituania remontó el partido a golpe de triple, amén de cogernos la friolera de ¡14 rebotes ofensivos!... Y a esas alturas se le ocurre al italiano ordenar pasar los bloqueos por delante. De las dos letras restantes de esas tres que inician el alfabeto español, elijan otra y degústenla.

Gestión de recursos. Tercera variable. Ya ha dejado nuestro agudo seleccionador cadáveres por el camino de la primera fase. Ha conseguido que lo que era una de las fortalezas de nuestra Selección, se torne una debilidad. O al menos se vulgarice al nivel del prójimo. Después de tantos años de trabajo, planes de detección y desarrollo del talento de la FEB, scoutings y demás para poder contar con una rotación profunda y de calidad que ya quisieran otros seleccionadores, Scariolo ha reducido la misma a 8 jugadores, como el resto de selecciones – salvo las aspirantes a medalla claro. Pensaba yo – posiblemente me equivoque – que una de las características que definen el baloncesto moderno es la intensa búsqueda de un banquillo profundo en el que todos aportaran en su mayor o menor cuantía de minutos en cancha. Es una de las prioridades de cualquier entrenador de baloncesto. Poder contra con cuantos más jugadores útiles, mejor. El pionero del concepto, y el que primero lo introdujo en el baloncesto patrio fue un tal... Aíto García Reneses. Quizás pueda ir a pedirle alguna explicación de cómo manejarse con ello. Así pues, de una rotación amplia de 10 u 11 jugadores con otros seleccionadores, hemos pasado a que San Emeterio, Claver y Llull vean la mayoría de los partidos en una cómoda posición en esas sillas azules que tanto gusta el ‘amiguete’ Krstić de hacer volar cual cometas al viento. A este paso se me van a agotar las letras del alfabeto... Lo dejo en sus manos, valórenlo vds. mismos, que decía aquel socorrista...

Otro de los aspectos importantes del juego es el ensamblaje de los jugadores y las funciones dentro de la cancha. Seleccionadores precedentes en el cargo habían puesto en práctica un recurso bastante útil: mantener en pista a bloques de jugadores del mismo club realizando el miso juego que en su club: a saber. Recuerdo la ‘unidad malagueña’ en Japón 2006, compuesta por Cabezas, Berni y Garbajosa. No se les pedía que jugaran de forma distinta a como lo hacían en su club (curiosamente con el de Brescia en el banquillo malagueño). Con los acoples precisos al estilo de juego general, evidentemente. O a Felipe pegándose bajo el aro o aprovechando su más que consolidado tirito de 4 metros. Estoy esperando aún a ver uno de los manidos bloqueos y continuaciones entre Ricky y Vázquez, como hacen en el Barça. Y no por mucho scouting del rival dejan de ejecutarlo. Sabes que te la van a hacer, y aun así, te la lían. Y, ¿qué me dicen de Felipe y Llull? ‘Oveja’ Hernández saca petróleo del pick&roll entre Luisito y Pablito que durante tantos años han disfrutado en Vitoria. O del posteo de Jasen como en el Estudiantes. Por no hablar de Marcelinho y Tiago... en Vitoria y con Magnano. Pues no. Scariolo no. Él es distinto. Rebosa tal confianza que desprecia utilizar los buenos recursos tácticos que le ofrecen nuestros jugadores aprovechando movimientos mecanizados con éxito durante la temporada. A este paso, veo a Fran Vázquez defendiendo al base rival por aquello de su elevada movilidad para sus 2’08. Innovación, señores, innovación... Siempre entendí – y posiblemente me equivoque – que el arte del buen entrenador consistía en acoplar las virtudes de sus jugadores a un sistema o filosofía de juego de forma flexible, aprovechando de forma máxima sus recursos y priorizando que se encontraran cómodos para desarrollar su talento en la cancha. No subliminar las virtudes de los deportistas a un sistema inflexible que desperdicia el talento y las virtudes en la cancha y/o vestuario. Esto, también lo destrozado Scariolo según lo que se ve en pista. Quisiera saber dónde carajo se han ido todas las horas de seguimiento a nuestros internacionales durante la temporada, los informes resultantes y el estudio táctico de estos últimos.

Se empeña la realidad en ser tozuda, y los hechos más aún. Lo que no hace mucho eran los elementos santo y seña de la Selección – defensa con el cuchillo entre los dientes, juego libre por conceptos, descaro, velocidad, chispa y jogo bonito – han sido sustituidos por un juego controlado, que aburre, mecánico y sin imaginación. Y que da mediocres o malos resultados. La Selección ha pasado de arrollar en las primeras fases a clasificarse de chiripa, mostrando mal juego, inconsistencia y - digámoslo claro - a la italiana en una suerte de basket redditizio que emula el estilo del deporte rey en la bota italiana. Que contrasta con ese juego vibrante, rápido, imaginativo, que engancha y que tanto dinero hace ganar a la FEB en las giras domésticas - y caseras - de la Eñemanía.

Ya el año pasado dicen las malas lenguas que Pau se aburría jugando así como ahora y fue el que moviendo los hilos desde su jerarquía dentro del grupo, encabezó el motín polaco. Pensándolo bien, incluso pareciera que en su ausencia, quisiera Scariolo poner en práctica aquello que no le dejaron el año pasado en Polonia. ¿Volverá a haber motín este año también o conseguirá el de Brescia que este Mundobasket sea una verdadera pasión turca al más puro estilo Gala – tal y como reflejaban los rostros de Pepe Sáez y Angel Palmi en las gradas el día del chorreo lituano tan cacareado por los advenedizos de LaSecta - por solidaridad con nuestros vecinos y sus paisanos transalpinos? Quizá se trate de la táctica del conejo, pero desde luego, la evolución hasta ahora nos despierta dudas. Y muchas. Posiblemente no a Scariolo, que a buen seguro cobrará íntegros sus cuatro años de contrato pase lo que pase. Y si no, tiempo al tiempo. Esa sí que sería la auténtica táctica del conejo.

El Pirata.

Comentarios

Hombre coach40, no es que se trate de que la culpa sea siempre del entrenador... pero en este caso no hay más que echar la vista atrás y recordar lo que ocurrió el año pasado en Polonia... los jugaodres estallaron porque no querían jugar como Scariolo planteaba. Y este año es igual. Ha convertido una máquina de anotar que era la Selección con Pepu y Aíto, en un equipo previsible y aburrido salvo por loos sustos que nos da. En dos años se han perdido más partidos que en 5 con los anteriores seleccionadores, tanto en amistosos como en competición. Y el bloque de jugadores es el mismo. Es para pensar, ¿no?

Una vez más la teoría de que si la cosa va mal es culpa del entrenador y si va bien es cosa de los jugadores.Pues, aunque en alguna cosa sí estoy de acuerdo (se tardo mucho en cambiar contra Lituania), en otras creo que acertó (aunque no me gusten la zona, utilizarla fué clave contra Grecia, por que contra individual estos jugadores no podían contra los griegos).¿O creeis que los jugadores están dando todo lo que pueden ?

darkshadow , coincido también contigo. Tengo claro que está bien tener un estilo propio de juego, pero no ser capaz de variar en lo más más mínimo el guión pre-establecido deja sin capacidad de reacción. Y lo peor no es eso, es que Coach S se empeña en no querer cambiarlo. Gracias a que ha jugado con 'el banquillo' ha ganado el partido. Lo penoso es que el otro dia jugamos contra Grecia a su ritmo, sin imponer nunca el nuestro y con el que les hemos dado algún que otro repaso serio. Pero jugando a la italiana, me temo que no vamos a llegar muy lejos.

Buenas pirata,
Primero de todo que sepas que apoyo tus tesis al 100%. Cuando acabó el partido contra Grecia, entrevistaron a Navarro y dijo que en parte la victoria era por el buen hacer de los jugadores de banquillo... Me dió un vuelco el corazón!!! La filosofia de Scariolo ha calado fuerte en el EQUIPO y tiene clarísimo quienes son banquillo y quienes no, vamos que unos valen (Ricky, Navarro, Rudy, Garbajosa, Marc), otros menos - la famosa segunda unidad - (Reyes, Vázquez, Raúl, Llull, Mumbrú) y otros nada (Calver y SanEme).
Solo recordar que con Aito, el "banquillo" lo componía por ejemplo Navarro... Siempre se juega a lo mismo, da igual que el rival tenga juego interior o no, que corra o no, que tenga 3 alto o no. Nostros a lo nuestro a esperar los errores de los otros, que con nuestro nivel defensivo no son muchos. En fin, paro ya. Un saludo

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