BIOGRAFÍAS IMPOSIBLES: XII. EL AÑO QUE CASI CAMPEONAMOS PELIGROSAMENTE.

Solapas principales

 

Si, como decía Borges, la memoria es un quimérico museo de formas inconstantes, un montón de espejos rotos, lo cierto es que en punto a la reconstrucción de los hechos que nos aprestamos a exponer, la tarea resultaría hercúlea, siendo tan abismal la diferencia entre lo que algunos recuerdan y lo que realmente pasó.

Recuerdo con precisión la primera vez que oí hablar de tales hechos, a través de una versión tan sucinta como distorsionada, procedente de un agente implicado; un compañero de instituto, ex del Ramiro de Maeztu, que por mera asignación de apellidos me correspondió en el pupitre vecino, al intuir que yo era madridista, me espetó aquel “nos robasteis una liga con la canasta anulada a Slab Jones”.

Era tan férrea la convicción del emitente, y tan enorme mi desgana por refutarla, que el dato se deslizó en mi acervo de mitos y creencias acerca del baloncesto patrio, como uno de esas reminiscencias románticas de un basket de otro tiempo, una afrenta no reparada a un equipo de leyenda.

Poco podía imaginar que no solo no hubo tal robo, sino que el verdadero aspirante al título fue otro singular equipo de baloncesto, ya extinto, en lo que fue una de las más apasionantes ediciones de la Liga Nacional de Baloncesto española.

Nada mejor para descender a aquellos estadios menos claros de nuestra memoria que la apasionante hemeroteca virtual de El Mundo Deportivo, una herramienta, que en unión al libro de la historia de ESTUDIANTES, me han servido para desentrañar, cual Ariadna, la espesa maraña de fantasías y proyecciones que rodeaban a los hechos en cuestión.


-------------------------------------------------------------------------------------
Corría el año de gracia 1980, cuando estaba por iniciar el campeonato nacional de baloncesto, en su vigésimo quinta edición.

El plomizo panorama de dominación merengue- 21 ligas de 24 ediciones- había sido sacudido en los ejercicios anteriores.

Por una parte, en 1977/78 con la llamada “Liga de Slavnic”, un campeonato en el que la Penya había levantado el trofeo gracias a la derrota del equipo blanco en la pista de Sant Josep, ante los eternos rivales de los verdinegros, el CIRCUL CATOLIC DE BADALONA, más conocido por su patrocinador principal, la empresa textil Cotonificio.

Y por otra, en 1979/80 con una liga finalmente madridista, pero en la que el club de Chamartín hubo de esperar a la última jornada, cuando el Barça cayó en el Magariños, para cantar el alirón con una victoria en Pozuelo de Alarcón ante el combativo Tempus, que ya había ayudado a la causa merengue, ganando a los blaugranas en jornadas anteriores.

La plantilla merengue, ya sin Walter Sczerbiak, empezaba a mostrar síntomas de decadencia, la nueva generación de los Romay, Iturriaga, Llorente, Diaz, Beirán y cía tardaba en madurar, y la sección de basket del Futbol Club Barcelona comenzaba a gestionarse con solvencia, al punto de constituir una seria amenaza a la discutible hegemonía del Real, tal como había demostrado la Penya tres años antes.

Incluso los dos protagonistas indirectos de las ediciones anteriores, Estudiantes y Cotonificio, se veían con fuerzas de pelear por lo máximo, ante la incertidumbre reinante.

----------------------------------------------------------------------------------
Los colegiales, contra pronóstico y a pesar de sus sempiternas penurias económicas, aliviadas por el generoso patrocinio de la aseguradora Mudespa, pusieron a disposición del técnico Chus Codina la mejor plantilla de su historia, conservando a las estrellas nacionales J. Carlos Charly Lopez Rodriguez, alias El Sapo, (quien tras un año excepcional tenía ofertón del Helios Zaragoza) y Fernando Martín (un junior por quien se peleaban el Barça- 20 millones llegaron a ofrecer-, el Madrid – que tenía un compromiso secreto con la directiva estudiantil por 4 kilos y 2 para el jugador- y hasta la Penya, que fue la primera en poner dinero encima de la mesa)

El quinteto lo cerraban el base Vicente Gil, hombre de la casa que con 26 años era el veterano de la plantilla, el alero Alfonso Del Corral, que venía de firmar una temporada espectacular en el Tempus y había rechazado una oferta superior del OAR FERROL para poder terminar su carrera de Medicina, y un americano que pasaría a la historia de nuestra liga por su célebre canasta anulada, Albert Slab Jones.

Curiosamente, Jones llegó a última hora, y sin pasar prueba, para sustituir al gran Larry Gibson, un pivot tremendo, muy querido por la afición, que se marchó con desgana a Italia, al Eldorado Roma, al no poder el Estudiantes ni siquiera ofrecerle una mínima mejora que lo hubiera mantenido en un Madrid, donde el ex Maryland se encontraba muy a gusto.

Estudiantes había barajado varios nombres desde el journeyman, más tarde habitual de los All Stars de Luciano Capicchioni, Jim Doyle, hasta el prometedor Mike Zagardo, un pivot blanco de 2,10 de George Washington, elegido 6º ronda por Atlanta, que aseguraba rebote y buenos porcentajes, pasando por un tal Kendal Tiny Pinder, un bahameño salido de North Carolina St., que venía de ser máximo anotador de la liga de Israel, con el Hapoel Jerusalen, y que acabaría en los Harlem Globetrotters, antes de sr encarcelado en Australia por delitos contra la libertad sexual.

Pero finalmente fue la ex estrella de los Aggies de New Mexico State, de donde salió como máximo anotador histórico, el elegido, tras no conseguir contrato garantizado con los pross. Sus 18 puntos y 11 rebotes por partido en el año senior la habían valido ser cortejado por los Rockets, pero su escasa altura para jugar en las hiperpobladas pinturas de la NBA le condenó a hacer las maletas rumbo overseas. 25.000 dólares más apartamento eran un precio muy asequible por contar con los servicios de un gran pívot universitario.

Los badaloneses, de la mano del sagaz directivo Domenec Tallada y su revolucionario técnico, Aito Garcia Reneses, tras varios años en la máxima categoría, habían convertido su cancha en fortín inexpugnable que defendían como posesos, merced a una defensa agresiva que ya por entonces algún periodista local nominara como “karate press”.

Aito contaba con una plantilla larga y compensada, sin estrellas pero con un nivel medio bastante alto, ideal para sus revolucionarias rotaciones, necesarias para oxigenar a un quinteto en cancha para el que la exigencia física era brutal.

La pareja integrada por el base Quimet Costa y el escolta Agustín Cuesta repartían estopa en el perímetro, ayudados por el torrencial Hector Perotas, un gladiador de quien se rumoreaba era mejor jugador de rugby que de basket, defendiendo a base de piernas y en la pintura dominaba un jovencísimo Andrés Jimenez, que ya empezaba a mostrar su ilimitado potencial.

Pero el alma del equipo era uno de esos americanos que vinieron a Europa a enseñar, que se integraron y se hicieron casi imprescindibles para técnicos, compañeros y aficionados.
Jack Schrader, una institución en la Badalona pobre, era su tercera temporada, que sumaba puntos jugando de falso cuatro, con su magnífica muñeca de alero reconvertido.

Schrader, un farmboy de Iowa, provenía de Arizona State, donde en la primera mitad de los 70 fue titular en uno de los más grandes equipos de los Sun Devil, liderados por dos futuros pross, el base Lionel Hollins y el pivot Scott Lloyd, llegando dos veces a los Sweet Sixteen y una al Elite Eigth del Torneo Final de la NCAA (1974-75).

El resto del elenco lo componían veteranos en decadencia como Miguel Angel Estrada, jugadores de complemento con cierta experiencia como Toni Tramullas, Jordi Pera-Vila o Cesar Galcerán y una joven perla procedente de La Salle y que los algodoneros habían birlado al rico vecino verdinegro y al Barça: Jordi Freixenet, un atípico alero de 2,04, con finísima muñeca.

----------------------------------------------------------------------------------


La temporada comienza por todo lo alto con un Coto- Barça en el que los algodoneros no defraudan y con un Jack Schrader descomunal- 34 puntos- se hacen con el triunfo por 94-87. En las filas blaugrana el ansiado debut del All American por Iona, el center Jeff Ruland pasa desapercibido (18 puntos); mientras tanto, en Ferrol, Estudiantes caía ante el OAR del center canadiense, ex Cinzano Milano, Lars Hansen, que se va a los 23 puntos ante un Fernando Martín imparable (27), aunque el verdadero héroe de la jornada es el prometedor alero catalán Pedro Práxedes que firma 24.

La segunda jornada trae nuevo bombazo, el Madrid se pliega ante la Penya por 86-80 en el Ausías March, con el quinteto verdinegro (Sagi Vela- Margall- Delgado- Santillana y Galvin) anotando en dobles figuras. El nuevo americano blanco, el controvertido Jim Abromaitis, un potro rubio de Connecticut con buen físico pero muy mala mano, empieza a dar síntomas de bisoñez, como si el club madrileño le viniera muy grande.

El Coto cae por uno en Valladolid y el Estu masacra al Manresa en el Magata con una pareja de aleros formidable, Del Corral 31 puntos y Lopez Rodriguez,28, bien secundados por los 23 de Martín, que sigue on fire.

En apenas dos jornadas, solo Arexlux, Naútico y la Penya- que se mantendrá imbatida hasta el octavo partido, cayendo en Valladolid en medio del escándalo arbitral- hacen pleno, y los dos grandes ya han cedido una victoria. Una locura.

La tercera jornada confirma la crisis blanca, en lo que será la defunción deportiva de Abromaitis, que es sustituido por el veterano Randy Meister, cuando el Barça se pasea en el Pabellón, 67-86, con un Sibilio estratosférico (27 puntos); pero el partido más bonito era el que enfrentaba a nuestros protagonistas, Coto y Estu en el pequeño pabellón del Sant Josep, partido ultra defensivo e intenso que acaba con victoria local por 76-74, con nueva exhibición de Schrader, con 25 puntos.

La quinta jornada trae consigo el duelo madrileño, el derby más esperado, pues los colegiales soñaban con expugnar el Pabellón de la Ciudad Deportiva por primera vez en su historia. El Madrid, tirando de veteranía llega al descanso son 8 puntos de ventaja, pero el Estu comienza a remontar de la mano de la magistral dirección de Gil, y con Martín y Lopez Rodriguez asediando el aro madridista desde dentro y fuera respectivamente.

A falta de un segundo, con el Madrid arriba 94-93, el Sapo Lopez Roriguez, tras ser zancadilleado por Indio Diaz, dispone de dos tiros libres para certificar la sorpresa estudiantil, pero yerra el primero, y mete el segundo, 94-94, Meister saca de fondo precipitadamente y regala la bola a Slab Jones quien rápidamente se eleva y encesta, ante la algarabía colegial en el parquet. La canasta es válida para Bagué y Salguero, pareja arbitral, pero la mesa acaba rectificando la decisión en cancha, considerando la canasta fuera de tiempo, y la cosa queda en empate en medio de la polémica.
-----------------------------------------------------------------------------

¿Hasta que punto esta decisión “injusta” impidió el título de Liga estudiantil?

Ciertamente, cuando se disputa este partido, Estudiantes estaba empezando a carburar al máximo, como lo prueba que desde esa quinta jornada a la decimotercera, solo perderían un partido- ante la Penya en Badalona y por un solo punto- ganando todo lo demás, incluyendo una gran victoria en casa ante el Barça- 83-80 con Slab Jones sideral con 26 puntos- y saliendo bien parado de canchas tan difíciles como Valladolid e Inmobanco.

Comienza la segunda vuelta y el equipo sigue a todo gas, con el quinteto mágico comiéndose casi todos los minutos y con puntuales relevos de Nacho Pinedo y Javier Izquierdo en el perímetro, y Juanfra Garrido y el Patas Beltrán en la pintura.

Llega de nuevo el derby, vivido con extrema intensidad en el Magariños, donde 4.500 personas- se contaron las entradas vendidas o canjeadas por pases- dejan una recaudación record de casi 800.000 pesetas. Estudiantes, de la mano de la habitual pareja Jones (21) y L. Rodríguez (24), venga el empate de la ida con una nueva lección de baloncesto moderno, rápido e intenso, y el sueño de la Liga se mantiene vivo.

La cosa fue tal, que a falta de 6 jornadas los estudiantiles eran segundos a 1 punto del Barça (el punto de Slab, que diría un fanático estudiantil), teniendo que rendir visita al Palau. Y ahí ocurrió lo imprevisible en Zaragoza, pues caen por 11 puntos ante los locales en un partido nefasto de los exteriores- F. Martin y Jones anotaron 57 puntos y estuvieron soberbios- y en el que la estrella maña, el alero ex Knick Hollis Copeland, uno de esos lujos que de vez en cuando gustaba darse Jose Luis Rubio, voló libre por la cancha hasta alcanzar 25 puntos, que unir a los 22 del veterano alero Jesús Iradier. Dos autobuses de dementes regresan consternados hacia la capital.

Cuando el Estu visita al Barça, en la antepenúltima jornada, en el partido que decide la Liga, lo hace a 3 puntos, pero con un hálito de esperanza: el pivot blaugrana Mike Phillips ha sido sancionado con 1 partido por los incidentes del partido en Valladolid (codazo a Martín de Francisco con descalificante) y los culés solo jugarán con sus nacionales.

¡122-86!, 36 puntos de diferencia señalaba el marcador del Palau tras una inolvidable exhibición de basket de los Epi, Sibilio, De la Cruz y compañía, ante un Estudiantes melindroso en el que Slab Jones, afectado por el complicado embarazo de su esposa en América, firma su peor actuación en España- 4 puntos y cero tiros de campo. El resto de la plantilla, que empieza a dar síntomas de agotamiento, poco puede hacer. Demasiada diferencia para un aspirante a campeón.

Definitivamente no puede mantenerse seriamente que la canasta anulada a Slab Jones, privara de su primera Liga al Estudiantes, en realidad el hecho de que la afrenta ocurriera ante la entidad blanca, dominadora histórica del baloncesto nacional, ha podido desfigurar la realidad: que el Madrid ese año no fue el rival por el título, sino el Barça y un equipo de Badalona que no era el Joventut, y que el Estudiantes no dio la talla de campeón, perdiendo dos de sus primeros tres partidos y desinflándose en el último tramo de Liga.

Mas no conviene desdeñar el subcampeonato colegial, su mejor temporada de siempre, y el basket de altura que se vio en el Magariños, siempre abarrotado hasta los topes por unos aficionados a quienes les fue dado soñar con glorias inconcebibles hasta entonces, gracias a un quinteto que cualquier viejo aficionado recitará de corrido mientras un resplandor de añoranza le ilumina, cruzando por su mirada.
----------------------------------------------------------------------------------

Y llegamos al Cotonificio, el humilde equipo nacido de la unión de dos entidades católicas de las barriadas obreras de Badalona, del que nadie dice que le robaron una Liga, pero que fue el que mas cerca la tuvo.

No por nada los algodoneros se proclamaron campeones de invierno, al ganar en el Derby badalonés a la Penya en su propia cancha por 85 a 86, en un encuentro en el que un Andrés Jimenez con 19 años sentó cátedra- 18 puntos, máximo anotador de los vencedores- y que en última instancia pasó por la muñeca del escolta Germán Gonzalez, un magnífico tirador que falló uno de dos tiros libres, a 4 segundos de la bocina, impidiendo que su equipo empatara.

No hay victoria más dulce para el Circol Catolic que la conseguida ante los eternos rivales, y si ella traía consigo el honorífico título de campeones de invierno, poco más se puede decir para expresar como se sentía la escuadra de Aito tras acabar el encuentro.

La primera jornada de la segunda vuelta, decimocuarta total, enfrentaba en el Palau precisamente al equipo de moda, el líder Cotonificio ante un Barça dubitativo, que llegaba al encuentro en medio de la polémica espantada a los USA de Jeff Ruland y una guerra de comunicados entre el club blaugrana y el representante del jugador, Mr. Kalafatis, que aseguraba que el jugador estaba de baja médica.

Finalmente fue el veterano Mike Phillips, un center de 2,08, roqueño pero con buenos movimientos, ex campeón de la NCAA con Kentucky ante la Duke de Mike Gminsky, saliendo de titular, el que saltaría a la pista, siendo clave con 22 puntos para la victoria local por 23.

Las precauciones de Aito, que repetía hasta la saciedad que aquel equipo todavía no estaba maduro para campeonar, se demostraron ciertas y los badaloneses, que ya perdían por 10 al descanso, jamás opusieron resistencia a la máquina ofensiva blaugrana.

La dura derrota pasó factura al Coto, que firmó una mediocre segunda vuelta, 8 victorias y 5 derrotas, para acabar cuarto tras Barça, Estudiantes y Madrid.

Fue bonito mientras duró, pero en Badalona nunca olvidarán aquel año en que su equipo ganó los dos derbies ante la Penya, mantuvo su cancha inviolada y terminó la primera vuelta mirando por el retrovisor a los poderes fácticos del basket español.

 

-----------------------------------------------------------------------------

Estudiantes y Circul Catolic, dos entidades de, para y por el basket, probaron la fruta prohibida del basket nacional, plantar cara a las dos secciones futboleras, con sus millonarias plantillas, su prensa adicta y sus aficiones masivas.

En aquel año 1980, ambas plantillas parecían clónicas, 1,92 y 22,5 años de media, estaban dirigidas por grandes estrategas, Codina y Aito, y eran amenazadas en su ciudad por rivales más poderosos, económicamente hablando: el Real Madrid y el Joventut.

Ninguna buena obra queda sin justo castigo, y el casi campeonar peligrosamente no les acabó saliendo barato,

En el Magata, al año siguiente desmantelamiento salvaje: Del Corral finalmente cedía a los cantos de sirena galaicos, Lopez Rodriguez marchaba a una Penya en reconstrucción, Slab Jones seguía, como antes Gibson, la ruta hacia Eldorado italiano, y Fernando Martín, conforme al tantas veces negado compromiso del año anterior, ingresaba en la Casa Blanca.

En Sant Josep el proceso tardó más en comenzar pero luego se manifestó con extrema virulencia, y así dos años más tarde, Aito y Jimenez saldrían rumbo a la Penya, la Badalona rica fagocitaba a la humilde, a su vez engordando para morir a fauces de la gran bestia blaugrana, poco tiempo más tarde. Así de inexorable era la cadena alimentaria del ecosistema baloncestístico patrio.

El mito de Sísifo, la eterna reconstrucción, volvía a ser la realidad de dos clubes de basket nacidos para formar y ser deformados; con el tiempo los catalanes, presa de las deudas, desaparecerían de la elite a mitad de los 80, vendiendo su plaza ACB a Santa Coloma de Gramanet, y los madrileños, tras algunos fulgores de gloria- señaladamente la liga que debieron ganar en los playoffs de 2004 de la mano de Pepu Hernández- languidecen entre una galopante crisis de identidad y su incómoda situación legal de entidad concursada.

Han pasado treinta años desde aquella mágica temporada, plagada de ilusiones, sorpresas y sueños, pero todo sigue siendo lo mismo; Karakter Baskonia aparte, las dos secciones futboleras, desde la desigualdad legal y la irresponsabilidad económica, siguen compitiendo deslealmente con los clubes de basket, inflacionando el mercado a la vista, ciencia y paciencia de la ACB y el Gobierno español.

Y es que España, en este ámbito, sigue siendo ese país en que nunca pasa nada.


 

Comentarios

Joder Remember, que recuerdos me trae esa liga!!! Vi en directo en el antiguo pabellón de la Cazar (2.500 expectadores gritando y fumando al mismo tiempo) la victoria del Helios ante el estudiantes. Martín estuvo inmenso con 19 años pero el mejor americano que jamás haya pasado por Zaragoza (con permiso de Kevin Magee) Hollis Copeland anotó, reboteó y asistió al saltarín Iradier y al joven Fernando Arcega con la dirección y el tiro de Manel Bosch (el base ex-verdinegro, no confundir con el leridano de mismo nombre). Esa misma temporada se le ganó al Coto de la metralleta Schrader y de Quim Costa y en copa el segundo partido al R.Madrid, quedando fuera de los puestos de descenso. También se le ganó al OAR de Hansen, máximo anotador de la liga ese año, y al Valladolid de Carmelo Cabrera y Nate Davis y al Areslux Granollers del gran Essie Hollis. Cuando ha tenido la liga mejores jugadores americanos (1 por equipo) que en aquella temporada? Me cuesta recordar otra igual. Por cierto, el sapo cayó en Zaragoza dos años más tarde para ayudar al ya nombrado CAI a ganar su primera copa del rey. Creo que tras retirarse del basket pasó tiempos convulsos pero está bastante recuperado. Gracias por este mágico artículo. Impresionante.

Pero si solo nos quedamos a 8 puntos del Barcelona, como puedes osar siquiera a insinuar que esa liga no fue un robo...por cierto, el Sapo fue entrenador mio, un gran tipo.

P.D Esta genial

No lo dudes, Remeber. El, Essie y Nate son la santísima trinidad del basket pre ACB en cuanto a magia, clase y espectáculo. Antes de ver viejos vídeos de Bob Cousy o de que Mirza Delibasic desembarcara en nuestra liga, ya le ví al bueno de Copeland un par de pases por la espalda de esos que quitan el hipo, por no decirte mates saltando desde fuera de la botella o rebotes por encima del aro midiendo 1,98 justos.

La liga que perdió el Madrid en el 78 fue un robo que le hicieron en un partido contra el Cotonificio en Badalona, reconocido por parte de la prensa catalana de la época.

Joder Macarthur, tu sí que eres un veterano de guerra, haber visto en directo a COPELAND solo está a la altura de los más exquisitos y añejos paladares, jejejeje. Algunos piensan que tenía más clase que la mismísima pantera negra......

Si, es verdad que la penya compró al árbitro Vidal, pero en la jornada anterior el Madrid hizo lo mismo en el campo del pineda con un arbitraje sonrojante y donde el jugador local Mora reconoció años mas tarde que no había visto nada igual.

Deja tu comentario

Inicie sesión o regístrese para comentar