CONEXIONES ENTRE "LOS DOS BALONCESTOS" (I)

Solapas principales

 

El colmo de la estupidez es aprender lo que luego hay que olvidar.
(Erasmo de Rotterdam)

En este artículo quiero profundizar sobre la idea de que , en realidad, la diferenciación entre baloncesto de formación y competición es un concepto discutible. Creo que el baloncesto es uno, y que presenta evidentes diferencias entre las distintas etapas, pero también presenta muchos puntos en común y muchas conexiones. Las diferencias fundamentales llegan de aspectos mentales asociados a la maduración de la persona, de presión con la que hay que convivir en función del nivel al que uno juega, de complejidad táctica-estratégica y de la propia experiencia que se va creando uno mismo, pero no tanto del baloncesto en sí.

A veces, el hecho de hacer excesivas diferencias entre distintas teóricas etapas, limita el propio crecimiento del jugador. Subir una escalera es más difícil que subir una rampa. Intentemos que el camino no tenga escalones, que pueda vencer el desnivel como una pendiente, de manera lineal!

Vamos a explorar esas conexiones:

Hábitos.
Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta.(Aristóteles)

Empecemos por estos. A medida que vas avanzando aparecen nuevos hábitos, pero algunos hay que adquirirlos desde que empiezan a jugar y sirven hasta el último día: puntualidad, importancia de los estiramientos y la prevención de lesiones, concentración, respeto y atención a lo que dice el entrenador, esfuerzo y exigencia en los entrenos, buena gestión de las emociones en el tema arbitral, educación en la victoria y en la derrota…. Y no olvidemos lo comentado en anteriores artículos en lo relacionado con los valores y el concepto de EQUIPO. En esa fase inicial, todo esto se puede asentar y formar una base muy sólida. De la misma forma, el mantenimiento de esos hábitos será de gran ayuda para futuras etapas. Luego está el efecto “contagio” al inicio de cada temporada, si los buenos hábitos son dominantes en un grupo, este se convierte en EQUIPO, y si por el contario, un equipo se forma con demasiados jugadores con malos hábitos, esos se expanden rápido y se convierte en un GRUPO.

Competir y aprender
Aprender es como remar contra corriente: en cuanto se deja, se retrocede.
( Edward Benjamin Britten)

Competir forma parte (fundamental) del aprendizaje, es como el agua que necesita el barco para navegar. No sirve querer aprender a navegar sin meterse en el agua!
El tema es: con lo que tengo en cada momento, voy a competir al máximo, y voy a seguir aprendiendo cosas para poder competir más y mejor cada día. Este principio básico es valido en cualquier momento. Es igual de importante que un chaval mini tenga espíritu competitivo que un jugador de 30 años quiera seguir aprendiendo, porque si dejo de aprender, dejaré de sumar recursos para poder competir mejor.

El problema surge si competir se confunde con “hacer lo necesario para ganar”. Muchos hemos visto, por ejemplo en campeonatos de España de selecciones mini, o en simples partidos “importantes” inventar “lesiones” para que los buenos puedan jugar más minutos y “los malos” no jueguen. Esto, no es competir, esto es desaprender y debería ser inaceptable y como decía Núñez: “motiu de cesse!”

Así, lo importante debería ser preguntarnos el POR QUÉ en lugar de QUÉ o COMO hacemos. Por ejemplo, puedo hacer zona en cadete , pero por qué lo hago? Para que el otro equipo falle tiros o para que mis jugadores aprendan ataque y defensa de zona. O… puedo jugar bloqueos directos en infantil… para que “el bueno” saque muchas ventajas y pueda ganar el partido o para que aprendan a jugar el bloqueo directo. Más adelante profundizaremos sobre esos aspectos.

Saber llevar como entrenador, y por tanto saber transmitir la manera correcta de competir, es difícil, pero muy fácil a la vez. Es entenderlo o no querer entenderlo.

Los siguientes aspectos técnico-tácticos , generan eternas polémicas y solo pretendo exponer mis argumentos desde mi prespectiva “transversal” e integradora de todas las etapas del jugador. No aporto argumentos científicos ni quiero entrar en ese terreno, solamente opino en base a mi percepción (puede ser erronea) y mi experiencia.

Definición de los espacios de juego

Las posiciones interiores forman parte del juego desde el inicio. Analizándolo bien, parece no tener mucho sentido insistir en jugar todos abiertos hasta un momento dado y luego tener que cambiar todos los parámetros para acomodarse a una nueva realidad. El jugador debe explorar en sus inicios, cuanto antes, todas las posiciones del campo y debe conocer las fórmulas para conectarlas. A mí me gusta definir ese proceso como IDENTIFICAR las posiciones , lo que permite OCUPARLAS para, enseguida, aprender a RELACIONARLAS (bote, pase y juego sin balón). En ese proceso, el jugador descubre dónde se encuentra más cómodo, qué tiene que hacer para hacer llegar el balón a otra posición, qué hacer cuando el balón está en otra posición, etc…


Especialización de jugadores

“Nadie tiene la culpa de ser pívot!” Hay que intentar no ir contranatura! Hay que hacer compatible el hecho de pasar por todas las posiciones, para adquirir habilidades, con profundizar cada uno en la posición donde se encuentra más a gusto, donde saca más rendimiento. Nuestro trabajo como entrenadores no puede consistir en intentar que el jugador sea lo que nosotros queramos, sino que sea lo que él realmente es, y además, que mejore sus habilidades en otras posiciones. Muy pocos “5” seran “4” porque un entrenador lo desee, y muy pocos “2” seran “1” por la misma razón. Todos hemos caído en esto, y todos vamos a seguir cayendo, es normal, pero podemos intentar equivocarnos menos!
 

Ejemplo “tipo”: A veces sucede que un jugador jóven está muy cómodo jugando de 4 pero al ver que no va a superar los 2 metros intentamos que sea un 3. La gran pregunta es: qué necesita el jugador para poder jugar de 3?, el simple hecho de ponerlo de “3”? …O quizás mejorar el tiro, el bote, la defensa contra jugadores pequeños, etc…? La respuesta es la 2, entonces nuestra actuación debe ir encaminada a que mejore esos aspectos del juego, y cuando muestre progreso ir transfiriendo al juego, sin que pierda su naturalidad y su rentabilidad como 4. Entonces, con el tiempo, puede ser un jugador polivalente, un 3-4, y sino, será un 4 mejor de lo que sería sin haber trabajado en este sentido.
Si , por el contrario, le hacemos ver que debe olvidarse de lo que sabe y centrarse en una nueva posición, eso genera aversión a la posición anterior y mucha presión con el nuevo rol, con lo que muchas veces el jugador no acaba siendo “3 ni 4”.

Para el próximo artículo dejamos aspectos como el poste, el bloqueo directo y el ataque y defensa de zonas, el scouting, y otros aspectos que os / nos puedan interesar.

 

Comentarios

Totalmente de acuerdo con tu opinión sobre la "unificación de baloncestos". Soy entrenador de base y siempre les digo a mis jugadoras que, intento hacerles conocer "las vocales" y "las consonantes" para que luego las puedan juntar y que, más adelante, les sirva, si lo desean, para leer "El Quijote". No sé si, las pobrecillas, consiguen "pillarme" la metáfora. Saludos. Josemi

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