CREATIVIDAD RESPONSABLE

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Me gustaría empezar citando “Cuando disfrutamos haciendo aquello que más nos apasiona, el tiempo transcurre de manera distinta y desarrollamos toda nuestra creatividad. Nos submergimos en el Elemento, el lugar donde hacemos aquello que realmente queremos hacer y donde somos aquello que siempre hemos querido ser”. Este fragmento pertenece al libro “El Elemento” de Sir Ken Robinson. En la página 37 hay otra frase que hace un rato largo que se me va apareciendo: "Si no estás preparado para equivocarte, nunca se te ocurrirá nada original" . Creo que en la sociedad actual no estamos preparados para equivocarnos, y lógicamente es más difícil aceptar que nos digan que nos hemos equivocado. Os voy a hablar de cómo enfoco el tema del error en mis equipos como entrenador de baloncesto, pero pienso que es extrapolable a cualquier otra dimensión de la vida. Y en realidad mi experiencia como coach personal es que hay muchas personas que no toleran el error. Aprender a percibir esta realidad desde otra perspectiva es crítico para conseguir los retos que nos propongamos.
 

Para mi hay una distinción importante entre “error” y “fallo” y que creo que puede ser útil. El error se refiere a algo que sabes cómo debes hacer, una “norma”, que en el momento de la verdad, por un factor mental transitorio (desatención, falta de confianza, enfado, ira…) o por decisión consciente (decides que hay otra manera mejor de hacerlo) no consigues realizar de la forma estipulada. Ejemplo de Error: ejecutar mal un timing de un sistema, no ocupar un espacio exacto en lado contrario mientras se juega un bloqueo directo o cuando hay balón dentro, no ocupar un espacio en una zona en defensa… Hasta ahí claro, no? Pero qué pasa con el RESULTADO de este “error”? Podeis pensar que hablar de esto como “error” no fomenta nada la creatividad. Así parece. En realidad sería lógico preguntar ¿dónde está ahí el margen de creatividad del jugador? La respuesta hacia el jugador es: “si rompes la norma que sea para sacar algo positivo –canasta o falta-. Si no sacas nada, es tu error”. Para mí esto fomenta una creatividad responsable, porque creatividad no es igual a equivocarse sin más.
Mientras escribo me estoy dando cuenta de que hay dos tipos de jugadores a la hora de afrontar esto (como todo) el “humilde y ambicioso” y el “otro”. El primero acepta esta norma que yo le pongo, pero cuando ve una alternativa mejor lo intenta, y sabe que si el resultado de su decisión-acción es malo eso será considerado como error. Este hace mejor al equipo y al entrenador, porque a la larga seguro que su aportación acabará sumando. Arriesga para el bien común; sabe que si no salebien su decisión será “castigado”, pero aun así toma riesgo. Es más, el 99% de veces su “error” será una decisión consciente, y no un déficit de concentración.

En el otro lado está el que no acepta la consecuencia de su decisión si el resultado del “error” es negativo, el que no está preparado para que le digan que se ha equivocado. En realidad no está preparado para equivocarse. Es el que todo lo hace bien, es el rey de las excusas. Este, al final del camino, acaba siendo un lastre, y ahora que lo pienso seguro que muchas veces su error habrá venido de una pérdida de enfoque, de concentración, por motivos varios.
 

El fallo es distinto, solamente está vinculado al resultado. La intención es evidente y clara: acertar, … pero puedes fallar... Ejemplo de Fallo: un tiro libre que no entra, o dar un pase tácticamente correcto pero perderlo…. Puedes fallar en la ejecución, pero nadie dudará que has puesto todo de tu parte para hacerlo bien. Esto, para el jugador “humilde y ambicioso” no resultará ningún impedimento, pues solamente pensará en la siguiente acción. En cambio el “otro” va a estar muy preocupado porque no podrá poner la culpa en nadie (bueno, si alguno habrá que pueda culpar al balón o a la canasta, pero “no cuela”)
 

¿Tenemos clasificado en nuestra vida qué es cada fallo y qué es error? Y luego, Somos el “humilde y ambicioso” o somos “el otro”? Pensar en grande es desafiar las normas, pero ¿y si ganas? No quiero cometer el “error” de generalizar, pero mi sensación es que solamente puedes ganar si eres “humilde y ambicioso”, es decir si actuas con creatividad responsable y aceptas y aprendes de los errores.
Y ganar, para tí ¿qué es en la vida? Para mí, mejorar cada día. Arriesgar es aprender, la alternativa: jugar a no perder. Y si hoy haces lo mismo que ayer, dentro de un tiempo los que cada día mejoran un poquito, te van a mirar desde muuy lejos….
 

Bueno, la realidad es que me he submergido en mi “elemento” durante un rato en el que he perdido la noción del tiempo escribiendo, desarrollando mi creatividad (¿responsable?) a partir de un poco de lectura, un bastante de ganas de escribir y un mucho de baloncesto dentro de mí. Eso mezclado ha ofrecido un post humilde y ambicioso. Humilde porque entiendo que el título puede ser una contradicción y quizás todo este lío no “aterrice en buena pista” y ambicioso porque creatividad responsable puede ser un concepto válido para afrontar algún que otro debate baloncestístico y vital con más argumentos.
 

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