LIDERAZGO SISTÉMICO

Solapas principales

 

“El aprendizaje social y emocional es la única apuesta rentable para el futuro” (Eduard Punset)

Desde mi butaca, con la TV y el ordenador siguiendo la liga ACB , mezclando todos los elementos del baloncesto (técnica-táctica-física y mental) creo que la siguiente tendencia , entre otras, está más vigente y es más “peligrosa” que nunca: “Los equipos están mejor preparados para contrarestar juego a partir de táctica-estrategia defensiva que para generar iniciativa de juego a través de imponer su dinámica ofensiva.”

Esta tendencia lleva a la realidad de marcadores bajos. A continuación datos objetivos de ACB.COM. Al final de la pasada temporada, ningún equipo terminó por debajo de 70 puntos de media. Ahora mismo hay 5 equipos que no llegan a 70 y 6 equipos más que no llegan a 74 de media. ¿Y por qué peligrosa? Porque es una tendencia generalizada en muchas categorías donde lo que voy a explicar en este artículo tiene aplicación, porque es donde se debe educar esta cuarta pata (mental) tan descompensada en nuestro porcentaje de inversión en conocimiento como entrenadores.

Jugar con el desacierto ataca al ego personal del jugador y del entrenador y si no se tienen las cosas muy claras, afecta (y mucho) a la concentración del mismo, con la consiguiente pérdida de precisión. Ya sabemos que el basket es un deporte de precisión. Tristemente la mala gestión individual y colectiva de ese factor, de la frustración por el desacierto, puede llevar a que muchos jugadores no se sientan “cómodos” jugando. Incluso el propio entrenador, que ve que “sus” sistemas funcionan menos e intenta seguir dándole vueltas a esos sistemas, cambiarlos, etc… cuando lo que se requiere o se necesita cada vez más es trabajo mental específico y especializado. Esta es la vuelta de tuerca para retomar iniciativa e innovación en nuestro baloncesto, para seguir siendo los mejores, es el momento de centrar esfuerzos en ir a buscar dentro de cada uno de los miembros de un equipo para sacar su mejor versión para el sistema. (más adelante definiré “sistema” en este contexto)

Coloquialmente hablaríamos de la “química” o de la “dinámica”, es decir, EQUIPO. Pero sistema és más amplio que equipo.... Volvamos por un momento a la ACB. Valladolid, Fuenlabrada, Canarias, incluso Joventut tienen plantillas discretas para lo que sería una competición de dos o tres temporadas atrás y sin embargo tienen grandes resultados. La clave de esos equipos son sus jugadas? NO! Reto a los entrenadores que hagan un clínic sobre la clave de su éxito. En verano todos a tomar apuntes de las zonas, sistemas, detalles tácticos… venga! Que no se engañe nadie, no son los sistemas o los detalles.

La clave es el liderazgo sistémico (juego de palabras involuntario, o no, con sistemas de juego), ejercido total o parcialmente de forma intencionada, pero en todo caso desde la autenticidad y el coraje. Es impactar más allá de la autoridad o el poder. Es esa capacidad de liderar la co-creación de un OBJETIVO COMPARTIDO, que facilita el alineamiento (cuando en un grupo de personas se puede determinar e identificar el interés común , superando así las posiciones individuales).

¿Quien co-crea? Lógicamente en distintas proporciones, pero todas las personas que tienen algun impacto directo o indirecto en lo que pasa en el campo (equipo, directiva, afición, prensa….) Subestimar la importancia de cualquiera de ellas es un error estratégico que puede terminar impactando negativamente en los actores principales.

Para definir ese interés común es fundamental tomar consciencia de todo lo que compone y rodea al equipo o sistema (potencial, obstáculos, recursos, fortalezas, retos…) .Desde ese conocimiento, la misión de los jugadores y entrenadores será crear relaciones intencionadas entre ellos mismos-equipo- (cooperación por encima del acierto), hacia su entorno-sistema (agradecimiento, implicación, integración) y hacia sus rivales (mentalidad competitiva, esfuerzo sostenido,instinto asesino,...)

En definitiva es pasar del “yo y mi equipo” a “yo con mi equipo en mi sistema”. El entrenador que se de cuenta y actúe para mejorar esa consciencia colectiva y luego tenga la habilidad de influir positivamente ahí, mejorará resultados, en cualquier nivel. Ese es el paso: el desarrollo consciente e intencionado del liderazgo sistémico. Es fijar el objetivo mucho más allá del resultado, lo que conlleva casi siempre conseguirlo. Es un estado de ánimo colectivo. Es la diferencia actual entre Barça i Madrid de fútbol (muchísimo más que 4 puntos o 2 puntos, que 3 títulos o 2 títulos).
Viniendo de la “maestria en mediocridad” (último post), el liderazgo sistémico puede ser un contrapunto interesante a explorar desde la motivación por la eterna búsqueda.

“O excelencia o mediocridad. O trabajas para mejorar o empeoras. Quedarse igual es empeorar”

PD: Tomar esa perspectiva sistémica puede ser simplemente otra forma de ver la realidad, tan buena o tan mala como cualquiera. Te invito a explorar en ella incluso si no estás de acuerdo, quizás encuentres un argumento que te sirva. Ya es mucho!!!
 

Deja tu comentario

Inicie sesión o regístrese para comentar