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Pete Maravich: El mejor pistolero de la historia

  • Maravich fue de esos jugadores que quedan en la nostalgia de los aficionados, aunque jamás serán los primeros nombres en salir a escena cuando hablemos de leyendas.
  • Ricky Rubio es ahora comparado con su estilo, su visión y su rapidez.

Dotado de una especial habilidad para la práctica de cualquier deporte, Maravich pasaba todo el tiempo en el gimnasio. Se pasaba horas y horas haciendo ejercicio y jugando al baloncesto, practicando el bote, el tiro y desarrollando una imaginación sin parangón en la cancha con trucos poco convencionales y nunca vistos hasta entonces. De esta obsesión nació la leyenda de un jugador letal.

Pistolero

En Carolina del Norte, donde se matriculó en el Needham B. Broughton, se ganó el apodo que le acompañaría el resto de su carrera. Su facilidad para desenfundar, casi desde cualquier posición del campo, le valieron el sobre nombre de 'Pistol' porque parecía que tenía un revolver. Y como prueba los 33 puntos de media que promedió en su último año de Instituto, en las filas del Instituto Militar Edwards.

Su nombre ya no era un secreto guardado bajo llave. Todos los ojeadores universitarios querían a aquel joven tímido y callado que hablaba a través del balón. Finalmente fue la Universidad de Louisiana la que se llevó el gato al agua. El factor que hizo que Maravich se decantase por esta institución fue que su padre, miembro de su cuerpo técnico, se lo pidió. Aunque años más tarde el talentoso jugador reconociera que él siempre había querido jugar en la Universidad de West Virginia.

Sobrado en la Universidad

Sin embargo, este pequeño 'revés' no mermó un ápice el ánimo y las ganas de triunfar de un chico que por físico parecía más el quinto beattle que un jugador de baloncesto. La normativa universitaria en aquella época no permitía a los chicos de primer año jugar en la misma Liga que los mayores y desde el primer partido (55 puntos, 14 rebotes y 11 asistencias) demostró que ese campeonato se le quedaba pequeño y terminó con una escandalosa media de 43,6 puntos por partido.

Maravich destrozó todos los registros y cada año aumentaba su producción anotadora (43,8; 44,3 y 44,5 fueron sus medias) hasta alcanzar un promedio de 44,2 puntos por partido en sus tres temporadas en la NCAA. Una Liga que aún a día de hoy le rinde pleitesía a su nombre pues en su poder siguen algunos de los récords individuales de la competición. Así, Maravich sigue teniendo el mejor promedio anotador de una carrera univeristaria, el mayor número de puntos, 3.667, y el mayor número de partidos superando los 50 tantos con un total de 28. Un aniquilador total.

¿Un perdedor?

En esos años de Universidad, sin embargo, también surgió su particular leyenda negra. Una etiqueta que le acompañaría el resto de su carrera. Maravich empezó a ser considerado un perdedor, un jugador capaz de romper las estadísticas, pero que no podía llevar a su equipo a la victoria en momentos importantes.

Enamoró, pero no lideró

Maravich tuvo un impacto inmediato en la NBA. Su juego enamoraba a las gradas y aunque levantaba ciertas suspicacias entre sus compañeros, pronto demostró su valía y su particular visión con la que revolucionaría el baloncesto.

Como buen genio que era sus defensores se contaban por millares. Al igual que sus detractores, que encontraron un patrón para definir a Maravich: muy entretenido en su juego, pero incapaz de liderar a un equipo ganador.

Llegó a ser All-Star en 5 ocasiones, pero su carrera en la NBA no fue un camino de rosas, ya que tuvo que superar los problemas de alcohol de su madre, luchar contra una mononucleósis que le hizo perder 15 kilos y pelear contra unos problemas en ambas rodillas que lastraron su carrera y que le obligaron a retirarse con 32 años.

Militó en la NBA entre 1970 y 1980 (24,2 puntos y 5,4 asistencias) defendiendo los colores de Hawks, Jazz y Celtics.

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Comentarios

Técnicamente era un jugador insuperable, tanto en el bote como en el tiro o en el pase. Ganchos de izquierda, de derecha, rectificados, en estático, con finta, tras bloqueo, pases picados, a una mano, por la espada...Yo solo he conocido a un jugador que remotamente pueda parecerse a Pistol y ese jugador era Mirza Delibasic. Rubio sólo se le parece en la fantasía del pase y poco más...

No seré yo quién hable de Maravich, jugador de mi predilección y por el que uso el nick que uso.

Si que diré que las comparaciones son odiosas, principalmente cuando no tienen ni pies ni cabeza. El estilo de Ricky Rubio no tiene nada que ver con el que desarrolló Maravich a lo largo de su carrera.

Rubio tiene un talento innato para cerrar las líneas de paso, para la defensa (especialmente manos rápidas) y una visión de juego en dinámico (en estático es otra historia) que le permite regalar pases de fantasía (en ocasiones pecando en exceso de adorno).

Maravich defendía lo justo entre cero y nada. Eso sí, estaba dotado de un talento ofensivo espectacular (por contra de lo que se cree, muchas veces él era el acaparador del juego ofensivo de su equipo). Contaba con un arsenal de fintas y amagos, que le permitían compensar los déficits físicos que tenía, y una inteligencia para este deporte brillante (lo que hoy los entendidos llaman IQ -en inglés-).

Rubio se da un aire en la apariencia externa. Alguna similitud en pases puntuales pero poco más.

Quién vea más allá de esto, desconoce el juego de ambos.

Yo igual no lo diría de una manera tan tajante pero, en fin, tienes toda la razón. Deberían de dejar de compararlos porque a Ricky no le hacen ningún favor con eso. Además, vale que en el aspecto físico se parecen pero en su juego no. Pete Maravich tenía un ENORME talento ofensivo aunque es cierto que no defendía nada. Todos sabemos que el juego de Rubio es todo lo contrario. En fín, me gustaría que fuera la última vez que veo esta comparación pero sospecho que no va a ser así.