El Barça progresa adecuadamente contra viento y marea ¿fichajes?

Solapas principales

El parón por mor de las ventanas FIBA (un invento que se sacó de la manga la Federación Internacional a imitación del fútbol y que echó a andar en 2017) se antoja un buen momento para tomar el pulso a la evolución del nuevo proyecto de Sarunas Jasikevicius, en su segundo ejercicio al frente del Barça de basket.
Tras perder la final de la Supercopa Endesa, el conjunto azulgrana ha ido creciendo de manera exponencial. El colectivo barcelonista presenta una inmejorable tarjeta de presentación a día de hoy con un balance de 20 victorias y tres derrotas (10-2 en Euroliga y 10-1 en la Liga Endesa). Y eso que el camino no está siendo fácil por diversos aspectos. El primero debe incluirse en el contexto global de la grave crisis económica global en la que vive inmerso el FC Barcelona como entidad por mor de la pandemia de COVID-19. Una onda expansiva que ha alcanzado al basket como al resto de especialidades deportivas de la entidad. Por eso, para este ejercicio el presupuesto de la sección sufrió un recorte de 8,4%. Ello propició que los nuevos contratos tuvieran que ser a la baja y que la entidad iniciara negociaciones para la reducción de otros en vigencia con algunos jugadores empezando por Nikola Mirotic. Un escenario ampliable a otros nombres propios de la plantilla. Un frente aún inconcluso pero en el que se trabaja a fondo. Todo sea por la economía.
Dichas limitaciones ya influyeron -además de las necesidades deportivas- en la construcción del nuevo proyecto. El nuevo GM Juan Carlos Navarro prescindió de nombres como Westermann, Hanga, Claver o Pustovyi,. Y completaron el elenco de salidas Pau Gasol (retirado) y Leandro Bolmaron (NBA). Para sustituirles llegaron Laprovittola, Jokubaitis (en la imagen en una instantánea del FCB Basket), Nigel-Hayes o Sanli. Jugadores del perfil que quería Saras y que, con el paso del tiempo, han ido elevando sus prestaciones de manera evidente.
Ya metidos en competición, el otro factor que está incidiendo en el conjunto azulgrana en este primer tercio de la temporada, han sido las lesiones. Abrines (rodilla) no volverá hasta enero, Higgins lleva varios partidos en el dique seco por una lumbalgia,, Calathes (peroné) también ha caído y no debe retornar hasta enero y Sanli (ya de vuelta) vio afectado su proceso de integración a la dinámica del Barça, primero por una lesión en un dedo del pie y luego por un inoportuno esguince de tobillo.
Pese a todas esas connotaciones adversas, el plantel azulgrana está respondiendo -con los lógicos altibajos- a las expectativas depositadas en él. De hecho, en el último duelo europeo ante el Zalgiris, además de las tres mencionadas ausencias por lesión, Saras no pudo contar tampoco con Brandon Davies convocado con la selección de Uganda. Y pese a ello el equipo solventó con suficiencia el reto. La pregunta del millón es saber si el club optará por realizar alguna incorporación más de aquí en adelante cuando el frente competitivo encare su momento de la verdad en otra temporada durísima en la que el Barça puede llegar a disputar hasta 90 partidos. ¿Fichajes? En este sentido el mercado y la economía -especialmente- marcarán el camino.
 
El protagonismo de los jóvenes
Crecer compitiendo -en semanas con hasta tres partidos- es un reto mayúsculo. Pero la ambición de Saras (que en su primera temporada conquistó el doblete doméstico) no tiene límites. Unos límites que marcan el compromiso innegociable de sus jugadores con el esfuerzo generoso en cada partido.
Pero en este contexto, Jasikevicius también ha sido capaz de insuflar una bocanada de aire fresco en la cantera barcelonista cuyos jugadores .-ahora sí- tienen claro que su esfuerzo les puede valer para llegar a la cima con los 'mayores'. Y no son palabras. Son hechos. Desde su llegada al banquillo en el verano de 2020, Jasikevicius ha hecho debutar con el primer equipo a seis jugadores de La Masía: Papi Brancou, Ibou Badji, Michael Caicedo, Agustín Ubal, Rafa Villar y James Nnaji. Un paso por delante de ellos está otra perla de La Masía como Sergi Martínez que, desde el pasado verano, es integrante de pleno derecho de la primera plantilla azulgrana.
Ilusiones de futuro para un presente trepidante. Pero la evidencia irrefutable es que con Saras al frente de la nave, la ilusión volvió a las gradas del Palau. Y ese es el primer éxito. 

Comentarios

Visto lo visto, y dada la situación económica del club, lo mas razonable seria aplicar la misma estrategia del Valencia Basket: tirar de la cantera y aguantar con ellos hasta que los jugadores se recuperen. Lo que no es razonable es que se fiche alguno de los nombres que se están barajando para solo un mes o dos y con las arcas vacías. Mejor confiar en los chavales, por si alguno da la sorpresa, y tirar de los recursos existentes.

Pero en el contexto social del Barça, cualquier cosa es posible en estos tiempos.

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