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El relevo del baloncesto español: un camino muy complicado

El futuro del baloncesto español está a punto de cambiar. Ya no quedan muchos años para que la generación dorada del 80 se retire definitivamente de nuestro deporte, con la incógnita de Pau Gasol en el aire y con un Felipe Reyes que seguirá ayudando a los jóvenes en su desarrollo. Pero en cuanto al cambio generacional, no tenemos tantas alternativas. Al menos en cuanto a los jugadores más jóvenes.

La generación del 97 ha dejado de ser Sub 23 esta temporada y en ella encontramos a varios jugadores nacionales interesantes: Jonathan Barreiro, Santi Yusta, Sergi García, Xabi López-Aróstegui y Guillem Jou. Estos cinco representantes dan aire fresco al producto nacional y la teoría dice que todos ellos, más los que vayan viniendo de las ligas FEB, mantendrán una trayectoria interesante en la Liga Endesa. De seguro que serán importantes en sus equipos, pero parece evidente que están lejos de los Pau, Marc Gasol, Ricky Rubio, Sergio Llull y compañía. Normal, estamos comparando a buenos jugadores con mitos de nuestro baloncesto. Pero fuera de esta generación ¿Hay otros representantes más jóvenes con opciones de hacer la misma carrera que la del 97?

 

USMAN GARUBA Y CARLOS ALOCÉN: EL FUTURO MÁS INMEDIATO

Lo mejor de Carlos Alocén | Liga Endesa 2019-20

Los dos jugadores del Real Madrid son una de las claves del futuro de nuestro baloncesto. No sólo por expectativa o previsión, sino también porque los datos así lo indican. Alocén (´00) y Garuba (´02) podrán disputa minutos de calidad, no sólo por disputar la Liga Endesa, sino por hacerlo en el Real Madrid, donde la exigencia del resultado es obvia. Además, la opción de jugar minutos en la Euroliga es un extra aún más importante. El propio Garuba ya acumuló más de 150 minutos de experiencia. La comparativa de ellos, con otros jugadores nacionales es sorprendente.

Teniendo en cuenta el acumulado de la Liga Endesa, desde la generación del 97 en adelante, sólo hay siete jugadores que han superado la barrera de los 400 minutos totales disputados. El orden sería así: Santi Yusta (2.012), Jonathan Barreiro (1.730), Xabi López-Aróstegui (1.708), Sergi García (1.233), Carlos Alocén (1.223), Guillem Jou (536) y por último el joven Usman Garuba (419). Pero incluso si tenemos en cuenta la valoración total, tanto Alocén como Garuba están entre los 6 mejores jugadores. Ninguno de la generación del 1998, 1999 y 2001.

Lo mejor de Usman Garuba | Liga Endesa 2019-20

OTRAS ALTERNATIVAS PARA EL BALONCESTO ESPAÑOL

Queremos poner a cuatro nombres sobre la mesa, con esperanzas de que este año tengan un mínimo de presencia en Liga Endesa: Osas Ehigiator (Baloncesto Fuenlabrada), Jaime Pradilla (Valencia Basket) y los verdinegros Joel Parra y Arnau Parrado.

En nuestra humilde opinión, creemos que los que más minutos tendrán de estos cuatro serán Osas y Joel. El primero ya sumó más de 200 minutos en la ACB y esperamos que poco a poco se desenvuelva más y mejor en esta competición. Joel Parra siempre ha jugado con gente mayor que él, tanto en categorías de formación, como en selecciones inferiores. Por el prototipo de físico y lo que puede aportar, creemos que es la mejor apuesta de cantera que tiene los de Badalona. Al menos de momento.

Lo mejor de Joel Parra | Liga Endesa 2019-20

 

LA ODISEA DE LAS CATEGORÍAS FEB: BASTANTES OPCIONES, PERO CON OPORTUNIDADES DIFERENTES

Tanto en LEB Oro, como en Plata, tenemos distintos jugadores españoles aspirantes a un futuro puesto en Liga Endesa. Cierto es que las competiciones FEB actúan como filtro, dado que es imposible que lleguen todos, pero al menos mencionar los que creemos que tienen más posibilidades.

Alejandro Galán (Alicante) es un interior que desde muy joven ha competido muy bien, tanto en LEB Plata, como en LEB Oro. Aleix Font y Pep Busquets (Girona), canteranos azulgrana y verdinegro, respectivamente, compartían un proyecto con sabor y futuro ACB. Miguel González (Real Canoe) ha sido siempre entre los mejores tiradores europeos de la generación del 99 y que busca rendir en la segunda división. Desde EE UU, en baloncesto universitario tenemos a Santi Aldama (Loyola MD) y Eric Vila  (UTEP). El primero, con un rendimiento muy llamativo, pese a un comienzo tardio por una lesión y el segundo, con un rol más secundario, pero siendo uno de los jugadores más esperados de la generación del 98. 

Santi Aldama Patriot League Championships 1st Round vs Lehigh Full Highlights

Hay otros nombres, interesantes como Ignacio Rosa (Huesca), Josep Puerto (Castelló), o Sergi Martínez (Barça B) que nos gustan mucho, pero no tenemos claro del todo su acceso a la mejor competición del país.

COPA LEB PLATA 18/19 | Alejandro Galán (F. Lucentum), partido ante Zamora

UNAS CONCLUSIONES AMARGAS, PERO REALISTAS

La realidad de todo esto es, que cada vez es más complicado acceder a la Liga Endesa. Hay que tener en cuenta que los jugadores que participan en una temporada oscilan entre los 250 y 280 jugadores. Al menos con un mínimo de regularidad. Teniendo en cuenta que cada vez se fichan más jugadores extranjeros en las competiciones profesionales, para así disponer de un mayor nivel competitivo y reduciendo el número de nacionales, no pinta nada bien.

Cierto es que, con el tiempo, los Felipe Reyes, Rudy Fernández y demás jugadores veteranos se acabarán retirando y que supuestamente habrá otros jugadores nacionales que acaben tomando el relevo de ellos, aunque sean de peor calidad. Pero su adaptación a la liga no será nada fácil.

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Comentarios

Muy interesante el artículo y todo lo que habéis dicho.

Creo que hablamos de dos temas diferentes que tienen relación entre sí.

Desde luego, la generación de oro es irrepetible. Y ahora ¿qué tenemos? Como bien apuntáis en la selección ya están por derecho propio Ricky, Abrines, Abalde, Juancho y Willy. No es que les quede mucho, es que apenas han empezado lo bueno. Si a ellos les sumamos Garuba, Alocén y Aldama ya tenemos una buena base. Sería bueno que rebajáramos las expectativas de los demás nombres citados. A partir de esos 8 jugadores hay que trabajar como se trabajó en la selección en los 80, como un equipo, que será, sin duda, de los mejores y más competitivos. Por favor, improvisaciones como la que llevó al palo que nos metió Polonia, más, no, lo suplico.

La estructura de la competición es deficiente e impide que cuajen más jugadores de élite y además expulsa a muchos jóvenes de la competición. La realidad pide a gritos una categoría sub 21 que venga después de la junior. Por otra parte, en las federaciones regionales hay que mejorar mucho la competición y la motivación, hay rutina y apatía.

Creo que el artículo es un poco pesimista. Entre el 90 y el 95 hay al menos cinco jugadores nacidos en España con nivel NBA (Rubio, Abrines, Willy, Juancho y Abalde) que pueden ser perfectamente un quinteto titular de la selección. Hay generaciones posteriores con buenos jugadores, aunque parece que no alcanzarán ese nivel. Pero después del 2000 hay proyectos de jugadores que son muy ilusionantes, los más conocidos Alocén, Pradilla, Aldama, Garuba, Domínguez y Núñez, pero en mi opinión hay otros como Ganal, Miller, Domenech o Almansa que también pueden dar que hablar. Y muchos más: Tendero, Nogués, Sediq, Etxeguren, Cebrián, Hugo González, etc. Además, varios de ellos superarán los 2'08 metros (aunque no necesariamente jugarán de 5). Yo creo que hay un futuro muy esperanzador!

A ver, flipamos un poco. Nunca volverá una generación como la de los nacidos en 1980 (PAU GASOL, RAÚL LÓPEZ, REYES, NAVARRO, Gabriel, Cabezas, Berni...), aunque también se decía algo parecido de los nacidos en 1959 (EPI, Itu, Llorente, Romay, Indio Díaz...). Pero comparar a los jugadores del 97 con los hermanos Gasol, Ricky o Llull es absurdo.

Si analizamos el origen generacional de los jugadores surgidos en los últimos 20 años, podemos observar que lo normal es que salga un jugador bueno o muy bueno cada año. Así, si tomamos los años posteriores a 1980, nuestra cantera ha dado buenos y muy jugadores: 1981 (CALDERÓN, Vidal), 1982 (Miralles), 1983 (Fran Vázquez), 1984 (San Emeterio, Sada), 1985 (MARC GASOL, RUDY FERNÁNDEZ), 1986 (SERGIO RODRÍGUEZ, Suárez), 1987 (LLUL, Ribas, Beirán), 1988 (CLAVER, Colom), 1989 (IBAKA, Aguilar, Rabaseda), 1990 (RICKY), 1991 (MIROTIC, Sastre), 1992 (Oriola, Arteaga), 1993 (ABRINES, Jaime Fernández, Díez, Vives), 1994 (WILLY, Brizuela, Saiz, Alberto Díaz), 1995 (JUANCHO, Abalde, Diop), 1996 (Marc García, Tyson Pérez, Alonso), 1997 (Barreiro, Yusta, Sergi García, López Arostegui), 1998 (Font, Eric Vila), 1999 (Sergi Martínez, Ehigiator), 2000 (Alocén, Parra), 2001 (ALDAMA, Pradilla), 2002 (GARUBA, Alderete, Domènech, Faure, Etxeguren), 2003 (Ruben Domínguez, Caicedo), 2004 (NUÑEZ, Ndiaye, Ganal), 2005 (Almansa…)…

Es decir, creo que están saliendo y saldrán muy buenos jugadores en los próximos años (las generaciones de 2002, 2003 y 2004 son brillantes y va a haber una buena camada). Concretando, el futuro de la selección está asegurado. Y vamos a seguir teniendo jugadores españoles en los equipos de élite. Y si sale alguno muy bueno se lo llevará la NBA, para bien y para mal.

Hay equipos ACB donde apenas hay jugadores españoles (el Baskonia, el Betis o el rey, el Murcia, de la muy nacional-católica y muy española UCAM, las contradicciones que tiene la vida). Eso es lo que sobresale mediáticamente, pero no pasa nada. Incluso el problema de que no lleguen inmediatamente jugadores sub23 no lo es tanto porque puede ser debido al nivel alto de la competición (la mayoría de los jugadores españoles son nacidos entre los años 1991 y 1995, como es lógico, están en su mejor momento deportivo). El verdadero problema puede ser que tampoco haya jugadores jóvenes en la estructura LEB, y no los hay en términos generales, salvo excepciones en forma de jugadores cedidos y equipos vinculados (los tres o cuatro que hay en la LEB Plata).

Y ese es el tema a medio y largo plazo: el futuro de unas ligas (ACB y LEB Oro) donde los jugadores españoles amenazan con ser una especie de extinción. Para evitar eso son necesarias medidas de política deportiva que fomenten la presencia del jugador nacional sin perjudicar a la competitividad de los equipos y a esa cosa que se llama mercado, que no es más que un control del precio/inflación del jugador nacional (hubo una época en que vivían como dios, no se trata de volver al paraíso pero tampoco es cuestión de vivir como un pordiosero, que es lo que pasa en las ligas FEB).

Las medidas para fomentar la presencia del jugador nacional deben ser básicamente deportivas y económico-laborales. Por ejemplo, cerrar la ACB y crear una segunda división con equipos de LEB oro y otros (ciudades que lo soliciten y con unos criterios bien definidos): 16 equipos ACB-1 y 16 equipos ACB-2, con ascensos y descensos anuales, ampliando el convenio colectivo a la segunda división. Muchos jugadores internacionales en las selecciones inferiores dejan de entrenar y abandonan porque no hay una estructura deportiva que los ampare. No hay muchos casos "Tyson Pérez", más bien la costumbre es la contraria. Todos podemos pensar en jugadores que serían unos buenos segundas espadas, que no llegarán a ser figuras, pero que podrían hacerlo bien en equipos profesionales. Sin embargo... El abandono del jugador joven cuando no es una estrella o amenaza con serlo es una realidad después de cumplir los 20 años.

Se me ocurre que podría haber un pacto de caballeros para que los equipos, cada vez más de 14 jugadores, tengan como mínimo cuatro-cinco jugadores nacionales. Pero ya no existen los caballeros. En cualquier caso, todo debe ser más natural y menos legal: la política de cupos es también terrible al final (no priman los criterios deportivos sino otra cosa). Por ejemplo, debe desligarse la práctica superprofesional de las competiciones de cantera. Por eso, es mejor establecer una clara separación ACB-FEB. La ACB debe ser más altruísta porque va en beneficio propio. La FEB debe ser menos egoísta porque las cuatro perrucas que gana por las licencias federativas, las pierde en falta de competitividad y espectáculo deportivo.

La estructura FEB se debería reconfigurar con una sola división LEB y reduciendo el número de equipos en la EBA. Habría que fomentar una estructura más seria, con criterios deportivos y económicos. Después de la EBA, las ligas serían regionales y controladas por las federaciones autonómicas, como ahora. Se debería motivar que, como mínimo, todos los equipos ACB-1 tengan un equipo vinculado en la LEB o en la EBA (como ahora pero mucho más serio). También debería establecerse un número mínimo de jugadores nacionales en los equipos de las ligas de la FEB y un convenio colectivo (salarios, condiciones laborales, contraprestaciones) para los jugadores profesionales/semiprofesionales/amateurs en la LEB y EBA. Puesto que la LEB-EBA es la cantera de los equipos ACB, la ACB se ocuparía de invertir pasta en las ligas para que haya un mayor interés deportivo. Si se mejora la estructura de base, mejoraría la cantera y los jugadores que vienen de las ligas junior también tendrían una estructura donde desarrollarse mejor, con mayor seguridad y mayor nivel deportivo. Y, lógicamente, también habría que fomentar una competición junior más seria, fomentando una segunda fase después de la primera fase autonómica, con una liguilla con los mejores equipos de todo el Estado. No hace falta tantos recursos para hacer las cosas mejor, sólo hace falta más voluntad política y menos chanchulleo y peloteo cósmico.

Totalmente de acuerdo con el artículo.
La reflexión que me hago es que somos capaces de competir a un nivel máximo en los torneos europeos, sin embargo van pasando las generaciones y muy pocos de esos jugadores se quedan en la élite de nuestro baloncesto.
Algo está pasando para que ese escalón sea excesivamente alto para nuestros jugadores jóvenes, que compiten perfectamente hasta edad sub20 pero a partir de ese momento la mayoría de ellos no son capaces de dar el salto.

Totalmente de acuerdo con el artículo.
La reflexión que me hago es que somos capaces de competir a un nivel máximo en los torneos europeos, sin embargo van pasando las generaciones y muy pocos de esos jugadores se quedan en la élite de nuestro baloncesto.
Algo está pasando para que ese escalón sea excesivamente alto para nuestros jugadores jóvenes, que compiten perfectamente hasta edad sub20 pero a partir de ese momento la mayoría de ellos no son capaces de dar el salto.

Excelente artículo, con el que comparto la evaluación general de estas generaciones, con algunos comentarios.

Desde mi punto de vista, casi todos los jugadores de la generación del 97 (ya fuera del análisis) juegan desplazados una posición por encima de su posición natural, por necesidades de sus equipos: Lopez-Arostegui y Yusta deberían desplazarse al ’2’ por físico y fundamentes (aunque los dos necesitan algo más de bote), donde podrían ser aún más decisivos; Jou (ojo, puede ser el late-bloomer de la generación) venía de ser un ‘base-escolta’ que está jugando de ‘3’ a tiempo completo y Barreiro va a jugar al ‘4’ en vez de ‘3’, aunque en un equipo con un ‘3’ que solo tiene de eso el tiro. Incluso Sergi García ha jugado bastante de ‘2’. A corto plazo les ha dado muchos más minutos, pero a largo plazo, no creo que sea beneficioso ni para ellos ni para el baloncesto nacional. Otro del 97, Ramón Vilà regresa para jugar en Leb Oro (Huesca) a la espera de afianzar una evolución a priori bastante positiva en la NCAA.

El problema es que U23 no hay casi en la ACB, y los que hay son más o menos de relleno. Y encima hay plazas de relleno que lo empiezan a ocupar canteranos extranjeros, con lo que ni eso. Aparte de Alocén y Garuba, coincido en los 4 jugadores mencionados (Ehigiator –qué gran futuro si trabaja, con el magnífico entrenador que tiene a su lado-, Parra y Pradilla (jugadorazos ya hechos, si consiguen explotar definitivamente en su reconversión al ‘3’ y ‘4’ respectivamente) y Parrado (el tapado de su generación, qué capacidad de trabajo). Pero hay que añadir los jugadores del CAI, Javier García y Jaime Fernández, que a poco que hagan recibirán minutos, y Diego Alderete, que debería arañar minutos con su esfuerzo al ‘3’ (pese a jugar en pretempora al ‘4’ con su escaso 1,97).
Por abajo hay algunos mimbres interesantes, el pequeño de los Alderete, los Tamba, Clement, Godspower, Pablo Sanchez, Nuñez, etc, pero que aún necesitan muchos minutos y paciecia para eclosionar. Lo peor, que no hay ‘5’ grandes en el horizonte.

Como punto adicional, en la NCAA hay más talento del que se menciona, aunque siempre queda la duda si evolucionaran adecuadamente: no solo Aldama (la gran esperanza para tener un jugador faro en los próximos años), sino Dike, Alonso Faure, Borja Fernández o Jesus Carralero en la recamara. A Eric Vila le queda este año para explotar (la base física y técnica la tiene), pero las últimas temporadas (con mucha mala suerte en cuanto a los entrenadores) han decepcionado mucho. Aquí, hay más juego interior (con no muchos centímetros), un perfil subrepresentado entre los jugadores con minutos en ACB o Leb Oro, posiblemente debido a su mayor necesidad de madurez. Bernat Vanaclocha (un 2,10 del 98) viene de firmar con un Leb Plata para intentar dar un paso adelante en su evolución.

Pero la conclusión es la misma. Después de los Juniors de Oro (de la generación de Gasol & Navarro & Lopez & tantos otros, pero también la de Llul, el Chacho y Carlos Suarez) y los Hernangomez, el futuro no se vislumbra tan claro. Tendremos jugadores muy buenos (algunos), buenos (bastantes), pero será difícil juntar un equipazo tan brutal a partir de una o dos generaciones. El secreto estará en trabajar ese equipo (y nacionalizar algún ‘5’ ;-)).

Un jugador que me encanta es Adriá Domenech (2002), cedido por la Penya al Prat de LEB Plata. Me sorprendió que Etxeguren (2002) fuera cedido a Cáceres. Yo esperaba cesión a un LEB Plata.

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