Solapas principales

Hoy no pudo ser - (España en las Olimpiadas de Sidney)

Los aficionados españoles podemos sentirnos, tras semejantes Juegos Olímpicos, decepcionados con nuestra selección de basket. Pero creo que el sentimiento que mejor describe nuestro estado es el de estafados. Tras unas actuaciones decentes, en ningún momento brillantes, en el pasado Mundial y Europeo, las esperanzas que albergábamos eran desmesuradas con el producto real. Y esto está demostrado con los números en la mano.

A pesar de que la prensa ha tratado, muy acertadamente a mi parecer, de vendernos el producto como prometedor o incluso extraordinario en momentos que no pasaron de la mediocridad, los hechos son irrefutables. Nuestra selección no está al nivel del resto.

Es cuando nos planteamos, ¿tiene nuestra selección, entonces, el nivel de Angola, China o Nueva Zelanda?. Por supuesto que no. Entonces, ¿Qué nos falta para poder ser considerados como integrantes del "otro" grupo?.

Esta creo debe ser la cuestión. Mientras toda la prensa y televisión se centra en si aquel árbitro japonés debía o no haberse cruzado en nuestro camino, si existe una persecución de Lolo o si Rogers debería haber metido más puntos, yo llamo la atención a considerar por qué ha sucedido esto. No perdamos el tiempo buscando culpables. No miremos quién, cuándo o dónde sino POR QUÉ:

Todos vimos como Dueñas nos desesperaba con sus palmeos bajo el aro que no terminaban en nada (¿qué le costará levantar los talones para matarla!!!!?). Vimos como Rodríguez negaba con su cabeza cuando las cosas iban mal; como De Miguel no daba pie con bola; como Navarro y Herreros se desquiciaban con sus errores... e impotentes éramos testigos de cómo España iba perdiendo el tren del partido.

Es ahí cuando Lolo, Imbroda y Aranzana se apresuraban (a veces, sólo a veces) a solicitar un tiempo muerto. Una estrategia que invita a la reflexión de los jugadores y trata de cortar la racha del contrario. Pero todos continuábamos siendo testigos que, al primer achuchón, al primer momento que el viento cambiaba de dirección, se venían abajo. ¿De qué había servido el tiempo muerto?.

Si algo ha faltado en este equipo es psicología. Una mentalidad ganadora que resurja en los momentos difíciles. Nada más lejos de la realidad. Y los técnicos demostraron una absoluta incompetencia en este aspecto. Los tiempos muertos no servían de nada.

Esa es la diferencia de nuestra selección con el resto. ¿Es acaso Herreros peor jugador que Andrew Gaze?. ¿No es Dueñas "tan versátil" como Tarlac?. ¿Es Lolo o Imbroda un mal técnico?.

Opiniones a un lado, seamos objetivos en la medida de lo posible y reconozcamos que hay una "delgada línea" entre nosotros y el "resto" que hemos de superar. Una línea que separa a los buenos de los grandes. Para ello sólo hace falta una cosa: mentalidad ganadora. Querer es poder y si no, pregúntenle a Canadá.

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