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Avie Lester, un extraño en la mítica Jugoplastika

  • El desconocido jugador norteamericano que brilló en la final de la Euroleague de 1991 ... para desaparecer del mapa

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La plantilla de Jugiplastika de Split en la campaña 1990-91 (Alvi Lester, con el dorsal 14)

La Jugoplastika de Split que reinó en Europa entre finales de los 80 y comienzos de los 90 es uno de los equipos más recordados de la historia del basket del viejo continente. Una de las plantillas con más talento que jamás haya existido en nuestro basket, que se alimentaba de jugadores hechos "en casa". Dino Radja, Toni Kukoc, Dusko Ivanovic, Zoran Savic, Velimir Perasovic, Zan Tabak... nombres míticos a las órdenes de Bozidar Maljkovic (y posteriormente Zeljko Pavlicevic) que compusieron una plantilla de ensueño que se alzó con la Euroliga tres veces consecutivas (1989-90-91), un hito que ningún otro club ha logrado desde entonces y solo el ASK Riga (1958-60) lo ha logrado en la historia del basket europeo. En este artículo no vamos a glosar la figura de alguno de estos nombres, de sobra conocidos por el seguidor medio de nuestro deporte, sino que centraremos la mirada en un actor secundario, una figura heterodoxa en este cuadro bucólico, que surgió de la nada para ser uno de los sorprendentes protagonistas del tercer y último entorchado europeo que sumaron los dálmatas. Un jugador olvidado en el tiempo y del que poco más se supo. Nos referimos a Avie Lester (o Ante Luster, como sería conocido en Croacia).

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Avie Lester en North Carolina
Tras los títulos continentales de 1989 y 1990, la Jugoplastika (en ese momento bajo la denominación de Pop 84 Split) había sufrido las sensibles bajas de Dino Radja, Goran Sobin, Dusko Ivanovic y el entrenador del milagro dálmata, Boza Maljkovic. Con Zeljko Pavlicevic en el banquillo, los croatas presentaban en la campaña 1990-91 un proyecto debilitado y que parecía no poder volver a repetir glorias pasadas. Por la escasez de jugadores, la Jugoplastika tomaba una decisión insólita para un club como el dálmata, que basaba su proyecto en jugadores formados en su cantera. Por primera vez en su historia vestiría su camiseta un jugador norteamericano. Su nombre, la de un desconocido Avie Lester, un pívot de 2.05 nacido en 1967 y formado en North Carolina State (1986-1990), que en su año senior fue suspendido por su universidad por no cumplir con las estrictas normas académicas de aquella universidad.  Sus números en su campaña junior habían sido de 8.8 puntos, 5.5 rebotes y 1.1 tapones. Lester llegaba a Split como un jugador de complemento, para redondear una rotación interior compuesta por Zoran Savic, ZanTabak y Aramis Naglic.

Repetir trono europeo parecía algo impensable para la Jugoplastika. Tras una fase previa irregular y con no pocos tropiezos (9 victorias y 5 derrotas), los croatas lograban un puesto en la Final Four de 1991 que iba a celebrarse en París. En semifinales, Pop 84 Split superaba por 93-87 al Scavolini de Pesaro de los Darwin Cook y Darren Daye, que se combinaron para anotar 53 puntos. En los dálmatas, Velimir Perasovic era el máximo anotador con 20 tantos. En la final esperaba el gran favorito, el FC Barcelona de Boza Maljkovic y los Epi, Norris, Piculín Ortíz, Solozabal y compañía, que en semifinales había arrasado al Maccabi de Tel Aviv (101-67). 

El favoritismo en la final era de claro color blaugrana. El Barça se quería vengar de la derrota sufrida en la final de 1990. Era una oportunidad de oro para los catalanes. Sin embargo, la Jugoplastika lo volvió a lograr. A pesar de que Toni Kuckoc estuviera realmente desdibujado en la final (4/14 en tiros de campo, muy bien secado por Lisard González), un imperial Zoran Savic (27 puntos) superaba a los interiores azulgranas (con un Audie Norris luchando con pundonor a pesar de una dolorosa lesión de hombro) para darle el tercer trofeo de campeón de Europa al conjunto balcánico (70-65). Con todo, el auténtico factor sorpresa en esta final sería Avie Lester, que durante la temporada había pasado de puntillas, ofreciendo un rendimiento muy gris y de tono bajo en los limitados minutos con los que contó.

En este gran final, Pavlicevic apostaría por situar a Lester en el quinteto inicial haciendo pareja interior con Savic y con el objetivo de desgastar a un muy tocado Audie Norris. El norteamericano disfrutaría de 16 intensos minutos, en los que dejaría con la boca abierta a propios y a extraños, volviendo locos a los hombres altos del Barça con su rapidez e intensidad y sacando a relucir un efectivo tirito muy poco académico con su zurda. Muy limitado en su juego, daría un plus de energía a su equipo, anotando 11 puntos y poniendo 3 tapones antes de tener que dejar la pista tras cometer cinco personales.  Un escaso cuarto de hora de gloria, sus mejores minutos de la temporada en el momento justo

Este sería el canto del cisne de esta inolvidable Jugoplastika. Acabarían dejando el club, de forma paulatina, Toni Kukoc, Velimir Perasovic, Zoran Savic etcétera, hombres insustituibles en un equipo de leyenda. Además, se avecinaba la guerra de los Balcanes, un drama que haría que el basket pasara a un segundo plano en la zona. El destino de Avie Lester correría un camino parecido. Del norteamericano poco más se sabría. Tras breves pasos (y de puntillas) por Francia y Bélgica, no se le volvería a ver por las canchas europeas. Parece ser que se enroló en la Global Basketball Association, una liga menor norteamericana que se organizó durante los noventa y en la que militó una leyenda del playground como Lloyd Daniels. Actualmente, es entrenador en la Upper Room Christian Academy. Un one hit wonder en toda regla, un completo desconocido a los ojos de la historia del basket que salió del anonimato en una noche de marzo de 1991 para probar la gloria del triunfo en el basket europeo. Tras tocar el cielo baloncestístico, desapareció del mapa. Una estrella fugaz de la que ya pocos se acuerdan.

 

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Comentarios

Me encantan estos artículos sobre el baloncesto de hace 20 ó 30 años, hacen que una sensación de agradable melancolía recorra mi mente. De los cachorros de aquel Split, no olvidemos a un tal Petar Naumoski...en efecto recuerdo a Lester. Creo que no le había seguido casi nada durante el año, y al ver la final me extrañó ver a un americano secundario en aquel equipo donde casi todo era cantera.

Maravilloso artìculo retro de baloncesto de la època que todo parecia mas hermoso y romàntico ,momentos de nostalgia y de sueños envueltos en apellidos dificilmente pronunciables, es que terminan todos o casi en Ic mamà son Yugoslavos (sic) dicho lo cual buen recuerdo para la memoria , malo para los culès pero a mi como amante de este deporte me gustò ver esos partidos y para acabar un inciso que puede ser tonteria Tabak se llama creo Žan no Zoran a no ser que se abrevie asì en los Balcanes .Un saludo amantes del basket

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