Solapas principales

Baskonia se empodera ante el Bayern (78-71)

  • Un contundente Jekiri se apoderó de la zona
  • El mejor Reynolds no alcanzó para frenar a los vitorianos

al alza

Si bien es cierto que el recuerdo más reciente del Baskonia es la derrota ante el Barça, aquello no debe tapar el excelente momento de forma de los de Dusko. Antes de aquel tropiezo, cinco victorias en Euroliga, con una media de 20 puntos de diferencia sobre sus oponentes en aquellos duelos. La impresión de principios de temporada, que auguraba un Baskonia exhausto para estos tramos de la temporada, ha vuelto a chocar con la convicción de Dusko Ivanovic. Aún resuenan las preguntas sobre cómo ha conseguido este rendimiento de jugadores del calibre de Polonara, o incluso Henry, pero la realidad es que no hay mejor abanderado de aquello de lo que los vitorianos se engorgullencen: el ‘Carácter Baskonia’. El Bayern era un rival, a priori, superior que está inmerso en la pelea por el Top 4 gracias a la excelsa labor de Trinchieri, aunque si algo garantiza el conjunto vasco es que competir no es negociable.

los bases son el termómetro

Entender que Henry es el jugador perfecto para este Baskonia es el primer paso para dejarle pasar algunas de sus locuras. La mayoría le salen rentables, aunque en la pequeña minoría en que no, Dusko sufre por su salud cardiovascular. No existe punto medio con él, porque si lo tuviera perdería su esencia. Henry es el firme ejemplo del todo o nada. Capaz de dar 10 asistencias, pero también de perder 7 pelotas. Más allá de sus incursiones a campo traviesa por la encrucijada planteada por la defensa alemana, él fue quien cacheteó a sus compañeros apra que fueran ellos quienes marcaran las diferencias. Lo hizo asistiendo a Polonara, que desde el triple fue crucial en el parcial de 20-0 del que gozó su equipo entre el segundo y el tercer cuarto, pero también liberando a Giedraitis, necesitado del rendimiento colectivo para ser todo lo contundente que puede ser. Sabe Dusko que en en sus bases está el termómetro de su equipo, porque Henry es capaz de encontrar la belleza dentro del caos mientras Vildoza pinta cuadros incluso cuando le exigen apenas un garabato.

territorio reynolds

No encontraron los bávaros las opciones de tiro que debían aprovechar para poder castigar a la defensa baskonista, a pesar de tener claro el plan de partido. Sabía Trincheri que se toparía con un muro en Vitoria, capaz de minimizar cada ventaja y forzar cada tiro del rival, aunque sus jugadores no encontraron en los primeros veinte minutos las opciones para ello. Ante tal escenario, Zipser y Reynolds fueron quienes guardaron las espaldas a Lucic y Baldwin, desaparecidos en combate. Entendió el primero que, por perfil, podía lastimar de forma incisiva en las transiciones defensa-ataque. Su efectividad fue el agua de la que bebió el Bayern en los momentos de mayor aspereza, en los que el conjunto alemán no se amedrentó cuando tuvo que elevar el tono físico para igualar al rival. Reynolds, por su parte, lució tan fresco en ataque como sobrepasado en defensa. Se apoderó de la media distancia, condenando a Jekiri a un sinfín de suspiros, pero también los sufrió luego, cuando fue él quien se adentró en la misión -fallida- de aminorar el impacto del nigeriano.

tres metros sobre el cielo

 

 

radiografía baskonista

Pocos partidos pueden representar una radiografía al completo de la situación de un equipo (Baskonia), o al menos pocos pueden hacerlo de forma tan detallada y explícita como lo fue el cruce entre alemanes y vascos. El Baskonia fue su mejor versión, enfocado en corromper cada situación de ataque contraria y capaz de minimizar cada ventaja obtenida por el conjunto alemán. Pero también se vio sobrepasado por una anarquía ofensiva que lo hizo navegar a la deriva sin siquiera noción de dónde estaba, o quién era, el capitán del barco. Demostró que cuando la concentración es la adecuada con capaces de competir de frente a uno de los mejores conjuntos de la Euroliga, pero también que sólo basta con sus fantasmas para poder anularlos por completo. El balance marcará que en el balance surgido de la resta entre el mejor Baskonia y el peor sigue siendo positivo, y eso, en una competencia en la que no existen partidos fáciles, es una de las bases sobre las que debe cimentar Dusko el final de temporada del equipo vitoriano.

el dueño de la zona

Poco tiempo pasó desde que Baskonia gozaba de un tándem de pívots del calibre de Poirier y Voigtmann. Apenas un par de años después, Jekiri y Fall son quienes ocupan su lugar, con el único punto en común de Ilimane Diop, el capitán que es tan importante fuera de la cancha como irrelevante dentro de ella para Dusko. Esa posición había sido la más aquejada de la transición a un nuevo Baskonia, porque ni Jekiri otorga la contundencia de sus antecesores ni Fall está lo suficientemente maduro como para ser una pieza de peso. La mejora más inminente estaba ahí, a la vista está, y por ello la exhibición de Jekiri ante el Bayern abrió un nuevo horizonte para el conjunto vasco. Desde la impronta física castigó a Jajuan Johnson, condenado por las faltas, y supo administrar sus tiros para ejercer de generador, asistente y finalizador a la vez. Con él como eje en la zona, Baskonia disfruta de un recurso más; y los rivales de una amenaza. 

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