De la continua superación de la perla del Bronx, Dwight Hardy: rookie y trotamundos para Pistoia

  • El talentoso base neoyorkino sufrió un calvario académico hasta llegar a jugar para Saint John's Red Storm en la NCAA, a una parada de metro de su casa

Cuando alguien se refiere al Bronx, automáticamente se sobreponen imágenes de familias desestructuradas, desgarradas por culpa del alcohol y las drogas; balas que irrumpen en el silencio, que sesgan vidas; la figura de la matriarca, de los hermanos mayores que luchan porque el talento del hermano pequeño no se pudra en el ghetto; de gangsta basket, peligrosa combinación; de prematuras figuras a dos palmos bajo tierra...

La historia de Dwight Hardy (1.86, 24 años) forma parte ya del mito del baloncesto de barrio neoyorquino. Afortunadamente nada tiene que ver con lo dicho anteriormente. Su lucha es un combate a los puntos por poder jugar a una parada de metro de su casa.

Hardy destacó jugando al baloncesto como otros muchos prospects que han laureado el conocido barrio neoyorkino. Nacido a poco más de un kilómetro del estadio de los Yankees, en una vivienda situada en un complejo con siete edificios y dos canchas de baloncesto, cerca de Park Avenue. A un viaje de metro de Saint John's, la universidad soñada. Una gran puerta de entrada a la NBA. En su último año en la John F. Kennedy High School promedió 39 puntos por partido.El basket dominaba su educación y las pistas sustituían a las aulas.

Cuando quiso entrar en la NCAA no le ayudó el baloncesto. Las pruebas de calificación resultaron desastrosas así que tuvo que emigrar muy lejos para poder jugar muy cerca de su mundo. Su primer destino fue la Patterson School, en Happy NC Valley, en North Carolina, a casi 650 millas de su hogar, dulce hora. Su estancia en Lenoir no le sirvió de mucho así que tuvo que emigrar. Más lejos todavía. De North Carolina a Iowa, a hora y media de la capital, Des Moines City...El instituto en cuestión -para los amantes de la anécdota- era el Indian Hills Community College, emplazado en la localidad de Ottumwa. Un lugar "sin vida social", como le diría el coach Jeff Kidder. Dos años aislados de la civilización le sirvieron para mejorar como jugador y también para conseguir la añorada beca en Saint John's. Mejoró en todos los aspectos gracias a su capacidad de trabajo, un poco ayudado por la ausencia de vida pública más allá del colegio.

En su primer año, jugando de escolta -que era su posición natural- promedió 10 puntos por partido. En su segundo y último curso ha desempeñado el rol de point guard. El nuevo entrenador, Steve Lavin, quiso que jugara de base y trabajó mucho para consolidarse en una posición desde la que ha promediado 18.3 puntos. Hardy, además, ha realizado sus mejores partidos contra estrellas universitarias surgidas del Bronx. Así, logró 33 puntos ante Kemba Walker, que se quedó en 15, en el triunfo ante Connecticut, en temporada regular.

Contra Corey Fisher, otro talento del Bronx, consiguió su mejor anotación, 34 puntos. Fisher se quedó en 2 puntos y un espantoso 0/8 en triples por un 5/9 de Hardy. Victoria también sobre Villanova.

Finalizado el periplo universitario toca hacer las maletas de nuevo. El cierre patronal y el no haber sido elegido en el draft por ninguna franquicia le impide disputarse un puesto en algún roster durante los campamentos de verano.

Pistoia Basket 2000, que ya dio la campanada la temporada pasada con Jarvis Varnado, se apunta otro posible robo con la llegada del novato neoyorkino. Su entrenador en Italia, Paolo Moretti, seguramente lo utilizará más de escolta aunque lo más lógico es que alterne las dos posiciones del backcourt. "Si hay que jugar de escolta, se jugará", debe pensar Hardy si ha ojeado la web de su futuro equipo. Los kilometros de separación de su casa y la nueva posición en el campo no supondrán un problema. Está acostumbrado a ello.

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Comentarios

Madre mía, estos de Pistoia tienen un ojo clínico que ya les gustaría tener al 90% de los directores deportivos de ACB! Sobre el papel, espectacular jugador que se crece ante los jugadores de primer nivel. Falta por ver si es el típico "chupón" que juega para sus números o es capaz de jugar en equipo. A seguirle!

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