Solapas principales

Despedida con sonrisa en el Carpena (87-85)

  • Gran reacción local en los minutos finales
  • Una canasta de Augustine a dos segundos del final dio la victoria a Unicaja

Historia ya vista, pero esta vez con final feliz. Así se podría resumir este encuentro de Unicaja, donde volvió a vivir una gran primera parte, un bajón en el segundo tiempo y un final igualado. En esta ocasión, ante un Olimpiakos con la tercera plaza practicamente asegurada, el conjunto malagueño logró que la moneda cayese de cara, llevándose una victoria que hizo a sus aficionados abandonar el Carpena con una sonrisa y con la sensación de que este Unicaja, de haber tenido la determinación de hoy en los minutos finales en otros choques, estaría aún vivo en la máxima competición europea.

Porque Unicaja, después de un segundo cuarto espectacular, se plantaba a los 23 minutos de encuentro ccon doce puntos de ventaja sobre su rival (51-39). Entonces, llegaba la ya conocida desconexión, encajando el conjunto malagueño un parcial de 0-17, con el histórico Spanoulis, que se convertía en el máximo asistente de la historia de la Euroliga, y Milutinovic haciendo estragos. Al menos, Unicaja entraba vivo al último cuarto (54-56).

El acierto del conjunto griego desde el 6,75 parecía sentenciar el choque, teniendo Olympiakos siete puntos de ventaja a falta de tres minutos para el final (67-74). Pero Unicaja no bajó los brazos, si no que, como se suele decir vulgarmente en baloncesto referido a la defensa, bajó el culo. Los puntos de Waczynski y sobre todo Nedovic y la defensa de Alberto Díaz sobre Spanoulis provocaron un parcial de 7-0 en estos instantes finales, y el partido viajaba a la prórroga.

En el tiempo extra, de nuevo eran los griegos quienes parecían ponerse en ventaja gracias a dos triples. Unicaja no se amilanaba, mantenía la tendencia positiva, y Waczynski seguía fino en el tiro, igualando por dos veces el partido desde la línea de tres en el último minuto. Con igualdad en el electrónico, la última posesión fue para Unicaja, la bola en las manos de Nedovic, que asistió a Augustine para que, a falta de dos segundos para el final, diese la victoria al equipo malagueño.

Un segundo cuarto excelso, un tercero horrible. Ha sido el gran lastre de Unicaja esta temporada en Euroliga, compaginando momentos de gran baloncesto, mostrándose capaz de plantar cara a cualquiera de los grandes equipos de Europa, con instantes desesperantes, donde se ha desconectado de los partidos. Tras ganar por 28-11 el segundo parcial, con un juego fluido, posiblemente con el mejor Mc Callum del año, y haciendo muchas cosas bien, se desconectó siete minutos tras el descanso, encajando un parcial de 7-23 en el tercer cuarto. Esta inestabilidad fue su tumba en la competición.

Spanoulis, historia viva. Hay pocos jugadores que influyan tanto en su equipo como Vassilis en Olympiakos. El día y la noche cuando el base está en pista o está en el banco. Y es que alguien no se convierte en el máximo asistente de la historia de la Euroliga por casualidad. Quizás pudo faltarle gasolina en la prórroga, los años no pasan en balde para nadie, tristemente en casos como el del jugador griego, que debía ser eterno.

Un Unicaja muy coral. Hasta seis jugadores por encima de los diez puntos de valoración, cuatro de ellos con más de diez puntos, y con Alberto Díaz sin grandes números estadísticos, pero siendo clave en su defensa sobre Spanoulis en el final de partido y la prórroga. Curiosamente, cuando Unicaja no juega a la 'Nedovicdepedencia' y todos suman, al final aparece el serbio para rematar y resolver un partido.

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