Solapas principales

El Barça convence ante Valencia Basket (89-72)

  • Cory Higgins fue de los mejores en el debut de Westermann como blaugrana
  • Labeyrie y Tobey pusieron el miedo en el cuerpo de los culés

bajo el run-run constante

La tranquilidad es algo que en el Barça, al igual que en la mayoría de los grandes clubes de Europa, no conocen. Si no es lo económico es lo social, o sino lo deportivo. El run-run es la música que acompaña durante el camino al Barça desde hace ya unos cuantos años. Primero por la destrucción de lo que fue el Barça del 2010, luego por los años en el dique seco a nivel continental, más tarde las falsas ilusiones por lo que podían hacer Bartzokas o Sito Alonso. Lo último fueron los dos años de Pesic en los que el entrenador sacó de la miseria a un club muerto y lo revivió, aunque luego su dirección acabara por ocultar su propio trabajo. Con la llegada de Saras se abrió un marco de ilusión al que la afición no estaba acostumbrada. El entrenador que debía liderar el proyecto de los próximos años llegó al Barça incluso antes de lo esperado, pero también lo hicieron las críticas hacia su persona. La llegada de Westermann, a falta de saber qué pasará con Heurtel y si habrá un refuerzo más en el juego interior, le aporta un punto de paz en la faceta deportiva. Una paz que el equipo debe traducir, cuanto antes, en dominio sobre la pista.

el conjunto para suplir individualidades

El Barça ha perdido intimidación con todas las bajas que presenta. Intimidación real y también a nivel psicológico. Sus nombres no impactan tanto. No es lo mismo ver un juego interior Smits-Pustovyi que Mirotic-Davies. El factor psicológico, a la hora de cautivar al rival, es fundamental. La mejor forma de suplirlo, sin embargo, es con el colectivo. Sin Claver, Davies, Mirotic y, por supuesto, Heurtel, encontrar una fluidez ofensiva era la labor que Saras debía desarrollar y para ello se fió a Higgins y Hanga. El primero sigue aportando luz en la oscuridad, el segundo se está convirtiendo en el dueño de la central eléctrica. El mejor nivel del húngaro se explica desde su colocación en la pista. Con Westermann moviendo los hilos, el ‘8’ pasó a un rol de finalizador más apto para él. Esta versión de Hanga de 3&D, por la evolución del baloncesto, es la que más beneficios le puede reportar al Barça.

ponsarnau dando en la tecla

La intimidación que le faltó al Barça, y que presumiblemente también añoraría Valencia con la baja de Dubljevic, fue la que impusieron Louis Labeyrie y Mike Tobey. Las opciones de las que dispone Ponsarnau son más de las que jamás haya tenido y con diversos jugadores en grandes momentos de su carrera. El epílogo de su paso por Valencia siempre está por llegar, pero jamás llega; y menos aún en el año en que parecen asentarse en Euroliga. Su incidencia en el equipo está a la vista y también en la preparación del partido. Lastimaron Tobey y Labeyrie a Smits, Oriola y Sergi Martínez sabiendo que el orgullo no sería suficiente para ocultar las carencias de centímetros. El pívot francés además evidenció la modernización de su juego, alimentando los espacios de su equipo al representar una amenaza desde la larga distancia. Eso fue, de hecho, lo que le permitió a Tobey gozar de un espacio acorde a su tamaño para pasearse por la zona y arrebatar rebotes de las manos como lo hacían los de bachillerato con las pelotas de fútbol cuando eran los de la ESO quienes las estaban usando.

UN ENTRENAMIENTO LE BASTÓ PARA SABER QUÉ HACER

el qué y el cómo

El nivel de ejecución del Barça en la segunda parte, teniendo en cuenta el perfil de sus ejecutores, fue el de un equipo con una convicción total sobre la idea de su entrenador. Volvió a ser la defensa el patrón común, pero también la solvencia para llevar a cabo las acciones más simples en ataque y que a su vez fueron las que mayor beneficio le dieron. Mejoró la ejecución del pick and roll con un Westermann acorde a las necesidades del equipo y mejoró también la toma de decisiones posterior al cambio automático planteado por Ponsarnau. La ocupación de espacios, uno de los fetiches de Saras, le permitió al Barça liberar los tiros que quería y encontrar en buena posición a los ejecutores de primer nivel que sí tiene. Abrines volvió a subir el listón de su nivel, reafirmando su mejora como tirador tras bloqueo y manteniendo la intensidad defensiva que lo ha llevado a ser una pieza clave para su entrenador. El plan de partido de Saras obligó a reducir la rotación pero a su vez mantuvo siempre activos a los que se ocuparon de trasladar la idea del entrenador lituano a la pista.

otra vez cory

El paso al frente de Cory Higgins en los peores tramos de temporadas del Barça desvelan el carácter de un jugador que se manifiesta con la misma expresión cuando mete un tiro para ganar que cuando erra una bandeja solo. La llegada de Westermann le permitió descansar de las labores de creación cuando no estaba Calathes en pista y enfocarse en ejercer de finalizador. En ese rol vimos al mejor Cory Higgins y en ese rol también entiende Saras que debe mantenerse durante el resto de la temporada. A pesar de ello también aprovechó para desequilibrar en los pick and roll, castigando consistentemente los cambios defensivos del Valencia. El arma más grande que tiene el estadounidense es un talento que subyace bajo la calma de un rostro inexpresivo. El primer paso de Higgins garantiza desequilibrio y su pausa augura peligro. Corto se queda el country para un yankee que domina la salsa.

ESTADÍSTICAS

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Estadísticas Barça. Via: Euroleague

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Estadísticas Valencia Basket. Vía: Euroleague.

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