Solapas principales

El Barça gana al Panathinaikos en su quinta victoria seguida en EL (79-68)

  • Gran partido de Heurtel

No me gusta el baloncesto de la NBA, el mejor baloncesto que se juega está en Europa” decía el señor mayor bajado de las montañas para restituir travesías desérticas. “La preparación física de mi equipo es nefasta” manifestaba casi a la vez el veterano del Vietnam Pitino, ventilando recaditos a anteriores inquilinos. Puro modo batallita de dos entrenadores que las han visto de todos los colores y que asumen ahora, en el ocaso de sus carreras y como si de su última misión se tratara, el reflote de viejos y poderosos trasatlánticos europeos. Otro cuento de antes de dormir para la tropa de nietos.

De parciales iba este cuento desde el inicio. Seis puntos seguidos griegos por siete locales de continuo. No se andaba con medias tintas el comandante Pitino y a los tres minutos ya mandaba a la banca a todo aquel que no le gustara. Frío hacía fuera y gélido estaba el inicio. No para Heurtel, que se marcaba ocho puntos, así como del tirón. Se picaba Calathes, que sacaba su cerebro a pasear para empezar a asistir y empatar la cosa en diez. Cotizaban por escasas las canastas y el bonus le daba al Barça Lassa una poca de ventaja: 17-13.

Seraphin jugueteaba con su par, mientras Calathes seguía ampliando su contador de minutos sin que pudiera parar, sin embargo, el despacito despegue local  (25-17 min. 13). Continuaba el chof sin fallo de Heurtel, mientras Papapetrou sacaba muñequita linda a pasear. Pura clase en forma de calefacción. Eran los griegos los que corrían (a pesar de la preparación física…) para ponerse en la mínima expresión (32-31 min. 18). Corrían y reboteaban. Uno de sus cinco rechaces ofensivos ponía la cosa en iguales y otro sobre la bocina mandaba a los jugadores a las cabinas con un 37-36 de desgaste y mucho batallita, de esas de veteranos.

Casi que a cámara lenta ponía Calathes a su equipo de nuevo por delante y Papapetrou hacía caja de la cuarta pérdida del yo-yo de Heurtel tras de la pausa larga. Pau Ribas arengaba a las masas con un triple en transición que devolvía la batalla al flanco local. Y cuasi de repente, dos triples más y un 2+1 de abusón Seraphin ponían, de puro sopetón, la máxima de blau i grana (53-42 min. 26). Lekavicius le daba espléndidos minutos de descanso al timón griego, para discutir todavía el ganador de la batalla. Y es que con una versión regulera de Nick y sin negros jugones que acapararán posesiones, se mantenía Panathinaikos en dos posesiones antes de la última pausa (56-52).

La guerra de guerrillas defensiva de Pitino tocaba la línea de flotación local y empataba de nuevo el partido. Se ponía curiosa la cosa. El abuso de Seraphin. Las zancadas de Hanga. Las bombas zurdas de Lekavicius. Alguna gotita de clase de Calathes. Todo para entrar en los últimos cinco minutos en una posesión de tres puntos. Bola que aprovechaba Kuric para acordarse de su ex entrenador universitario. Adolecía el rico PAO de rotaciones exteriores, se le acababa el aire a su escasa rotación y ganaba terreno pulgada a pulgada el Barça Lassa para apuntalar el asalto al mapa play offs. Heurtel liquidaba la cosa y Hanga el average para un 79-68 final de quinta victoria seguida y del triunfo de las batallitas en el bar de las pistas de esquí europeas sobre las de veteranos universitarios en el restaurante de comida rápida. Ya Pesic tiene otro cuento para sus nietos.

1 La seriedad como norma: no deja nada al improviso este Barça Lassa. Guiado con la mano dura de su jefe, gana por opresión. No luce. No deslumbra. Pero gana, que ya es mucho en Can Barça. Hoy, estranguló y asfixió a su rival, hasta que ya no quedaba más aire en la bombona griega para cerrar en los últimos cinco minutos una partida incierta, pero controlada. Sólo cuando se desgranaban segundos en el contador y la ventaja estaba ya hecha, se volvía ya relajado Pesic a su afición para devolver aplausos. Antes de eso, sólo una consigna, la concentración de la seriedad como norma.

2 Con dinero tampoco hay paraíso: después de tanto lustre, victorias, campeonatos y hasta algún que otro robo malintencionado, a uno le sorprende ver a uno de los dos equipos de Atenas justito de rotaciones. Con Kilpatrick en el aeropuerto hoy Lekavicius y Calathes compartieron minutos en la cancha, huérfanos los griegos de rotaciones exteriores que completaran el buen partido de Papapetrou. Tal fue la minutada del cerebro nacido en Florida que la ristra de pérdidas provocada por la rígida defensa blaugrana comenzó a terminar con la partida para los dueños de medio puerto de Atenas. Y es que, a veces, con dinero tampoco hay paraíso.

3 El yo-yo de las grandes ocasiones: su cara le delataba. Sus gestos hablaban bien de él. Ocho puntos de seguido casi calentando la fría noche barcelonesa auguraban la versión jugona de Thomas Heurtel. Hoy, en modo enchufador, todos los focos alumbraban a la estrella francesa para irse a los 23 puntos sin apenas fallos, ganando claramente la partida más atractiva del encuentro. Sí, perdió su par de balones de yo-yo de toda la vida, pero hoy, la versión de Thomas Heurtel fue la de las grandes ocasiones.

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