Solapas principales

El Barça reafirma su liderato ante Estrella Roja (76-65)

  • Mirotic se fue hasta los 31 de valoración
  • Jordan Loyd se quedó en apenas 2 puntos

Certezas en medio de la incertidumbre

El Barcelona de las pasadas temporadas se concibió bajo el enigma de lo inmediato. De ese no se que que despertaba alegrías e incertidumbre con la misma facilidad. Pero sobre todo, dudas. Este año las incertezas también son protagonistas, pero por situaciones totalmente ajenas al club, e incluso al deportivo. El de este año es todo lo contrario. Saras ha dotado al Barça de algo fundamental: carácter e identidad. Con el partido contra Olympiacos suspendido, los culés gozaron de algunos días extra para seguir asimilando conceptos del entrenador lituano, y por supuesto para preparar a conciencia el duelo ante Estrella Roja. Victor Claver sigue siendo noticia por ausencia, con una fascitis que comienza a preocupar al aficionado, aunque el equipo se encargue en cada encuentro de hacer olvidar, en el buen sentido, a uno de los jugadores más destacados de la etapa Pesic. Los serbios llegaban con el cartel de peligro dibujado en la frente, después de irrumpir en el feudo del Olimpia Milano los focos pasaron a apuntarlos directamente a la cara.

un estado de ánimo

Eso de comenzar un encuentro donde se dejó el anterior es muy de Jasikevicius, porque las tónicas de sus equipos no son casuales, sino rutinarias. Más que buenas rachas, se podría decir que son estados de ánimo. La defensa blaugrana, al igual que ante el Betis y el Fenerbahce, volvió a desafiar las impenetrabilidad de los cuerpos en cada acción. Jordan Loyd, la mayor amenaza de los serbios, tuvo que lidiar contra Abrines, Hanga y Higgins. El roce fue parte de su juego hasta atosigar por completo al ex Valencia que no por ello dejó de esforzarse, aunque sin premio alguno. Lo desterraron de la cancha, mandandolo al vestuario en el descanso sin haber anotado. Corey Walden tuvo que pasar de escudero a protagonista, aunque ese nunca fue su papel. Esa es la magnitud del entramado defensivo de Saras, capaz de secar incluso al máximo anotador de la Euroliga. Parte de culpa la tiene también Pierre Oriola, sacrificado como pocos en labores tan marginales como caudales. Su injerencia en el ecosistema defensivo no hace más que ampliarse desde la llegada del entrenador lituano.

criterio en la ejecución

Los vaivenes ofensivos fueron el único impedimento para que el Barcelona dejara el encuentro finalizado al acabar la primera parte. Heurtel no encontró esa fluidez que el equipo necesita de él y los tiradores no pudieron gozar de grandes oportunidades, lanzando solo 6 triples en la primera parte. El contrapunto reside en la lógica con la que el equipo elige sus tiros, en saber escoger el momento adecuado para lanzarlos y en no forzar la máquina cuando el acierto no acompaña. De ahí que los seis triples intentados sean una gran noticia, porque a pesar de solo anotar dos, los culés llegaron a los 39 puntos en los primeros veinte minutos. El arsenal ofensivo, siempre comandado por Nikola Mirotic, encontró el balance idóneo para castigar la defensa del pick and roll de los serbios. Aún en un día espeso, el Barça refleja automatismos que señalan el buen camino en la construcción de un equipo.

un monstruo viene a verme

 

 

dudas finales

El Barcelona olvidó por momentos esa consistencia que le había permitido asentarse en el encuentro durante la primera parte. A pesar de que Mirotic se empeñara en demostrar lo contrario, los serbios aprovechaban cada rendija que dejaba la defensa culé para sacar un poco más la cabeza de aquel pozo en el que se habían hundido en los primeros veinte minutos. Ante la inoperancia de Loyd, Davidovac ejerció de faro. Los culés se vieron sometidos durante algunos minutos, viendo su diferencia respecto al rival disminuir hasta los siete puntos. En esa cifra puso el tope Saras, obligado a no escatimar esfuerzos para poder cerrar el encuentro. Ante el desacierto desde la larga distancia, Oriola encarnó la omnipresenencia, su máyor virtud. Tan pasional como siempre, su energía marcó el tono del encuentro. Los bases fueron cara cruz, con un Heurtel apagado y carente de flow, todo lo contrario a su compañero griego. Cuenta la leyenda que Calathes una vez generó una ventaja y no consiguió dar el pase apropiado. Pero es solo una leyenda. El Barça ejecutó un ejercicio de supervivencia que seguro habrá disgustado a su entrenador, aunque una virtud de los grandes equipos también reside ahí, en el saber sufrir.

el cambio de mirotic

La noticia es que lo vuelva a hacer. Que sea capaz de ser tan determinante en tan poco tiempo. Y con tan pocos tiros. El rol de Mirotic ha cambiado notablemente durante esta temporada, de creador a ejecutor. Si bien no dejó de generar desde el poste bajo, su carga disminuyó, aumentando sus puntos desde la larga distancia y con una efectividad muy superior a la del curso anterior. No por ello disminuyó su injerencia en el juego, sino que Saras consigue así que la determinación de Niko no haga de tapón a la creatividad de los jugadores que lo acompañan. A punto por minuto en sus 23 disputados, el montenegrino fue la solución cuando las cosas no salían. Niko ha dejado de ser la causa del ataque para transformarse en la consecuencia. Ahora vemos al Mirotic letal que gozaba en la NBA.

ESTADÍSTICAS

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Estadísticas Barça. Via: Euroleague

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Estadísticas Estrella Roja. Via: Euroleague

 

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