Solapas principales

El Barça recupera el liderato en el Pionir (60-72)

  • Higgins, Oriola, Calathes y Smits anotaron en dobles dígitos
  • Estrella Roja luchó pero se quedó sin armas para competir

la luz al final del túnel

El deporte es una actividad muy diferente a las demás. Siempre lo fue. Al menos a niveles de élite. Sin embargo, guarda una semejanza fundamental con cualquier rutina de un ciudadano cualquiera: la ilusión. La vida gira en torno a la ilusión, aunque también a la desilusión, igual que el deporte. Lo grande es que es un club podría medirse perfectamente en base a la ilusión que genera en sus seguidores, y eso vale más que cualquier copa que se lustra una vez por semana en una vitrina que ya casi nadie visita. Para el Barça volver a ver a Mirotic y Davies con el equipo fue una bocanada de ilusión necesaria para poder afrontar un tramo sinuoso de la temporada. Pero sobre lo fue porque se los extrañó de buena manera, se los extrañó homenajeándolos en cada actuación, demostrado que ellos, sus compañeros, serían quienes sacaran el pecho por los que no podían estar. Las victorias en Rusia, sobre todo la del CSKA, devolvieron ese orgullo ineludible para un equipo que se quiere ver campeón y que ahora vuelve a sumar a dos hombres caudales para el objetivo.

el sello de saras

La introducción de nuevos conceptos defensivos por parte de Saras no fue fácil. Su equipo tenía unas manías que él no compartía, a pesar de que ya hubieran tomado con Pesic el hábito de bajar el culo y defender. Para él la movilidad era un aspecto clave y la intensidad de segundas ayudas una cuestión caudal. Poco a poco su mensaje parece ir calando en el grupo, con todo el trabajo que eso conlleva detrás. Sus primeros minutos en Pionir fueron una exhibición de ambición defensiva. La lectura de espacios, el timming de las ayudas y el posicionamiento de los ‘hombres libres’ cuando el Barça saltaba a la presión dos contra uno nublaron a los serbios de toda capacidad de generación ofensiva. Obligaron los culés a que sus rivales llegasen a campo ofensivo con un desgaste, tanto físico como mental, que los empujó a tomar tiros de bajo porcentaje y los guió por el camino del desenfreno cuando a ellos les convenía uno totalmente opuesto. Lo cierto es que a día de hoy, pocos equipos de Europa pueden elevar a tal nivel la intensidad defensiva como lo hace el Barça. Ese, entre otras cosas, es uno de los sellos de Sarunas Jasikevicius.

loyd como remedio

La adición de Quino Colom a media temporada ya denota los problemas para generar del Estrella Roja. Un equipo con piezas interesantes pero que aún no acababan de agarrar forma en lo colectivo. Por ello los castigó tanto la baja de Jordan Loyd, a pesar de la victoria en el Wizink Center, y por lo mismo los alegró su regreso. Ya en Valencia se vislumbraba el potencial anotador de un jugador estereotipado bajo la etiqueta ‘yankee’, pero su paso al frente en el conjunto serbio lo ha elevado a una categoría superior. Ya no es solo lo que consigue, sino lo que genera y cómo lo hace. En un equipo manco de generación, él cumple por los demás. Sólo Walden parece animarse a incurrir en dicha aventura con él, aunque en sus principios una canasta siempre está por delante de una asistencia. Cuando los serbios estaban obnubilados, Loyd apareció para destapar un aro que parecía maldito. Hanga hizo todo lo posible por frenarlo, pero ni siquiera el esmero de uno de los mejores defensores de la competición fue suficiente para cerrar un chorro de agua que caía como si se tratase de aquel Ice Bucket Challenge.

EL BAILE DE SMITS

 

 

eL HOMENAJE A LOS ANTI JUGADORES

La vorágine de las modas siempre ha marcado todas las pautas de la sociedad, pero también las del deporte. Los jugadores, cada vez más exquisitos, se definen no solo por su juego en la pista, sino también por su forma de ser fuera de ella. Desde lo excéntrico de los jugadores NBA llegando a los pabellones hasta lo que suben a sus redes sociales. En esa locura por no desentonar es que pasean dos tipos que parecen de todo menos jugadores de básquet: Pierre Oriola y Nick Calathes. Ninguno tiene el los movimientos de un jugador de NBA, ni los peinados de los norteamericanos, ni tan siquiera usan números que se asocien a megacracks. ¿Cómo se puede destacar usando el número 18 o el 99? Parece difícil, pero ellos lo hacen. Y lo consiguen desde el trabajo y el talento, perennes a cualquier estilo pasajero. Calathes aparenta ser un base que va a destiempo y Oriola un jugador tosco carente de conceptos, aunque en realidad sean todo lo contrario. Su talento va a contracorriente, ellos destacan homenajeando a los anti jugadores.

otra vez higgins

Los buenos jugadores viven de rachas. Momentos de trance en los que suben su nivel de forma casi impredecible y que lo llevan a propulsar su juego a un nivel superior. Son los excelentes jugadores, sin embargo, los que convierten ese estado de trance en una tónica recurrente, casi inalterable, que los empuja a mantener un status quo más elevado. En ese limbo se encontraba Cory Higgins desde su llegada a Barcelona, cómo si él debiese justificar constantemente el tipo de jugador que era. Se puso la lupa en él cuando las dudas revoloteaban su juego, pero también se debe poner ahora, cuando descongestiona todo el ataque del equipo. No hay muchos jugadores capaces de bailar con la facilidad que lo hace él en pista, a Cory le basta con un centímetro de ventaja para hacer temblar las caderas de los defensores más altos y acabar acariciando la pelota hacia el aro. Higgins es la mezcla perfecta entre talento y determinación, de delicadeza y robustez. 

ESTADÍSTICAS

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Estadísticas Estrella Roja. Via: Euroleague

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Estadísticas Barça. Via: Euroleague

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