Solapas principales

El Barça saca pecho ante Olympiacos (90-80)

  • Los blaugranas dieron una muestra de carácter ante la expulsión de Pesic
  • Buen partido de un viejo conocido como Vezenkov

Con los intermitentes puestos:

El Barça tuvo un gran inicio de partido. Estuvo agresivo en defensa y eso le permitió correr la pista, lo que le da libertad a sus mejores hombres. A pesar de ello, no logró darle continuidad al buen juego y permitió muchas canastas fáciles en los minutos siguientes. Los de Pesic siguen sin lograr un partido entero sin desconectarse y eso, tarde o temprano, pasa factura.

 

De talento, sobrados:

A pesar de los altibajos antes mencionados, el Barça sacó diferencias cada vez que puso el pie en el acelerador. Trabajando bien el pick and roll y con ritmo en ataque. Así lograron generar tiros cómodos para sus jugadores que, si algo les sobra, es talento. Con muy poco lograron hacer mucho, y eso no lo tienen todos los equipos.

 

No Pesic but yes party:

A mediados el tercer cuarto, Svetislav Pesic se fue expulsado por dos faltas técnicas consecutivas, ambas por protestar al árbitro. Esto llegó en el momento en el que el Barça estaba volviendo a despegarse en el marcador, y parecía la peor noticia para el equipo. Sin embargo, los culés respondieron de la mejor forma ante esta situación, con carácter. Acompañado de un Palau efervescente, el Barça sacó su mejor versión para liquidar el partido.

Caminar mirando hacia el suelo, bajar la cabeza y hacer gestos. Esta fue la actitud de los jugadores del Barça en algunos encuentros donde las cosas no salían, aunque hoy fuera todo lo contrario. Salieron de una situación complicada dando una muestra de carácter y ambición. No hay mejor forma de llegar al clásico que con una victoria como la de hoy.

 

Los culés tuvieron que sudar de lo lindo para poder ponerse en ventaja ante un engorroso Olympiacos que no resignó nada en su visita a la ciudad Condal. Para los griegos habría sido un golpe de moral, aunque eso mismo es lo que consiguieron los locales (20-8 min.9).

 

El inicio marcó dos parejas de baile muy claras, Higgins con Spanoulis y Mirotic con Printezis. La consigna del Barça fue durante todo el encuentro evitar que los dos mejores hombres de los griegos, con ausencia de Milutinov, no recibieran el balón. Higgins es un especialista en ello, y consiguió desquiciar a toda una leyenda como Spanoulis, que se quedó a nueve puntos del récord de máximo anotador de la Euroliga que ostenta Juan Carlos Navarro.

 

Printezis logró algo más de actividad, aunque sin destacar como nos tiene acostumbrados. Algún gancho de los de toda la vida, algún baile en el poste y poco más. Destellos de lo que fue, ya en el tramo final de su carrera, uno de los mejores jugadores de Europa (29-34 min.18).

 

Los culés alternaron momentos de muy buen baloncesto con algunos penosos. Por momentos vimos la mejor versión de Higgins, Delaney y Mirotic, y en otros un espejismo del Barça del 2016. Ataque nulo de cualquier tipo de fluidez, en parte por la mala toma de decisiones de Delaney, y una defensa carente de recursos y de actitud. Solo un inspirado Kuric pareció entender lo que necesitaba el encuentro.

 

 

En frente, un Olympiacos luchador pero que no vive el mejor presente de su historia, a pesar de destellos de la calidad de Papanikolaou o de Augustine Rubit y de la gran actuación de Sasha Vezenkov (54-43 min. 25).

 

Con eso le alcanzó a los griegos para jugarle de tú a tú al Barça durante los primeros veinte minutos, e incluso endosarle un parcial de 9-24 entre el final del primer período y los primeros ocho minutos del segundo. Una señal de lo que es el conjunto dirigido por Kestutis Kemzura es que durante dicha racha tanto Spanoulis como Printezis no estaban en la pista.

 

El encuentro cambió por completo a mediados del tercer cuarto cuando Pesic se dirigió a un colegiado para protestar por una acción que consideraba incorrecta. En un abrir y cerrar de ojos el serbio tuvo que irse expulsado por doble técnica, dejando a su equipo sin entrenador cuando mejor estaban (78-60 min. 35).

 

Ante un panorama tan negro, los blaugranas respondieron de la mejor forma posible, con una muestra de carácter rotunda. El Palau Blaugrana fue la gasolina y los jugadores el fuego. Explosión de talento, ambición y acierto para dar el golpe necesario. Una vez más bajo la figura de Mirotic que, además de su talento habitual, se fue hasta 15 rebotes para establecer un nuevo tope en su carrera. Los otros dos mosqueteros fueron Kuric y Delaney que aportaron su dosis de jugador explosivo que aportaron gracias al acierto desde el triple.

 

 

La actitud ante la adversidad es lo más destacable de un partido irregular a más no poder. El devenir del encuentro lo volvió a marcar el talento de una de las mejores plantillas de Europa, aunque aún quedan muchos aspectos a pulir para poder mantenerse en la cima (90-80 min. 40).

 

 

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Estadísticas Barça. Via: Euroleague

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Estadísticas Olympicacos. Vía: Euroleague.

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