Solapas principales

El Barça se reencuentra y saca pasaje hacia la Final Four (79-53)

win or go home

‘Win or go home’. Así de tajantes son los ‘yankees’ cuando anuncian partidos decisivos en la NBA, y así de importante era el partido que enfrentaba al Barça y al Zenit. Para los cules era matar o morir, porque todo lo que no fuese una victoria sería sinónimo de fracaso. Para los rusos, en cambio, incluso la derrota podía cerrar una temporada brillante. El Zenit había ganado dos encuentros, pero había dominado la batalla táctica y la moral en los cuatro. Esta última, la moral, era la que más estaba pesando a los jugadores de Saras, que arrastraban muecas de agotamiento mental. Esos ‘cabrones’ que anhela el entrenador lituano aún no existen en su vestuario, aunque eso no significase que con talento podían tapar el resto. La presión era de los blaugranas, el disfrute, de los rusos.

marcar el tiempo

Jugar a lo que uno quiere. Así de fácil, así de difícil. Si algo había caracterizado la eliminatoria del Barça era su incapacidad de implantar su juego, de poner las bases. Se había dejado conducir por las vías dibujadas por Xavi Pascual que se parecían más al Transiberiano que a un Intercostero por las playas de la Costa Brava. Eran escasos los minutos en los que el Barça había marcado la pauta, y consiguió revertir tal situación en el partido más relevante de la serie. Encontró Calathes la calma, pero también supo Saras alternarla con la intrepidez de Leandro Bolmaro. La cárcel en la que había enjaulado Pascual a los tiradores del Barça se abrió de par en par a manos de Kuric. Probablemente ningún tirador de la última década se había acercado tanto como el propio Kuric al nivel ofrecido por Jaycee Carroll. La defensa culé volvió a ser protagonista, rememorando el nivel de la Copa del Rey. El Barça volvió a demostrar que cuando puede marcar la hoja de ruta es el mejor equipo de Europa.

pangos en el desierto

No fue precisamente Kevin Pangos quien se dio por vencido ante los arreones del Barça, aunque ello no fuera suficiente. Los culés exigieron hasta el máximo al base canadiense, obligándolo a convivir con el contacto para poder hacerse hueco en el parqué. El sistema de ayudas de los culés, desgranado por Pascual en anteriores partidos, volvió a sus andares ante la insistencia de Pangos por activar a sus compañeros. El ex Barça recorrió cada rincón del Palau en busca de la comodidad de la que había disfrutado en el primer partido, pero no encontró ni rastro. Anotó y asistió con la misma convicción y efectividad, pero se vio abandonado ante el lobo. El epicentro del sistema ofensivo del Zenit cuenta con la generación de Pangos, pero también con finalizadores -y tiradores- como Billy Baron, KC Rivers o Austin Hollins. Ellos fueron quienes elevaron el nivel del Zenit. Pero también quienes luego lo devolvieron a la llanura.

LA DESFACHATEZ DE BOLMARO

 

 

la identidad

Fue Calathes uno de los primeros en perder el rumbo en la eliminatoria y fue el propio base griego quien devolvió el Norte a su sitio con su control del juego. El base griego, timón del equipo, supo redimirse desde la organización y el control, pero también desde el atrevimiento de cara al aro. Su rol de ‘titiritero’ hizo fluir a los culés tanto como el estilo de Cory Higgins. El estadounidense fue, junto a Davies, el jugador más regular de su equipo, y lo coronó aportando serenidad en momentos de enajenación. Kuric logró encontrar los caminos hacia el triple y Davies volvió a demostrar arrogancia física y solvencia en el poste bajo. No existió el jugador de los 30 puntos ni el héroe de la noche, porque la redención, si era, debía ser colectiva. Empezó desde el banquillo, y desde la actitud. Incluso Mirotic logró soltarse en los minutos finales para mejorar las malas sensaciones que lo acompañaron durante la serie. La victoria blaugrana fue perfecta, porque recuperó lo más valioso que había perdido en los anteriores encuentros: la identidad

la noche mágica de pau

Quien dice que solo en la ficción existe el romanticismo más puro está equivocado. El deporte, el baloncesto, es justamente la representación más fiel de la irracionalidad del amor. La historia de Pau Gasol y el Barça encarna todo aquello. Porque cuando parecía que era imposible que volviera, volvió. Porque cuando parecía imposible que se fuese a incorporar rápido a la plantilla, lo hizo. Porque cuando parecía imposible que fuera decisivo, lo fue. Gasol apdrinó al Barça en el quinto partido, y cuánto lo necesitaba su equipo. Su aplomo se trasladó al colectivo, aportando lo único de lo que carecía el equipo de Saras: carácter. Ejerció de veterano en el rol que tanto se halaga en la NBA y tan poco se valora en Europa, demostrando que un equipo es mucho más que un grupo de jugadores. En cada tapón, en cada robo y en cada acierto se evidenció el alma más pura del jugador más romántico, capaz de enamorar, desenamorar y volver a enamorar en cuestión de días. Pau Gasol vibró con la ilusión de quien jamás ganó un título y lideró con el aplomo de quien estuvo en lo más alto. El baloncesto le debía otra noche mágica.

ESTADÍSTICAS

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Estadísticas Barça. Vía: Euroleague.

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Estadísticas Zenit. Vía: Euroleague.

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Comentarios

Primer objetivo conseguido: meterse en la F4, aunque con más apuros de los esperados.
Ahora a esperar qué nos depara el destino en Colonia.
Esperemos que Mirotic aparezca entonces, porque con Gasol, Davies y Higgins, me parece que no va a dar ...

Suerte que estaba Pau, porque Mirotic volvió a estar desaparecido como toda la serie, y como casi siempre que hay partidos decisivos...