El club de la Carnitina: Cuerpos orondos en la Italia de los 80

  • Recordamos a los tipos duros italianos en la competitiva Lega. Los Gilardi, Sacchetti, Zampolini, Premier etcétera

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Resulta difícil explicarles a las nuevas generaciones de aficionados al baloncesto que hubo un tiempo en Italia en el que este deporte se debería haber practicado con armadura. Jugadores como Gallinari, que nada tiene que ver con lo que fue su padre en la cancha, Belinelli y en mayor medida Bargnani, que parece fabricado en Alboraya, en nada se parecen a los de la generación anterior.

La globalización del deporte ha traído como consecuencia la pérdida de la identidad propia de cada país en aras de un sello más continental que nacional y en pocos sitios ese cambio ha sido tan brutal como en Italia. Sirva como ejemplo que en la Olimpia de Milán se llegó a juntar una pareja de americanos que respondía a los nombres de John Gianelli y Mike D'Antoni. A día de hoy, con esos apellidos que delataban la transalpina procedencia de sus ancestros, ambos hubieran podido acudir sin ningún problema a la llamada de la azzurra, de hecho así lo haría D'Antoni algún tiempo después previa adquisición de la doble nacionalidad. En Francia ahora se defiende, en el territorio de la antigua Unión Soviética se juega con más de un sistema e incluso se corre el contraataque. En Israel y la ex Yugoslavia es donde quizá menos se haya notado el cambio. El estado judío sigue siendo igual de importador que era hace 30 años, del mismo modo que en los balcanes se sigue exportando talento a todo el mundo a cambio de contar con algún jugador americano en plantilla que, si bien tiene incidencia en los números, poca o ninguna tiene en el estilo de juego que allí se desarrolla con banquillos dirigidos exclusivamente por entrenadores patrios.

El único aspecto en el que Italia apenas ha notado el cambio de ciclo ha sido en el apartado físico. Salvo raras excepciones, se me viene a la cabeza Pierluigi Marzorati, el pallacanestro siempre ha contado con jugadores cuya morfología venía de serie, incluida en su información genética. Bien con gente que parecía vivir en un gimnasio como Antonello Riva, o armarios empotrados como en los ejemplos de Dino Meneghin o Romeo Sachetti. Sin embargo, en otros casos, esos cuerpos a primera vista fondones pero a la hora de la verdad ágiles y coordinados los ha ido adquiriendo el propio jugador bien con el paso del tiempo o con el simple transcurrir de un solo verano. No es habitual ver sobrepeso, que no carga muscular, y rapidez coordinada en tan buena sintonía. A todos ellos les define que, aparte del físico, son grandísimos jugadores de baloncesto.

Quino Salvo
Pese a ser físicos marca Italia el mejor ejemplo que conozco es español y se llama Quino Salvo. Jugaba en la posición de escolta, medía 1'92 oficiales aunque cuando me lo presentaron me dio la impresión de que medía algo más. En mi vida he estrechado la mano a muchísimos jugadores, pivots soviéticos incluidos, y con ninguno he experimentado la sensación de poderío que transmitía Quino. No se puede explicar. La planta física era descomunal, lo que viene a ser un hombre muy fuerte... qué digo... no era éso, era algo mucho mayor. Por TV se le veía fondoncete, pero al natural te dabas cuenta de que no era gordura. Era pura fuerza bruta. No entendía que un cuerpo así pudiera moverse en una pista de baloncesto con la agilidad que lo hacía Salvo. Fue durante una cena en Les Reixes (Lliria), cuartel general de Marcelino García y su gente con quienes me hallaba compartiendo mesa y mantel después de presenciar un partido en el Plá de l'Arc, justo en la acera de enfrente. Conocían a Quino de su época de jugador en Llíria y tuvo a bien compartir sobremesa brevemente con nosotros, el autobús no esperaba. En fin, uno de esos bonitos recuerdos que conservas fresco por mucho que el tiempo se empeñe en transcurrir.

Casos parecidos al de Salvo tan solo los había visto en Italia. Ver una selección italiana ochentera en TV y tener la radio puesta con García y Andrés Montes es una apuesta segura. Te lo vas a pasar pipa durante las próximas dos horas viendo la versión cestista de Cuerpos Embarazosos. Un buen día, debió ser durante el Europeo de Stuttgart 85 o vaya usted a saber cuándo, empezó el tema. Era ver a los Roberto Premier y Enrico Gilardi y ya la teníamos liada. La carnitina era la explicación a esos cuerpos, según ellos sustancia milagrosa que transformaba los cuerpos en un corto espacio de tiempo y que fluía como un manantial en Italia. Dicho de otra manera, el primer caso de doping insinuado del que yo tengo recuerdo. En aquellos cuerpos no había ni rastro de definición muscular. Eran redondos o cuadrados según el ángulo de la cámara. Escoltas bajitos, extraordinarios defensores que harían palidecer a Bruce Bowen y nada mancos en ataque. Capaces de defender al base rival por rapidez o al center por percusión. Marrulleros, protestones, combativos... italianos al fin y al cabo, todo lo contrario que la Italia actual.

Domenico Zampolini
Entre otros muchos equipos Roberto Premier es conocido por haber militado en la Olimpia Milán y la Virtus Roma. En Milán vivió sus mejores momentos desde 1981 hasta el 89 y compartió vestuario con gente como Vittorio Ferracini, Vittorio Gallinari y los hermanos Boselli, miembros todos ellos en mayor o menor grado del club de la carnitina. Uno de los equipos más duros que recuerdo. Ya en Roma se reencontró con Fausto Bargna quien con el tiempo iba haciendo méritos para ser miembro de pleno derecho del club. No sólo Bargna. Allí ya se hallaba desde 1976 uno de los miembros fundadores, Enrico Gilardi. Fue la época Il Messaggero con Radja, Michael Cooper, Brian Shaw, Danny Ferry... finos estilistas para compensar un equipo cuyo aporte nacional se hallaba más enfocado a la intendencia. El climax llegó cuando, no contentos con juntar a tres seres humanos como Bargna, Premier y Gilardi en un mismo equipo, al club se le ocurrió la genial idea de añadir una guinda al pastel. La guinda respondía al nombre de Ricky Mahorn, fin de la cita. Más que un equipo de baloncesto aquello parecía la versión italiana del Club de la Lucha.

Hubo más ejemplos repartidos por la Lega, Dennis Innocentin en Cantú como escudero de Riva. Me vienen al recuerdo dos en Scavolini. Domenico Zampolini, suplente de Darren Daye y Giovanni Grattoni, sucesor de Zampolini. Ambos clónicos, en torno a los dos metros, inamovibles al contacto, muy buenos tiradores de larga distancia y conocedores de ese baloncesto que no sale en el reglamento. En los Knicks alguien recordará el burreo al que les sometió Zampolini en aquella semifinal del Open McDonald's de 1990 disputado en el Palau Sant Jordi. Con la retirada de todos los aquí mencionados y la llegada de la Ley Bosman se acabó este tipo de jugador, cuyo papel hay que calificar como protagonista de toda una época.

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Comentarios

Pues buenos "leñadores", sí, pero como Volkov, me tocó ver sólo a Rusconi y poco más. Por cierto, y ya de paso Volkov era otro de los duros, duros, aunque con una calidad desbordante

Yo no llegué a ver a toda esta gente en su mejor momento. Cuando yo los vi ellos eran ya mayores y yo un crío (salvo Rusconi y alguno más ya tardío). Pero me acuerdo de una jugada que me hizo mucha gracia.
En la final del Europeo del 99 que nos ganó Italia recuerdo que cuando se empezaban a distanciar, en un contrataque le hizo una falta intencionada Alfonso Reyes a Andrea Meneghin, digamos que bastante rotunda. Meneghin cayó al suelo contra la publicidad y su señor padre se levantó como un resorte del banquillo y fué para allá corriendo. Cuando parecía que iba a quejarse al arbitro o algo parecido le echó una bronca a su hijo diciendole que se levantara, que a ver que hacía en el suelo quejandose. ¡Vaya tío!
Se diga lo que se quiera, en el baloncesto actual haría falta un poco más de aquel espíritu y no tanto cuatro abierto ni tanto "amariconamiento".

En el primer partido en el que padre e hijo se enfrentaron, la primera jugada en la que se vieron envueltos fue un bloqueo homicida de Dino a Andrea. Había que marcar territorio.

Zampolini era un concursante "tipo"para crónicas carnívoras. Y de Quino Salvo, decir que el músculo hace días que le pasó a grasa. La última vez que le ví hacías tres segundos en la zona solo para rodearle. Y la mala h...que se gastaba. Lo sé porque entrenó en Boscos y asistí a varios entrenamientos suyos...

Qué época... muchos de ellos los ví en Brescia cuando iba al pavellón de jovencito... Sólo un apunte: Sacchetti se escribe con dos "C" y Cantù con el otro acento (lo siento, soy italiano y además traductor-corrector...) :)

Y los aros de la pista de Cantú??? Duros es decir poco. Los del europeo de Eslovenia eran mantequilla comparados con aquellos. Zembo kid se sabía el truco, pero los visitantes juraban en hebreo cuando el tiro a tabla de toda la vida rebotaba en el aro y escupía la pelota...

Falso: Cantù se escribe con C de Sangre, que era lo que costaba ganar allí en los 70/80. No creo haber visto visita más complicada jamás que aquellas masacres en la ratonera lombarda de la Pianella.
Que tiempos...ahora cuando veo equipos italianos o la selección italiana y me acuerdo de aquellos tiempos ... que decadencia señor!

Joder, esos Real Madrid- Banco di Roma...lo reconozco, de chico era del Madrid, son los que hicieron que me enamorase de este deporte.Me acuerdo de aquellos equipos italianos ultradefensivos, peleones, marrulleros....era lo que habia y a mi me gustaba.
Cuando se hablan de jugadores atleticos pienso en Magic, en Bird y de este lado en Petrovic, Sabonis, Bodiroga y en la poca falta que les hizo todo eso. Creo que en los equipos, y no solo me refiero al baloncesto, hace falta un poco de todo, y ahi entran tanto atleticos como talentosos, mientras asuman su rol y aporten al equipo creo que bien esta.
Insisto tanto en la defensa cuando se habla de la seleccion, quizas porque la eche de menos en los 80 y 90. No digo que aquellos fueran malos en defenss, digo que estos son mucho mejores. Por cierto, a mi Italia me ha gustado pero me ha impresionado poco. Aquellos italianos de los 80, puede que porque entonces fuera un muchacho, me impresionaban muchisimo.
Saludos.

España también ha tenido sus propios gladiadores, además de Quino Salvo se puede citar a Del Corral (con su grandioso mate a la URSS) o al gran Herctor Perotas.

O Isma Santos, los hermanos Reyes, John Pinone, Steve Trumbo, incluso Andrés Jiménez, gente en defensa dura, pegajosa, rocosa..., pero no era un estilo propiamente dicho, como en Italia, sino jugadores sueltos.
A estos equipos italianos solo les faltó estar entrenados por el gran Bozidar Maljikovic y hubiesen sido grandes, muy grandes.

Gente como Pedro 'Patillas' Rodríguez o el 'Lagarto' De la Cruz. Las posaderas de Ramón Rivas siempre encontraban un hueco por muy estrecho que fuera el desfiladero por el que adentrarse.

Estoy con pelolovic, al menos tenían un estilo y no les iba mucho peor que ahora. quique muy bueno lo de Alboraya, del club de la horchata.

Si habia una grieta en el reglamento, los italianos se metían todos en ella y la explotaban hasta la saciedad. Era como jugar a baloncesto con un equipo de rugby, abrazaban, chocaban, empujaban, y además las metían. Famosos eran los últimos 10 minutos de cualquier equipo italiano, si no te habías ido en el marcador durante 30 de pelea, mejor que quedara fondo físico, porque en esos 10 subían líneas y se convertía en batalla campal.

Ains, qué recuerdos! Producto de otro tiempo, de otro basket, una figura que en el actual basket tan atlético y musculado no tendrían cabida, pero que antaño abundan en Italia y daban tantos quebraderos de cabeza a los equipos españoles. Se podría hacer otro artículo de los dinosaurios italianos dedicados al patadón y tentetieso: los Ario Costa y comapñía.
La dureza hecha arte, je, je. Descargadores de muelles, clones de miembros del hampa y de señores de los bajos fondos metidos a gladiadores del parqué. Corpachones, pelo lacio y largo sudoroso, pegado a la sien, barrigas incipientes, codos como agujas, garras tyranosaurias...armarios roperos con triple fondo....clones eslavos, también hay que decirlo. Enromes recurdos, amigo Quique. Grazie.
A Fausto Bargna lo definió Andrés Montes como un obrero del baloncesto. Cierto es que no responde del todo a las características físicas que motivan este texto. En cuanto a su dureza, todos tenemos nuestro punto de vista. El mío sobre Bargna es que cuando le pitaban una falta y en la mesa levantaban la paleta de ping pong con el número, a mí nunca me parecía suficiente... "Tercera???...Sólo lleva tres???". Pegaba de todo menos sellos. Respecto a los demás que nombras, muy de acuerdo en cuanto a su dureza, pero el texto va sobre un tipo muy concreto de jugador, ni siquiera meto en el mismo saco a Meneghin y Sachetti. Y sobre todo gracias por comentar. Un saludo. P.D. Los Boselli no eran duros, deberían haber estado en busca y captura.

Uyy y los que faltan....y alguno me sobra también. Los Boselli no me parecieron nunca nada duros y Fausto Bargna era el blandito de la época, quizás ahora lo parezca pero entonces no mucho.

De duros encuentro a faltar a Tombolato, Vecchiato, Rusconi, el duo romanoSolfrini&Polesello y especialmente al mas duro - aunque nada rollizo - Mike Sylvester.
Como el amigo Mike - preguntadle a Epi - no he visto nada, hasta el propio Meneghin sufriría para alcanzarlo en el ranking de "warriors/guarriors".

Zampollini tuvo sus buenos momentos antes en mi opinión, en los mediados de los ochenta donde era el "3" dunker/shooter titular.

Que se lo pregunten a Ricky Morandotti, al que le abrió la cabeza en un partido!!! Sin embargo, Sylvester siempre ponía a Epi por las nubes. Decía que encajaba los golpes y no protestaba. Por eso le debió de zurrar a Morandotti, por quejica...

Pozí, los duelos Epi vs Sylvester eran algo que ahora ya no se puede ver. Recuerdo como después de una jugada de aquellas de 30 segundos en ataque del Barça con el peloncio enganchado a Epi en plan ardilla-ladilla el maño le arreó un codazo del nueve, recibiendo como alegre respuesta del italoyankee un crochet en plena jeta.
La transición ataque/defensa fue un rosario de saludos, codazos, empujones y jostias dignas del WWF. Eso sí al acabar el partido después de alguna puyita el dúo se saluda y abrazaba efusivamente hasta el siguiente combate. Me gustaría ver a nuestro amigo Rudy en esa tesitura, sería muy muy interesante...

También recuerdo un hostiazo de Norris a Meneghin digno de Joe Frazier en un partido del Palau de Copa de Europa. Lo que no se de donde salió esa amistad tan íntima entre esos angelitos... a ver que se cuenta el amigo Audie. Le costó una técnica descalificante pero con el partido resuelto Atomic dogse fue muy satisfecho y saludando al gran Dino mientras se retiraba al vestuario.

Por cierto si queremos italianos fuertotes - especialmente del tren interior - de los ochenta, marrulleritos y con cierta gloria nos falta al grandísimo Stefano Sbarra. Que lorzas en las patas y que "culetti" gastaba...todo aquello aderezado con los pantaloncitos que tanto ayudaban a los atletas aquí mencionados.

Y Morandotti era un pijeras, no defiendo la violencia gratuita pero es que el Ricky ese se las traía.
Igual que DellaValle Sr. que sospecho que debe el padre del chaval este que ahora destaca entre los jóvenes italianos. Espero que no acabe como el padre que era la promesa de gloria y acabo con una carrera bastante mediocre.