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El renacer de Eric Gordon, la "no-estrella" de la NBA convertida en el corazón de Bahamas

Eric Gordon siempre estuvo cerca de ser una estrella. Tras haber salido campeón del Mundial de baloncesto 2010 en Turquía con Estados Unidos, ahora el escolta quiere llevar a las primeras planas a otra selección y ahora ahora lo está consiguiendo con Bahamas, país en el que nació su madre y con el que el jugador está logrando lo impensado.

Gordon tuvo un gran partido frente a Argentina en el Preclasificatorio Olímpico rumbo a París 2024 y, a sus 34 años, tiene ambiciones de formar parte de un proyecto interesante en el básquet FIBA. Bahamas se ganó una plaza para jugar en el Clasificatorio Olímpico con un plantel integrado con 4 jugadores de la NBA: Gordon, DeAndre Ayton, Buddy Hield y Kai Jones.

 



Durante las últimas semanas, el conjunto bahameño logró forjar una gran conexión, en particular con el tándem Gordon-Ayton. Ambos jugadores serán compañeros en Phoenix Suns la próxima temporada en la NBA, luego de que el experimentado escolta se haya sumado a la franquicia de Arizona, que se prepara para ser un equipo contendiente con superestrellas como Kevin Durant, Devin Booker y Bradley Beal.

Gordon está acostumbrado a ser un actor secundario en proyectos con superestrellas. Al Sexto Hombre de 2017 le tocó jugar con James Harden y Chris Paul en los Houston Rockets que llegaron a la final de conferencia oeste hace 5 temporadas. Es un jugador que aporta un excelente tiro exterior, capacidades para anotar en la pintura, defensa física y una frialdad mental para momentos claves.

EL PASO DE ERIC GORDON POR LA NBA

Su llegada a la liga se produjo en 2008 tras ser elegido en la 8° posición por Los Ángeles Clippers. En el conjunto angelino tuvo un desempeño que le permitió ser elegido como parte del segundo equipo de novatos, promediando 16.1 tantos por juego y hasta firmó 41 puntos logrando un récord para la franquicia que luego fue roto por Blake Griffin. En sus siguientes dos campañas con los Clippers tuvo una media de 16.9 y 22.3 (el más alto de su carrera).

Esa gran temporada hizo que su valor de cambio se incrementara tanto que fue utilizado para que los Clippers obtuvieran a Chris Paul. En New Orleans Pelicans, a Gordon lo acompañaron los números pero tuvo que sobrellevar los problemas de su rodilla derecha, por la que solo pudo jugar 9 encuentros en la 2011-2012, mientras que en la 2012-2013 lideró a los Pelicans con 17 puntos por partido.

Su rol pasó a ser más secundario y no tuvo tanto peso ofensivo tras la llegada de Anthony Davis a los Pelicans y, en 2016, pasó a los Rockets donde tendría los mejores años de su carrera. Si bien tuvo que aprender a lidiar con los problemas de su rodilla, encontró en el equipo texano un sistema en el que se sentía cómodo con su juego, con el cual no necesitaba tener demasiados minutos para sobresalir.

Luego de ser elegido como Mejor Sexto Hombre de la NBA, su rol dentro de la doctrina D'Antoni fue clave. El entrenador de los Rockets revolucionó la NBA anteponiendo el juego exterior por sobre todas las cosas. Junto con Harden, Paul y PJ Tucker formó parte de un equipo que llegó hasta las finales de la conferencia oeste y perdió contra Golden State Warriors. 

Nuevamente la rodilla derecha de Gordon le trajo problemas y afectó su juego, limitándose a correr poco la cancha, ser una opción de tirador a pie firme y no apostando al choque contra sus rivales. Eso hizo que su chispa se extinguiera y tuviera varios altibajos en Houston, donde pasó 7 años de su carrera para luego regresar a los Clippers, aunque su impacto fue casi intrascendente promediando 11 puntos en 22 partidos jugados.

ERIC GORDON DECIDIÓ JUGAR PARA BAHAMAS

Su vida tuvo un renacer en las últimas semanas, cuando decidió comprometerse con el seleccionado bahameño, para lo que tuvo que realizar un pedido especial desde la Federación bahameña hacia FIBA y a USA basketball.

Luego de 13 años de haber brillado con la selección estadounidense, el escolta de Phoenix decidió incursionar en otra aventura llevado lejos a Bahamas, el país en el que nació su madre y en donde creció. Es un renacer para un jugador que tuvo varios altibajos, que hace 5 años estuvo cerca de lo más alto y que ahora quiere hacer historia con otra camiseta en el básquet FIBA, algo inédito en la historia.

 
 

Sobre el autor

 
Imagen de Joaquin Espeche Joaquín Espeche@Joaquin_EspecheJoaquín (San Miguel de Tucumán, Argentina) estudió Ciencias de la Comunicación y Periodismo deportivo. Su amplia experiencia abarca medios como La Gaceta de Tucumán, Básquet Plus de Buenos Aires y Voces Críticas de Salta, entre otros. Su gran pasión, aparte del baloncesto y los Lakers, es el fútbol (como buen argentino), siendo seguidor del Atlético Tucumán. Lo que menos se conoce de Joaquín es que también estudió Psicología. Sus otras pasiones, además del deporte, implican el cine, la tecnología y el teatro.
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