Solapas principales

El Zenit minimiza al Barça y fuerza el quinto partido (74-61)

  • Kevin Pangos se exhibió en la conducción y dinamitó el partido en un brillante tercer cuarto
  • El Barça no encontró respuestas a la agobiante defensa del Zenit

primer match ball

Match Ball. Así se definía este cuarto partido de la serie. Si después del primer partido le hubieran dicho al Barça que sería a su favor quizás no se lo habría creído. Si le hubieran dicho al Zenit, a principio de curso, que estaría a dos victorias de plantarse en Colonia, tampoco le hubiesen dado veracidad. El Barça mejoró en el tercer partido y llegaba a este con la moral un tanto más alta, después de haber podido disfrutar de tramos de buen juego y de un final relativamente cómodo. O al menos más cómodo que el de los dos primeros cruces. Para el Zenit el objetivo ya estaba cumplido. Competir, dar la cara, luchar. Para el Barça sentenciar la serie cuanto antes se antojaba casi obligatorio, pero sobre todo hacerlo recuperando activos. Volver a ver a Mirotic decidir partidos, mantener el nivel de Brandon Davies y revivir la versión total de Calathes. Muchos retos por delante para cumplir en apenas 40 minutos.

las costuras del barça

Sabía el Zenit que el Barça buscaría presionar y desgastar a Kevin Pangos porque sólo así podría secar la ofensiva de los rusos. No contaba, sin embargo, con que obstruir su anotación no llevaría al canadiense a claudicar en sus labores de generación. Cinco asistencias en el primer cuarto le sirvieron de muestra. El principal beneficiado fue Poythress, que abusó de forma sistemática de la fragilidad interior del Barça. Obcecados los blaugranas con el base, se olvidaron de los secundarios del Zenit. Fue Austin Hollins quien emergió para dar equilibrio en la anotación y abrir nuevas vías en la ofensiva de los rusos. Ni siquiera el cambio de defensa del Barça -optó por negar bloqueos en los primeros minutos- privó a los rusos de encontrar lanzamientos liberados. Habían hecho los deberes para superar la presión del Barça y dejaron en fuera de juego constante a Brandon Davies, víctima de la inexistencia de segundas ayudas. Los de Pascual descosieron por completo el entramado de Saras.

inoperancia ofensiva

Así se podría catalogar la primera parte realizada por el Barça en la faceta ofensiva. Los de Saras se toparon con una defensa mixta por parte del Zenit, que planteó una caja y uno con Abrines. Buscó Pascual atosigar al tirador, que no está teniendo una buena serie, y rotar con el resto. Eso sí, ajustando a defensa personal después de dos o tres pases de los blaugranas. Calathes, estupefacto, se paseó por la cancha con la pelota como aquel anciano que recorre los lares del parque con el periódico entre sus manos. Nadie sabe por qué, pero lo hace. El griego no encontraba respuesta, pero tampoco lo hacía Saras. La libreta del lituano carecía de efectividad ante la inactividad de sus jugadores, pasmados por una situación novedosa en la serie pero no sorprendente, porque Pascual es asiduo a las defensas zonales. El Barça careció de generación individual y tampoco supo materializar las pocas ventajas generadas. Pascual, nuevamente, un paso por delante.

HAY QUE HABLAR DE KEVIN

 

 

victoria moral

Sabía el Zenit que la victoria dependía tanto de la pizarra como del cerebro. La victoria, para serlo, debía ser mental. Los rusos le tienen comida la moral a los blaugranas desde el primer minuto del primer partido de la serie. A pesar de las dos victorias consecutivas de los culés, fue el conjunto ruso quien se sintió dueño de la serie en todo momento. Porque fueron ellos quienes llevaron la iniciativa, tanto ofensiva como defensiva. El trabajo sucio, el que realizaron Poythress y Tarik Black en el rebote para suplir la baja de Gudaitis, llevó al Barça a un desierto psicológico. Los blaugranas llevaban años sin sentirse favoritos, y la etiqueta les pesó. El Zenit, en cambio, no tenía nada que demostrar, y mucho por disfrutar. Su entrenador, Pascual, aportó la dosis competitiva que quizás podía faltarle a un equipo nuevo. La victoria fue deportiva, pero sobre todo moral.

de redención a venganza

Decidió Pangos en el tercer cuarto que no tenía más ganas de jugar. Que no había que estirar más el sufrimiento del Barça. Y decidió flotar por la cancha para no tocar el suelo dinamitado por sus puntos. Sin rastro de los culés sobre la pista, ni en ataque ni en defensa, el base canadiense volvió a liberarse. Como ya lo había hecho en el primer partido. Eligió el tercer período para explotar desde la anotación, porque ya había deleitado con la generación en la primera mitad. Sus penetraciones parecían ineludibles, pero también imparables. Golpes de muñeca casi inverosímiles, lecturas ofensivas óptimas y carácter. Mucho carácter. Quizás el que forjó durante su amargo paso por Can Barça, en el que las sombras fueron mucho más potentes que las luces. La redención de Pangos se transformó en venganza. La de quien se revela ante la opresión y decide hacerlo en el escenario más luminoso.

ESTADÍSTICAS

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Estadísticas Zenit. Vía: Euroleague.

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Estadísticas Barça. Vía: Euroleague.

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