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Elena Rodríguez: "En este segundo año en Harvard hay mucha más confianza en mí misma"

  • Solobasket entrevista a Elena Rodríguez, jugadora de Harvard Crimson. Ya en su segundo año en la universidad más importante del mundo, explica como ha sido todo este tiempo y como ha comenzado su segundo siendo sophomore.
  • Con este inicio de curso 22-23, la jugadora de Aguimes demuestra que es clave para el equipo (siendo la única jugadora internacional) y Harvard se coloca 6-5 a falta de los dos últimos del año 2022 ante Boston University y Princeton. Elena Rodríguez promedia 8,8 puntos, cinco rebotes y lidera la Ivy League en porcentaje de tiro.

La jugadora canaria, internacional en categorías inferiores con España, sigue haciendo historia dentro del baloncesto español y se encuentra en su segundo año como estudiante de Harvard y con el dorsal 10 siendo jugadora de las Crimson de la NCAA. A finales del 2020 fue admitida por la mejor universidad del mundo y tras un primer año de muchas cosas positivas y también de negativas, lleva semanas de enorme baloncesto y con un balance de 6-5, subiendo a 5-1 en el Lavietes Pavilion, hogar de las Crimson.

Fundada en 1636 y bajo el lema 'Veritas', Harvard ha formado a 161 premios Nobel, con ocho presidentes de Estados Unidos. La alero española es la única jugadora internacional del roster de las Crimson, creciendo en protagonismo, con 8,8 puntos de promedio y cinco rebotes, liderando la Ivy League en porcentaje de tiros de campo con un 70 por ciento de acierto en once partidos. Ante las Black Bears de Maine, se fue hasta los 19 minutos, con 13 puntos y 6 de 7 en tiros (solamente falló el triple que intentó), además de cuatro rebotes. Harvard ganó por 84-56 y ahora ya piensan en el partido de hoy ante Boston University (5-5) y el partido del último día del año ante Princeton.

Polivalencia, trabajo, visión de juego, ayuda en el rebote, evolución. Todos son elementos de la jugadora que saltó a Harvard procedente del Spar Gran Canaria y su peso irá creciendo con el paso de los meses y los años en NCAA. Tiene claro que quiere aprovechar al máximo esta oportunidad y ser parte importante del programa baloncestístico de Harvard, pero no olvida que un día quiere ser parte de Liga Femenina con un sueño, poder coincidir al lado de su hermana Natalia, actual jugadora de IDK Euskotren. En Solobasket seguiremos su evolución a través de nuestras incursiones y viajes por la otra América e iremos explicando sus actuaciones y siempre habrá un momento para hablar de las Crimson de Harvard y de Elena Rodríguez.

ENTREVISTA A elena rodríguez

¿Qué significa para Elena Rodríguez el poder compaginar estudios en Harvard y ser parte de las Crimson?

La verdad es que personalmente es una experiencia única y una oportunidad increíble, al final, no todos los días se puede decir que estudiarás y jugarás para Harvard, siendo una de las grandes y más importantes universidades del mundo a nivel académico.

A veces, mucha gente piensa que la Ivy League no es la mejor conferencia de todo el entramado de NCAA y es cierto que a veces otras divisiones están por encima, pero en general el nivel de la Ivy está muy bien, viendo por ejemplo a Columbia colocada en el puesto 23 del ránking actualmente, Princeton el curso pasado estuvo arriba y ganó a Kentucky en el March Madness, incluso compitió muy bien ante Indiana que es un muy buen equipo.

Yo estoy muy contenta y agradecida de estar aquí, pero sin olvidarme de todo el trabajo que supuso el llegar a Harvard. Al final, recibir una oferta y propuesta de esta universidad ha sido gracias a todo lo realizado previamente, a los años previos en Agüimes y Spar Gran Canarias y recibir la llamada de la universidad fue algo superespecial para mí.

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Gran arranque de segundo año de Elena Rodríguez en las Crimson de Harvard.

Creo que lo has ido comentando durante este tiempo, pero ya dentro de tu segundo año en Harvard, ¿Cómo fue aquel día que recibes la notificación que serás estudiante de una universidad tan grande como esta y qué requisitos eran imprescindibles para ser parte de ella?

El día que me lo comunicaron fue algo increíble, un 17 de diciembre de 2020 cuando estaba en primero de bachillerato y fue justo uno de los días antes de ir a clase llegándome la noticia más o menos a las 08:00 de la mañana. Fue un día espectacular y lleno de emoción y por supuesto se celebró días posteriores.

El proceso para entrar a Harvard es muy complicado, y una vez aquí es diferente al resto de divisiones, ya que en la Ivy League no es firmar una beca deportiva que te ofrece el entrenador como pasa en la mayoría de casos, aquí tienes que hacer una aplicación de college, como si fueses un estudiante más, sin la parte deportiva, y hacer un essay sobre ti y explicar tus actividades extracurriculares. Cuando llegan las preguntas a Harvard, si consideran que puedes ser parte de la universidad, te hacen una entrevista, muy personal, con preguntas muy específicas, sin olvidar el curriculum académico.

Por ejemplo, en mi caso, una de las más complicadas que considero que tuve fue que me describiese con tres adjetivos y por qué. Es una entrevista muy importante, con personal clave del programa de admisión de Harvard y fue un momento que estuve muy nerviosa, pero lo saqué adelante y después de hacer esa parte, me llegó la gran noticia.

Hay muchos factores dentro del proceso de admisión y comparado con otras universidades, la Ivy League lo haces todo como si fueses una estudiante más y después tienes la parte deportiva.

¿Cómo es una jornada diaria de Elena Rodríguez o el día a día en un campus como el tuyo?

Cuando estoy aquí en el día a día no me doy cuenta de que vivo en este campus, de vivir la experiencia universitaria en los Estados Unidos, en Boston y Harvard. Es verdad hay veces que no eres consciente de ello, pero hay que estar muy agradecida de estar en un lugar así y de la oportunidad que estoy teniendo, incluso aún lo valoraré muchos más en el futuro, ya que en unos años miraré atrás y estaré orgullosa y agradecida de haber podido ser parte durante cuatro años y haber terminado tanto mi carrera académica como deportiva.

Respecto al día a día es bastante cotidiano, no cambia mucho de un día para otro, porque la rutina la marcan las clases y los entrenamientos. Las clases dan inicio normalmente a las nueve de la mañana (las clases son de una hora y media) y se compaginan con seminarios para reforzar materia impartida en las clases principales (a veces estamos en clase con 700 personas) con un número más reducido de alumnos y repasar el temario.

Después hay un parón al mediodía para comer y posteriormente a ese momento llega el momento de entrenar a primera hora de la tarde, pero antes aprovecho para ir al fisio y hacer ejercicios de prevención. Los entrenos estamos más o menos hasta las 17 de la tarde y tenemos días con gimnasio hasta las 18.

Y una vez finalizado, casi ya es momento de cenar, ya que aquí en Estados Unidos se cena muy pronto y el comedor cierra para las 19:30, yo normalmente voy lo más tarde posible para que tenga algo de parecido a la cultura española. Y después, aprovecho para ir a la biblioteca o estudiar en el campus residencial, tareas con mis compañeras de equipo o clase/cuarto. Intento siempre llamar a mi familia entre entrenamiento y cena. Son días muy ocupados, pero así es mi día a día, con poco tiempo libre.

Hemos hablado hasta el momento más de la parte académica que la deportiva y la pregunta ahora es ¿Qué estudios estás cursando en Harvard?

Me decanté por el grado de psicología junto a un manor de economía y este segundo curso aún me gustan más las clases, porque el primer año son más generales, explorando que parte te gusta más (el sistema universitario estadounidense es totalmente diferente a España). El primer año no tienes las clases asignadas, sino que cada una elige según sus intereses las clases que quieras cursar y en el segundo año tienes que declarar que quieres hacer y a partir de ahí es el momento de enfocarte en tus clases y continuar con los requisitos pedidos antes de finalizar la carrera. Tenemos cierta libertad, que es una parte importante, yo por ejemplo en este primer semestre cogí dos clases de psicología y dos de economía y han sido elecciones muy positivas.

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Roster 22-23 de Harvard Crimson con Elena y su dorsal número 10.

Ya entrando en la parcela deportiva, de las Crimson de Harvard, y antes de analizar la temporada pasada y este inicio de curso deportivo, ¿Eres la única jugadora internacional del roster de baloncesto femenino de Harvard?

Soy la única jugadora internacional de mi equipo, a veces es raro porque mucha gente me pregunta si no me costó adaptarme a la parte social y sinceramente me arroparon desde el segundo uno, desde el primer día fue así y soy una afortunada de tener a las compañeras que tengo, porque al final todas sabemos que no es fácil estar en Harvard y más si vienes de fuera. Siempre me han ayudado, tanto en el ámbito deportivo como educativo, para mi adaptación.

Por ejemplo, ahora llega navidades y no puedo ir para casa, pero una compañera de equipo me invitó a ir con ella a su casa y eso significa mucho para mí y el poder estar junto a una familia durante estos días tan especiales y marcados como es la Navidad.

Y sinceramente, puede que lo haya notado más dentro del campo que fuera. El baloncesto estadounidense universitario es completamente diferente al europeo y el haber tenido una europea dentro del roster hubiese sido algo más fácil la adaptación en pista. El primer año fue durante bastante tiempo un periodo de adaptación al baloncesto y a la manera de jugar, del estilo de juego que te encuentras.

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Creciendo y evolucionando, mejorando y aprendiendo. Sabe que su aprendizaje en Harvard se construye desde la parte académica y deportiva. Elena lidera la Ivy League en porcentaje de tiro.

Haciendo repaso a tu primer año e inicio del segundo, ¿Cómo valoras el curso pasado a nivel deportivo y cómo estás viviendo este inicio de temporada? Tienes promedios de 24 minutos con high score de 21 puntos ante Merrimack o 34 minutos disputados ante Oklahoma.

Mi primer año fue como una montaña rusa porque tuvo sus momentos muy buenos, pero también llegaron esos momentos muy malos. Fue un cúmulo de todo, sabiendo que la entrenadora jugaba con seis o siete jugadoras y yo era la séptima y entraba en la rotación un poco más, llegando a tener entre diez-quince minutos, pero había partidos que solamente jugaba con seis y sabía que aquel día tendría menos minutos. Esos partidos y momentos eran duros, porque la coach tenía más confianza en las que estaban por delante de mío.

Por mucho nivel que tengas o potencial que puedas atesorar, la confianza te la aporta la figura de la entrenadora. Y los números durante el primer año a veces no fueron los que me hubiesen gustado del todo y sobre todo el poder ayudar al equipo de la manera que querías. Pero en los partidos que tuve esa oportunidad de tener más minutos, creo que los aproveché bastante y me sirvieron como experiencia para este segundo año.

También fue un primer año para darme cuenta de como es el baloncesto universitario, viviendo en paralelo un primer semestre de curso bastante duro por la exigencia académica de Harvard. Por ejemplo, tenía una asignatura muy dura de química y biología molecular que me quitó mucho el sueño y pasar horas de madrugada en la biblioteca estudiando. Creo que fui gestionando bien la situación, pero posiblemente eso me pasó algo de factura.

Además, cuando cogí el ritmo de minutos, de poder tener unos promedios de veinte minutos en los partidos, tuve apendicitis y eso fue un parón en el ritmo y en la forma por la ausencia prolongada, pero también mentalmente pesó y me afectó. Posiblemente, la lectura del primer no fue como lo esperaba como pensaba cuando aterricé en Harvard, pero al final todo lo tienes que ver como positivo y es importante como experiencia para esta segunda temporada.

En este segundo año hay mucha más confianza en mí misma, también la tengo por parte del staff técnico, más minutos y eso ayuda a la hora de jugar y sentirme más cómoda en la pista. Al principio tuve un percance que me restó algo los minutos, después de una gran pretemporada. Por ejemplo, ante Rhode Island solamente disputé cinco minutos, después de haber llegado de España hacía dos días, pero a partir de ahí las cosas fueron mejorando y con los minutos esperados. Al final hay que trabajar, mejorar y luchar por estar en el quinteto titular, en un equipo donde todas trabajan para eso, casi desde high school. Ahora estoy muy contenta de haber dado ese paso adelante comparado con la temporada pasada.

¿Qué te pide la coach Carrie Moore?, ¿Qué crees que has mejorado en tu juego?

La entrenadora me ha sacado de mi zona de confort porque comparado con otros entrenadores no se conforma solo con mi visión de juego y mi IQ y todo lo que conlleva, sino que también me pide intangibles como por ejemplo ser más dura, disputar todos los balones, ser más física en defensa, coger rebotes ofensivos. Ese trabajo ‘sucio’ no ha sido mi fuerte anteriormente, pero ella me pide mucho esos aspectos y porque son cosas que al equipo le falta y va muy bien. Comparado con otros años, he desarrollado trabajar más en el poste bajo, estar contra las grandes y siento que es algo que voy mejorando mucho. Cuando estaba en España jugaba más por fuera, incluso cuando iba al cuatro, salía a fuera a buscar opciones de tres puntos, pero no estaba mucho en la pintura. Empiezo a coger el gusto a trabajar más física, pero me queda mucho por mejorar y aprender, pero estoy agradecida de poder evolucionar en esos aspectos de mi juego.

Respecto a la mejora, sin duda sería el físico. En España absorbía poco el contacto y en este tiempo en NCAA he dado un paso adelante en ese sentido. El trabajo en el gimnasio se ha notado en mi evolución, sobre todo en el tronco inferior. Mi segundo aspecto que he dado el paso adelante es en defensa, sobre todo con Moore, ya que ha puesto un énfasis muy grande en esa zona de la pista durante este curso debido a las carencias que tuvimos el año pasado. En mi juego he introducido el poder defender en el poste bajo a las pívots, parar también el primer paso a las aleros. Siento que también he mejorado en saltar al flash, ya que no solía defender a la que hacía el bloqueo. Son etapas de juego y de mejora que antes no tenía en mi repertorio.

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La jugadora canaria va alternando quinteto titular con salir desde el banquillo, pero para Carrie Moore es una jugadora clave.

Balance de 6-5 y primeras en la Ivy League. ¿Cómo ha sido este inicio de curso y cómo habéis preparado los partidos ante Maine (universidad donde estuvo Blanca Millán), Boston University que disputan hoy miércoles y el próximo 31 de diciembre ante Princeton?

Trabajamos muy duro ya desde pretemporada, con entrenamientos a las seis de la mañana y al final con el cambio de entrenadores se requería trabajo desde el inicio y nosotras dimos un paso al frente y dedicamos más tiempo a los entrenos comparado con el curso pasado. Me gustó mucho la dinámica del equipo, el estilo de juego distinto con nuevas jugadoras. Ha sido un cambio para bien.

Tuvimos dos victorias importantes ante Rhode Island y Boston College en los dos primeros partidos, después en el torneo de Cancún jugamos contra equipos potentes (Florida State, Purdue y Oklahoma State), sabiendo que era difícil ganar, pero ante Oklahoma competimos muy bien. Fue una experiencia importante para el equipo y para darnos cuentas todo lo que podemos llegar a conseguir y casi ganar a un equipo de la Big12.

Las cosas las estamos haciendo bien, pero hay mucho margen de mejora. Esperamos poner todo lo aprendido en estos partidos hasta final de año. Por ejemplo, ante Boston University el año pasado le ganamos solamente de tres puntos y Maine es un conjunto con un estilo de juego que mueven muy bien el balón, es un equipo inteligente. Esperamos que salga bien el plan de partido y podamos conseguir las victorias.

Mirando al futuro y a los próximos meses, ¿Qué pides como Elena Rodríguez para el próximo 2023?

Realmente, para esta temporada sería ganar la Big Championship, ya que el año pasado nos quedamos a las puertas, perdiendo contra Princeton de cinco en casa. Eso marcó un antes y un después en el equipo y este año queremos revancha y llevarnos el anillo a casa. Eso significa y es sinónimo de ir al torneo final de la NCAA que nos haría mucha ilusión y a nivel personal tener una buena temporada, sentirme a gusto en la pista aportando todo lo que pueda y requiera el equipo en todas las facetas.

¿Te ves volviendo a España cuando acaben tus estudios en Harvard?

Es una pregunta que me hacen mucho y también mis compañeras de universidad. Yo tengo claro que quiero volverá España para continuar con mi carrera deportiva y poder jugar al baloncesto profesionalmente, ya que es mi sueño y si puedo seguir los pasos de mi hermana y jugar en LF sería fenomenal. Pero para eso queda mucho y durante este tiempo trabajaré duro para que se pueda cumplir ese sueño.

Si también tuviese la oportunidad de jugar en algún país de Europa más adelante o incluso Australia, incluso poder coincidir con mi hermana en el futuro, son cosas que he pensado y me encantaría. Pero hay que tener los pies en la tierra, pensar en el día a día. Si llega la oportunidad en el futuro sería maravilloso.

Por último, ¿Se habla mucho de un ejemplo de Harvard como Jeremy Lin?

La verdad es que no he oído mucho hablar de ello, pero de Lin hay muchas fotografías por el pabellón y el campus, su camiseta está colgada en la instalación. Sirve como referencia igual que Allison Feaster que fue campeona de la Ivy League en el año 98 cuando ganaron a Stanford en primera ronda de la NCAA, quedando como uno de los grandes partidos históricos de la universidad y ella fue pick 5 del Draft de la WNBA, jugando para Sparks o Fever y ahora trabaja con Boston Celtics, jugando también en España durante muchos años. Son dos referentes para la universidad.

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En Solobasket estaremos atentos a su evolución en Harvard, esperando un gran fin de año 2022 ante Boston University y Princeton.

Sobre el autor

 
Imagen de Carlos Toribio Carlos Toribio@CarlosToribio04Soy Carles Toribio, periodista deportivo e historiador del arte, publicando en Solobasket desde hace más de dos años, destacando artículos de NBA, baloncesto universitario y todo lo vinculado con el mundo de la canasta en Europa, además de publicar en otros medios culturales de ámbito nacional e internacional. Carlos Toribio es periodista deportivo e historiador del arte, nacido en Barcelona, España. Publica en Solobasket desde 2020, con especialidad en artículos de análisis NBA y baloncesto universitario. Además, ha publicado en otros medios culturales de ámbito nacional e internacional. Seguidor de varios deportes: fútbol, balonmano, golf, tenis, NFL, MLB y por supuesto, el baloncesto, además del Barça, Real Sociedad y Sacramento Kings. Carlos, o Carles para los más allegados, disfruta de los viajes y la visita de todos los museos que le sea posible. “Life is a journey” es su lema.
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