Solapas principales

Iberostar se anota el primer punto en el carnaval de Marcelinho (85-75)

  • Los belgas se plantaron en La Laguna con una rotación escasa de solo diez hombres

La competición de Marcelinho: No hay ninguna duda en que el experimentado base brasileño es uno de los máximos favoritos a llevarse el premio a MVP de la Basketball Champions League. Dominio absoluto del paulista que hoy, solo en el primer cuarto, anotó 15 puntos con un solo error en siete lanzamientos, incluido un triple marca de la casa para cerrar los diez primeros minutos. Volvió a dejar su impronta antes del descanso con un pase de quarterback para que Shermadini anotara sobre la bocina. Acabó con un nuevo doble-doble de 19 puntos, 10 asistencias, 6 rebotes y 29 de valoración. 

Los detallitos de Amar Sylla: No fueron buenas las sensaciones que dejó el ex-madridista al comienzo. Se intercaló entre dos triples que se fueron por mucho, un intento que sí que entró y que completó la media del de Dakar durante la temporada. Solo ocho minutos en la primera parte y siete puntos para ser el máximo anotador de su equipo. Las dos faltas tempraneras le hicieron daño. El senegalés cerró su participación con un tono más gris de lo que se esperaba. Se quedó con los mismos puntos, suma una falta más y recogió cinco rebotes. 

El deseo de Desiron: El interior belga de 2'08 metros estuvo excepcional en el día de hoy. Ante sí tenía la ardua labor de frenar a Shermadini en su casa. Y al principio lo hizo, apostando por una guerra de canastas que ganó hasta mitad del tercer cuarto. Desde entonces el georgiano impuso su ley junto a un Marcelinho de dulce y finalizó como el máximo anotador del encuentro con 25 puntos. Aún así, Desiron acabó con 16 puntos y un inmaculado 7/7 en tiros de campo para ser el mejor de los suyos con 21 de valoración. 

Iberostar Tenerife se anota el primer punto de la serie de octavos de final tras vencer al Filou Oostende por xx-xx. El conjunto aurinegro, apoyado una vez más por el dúo Marcelinho-Shermadini y secundado por Sasu Salin manda la eliminatoria a tierras belgas con el objetivo de alcanzar el pase a cuartos de final de la Basketball Champions League

Las primeras dos canastas de los locales vendrían de la misma manera y del mismo actor. Giorgi Shermadini dejaba el balón a tabla por la derecha del aro para anunciar al conjunto belga con lo que iba a tener que lidiar hoy. El imperio del georgiano, sin embargo, se dejaba el oro en la retaguardia con su par, el belga Desiron, adelantándose a sus movimientos una y otra vez gracias a sus diez centímetros menos. 

La entrada de Bogris le dio plena responsabilidad ofensiva a un Marcelinho Huertas que respondió con un casi impoluto 6/7 en tiros en este cuarto. 15 puntos en los primeros diez minutos desencajaron a un Filou Oostende que solo pudo ver la estela del deportivo aurinegro desde varios metros más allá. La aportación del ex-madridista Amar Sylla y de Loic Schwartz, con siete puntos cada uno, permitía a los de Dario Gjergja no perderle la cara al partido desde tan pronto. Sobre la bocina y a una pierna, el paulista cerraba desde más allá del perímetro un primer cuarto marcado por la lluvia de puntos, 29-20. 

El segundo cuarto fue el de la calma de Marcelinho. Las buenas defensas de Álex López y Lundberg llegaron a forzar hasta cuatro pérdidas seguidas de los exteriores flamencos y un parcial de 9-2 que hacía temblar la emoción del choque (38-22, min. 13). Le siguió una buena actuación coral de Oostende en ataque. Siete puntos bien repartidos rebajaron la diferencia a menos de diez puntos y Txus Vidorreta decidió hacer casi un cambio de balonmano tras el tiempo muerto. Cambió a cuatro de los cinco jugadores en pista. 

El más espabilado de todos fue Sasu Salin. Dos triples suyos devolvieron la tranquilidad a un Santiago Martín que lucía una media entrada, parecido a como llegaban los de Gjergja a Tenerife, con solo diez jugadores disponibles. Desde el banquillo buscaba el aro, incesante, MiKyle McIntosh, con seis puntos sacados en la pintura, de fuera hacia dentro. Una bandeja suya serviría de antesala de una de las genialidades del base de Iberostar. Se vestiría Huertas de Tom Brady a falta de un segundo para el descanso. Un pase desde línea de fondo defensiva, teledirigido a la mano derecha del de siempre que, con un gancho magnífico enviaba el encuentro a vestuarios con un solvente 48-37. 

Tras unos 15 minutos de respiro, ambos conjuntos volvían a la carga ante un partido que parecía que se iba a ir a los 100 puntos. A pesar de la falta de puntos inicial, de nuevo Desiron se empeñó en incordiar a los interiores laguneros y con seis puntos más se colocó como máximo anotador de los suyos de manera inapelable. Como suele pasar siempre, hay un mundo de distancia en ataque y en defensa cuando está Shermadini. Su incidencia va más allá de puntos y rebotes. 

Unos grandes minutos de Desiron y del capital general de Flandes, Dusan Djordjevic llegaron a situar a cuatro puntos a los visitantes (56-52, min. 27). Desgraciadamente para los de Gjergja, a falta de dos minutos para el final del tercer cuarto, el dúo dinámico de Vidorreta volvía a salvar a los canarios. Tres jugadas con los mismos protagonistas resultaron en seis puntos consecutivos que volvían a dar un colchón de buen grosor para afrontar el último cuarto con más posibilidades de apuntarse el primer partido de la serie al mejor de tres. Únicamente dos tiros libres de Jean-Marc Mwema cambiaron un marcador que se cerró con un 64-58 favorable a los locales. 

La borrachera de puntos que se vio en el primer cuarto se fue disipando hasta llegar a un último completamente amordazado y tenso. La extraordinaria defensa zonal de Oostende ya había metido en problemas a los locales y al inicio del definitivo cuarto lo hizo. Al borde de los siete minutos para el final del partido llegó el mate de Aaron White. Para entonces y por medio de McIntosh y Buysschaert el duelo se había puesto ya a un tiro de distancia (64-62, min. 33). 

Pero la suerte, el oportunismo y el lado bueno de la tostada se puso a favor de Iberostar Tenerife gracias a una antideportiva de Buysschaert sobre Salin y un posterior triple de White. Mini-break de cinco puntos reforzado con otro triple de Álex López, la ventaja volvía a ser de dobles dígitos (76-65, min. 35). En los últimos minutos, el partido fue de Marcelinho y solo de Marcelinho. El organizador de los insulares administró los ataques de una manera soberbia y eligió la mejor opción en prácticamente cada uno de ellos. Al final, 85-75 para los aurinegros que visitarán Oostende en busca de los cuartos de final de su competición fetiche. 

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