Solapas principales

Iberostar Tenerife pierde su primer partido de la BCL en Rusia (75-72)

  • Muchas rotaciones en la primera derrota aurinegra de la competición

Ahora que los nuevos y viejos temporales traen las primeras nieves a las faldas del Teide. En el momento en el que Iberostar Tenerife empieza, a partir de antiguos y alegres conocidos, a reestructurar una plantilla marcada por precoces imprevistos. He aquí que comienza el equipo canario la segunda vuelta de la BCL en las frías y nevadas, ya desde hace semanas tierras de Novgorod, con la intención de acrecentar si cabe aún más su liderato. Una situación aderezada por la virginidad de derrotas todavía en su grupo, el único equipo en toda la competición con esa blanca y aseada estampa y condición. Como la que luce a día de hoy esa volcán que tantas veces ha sido símbolo.

De principio, como las tormentas subtropicales en otoño, laboratorio de cosas nuevas en esta competición que tanto le gusta a este equipo y que tanto le da año tras año, a pesar de los cantos de sirenas de otras contiendas de mayor enjundia. Con una zona press que se recogía en 2-3 y un 2+1 de Alex López le quitaban los canarios el frío al partido para un 3-9 en los primeros tres minutos de partido. Ajustaba Brandon Brown las pruebas de Vidorreta para empezar a sumar para los suyos, a la misma velocidad con la que el técnico vasco rotaba a su equipo. Con los cambios y las negligentes defensas, conseguía Nizhny revertir la cosa e incluso empatarla, ya en el último minuto de los diez primeros. Un 2+1 del nuevo amenazado Fran Guerra dejaba en 26 la cuenta canaria y la ventaja visitante.

Como si de un equipo de Euroliga se tratara, daba descanso el equipo en el que se hospeda el Teide a Huertas o a Lundberg, para salir con un quinteto nunca visto por las calles laguneras. Con el canterano Cabrera a los mandos, Brown aprovechaba la bisoñez del ilustre apellido y las veleidades de la zona canaria, para poner por primera vez a los locales por delante: 30-28. Konate, otro que anda loco por reivindicarse, hacía cinco puntos seguidos para recuperar la ventaja aurinegra. Ya por aquel entonces las metralletas rusas estaban más que afinadas y Komolov hacía el séptimo triple sobre ocho intentos: 36-33. Con ese disparate de acierto exterior y las acciones de jugón de Brown se iban hasta los seis de ventaja los rusos. Una antideportiva diluía las primeras alarmas, con cinco puntos seguidos de Salin, experto en nieves y en derretirlas. Astapkovich hacía otra diana desde detrás de la famosa línea para dejar la pausa en un 44-40 del mismo color que el que luce estos días el máximo símbolo tinerfeño.

Se acababan las alegrías de vuelta de las cabinas, con un parcial de 2-3 en los primeros cinco minutos. Hasta bandejas en 1x0 de contraataque se fallaban. Que se lo digan al bueno de Komolov. Tenían por fin trabajo nuevamente en la mesa de anotadores, aunque fuera sólo desde el tiro libre por mor de la cara de junior que veían los árbitros en el joven Alberto Cabrera. El zurdo Willis ponía máxima de +7 (52-45 min. 27) tras de la empanada colectiva. Volvía Shermadini y con él el faro que todo lo guía. Mucho más que montañas sagradas. Sus catorce puntos mantenían la suerte de la imbatibilidad intacta, encarando ya la última pausa: 60-55.

Los traps a Gio y la picardía de Brown marcaban otra máxima ventaja en los albores de la última etapa, que la defensa y los espesores canarios en ataque mantenían llegando a los últimos cinco minutos. El faro georgiano buscaba la enésima remontada y otro 2+1 suyo lo dejaba todo en la mínima expresión (69-68 min. 36). Fran Guerra culminaba la volteada, a partir de la novena asistencia de un Alex López vestido de Marcelinho. Sólo una canasta de playground de Brown superaba a la mejor defensa del campeonato ya instalada en modo on. Yusta ajustaba todo nuevamente con dos libres, pero aquello ya estaba todo dominado por el mejor jugador del partido. Brandon Brown ponía +3 a los suyos y el último intento de Alex López simplemente le daba un par de vueltas al aro sin querer entrar, en un tendencioso final para su mejor partido en ataque del año. En definitiva, se consumaba la primera derrota de Iberostar Tenerife en la BCL, cuyo balance deja de estar inmaculado. No así su juego, ni su faro. Otro al que pronto habrá que catalogarlo también de símbolo.

Brown o la insignia del playground: 26 puntos y seis asistencias venidas directamente desde las pistas callejeras de su Tacoma natal. Allá por el estado de la capital forjó sus cambios de dirección, sus crossovers de jugón, su tiro en suspensión. Con todo eso, pudo con la mejor defensa del campeonato para darle a su equipo una victoria imprescindible y quitarle el cero a Iberostar Tenerife en su casillero de derrotas. Un tipo listo al que la madurez de sus treinta años le permite contratos con los que vivir solventemente de esto. No está nada mal para un chico de playground.

La cosa de las rotaciones: con la de partidos jugados y kilómetros viajados todo se entiende. Con el colchón del trabajo bien hecho en la primera vuelta, también. Con Lundberg a puntito de ser papá y con los 36 años de Huertas, queda meridianamente claro. Minutos de calidad para Álex López y de rodaje para Cabrera. De reivindicación para Konate. De quitamiedos para Gielo. Un poquito menos entendible es lo del desahuciado Atkins, más fuera que dentro de no ser por las cláusulas contractuales. No es equipo de Euroliga este Iberostar Tenerife para semejantes alardes y todo ello explica pues la primera derrota canaria en la competición, asumible en todo caso y de la que a buen seguro sacará lecturas positivas el jefe Vidorreta. Es la causa y la cosa de las rotaciones.

Las afinadas metralletas: aunque poco le sirvió en el segundo tiempo, mucho de su victoria la debe Nizhny a su acierto exterior. 9/12 al descanso para un 52% de acierto final que apuntalaban lo que Brown culminó al final. Especial acierto para Komolov, incapaz de anotar bandejas sin oposición, pero casi infalible desde la larga distancia. Hasta el zurdo Willis se animó a anotar en esta suerte de moda en el basket moderno para mantener las ventajas cuando se venía la enésima remontada aurinegra. Hoy, más que nunca y para suerte de su entrenador, estuvieron más que afinadas las metralletas rusas.

 

Sobre el autor

Antiguedad: 
2 años 11 meses
#contenidos: 
138
#Comentarios: 
649
Total lecturas: 
325,303