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Jaycee Carroll rescata al Madrid ante Maccabi en el día de Mickey (86-85)

La final del 80, la séptima blanca, todo aquello contado desde la voz del eterno Héctor Quiroga. La tremebunda bronca en las gradas de la Ciudad Deportiva en el 83. El ambiente irrespirable y los siempre supuestos robos de la mano de un tal Elías. Aquel sempiterno señor presidente pisando casi la pista…Todo lo que transpira un duelo Real Madrid – Maccabi huele a la humedad de los buenos recuerdos, a la nostalgia del partido más repetido de todos los tiempos. Y, sin embargo, perfuma también a futuro: a Garuba y a Avdija, a la cuarta Final Four consecutiva y a reverdecer añejos laureles. Nostalgia y futuro; todo en uno en la noche de jueves del Wizink Center.

Qué más le dará todo eso a Pablo Laso. No se anda con medias tintas este Real Madrid de inicio de temporada y, ya con la vuelta de Mejri, iniciaba la partida metiendo los recuerdos en el baúl de siempre y toda su metralla. Quinteto de gala para asegurar la segunda en casa, ante los kilómetros de viaje que le vienen en las próximas semanas. Pero eran los israelíes los que tomaban las primeras ventajas con Wilbekin asumiendo todas las jugadas (3-7 min. 3). Empezaba a carburar el equipo de casa y Randolph con un triple ponía a su equipo ya con ventaja (10-9 min. 5). Sudaba ya la defensa blanca y Taylor lo estiraba (20-15 min. 8). Y cuando parecía que el Madrid fuera a repetir los marcadores de partidas pasadas, el ex Hunter culminaba un parcial de 0-8 para dejar la cosa igualada (22-22).

No había llegado a los 30 puntos como acostumbra este Madrid de inicio de campaña. Ni siquiera ganaba. Ambos entrenadores sacaban efectivos de sus bancas, pero seguía la cosa igualada. Con Mejri ya confirmado, Jordan Mickey se afanaba. Su tercera canasta deshacía los empates. Le metía más ritmo el equipo de casa con Llull sobre la cancha. Una canasta suya ponía la máxima ventaja (40-32 min. 15) y Carroll picaba la decena para que el entrenador griego de Maccabi lo parara.  Bryant, el otro jugón del talonario y la plantilla de Tel Aviv aguantaba la embestida blanca y Dibartolomeo se asomaba también al festival de canastas. Hoy sí tenía minutos Causeur y los aprovechaba para poner los 50 puntos en la casilla de su equipo en el acta antes de la parada. El tanteo recordaba mucho a aquellas maravillosas décadas pasadas: 50-44.

Regresaba el partido al presente futuro y un 12-0 de parcial de vuelta de la pausa larga de repente todo lo cambiaba. Dibartolomeo se convertía en aquellos minutos en el extraño protagonista que le daba un vuelco a la crónica prevista (50-56 min. 24). Pero oiga, qué Randolph no quería y cinco puntos seguidos suyos cortaban de alguna manera aquellas averías. Campazzo, como contra Fenerbahce hace una semana, tomaba las riendas en estos minutos de desatino y casi que él solito volvía a poner la cosa donde la historia lo dejara (65-60 min. 28). Pero este Maccabi de Euroliga ya no es aquel equipo que deambulara como sombra de todo lo magnífico que fuera allá por las décadas pasadas y de la mano férrea del griego Ioannis compite los partidos a base de jugones y mucho músculo. De esta manera, ganaban el parcial y llegaban a la última pausa con todo por jugar y mucho que ganar: 65-65.

Hunter hurgaba más en la herida que dejara, para sumar +4 del amarillo y azul visitante. Ahora sí que se venían las alarmas. Cinco minutos quedaban y comenzaba una nueva edición del partido más repetido de todos los tiempos en la vetusta Europa. Wilbekin jugaba con Mickey para desnudar sus condiciones defensivas cuando no tiene que taponar. Se sucedían las canastas, se repetían los empates. Una salto entre dos como los de antes (qué bueno que volviste) le daba una bola extra al Madrid que no supo aprovechar. El 1 de Maccabi anotaba dos libres ya en el último minuto para un 81-83 que Mickey igualaba con un enorme rebote ofensivo para irse ya a 30 puntos de valoración. ¡Qué venga Mejri, qué venga! En la penúltima posesión, ni Taylor ni Rudy podían con el cojo Wilbekin que volvía a poner a los suyos por arriba. Quedaban diez segundos para evitar la primera derrota blanca de la temporada. Pero de aquella película ya se habían visto varias. Carroll metía el enésimo triple de final de partido y la victoria se quedaba en casa (86-85). Una historia ya mil veces comentada, como la de los dos equipos de más nostalgia.   

A falta de Mejri, buenos son Mickey: un cinco dicen que le faltaba. Una rotación interior que le diera descanso a Tavares y mantuviera el nivel de brazos por encima de la canasta. Como si los 2,03 de Mickey poco importaran. De poco servía que Jordan emulara a su homónimo con un mate saltando desde la línea de tiros libres la semana pasada. Para ponérselo difícil al tunecino, 16 puntos, 11 rebotes y 30 de valoración para ser la pieza que contrarrestara todo el músculo israelí con el que el Maccabi juega esta temporada. Primer gran partido del tejano que le pone la cosa aún más difícil a Laso (y a Thompkins, claro). Y es que a falta de Mejri, bien buenos que es Jordan Mickey.

Sólo con jugones, no basta: no tiene mal equipo Maccabi en esta temporada. Un talonario de cheques bien gastado para aunar talento y físico casi que a partes iguales. Lástima para ellos, bueno para el resto, que los fundamentos siempre estén en este deporte por encima del músculo, por mucho que los gimnasios y los highlights de los vídeos se empeñen. Aunque precisamente de eso adoleció hoy esta buena versión de Maccabi, que seguro pondrá las cosas muy difíciles a muchos equipos a base de esa combinación de jugones y músculo que posee. Hoy, sólo los jugones anotaron y los del músculo poco aportaron. Aun así, casi se llevan la victoria del Palacio. Pero es que sólo con jugones, no basta.

El equipo…Carroll: ¿cuántas veces ya ha pasado? ¿Es un deja vu o es una marmota que en Madrid se ha instalado? Una vez más y van…no sé cuántas; Jaycee Carroll. Hoy no fue en la última jugada, pero poco le faltó. Quedaban diez segundos y tres le sobraron. Pantalla de Tavares y bandeja desde el 6,75 para poner a su equipo por delante en el primer partido comprometido de verdad. En serio, ¿cuántas veces ha pasado? Que se lo digan a Pesic y a sus muchachos. Recuerde, si usted tiene un problema y se lo encuentra, no dude en contratarlo. Él es...Jaycee Carroll.

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Comentarios

Lo de Carroll si que parece un Deja vu y habitualmente con final feliz para RM. Laso confía en él y Jaycee pues otro día en la oficina. No parecieron muy motivadas las estrellas de RM y por eso apareció J.Mickey que es bueno y currante al rescate. Maccabi con un small ball de 3 bajos anotadores y músculo por dentro casi asalta el Wizink. Me parece curioso el caso de J.diBartolomeu, nacido en USA y jugador de NCAA3 fichó por Zaragoza y cedido a Palma donde jugó en Leb plata y oro hasta ir a Israel y cambiar su nacionalidad. Yo le vi jugar en directo en Leb plata,en Zornotza, y era difícil pensar que llegaría a anotador de EL pero se lo ha currado y aquí está.Otro producto LEB.