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La Fonteta despide la Euroliga con una victoria ante Maccabi (87-84)

Último partido de la élite europea en la Fonteta, con un Valencia Basket con ganas de dar una alegría a la afición, y un Maccabi al que no le ha dado para aguantar el rush final ante un Baskonia que se llevó el gato al agua clasificándose en el último sprint en detrimento de los israelíes. Buena temporada del equipo de Tel Aviv, que se quedan con el regusto de ser (junto a Unicaja) los primeros de los últimos.

El primer cuarto fue una muestra de que allí no había nada que disputar más allá del honor. Poca defensa, mucho tiro liberado, y grandes agujeros en la zona, donde Pleiss (8 puntos) y Dubljevic (7) marcaron la diferencia en los minutos iniciales. Desde fuera, sólo un triple de Van Rossom y otro del montenegrino, y por parte visitante, 4 puntos de Norris Cole y otros tantos de Parakhouski (24-18 tras los 10 primeros minutos).

En el transcurso del segundo, como quien no quiere la cosa, ocho puntos seguidos de Erick Green y cinco de Sergi García dispararon a los valencianos 14 arriba en cuatro minutos (38-24) en un parcial 14-6, que luego amplió el cuestionado Latavious Williams con un 2+1. La escapada local siguió con el segundo triple del base balear que ponía 18 de ventaja, mientras Maccabi seguía de paso por Valencia. Además, Alex Tyus se marchaba cojeando a vestuarios, justo cuando dos 2+1 seguidos y un contraataque recortaron algo la ventaja para dejarla en +10. Txus detuvo el partido para volver a alistar a los suyos. Abalde anotaba de tres, y Rafa Martínez de dos, volviendo a situar la quincena de diferencia, que fueron 13 para irse al descanso (52-39).

Cuando parecía que podía ser un paseo disfrutón para los taronja, el tercer cuarto cambió el tercio y la dirección del viento: un parcial 5-16 en poco más de 6 minutos puso a dos a los del aplaudido Neven Spahija (57-55), comandados por Jonah Bolden y Deandre Kane. Abalde devolvió el oxígeno a los suyos y el cuarto se cerró 61-57 (9-18 en el particular del tercero, y de nuevo las cartas sobre la mesa para jugar la última mano).

Cuando la cosa comenzaba a complicarse, el acierto exterior volvió a las muñecas valencianas: Abalde, Sergi y Rafa anotaban en lanzamiento y volvían a pedir billete para escaparse, sin lograrlo del todo (75-70 en el ecuador del cuarto definitivo). Dubljevic se ponía a picar piedra y sumaba desde la mina de la pintura, poco antes de que el partido se decidiera, una vez más, desde más allá de la línea de 6’75. Will Thomas, y Sam Van Rossom, acertaron en el momento clave y situaron por fin una diferencia definitva… o casi. Norris Cole, el mejor macabeo, robó una bola para sumar una bandeja a la contra y poner emoción al último ataque valencianista, que volvió a desaprovechar para conceder la posesión de gracia a Maccabi con tres abajo: personal sobre Michael Roll, que metió los dos libres. Tras un par de faltas, Van Rossom acertó desde la línea y puso el lazo a la victoria de Valencia Basket por 87-84. Al final del camino, onceava posición para el equipo de Vidorreta y balance positivo en la segunda vuelta. Ahora, la pelea consiste en ganarse el billete para regresar a la competición más prestigiosa de Europa. Buena suerte.

Sergi quiere jugar: El base balar llegó en un momento crítico para su nuevo equipo y más para la posición de base, con un malfario que dejó fuera de juego a Diot, Vives y Van Rossom. El joven, llegado de Zaragoza, aterrizó en la Euroliga y parecía que se iba a comer la Fonteta a bocados, pero estas historias sólo pasan en Disney, y su progresión se vio frenada. Abalde, y el regreso de dos de los lesionados estaban dejando fuera de la rotación a Sergi, que esta vez aprovechó sus minutos para demostrar que sigue con ganas y que el talento lo lleva de origen: 11 puntos y tres asistencias del zurdo en 16 minutos.

Para qué defender: Aunque el marcador no fue ninguna oda al espectáculo, no será por facilidades de las defensas. En muchos momentos se notó la ausencia de rigor y de un objetivo por alcanzar. Los vacíos en la zona fueron aprovechados por cortes a canasta, penetraciones con balón y balones sueltos en la pintura. Los que mejor lo aprovecharon fueron Cole y Bolden por el lado visitante, y Dubljevic y Abalde por el de los visitantes.

Pedro siempre pica piedra: Si de alguien pueden estar tranquilos en la Fonteta es de su buque insignia. Bojan Dubljevic, pese a los persistentes problemas físicos, vuelve a estar listo para la pelea y sigue demostrando que está hecho de granito. Su capacidad para pegarse bajo aros es admirable, y su efectividad es envidada por cualquier pívot, ya que casi siempre saca algo positivo en las jugadas de fricción. 15 puntos, 5 rebotes y la mejor valoración de su equipo (19) para amarrar una victoria de orgullo para su equipo y para la entidad.

 

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