Solapas principales

La perseverancia final del Joventut se quedó sin premio (78-75)

  • El dominio serbio en la zona fue determinante para lograr la victoria
  • La buena actuación de Shawn Dawson, la mejor noticia para la Penya

AQUÍ NO EXISTE EL DESCANSO

No han pasado ni 48 horas que, tras más dos semanas de inactividad, la Penya ya estaba disputando otro partido (y con un largo viaje incluido). Una nueva realidad que condiciona directamente el transcurso de las competiciones y afecta los hábitos de los equipos. Una situación cuyo resultado acaba transformándose en cansancio, problemas físicos y lesiones. Y tal como ha pasado con los verdinegros, su rival, el Partizan, llegaba con unas condiciones similares: sin descanso tras llevarse un choque muy duro ante Unics Kazan (89-86). Un auténtico partidazo descafeinado por la realidad de la pandemia, a la que costará -y mucho- adaptarse. 

 

Los de Carles Duran volvieron a estar, nuevamente, muy condicionados por las bajas. Ante Tomic y Neno Dimitrijevic no superaron el falso positivo y, finalmente, no pudieron formar parte de la expedición. Por otro lado, Pau Ribas y Arturs Zagars se quedaron en Badalona recuperándose de sus respectivas lesiones. 

COMO UNA PARTIDA DE AJEDREZ

El primer cuarto fue como una partida de ajedrez. Tu la metes, yo te la devuelvo. Un intercambio constante de canastas que nadie era capaz de romper. Toda una batalla táctica entre dos conjuntos que estuvieron muy activos en tareas defensivas. Pero la dinámica cambió totalmente en el segundo período, cuando los locales empezaron a romper el partido con un parcial inicial de 8-0. La Penya reaccionó a tiempo, aunque siempre a remolque de los serbios. Los problemas en el rebote y, sobretodo, las pérdidas fueron un gran dolor de cabeza para los verdinegros, que sufrieron tras los diez minutos iniciales. Los de Carles Durán volvieron a mostrar síntomas de fatiga propios de la falta de ritmo.

EL DOMINIO SERBIO EN LA ZONA

En matemáticas, sumar de tres en tres siempre es mejor que hacerlo de dos en dos. Pero el baloncesto no es una ciencia exacta, más bien lo contrario. El Joventut ha destacado en este inicio de temporada por un excelente movimiento de balón, que estuvo inexistente en esta ocasión. Los de Carles Duran estuvieron muy incómodos en ataque y abusaron del triple en situaciones forzadas. Todo lo contrario que el Partizan, que supo leer mucho mejor el encuentro. A partir del 2 contra 2 y el bloqueo directo, los serbios encontraron muchos espacios en la defensa verdinegra para generar superioridades cerca del aro. Un dominio abrumador de los serbios en la zona que fue determinante. Pese al susto final, los locales fueron superiores durante gran parte del encuentro.

AEROLÍNEAS WILLIAM MOSLEY

Gordic superó a su defensor gracias a la pantalla de William Mosley para que, posteriormente, el estadounidense la hundiera en un gran Alley oop. Clase magistral de Pick & Roll de los serbios.

 

 

EL CARÁCTER COMPETITIVO DE LA PENYA

Nunca puedes dar por muerto al Joventut. Cuando todo parecía estar decidido y el equipo estaba hundido, los de Carles Duran volvieron a levantarse. Una vez más, todo un ejemplo de lucha y sacrificio. La buena de la dinámica de la Penya no es fruto de la casualidad, sino de horas y más horas de trabajo. Una demostración constante del carácter competitivo y las ganas de ganar que tiene este equipo. Y, aunque se quedaron sin el premio final y sumaron una nueva derrota, los verdinegros pueden marcharse satisfechos de Belgrado. No es nada fácil competir como lo hicieron, con todos los contratiempos, frente a un rival de calibre como el Partizan. Chapeau para el Joventut. La mejor noticia para los visitantes fue el buen partido de Shawn Dawson, que poco a poco va recuperando sensaciones

NEMANJA GORDIC, EL REVULSIVO

Nemanja Gordic fue la figura diferencial. Ese papel de revulsivo que tanto le faltó a la segunda unidad del Joventut para cambiarle la cara al partido. La aportación del exterior bosnio, saliendo desde el banquillo, fue fundamental. Le dio una marcha más al equipo y lideró a los suyos en cada posesión para mantener el colchón de puntos. Un auténtico termómetro para el Partizan, que echó en falta su paciencia en el tramo final, cuando el resultado se ajustó. Gordic acabó con 16 puntos, 2 rebotes y 4 asistencias en solo 18 minutos (4/5 en T2 y 2/3 en triples). No le tembló el pulso en ningún momento.

 

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