Solapas principales

Maccabi desnuda al Barça y lo deja sin liderato (67-68)

  • Dominio absoluto del juego interior de los de Tel Aviv
  • Cory Higgins falló el tiro para ganar en los últimos segundos

sin davies de entrada

Hay noticias que caen como una bomba. Por inesperadas, por malas, o por ambas. En este caso fue por todo junto: Brandon Davies era baja con unas molestias en el gemelo y sin que se especificara ni gravedad ni tiempo de baja. Si bien no parece ser nada serio a largo plazo, su baja es un contratiempo mayúsculo para un equipo carente de músculo en la pintura. Si antes la plantilla ya aquejaba la falta de un pívot, ahora lo pedía a gritos. Y más ante un equipo que, a pesar de su irregularidad, cuenta con jugadores potentes debajo del aro. Al Barça la lesión le llega cuando más necesitaba a Davies, y a el jugador cuando mejor estaba en esta temporada, encontrando esa calma, a ratos, que le permite demostrar su verdadero potencial. Maccabi es un equipo ciclotímico, por momentos depende de la labor de Wilbekin, pero también consigue rachas de juego en las que el aficionado goza al verlos. Su temporada, sin embargo, está por debajo de sus expectativas y por eso venir al Palau les suponía una prueba de nivel. Para el Barça, ganar era una obligación si pretendía mantener el liderato en la Euroliga.

maccabi marcando terreno

La superioridad de Maccabi en la pintura se evidenciaba antes de comenzar el partido, pero su rudez no. Ante la falta de interiores blaugranas, solo con Oriola y Pustovyi, Sfairopoulos ordenó a sus hombres acudir al dos contra uno cuando Mirotic recibiera en el poste y con ello cargar a los exteriores blaugranas con toda la responsabilidad de la generación. La generosidad defensiva de los de Tel Aviv anuló todas las brechas por las que podían colarse los blaugranas, que se pusieron en manos de Higgins y Kuric para mantener el barco a flote. De las individualidades de los estadounidenses salieron los mejores ataques. El primero fue muy eficiente para castigar los cambios defensivos que planteó Maccabi mientras que el segundo volvió a recordarnos, una vez más, que tiene una muñeca privilegiada. El partido pedía a gritos a Thomas Heurtel, pero el galo volvió a verlo desde el banquillo y con el chandal puesto. Ni Saras parece pensar en él ni el propio Heurtel confía en que lo haga. Un matrimonio obligado a entenderse que, de momento, no logra hacerlo.

duelo de defensas

La defensa de Maccabi fue feroz por su intensidad y su compromiso, por entender a la perfección lo que dibujó Sfairopoulos y, sobre todo, por ejecutarlo a las mil maravillas. Su ataque, sin embargo, se estancó más de la cuenta. El inicio respondió a la lógica, dominio interior de Otello Hunter y Dragan Bender ante una débil defensa. A Oriola le ganan por tamaño, a Pustovyi por dureza. Sin embargo, Saras reaccionó con Smits y Mirotic como pareja de interiores y planteando una defensa de cambios con segundas ayudas muy agresivas, rozando el dos contra uno antes de que los interiores israelíes recibieran en el poste bajo. Cuando los tuvieron controlados por dentro, encontraron los culés el punto de suerte que necesitaban al ver como sus rivales no acertaban desde la larga distancia. El resultado: dos defensas rocosas que exhibieron dotes tácticas de alto nivel en la ejecución y que privaron a sus rivales de plasmar su juego ofensivo. Pocos puntos y muchos roces. 

LA BOLA DEL PARTIDO

falló en lo más fácil

La rudeza del partido no iba a cambiar, pero sí la forma de afrontarla. Los jugadores blaugranas entendieron que si el mérito de Maccabi había recaído en rebajar el ritmo ofensivo del Barça, ellos debían hacer lo mismo con sus rivales. Una incursión de Pustovyi le permitió cambiar sus malas sensaciones de los primeros minutos y cumplir con creces en su labor, castigando incluso bajo el aro a los interiores israelíes. A pesar de ello, Smits y Mirotic fueron la pareja por la que apostó Saras para darle flexibilidad a su defensa y velocidad a su ataque. Con ellos en pista, sumado a la determinación de Higgins y el dinamismo de Calathes como motor del contraataque, el Barça logró aumentar el nivel de contactos en defensa y así poder correr tras el rebote. Llevó el partido a su terreno y cuando lo tenía en su mano le tembló el pulso. Hizo el trabajo sucio aguantando los arreones de Tyler Dorsey y logró los tiros liberados que buscaba, pero falló. Kuric, que había sido fundamental con su puntería, no encontró la suerte. Maccabi, desde la pizarra, desnudó a un equipo carente de respuestas que se limitó a competir desde el orgullo propio.

wilbekin dentro de un esquema

Los partidos que más se recuerdan de Wilbekin son aquellos en los que dio un recital ofensivo, con esos triples imposibles y ese primer paso tan explosivo que lo hacen un jugador de los que hace disfrutar a la gente. Sin embargo, su capacidad de entender el devenir del encuentro y de acomodarse a otro rol fue lo que le permitió ser una pieza clave de la victoria de su equipo ante el Barça. Él sabía que la defensa se iba a centrar en él y por ello delegó de la mejor forma posible: con agresividad al aro para dividir la defensa y luego asistir tras la ventaja generada. Sus números no hacen justicia a uno de sus partidos más completos y, sobre todo, más inteligentes. Ni desentonó en la telaraña defensiva del Maccabi ni abusó del balón. Más bien todo lo contrario. Encontró el equilibrio perfecto para que los suyos pudieran anotar cuando lo necesitaban y saber sufrir cuando el partido lo demandaba.

ESTADÍSTICAS

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Estadísticas Barça. Via: Euroleague

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Estadísticas Maccabi. Vía: Euroleague.

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Comentarios

Flojo de mentalidad e intolerablemente débil en el rebote defensivo. Mirotic, perdido en la mediocridad. Todo lo contrario que ha demostrado el Real Madrid.
Por otro lado, no usar a Heurtel en un partido como este donde los ataques sin sentido y con tiros precipitados en el último segundo de la posesión se sucedían, me ha parecido un absoluto disparate. Pustovyi, aprovechable si se le dan minutos y oportunidades.