Solapas principales

Olympiacos aprovecha las dudas de un Valencia Basket mermado (91-93)

  • Las bajas de Tobey y Loyd dejan tocado a Valencia, del que sólo tira San Emeterio (23 puntos)
  • Printezis, Papanikolau y Vezenkov los mejores por parte griega

El partido no pudo empezar más espeso, con un único jugador inspirado (Papanikolau), que era el artífice del 2-8 de salida para los del Pireo. Muy poco a poco (los segundos avanzaban despacio), Valencia entró en el partido de la mano del viejo ídolo, Fernando San Emeterio, que era el autor de 7 de los 8 primeros puntos taronja. Pero al margen del alero griego, Olympiacos ofrecía poco en ataque, y caña en defensa (Rubit cometió dos de las ocho personales del primer cuarto en poco más de un minuto). Valencia Basket igualaba el marcador y en los instantes finales se abría algo más el juego, llegando al fin del primer cuarto 16-16 y con un claro duelo individual, Saneme-Papanikolau (9-8).

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San Emeterio lanzando (fuente Solobasket: JM Casares)

El inicio del segundo auguraba buenos minutos, con dos triples para empezar, de Brandon Paul y Guillem Vives –en su primer ataque-. Rochestie también comenzaba a carburar y dejaba muestras de sus grandes condiciones. También Abalde dejaba destellos, pero entonces Spanoulis y compañía lograron bajar de nuevo el ritmo del juego, concretamente a la altura que a ellos les convenía, y eso llevaba a los de Ponsarnau a unos problemas que el técnico quiso solventar con tiempo muerto. Estos momentos de zozobra coincidieron, por cierto, con un minuto y medio de Motum en pista, tiempo suficiente para recibir un triple, hacer una falta y perder una bola que supuso un uno contra cero, además de su vuelta al banquillo (con -8 en el +/-). Volvió de nuevo San Emeterio, que junto a un par de acciones de Van Rossom mitigaban el golpe y dejaban el marcador sólo tres abajo al descanso, 36-39.

En la reanudación el picante lo puso Antonios Koniaris. El griego, sin motivo aparente, anotó un triple junto al banquillo local y se giró con mirada desafiante hacia sus integrantes. Se reclamó la técnica y la Fonteta encontró un motivo para subir los decibelios. Poco después, con el juego detenido erraba un mate y, obviamente, el respetable le devolvió con guasa la chulería anterior. Pero nunca te rías de un griego, porque no te lo perdona: a la siguiente, otro triple (y otro gestito con la mano). A todo esto, de nuevo el ritmo cansino griego volvía a imponerse y los de Kenzuras se iban 9 arriba, hasta un triple de Marinkovic, que cedía de nuevo el testigo de la reacción al de siempre, al Santo de guardia (5 puntos seguidos para ponerse en 22 a falta de un cuarto).

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Spanoulis Vs Valencia Basket (por JM Casares)

Vezenkov, otro de los entonados junto a Printezis y Papanikolau, metía el triple de la noche sobre el final de posesión en unos minutos de nuevo bruscos, feos e interminables, con técnicas, antideportivas, problemas en el marcador... y nuevamente se ponía siete puntos por delante el equipo griego. Al final del cuarto, 63-70 y muchas dudas en Valencia, que necesitaba alguien más entonado en la banda para que la pieza no se perdiera en la partitura.

Un triple de Doornekamp hacía empezar el último acto con esperanzas, y con dos pérdidas de Olympiacos que Castigaron Van Rossom y Marinkovic, en un visto y no visto el marcador reflejaba empate a 70 y tiempo muerto del entrenador lituano. Pues del 7-0 al 0-8, con Vezenkov como martillo, y Ponsarnau cabreado como pocas veces se le ha visto, especialmente con Abalde, que no era capaz de elegir bien sus decisiones en ataque.

Pero esto era una especie de “a ver quién mea más lejos”, y lo siguiente que sucedió fue un 9-0 para Valencia, empeñado en no rendirse hoy tampoco, como sucediera hace un dos de semanas en Estambul: empate a 80 a cuatro para el final. Sin embargo, este Olympiacos demostró más oficio paradójicamente que el equipo de Obradovic, y de la mano de un inspiradísimo Vezenkov, y de un Printezis que, a la chita callando, anotó 17 puntos se hizo con el rebote ofensivo y dos tiros libres que pusieron el boche definitivo al choque, pese al triple final de Marinkovic.

El Santo 3.0, año 2020:

No es el nuevo videojuego de moda entre millenials. Es un hombre que empezó a jugar antes de que los millenials supieran que lo eran. Recién cumplidos los 36, Fernando San Emeterio celebró su cumpleaños el mejor partido del año y lideró de principio a fin toda la ofensiva taronja, aunque al final fuera insuficiente. Le acompañó Marinkovic, con 20, pero Valencia echó de menos a su gran figura, Duljevic, que hizo tantos puntos como faltas (2) en más de 23 minutos, y con 1/8 en tiros de campo. Los otros señalados fueron Abalde (1 punto), y Brock Motum, pero este es caso aparte. 

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San Emeterio lanzando (fuente Solobasket: JM Casares)

El ritmo griego:

En un partido con tantos vaivenes, parciales, rachas y un marcador tan abultado, parece complicado de entender, pero los griegos se llevaron este partido porque supieron jugar a lo suyo, a marcar el tempo y ralentizar las posesiones, cometiendo personales, y sabiendo frenar a los que venían siendo los principales focos ofensivos del equipo taronjaAdemás, a su modo, frenaron siempre de manera inmediata cuando Valencia subía el ritmo y trataba de hacer su juego. Spanoulis y Rochestie son unos maestros en estas lides, y aunque no fueran los máximos anotadores, sí dirigieron con mayor acierto que los bases de Valencia, pese a q Van Rossom y Colom anotaran 11 y 9 puntos, pero casi siempre en acciones aisladas e individuales.

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Spanoulis (Solobasket: JM Casares)

Vezenkov & Printezis, dos clásicos que siempre vuelven:

Una de las claves del partido, en boca del entrenador de Olympiacos, fueron los dos rebotes ofensivos en los instantes decisivos del choque: un palmeo espetacular del búlgaro y el último que capturó el griego y que impedía la última posesión para empatar a Valencia Basket. Y estos fueron precisamnete, los dos hombres más destacados del conjunto griego. Vezenkov recordó al mejor Vezenkov alcanzando los 17 puntos (3/6 en triples), 7 rebotes y 20 de valoración. Fue una pesadilla toda la noche. Y Printezis, a lo suyo, sin hacer ruido, sin aspavientos, pero sumando 18 puntos, otros 7 rebotes, 26 de valoración, y dominando en la pintura en los momentos decisivos.

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