Solapas principales

Olympiacos sorprende al Barça en el Palau (88-96)

  • Impecable Sloukas en la dirección de juego
  • El Barça no logró fue por delante en ningún momento del encuentro

sin tiempo para pensar

Las seguidillas de partidos se están convirtiendo en costumbre para los equipos que disputan competiciones europeas, especialmente los de Euroliga. El Barça recibía a Olympiacos como primer rival de los seis a los que deberá enfrentar en los próximos 13 días. Así es la temporada COVID, la que ya recibió muchas críticas por su calendario tan ajustado. Los es para lo malo, pero también para lo bueno, como resarcirse rápido de una derrota. Ya quedan lejos las derrotas blaugranas ante ASVEL y Valencia, porque las victorias ante Zalgiris y Gran Canaria cambiaron el sabor de boca. Los griegos, por su parte, venían de perder ante CSKA y Valencia por la máxima competición continental. El núcleo duro del equipo de Atenas se va haciendo mayor y la renovación del equipo empieza a llamar a la puerta. El encuentro, correspondiente a la jornada 9 que había sido aplazado por casos de COVID en el conjunto griego, tenía un aliciente más, la vuelta, una más, de Bartzokas al Palau.

las mil caras de los griegos

Contar con jugadores experimentados tiene quizás tantos pros como contras. Jamás podrán igualar el ritmo físico de las nuevas generaciones, pero éstas tampoco podrán acercarse a la agilidad mental adquirida por los años de quienes conocen a la perfección este juego. La ofensiva griega, diseñada por un ex Barça como Bartzokas, encontró en el Palau la profundidad que tantas veces le faltó.Sloukas fue el guía; su visión jamás se amedrenta ante la vorágine. Sus pases encontraron a un Jenkins muy acertado. El estadounidense rindió a la perfección en un rol de finalizador, sin abusar del bote. También castigó Papanikolau a la defensa culé, gracias a su habitual puntería desde la larga distancia. Shaquielle McKissic, desde la hiperactividad, se convirtió en una tortura para los ataques blaugranas y en una bendición para los suyos gracias a su capacidad resolutiva desde el uno contra uno. El contrapunto, al menos en altura, lo pusieron Martin Hassan y Giorgios Printezis. El primero se peleó con quien hiciera falta debajo del tablero, el segundo nos deleitó como siempre. Printezis no tira al aro, él acaricia la pelota en la dirección deseada.

sin respuestas

El Barça no encontró respuesta para ninguna de las tantas armas con las que el Olympiacos se presentó en el Palau. Durante la primera parte la defensa culé fue más testigo que participante de un encuentro que en ningún momento se le fue de las manos gracias a una mejora del ataque, nunca de la defensa. 51 puntos encajó una de las mejores defensa de la Euroliga, no hace falta explicar cómo estaba Saras en la banda. Mirotic y Kuric desde la larga distancia, Hanga desde la agresividad al aro y Davies desde la lucha en la zona fueron las únicas vía de esperanza para un equipo mermado de generación ante un Calathes desaparecido y un Heurtel inaudito en la primera parte (0 minutos). Y justo en la semana en que se desveló un supuesto interés del Barça por Yogi Ferrell. Sin duda Heurtel sabe que su convivencia en el equipo no está siendo la mejor, pero su forma de redimirse debe estar dentro del parqué. Es donde él se siente cómodo, donde se encuentra a sí mismo y donde se convierte en uno de los mejores en su posición.

EL ENOJO DE SARAS

 

 

el saber competir del olympiacos

Saras intentó realizar los ajustes pertinentes en defensa para frenar a los griegos para la solvencia ofensiva del Olympiacos todo lo podía. Los culés subieron las líneas de presión y con ello descuidaron su propio aro. Como cuando por taparte el cuello pasás frío en los pies. Los griegos encontraron vías de anotación en cada uno contra uno y supieron trasladar las ventajas obtenidas en los bloqueos. No así los blaugranas, sofocados y únicamente capaces de desequilibrar desde el talento individual y la puntería en el triple. Con eso les alcanzó para luchar por el partido e incluso poner las tablas cuando restaban cinco minutos, pero no fue suficiente. Cuando no se sabe por qué las cosas funcionan, tampoco se sabe el por qué dejan de funcionar; y esa fue la condena del Barça. Ni siquiera unos buenos minutos de Bolmaro pudieron revertir la situación. Olympiacos entendió el partido desde el principio y logró ejecutar su plan, basado en una agresividad incesante a lo largo de todo el partido acompañada de una cierta entereza en los minutos decisivos. La experiencia también sirve para eso.

siempre sloukas

La posición de base siempre fue de las más importantes en este deporte, pero cobró aún más importancia en los tiempos modernos en los que impera la velocidad como norma de toda acción ofensiva. Sloukas lo entiende perfectamente, y es justamente por ello que su capacidad de marcar el tempo de un partido se revaloriza cada vez que la pelota descansa en sus manos. Él fue la principal vía de ataque del conjunto griego, neutralizando cada balón dividido y volviendole a dar la importancia que merece a cada posesión. De sus manos justamente salieron los balones que acabaron castigando la defensa culé, consiguiendo liberar tiros a unos y otros. Fue uno de los bases de la vieja guardia el que tuvo que ensalzar su labor, el encargado de dirigir incluso cuando no tenía la pelota, apuntando a sus compañeros donde estaban las ventajas generadas. Él fue quien dirigió de verdad a los suyos, el único base sobre la pista.

ESTADÍSTICAS

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Estadísticas Barça. Via: Euroleague

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Estadísticas Olympicacos. Vía: Euroleague.

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