Solapas principales

Pangos asalta el Palau y el Zenit le roba la localía al Barça (74-76)

  • Pangos brilló en la conducción y se fue hasta los 19 puntos, 9 asistencias y 33 de valoración
  • Solo Higgins y Davies dieron la cara en el conjunto blaugrana

726 DÍAS DESPUÉS

Pasaron 726 días desde la última vez que el Palau Blaugrana se vistió de gala para unos playoffs de la Euroliga. Ante un 2020 huérfano de definición en la máxima competición, tenemos que remontarnos al 26 de abril de 2019 para volver a ver al Barça compitiendo en el cruce final. Aquella vez los blaugranas le ganaron al Anadolu Efes, que acabó reviviendo en el quinto juego en Estambúl y luego escalando hasta la final perdida ante el CSKA. Cambió muchísimo la historia desde entonces. Tanto que de los 12 jugadores culés que disputaron aquel partido solo quedan 5: Adam Hanga, Kyle Kuric, Victor Claver, Pierre Oriola y Rolands Smits, que no vió siquiera minutos aquella noche. No solo cambiaron los jugadores, también los mandamás. Ni Pesic se sienta ya en el banquillo, ni Nacho Rodríguez y Albert Soler en el palco. Tampoco lo hace Bartomeu en el trono. Los aires han cambiado, y mucho. Ahora el Barça, muchos años después, se vuelve a sentir favorito. Eso sí, enfrente tiene a un equipo con mucho por ganar y absolutamente nada por perder.

la libreta de XAVI

Traía el partido bien preparado desde casa Xavi Pascual, algo usual ya en él. En el Palau conocían a la perfección sus dotes de scouting, pero no por ello no se vieron abrumados por las triquiñuelas propuestas por el entrenador de los rusos. Anular a Mirotic era prioritario, y lo consiguió engañando a la lógica. No fue un solo defensor quien se encargó con el montenegrino para intentar estorbarlo, sino que basó su defensa en un entramado de ayudas capaz de rotar con la misma velocidad con la que los blaugranas movían la bola. Mirotic no fue capaz de generar para él, pero tampoco de hacerlo para el colectivo. Similar situación con Calathes, que a pesar de soltarse en la segunda parte no fue capaz de controlar el tempo del encuentro en la primera mitad. También sabía Pascual que el Barça le buscaría las cosquillas con la presión después de canasta y por ello trabajó en posesiones largas, similares a las que le obligaría a realizar el Barça. La bocina de posesión sonó casi tanto como el ‘chof’ de los tiros agónicos de los rusos. Al final, acabaron siendo consecuentes en lugar de coincidentes.

FALLOS INESPERADOS

Cuando fallan los que no suelen hacerlo, el camino se convierte un tanto más sinuoso de lo habitual. De Pau Gasol, nuevamente titular, ya se esperaba que sufriera en defensa. No así de Abrines o Hanga. El primero se paseó a la sombra de Billy Baron por la cancha como el perro que persigue la pelota que le tira su dueño. Las ganas estaban, el criterio no. Para el húngaro la orden era atosigar a Pangos. Ahogarlo en la generación, porque Saras, que lo conoce mejor que nadie de su etapa en Zalgiris, sabía que exponiéndolo al contacto constante podía sacarlo del partido. Ni siquiera estuvo cerca el húngaro de conseguirlo, que al igual que Abrines se vio en un círculo vicioso de defensas sin éxitos y frustraciones trasladadas al campo ofensivo. El Barça se sostuvo gracias al triple como aquel anciano que fía su vida a un bastón resquebrajado y antiguo por el que nadie apostaría más de un euro. No lo hace porque lo elija, sino porque de no hacerlo acabaría por derrumbarse.

EL BAILE DE KEVIN

 

 

actores secundarios

El Zenit es uno de aquellos equipos que, por suerte o por desgracia, posee una diferencia abismal entre el nivel de su primera espada, Pangos, y el de sus secuaces. La cabeza de KC Rivers es aún una incógnita por resolver, aunque en sus vaivenes siempre existe un punto de disfrute. Su zurda regaló sonrisas tan satisfactorias como inesperadas a Xavi Pascual. Al unísono, Will Thomas se resignaba a ser siempre más de lo que se dice aunque quizás menos de lo que se esperaba. En Valencia ya gozaron de sus tiros a contrarreloj, desafiando leyes gravitacionales que parecían desintegrarse cada vez que su zurda acariciaba la pelota. Ni a Thomas ni a Rivers se los esperaba, o no al menos de la forma en que lo hicieron. No fueron sus puntos los que salvaron al Zenit, sino su autosuficiencia. Cuando Claver anuló a Pangos y la victoria rusa pendió de un hilo, fueron ellos quienes salvaron la nave rebuscándose la vida. Le otorgaron al conjunto ruso la diversidad de la que carece cuando el canadiense no tira del carro, el aire que necesitaba cuando el reloj apremiaba. En la sombra, el partido de Poythress. No hubo hueco que él no cubriera ni ayuda a la que no llegase. 

kevin y xavi

Este Zenit de San Petersburgo es tan de Xavi Pascual como de Kevin Pangos. El catalán es el mandamás, la ley primera y el guía del equipo. Sus directrices, siempre concisas, han guiado al equipo hasta donde está, pero lo conseguido en el Palau es ya la consagración de su talante. El Zenit está armado para Pangos. Sin él carece de sentido porque el sistema lo fía todo a sus generaciones. Claro que, teniendo a este Pangos, el que es capaz de bailar sobre el parqué de la que fue su casa hasta hace apenas algunos meses, el sistema funciona cual reloj suizo. Los rusos materializaron cada acción que generaron ante el Barça. Todas salieron de las manos del base canadiense, que se aprovechó de su poder de atracción para desintegrar el sistema de ayudas marca de la casa de Saras. Lo intentó el Barça con Hanga y Calathes defendiendolo a toda pista, pero eso sólo aumentó el ímpetu del base canadiense. Pangos encontró su libertad en la que fue su jaula durante dos temporadas. Su partido tuvo tanta redención personal como colectiva. 

ESTADÍSTICAS

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Estadísticas Barça. Vía: Euroleague.

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Estadísticas Zenit. Vía: Euroleague.

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Comentarios

No pasa nada, llegó Pau Gasol como referencia y mentor para los duros momentos. Aunque ello suponga variar los roles y sentar de inicio a uno de tus mejores hombres. Calathes aún debe estar buscando a Pangos no sé si por San Petersburgo o por Ontario, ese menudo base que según alguno sigue sin demostrar nada pues como es bien sabido si no vales para el Barça no vales para el Basketball.

Gasol va poco a poco, no se le puede pedir más. De hecho, ha ocupado el espacio de Pustovyi, no ha cambiado el rol de nadie. El equipo sale ganando. El problema del Barcelona no está ahí, sino en la actitud general: Para muestra, mirar al Efes, un equipo que juega los 40 minutos igual, con roles muy claros. Igual el Barcelona debería dejarse de tanto "colectivismo" y hacer lo mismo que los turcos: Dos referencias muy claras (aquí serían Mirotic y Higgins) y el resto a cumplir con su papel religiosamente, sin bajar el pistón en ningún momento. Calidad y jugadores tienen de sobra para ello.

Yo creo que el rol de Oriola si lo ha cambiado. Y sobretodo la actitud defensiva que tenían pre-Gasol que no es la misma que ahora. Yo ya dije en su día que no es muy aconsejable “trastocar” lo que está funcionando a la perfección. Por supuesto mi troll se lanzó en picado sobre ese comentario, pero sigo diciendo que me parece que su fichaje va a ser más perjudicial para el Barcelona que beneficioso. Para Pau no, a él le viene de perlas este rodaje pre-Juegos Olímpicos. Saludos.