Solapas principales

Se jugó hasta que Delaney dijo basta (84-80)

  • El base manejó los hilos del encuentro para acabar con 37 créditos de valoración
  • Kuric sentenció el encuentro con una entrada a diez segundo del final

Controlar las emociones para controlar el partido:

La cabeza, la bendita cabeza. Es capaz de hacer sentir a los jugadores que son mucho mejores de lo que realmente son, o de hundirlos cuando las cosas les están yendo medianamente bien. A mediados del segundo cuarto, Thomas Heurtel se tuvo que retirar lesionado por lo que parecía ser un esguince de tobillo. La cara de los jugadores blaugranas al verlo no fue para nada tranquilizadora, y sus muecas mucho menos. A partir de ahí, el Barça mostró su versión de capa caída que casi le cuesta un partido de infarto.

 

El bueno de Delaney:

Si la lesión de Heurtel parecía un problema, de eso hizo Delaney una oportunidad para volver a demostrar lo bueno que es. El tercer cuarto llevó su nombre y su apellido y devolvió al Barça al partido. Aprovechó sus minutos de muñeca caliente para enchufar triples de todos los colores y volver locos a los aficionados del Palau. El Barça va a sufrir el tiempo que no tenga a Heurtel, pero más por la rotación que por la calidad que pierde. Mientras, Delaney se encargará de minimizar la baja del francés.

 

Defender no es garantía de nada, pero te acerca a muchas cosas:

Durante los primeros veinte minutos, el Milan anotó 45 puntos, demasiados para lo que está acostumbrado a recibir el Barça. El segundo cuarto del Chacho disparó los números de los italianos e hizo muy difícil la tarea de los blaugranas. En la segunda parte, los culés recibieron sólo 35. Salieron más ambiciosos tras el descanso y eso hizo que aguantaran hasta el final permitiendo 80 puntos a un rival que iba camino de anotar 90.

El Armani Milán es un equipo raro. Sí, así como suena. Capaz de lo mejor y de lo peor en muy pocos minutos. De la Chachodependencia a un grupo de jugadores muy capaces de generar -y meter- sus tiros. El Barça se ve bastante espejado en eso. Hay días en que todo lo que no fuera construirle una estatua a Mirotic se quedaría corto. En otros partidos parecen los Warriors del bicampeonato. Hoy se quedaron en el medio de ambos, pero con eso fue suficiente. 

 

Dos de los mejores pasadores de la Euroliga se enfrentaban en un duelo que auguraba, cómo no, algo de magia. Heurtel cumplió con su parte, 2 asistencias en casi cinco minutos, aunque tuvo que encaminar el túnel de vestuarios antes de lo esperado por una torcedura de tobillo. El Chacho, en cambio, se quedó hasta el final. Él tenía claro que si el barco se hundía, el capitán se hundía con él, y así fue.

 

El ex del Real Madrid encontró en Nedovic y Tarczewski a sus mejores socios, aunque tampoco se quedaron atrás Micov y Scola, este último condicionado por dos faltas tempraneras. El segundo período vivió la Chachomanía en su máxima expresión, aunque luego se fuera apagando con el correr de los minutos.

 

 

El Barça jugó condicionado por la lesión de Heurtel. Hasta el momento de su lesión, los blaugranas iban seis arriba en el marcador en el momento en el que el francés se tuvo que retirar y a partir de ahí encajaron un parcial de 8-23. Las emociones fueron por delante para los jugadores del Barça que vieron como los italianos se vinieron arriba hasta el punto de irse al descanso largo ganando por nueve puntos.

 

Pesic utilizó un reanimador en el vestuario y devolvió a la vida a un equipo que parecía desalmado. Quizás algunas veces se lo acuse por sus métodos, pero sin duda que la charla técnica cambió el rumbo del partido por completo. El Barça salió con una agresividad digna de un equipo que aspira a estar en lo más alto de la tabla, sabiendo que solo así podría aprovechar el tropiezo del CSKA.

 

La defensa gana partidos, ya lo dijo Pesic en más de una ocasión. Aunque pocos jugadores están hechos para partidos de finales ajustados, y en eso Delaney es de los mejores de Europa. Emuló al bueno de Curry con tiros sobre bote que parecían inalcanzables para un mortal cualquiera y cargó con todo el peso del equipo en sus hombros. Davies recuperó su mejor versión y Mirotic aportó su dosis anotadora, aunque más discreta que en otras ocasiones.

 

 

Kuric volvió a ser el pinche multiusos. Ese que está en la cocina y es capaz de freir patatas fritas, hacer una omelette, preparar una ensalada o encargarse de todos los platos sucios. Su canasta final, con un corte magistral a la espalda de su defensor, sentenció la noche de Delaney, que fue el encargado de depositar la pelota en sus manos.

 

El Barça ganó desde la defensa, pero también desde la locura en ataque. Se jugó hasta que Delaney se adueñó de la pelota y dejó claro que la baja de Heurtel debe preocupar, pero no tanto. Ya lo dijimos una vez, pero vale la pena repetirlo. Los finales ajustados son una droga de la que nadie habla, pero a la que todos somos adictos.

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Estadísticas Barça. Via: Euroleague

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Estadísticas Armani Milan. Vía: Euroleague

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