Solapas principales

Tavares y Campazzo desarticulan al Zalgiris (90-93)

  • El pivot caboverdiano destrozó el juego interior lituano
  • Campazzo se disfrazo de francotirador
  • Walkup y Grigonis ofrecieron una resistencia digna

roles invertidos

El equipo de moda contra el gran señalado. Uno de los líderes, inesperados, de la Euroliga contra el decimocuarto de la competición, solo que esta vez el Zalgiris está de moda y el Madrid es el apuntado. Los de Laso están siendo un equipo raro. Por lo que demuestran, pero también lo que transmiten. Sabedores de ser capaces de más, su versión ACB está siendo tan dominante como en los últimos años, aunque la Euroliga no les perdona sus bajones. El Zalgiris es pura alegría, todo sonrisas, tanto dentro como fuera de la cancha. Los lituanos están siendo la sorpresa agradable de la competición y llegaban afilados por la victoria ante el ASVEL. Los madrileños se presentaban con una racha activa de cinco victorias consecutivas (cuatro en ACB y una en Euroliga) después de la derrota en el clásico ante el Barça, y nada mejor que una victoria para trabajar durante la semana.

problemas de personalidad

El Real Madrid ostenta muchos problemas que no le permite disfrutar de su máximo nivel. Es como un paciente con trastorno disociativo, capaz de lo mejor y lo peor en apenas algunos minutos. Los altibajos se han convertido en la norma, únicamente truncados por chispazos de ilusión que le sigue regalando Campazzo. Los de Laso se gustaron en el primer cuarto y sufrieron en el segundo. Como si no pudieran replicar lo hecho en los primeros minutos. Como si no se acordaran. Como si no supieran. Felipe Reyes, ante las faltas de Tavares y una mala caída de Garuba, tuvo sus primeros minutos en Europa esta temporada, y tampoco fue la solución. El talento de Campazzo, Carrol y Llull mantenía a flote a un Madrid atónito, aunque cada vez más reconocible por su irregularidad.

la alegría como norma

Zalgiris padeció el acierto anómalo de los blancos, pero aguantó y corrigió su defensa para pelear de igual a igual. Los lituanos llevan al extremo aquella frase de que una asistencia hace feliz a dos personas, tanto que disfrutan más con una canasta de un compañero que una propia. Grigonis, el MVP de la Euroliga de octubre, utilizó su descaro cuando el Madrid aún mantenía un bloque sólido para mantener a los suyos a tiro. Walkup y Rubit se lo agradecieron empujando a los lituanos a un parcial de 13-0 que los puso por delante. Mejoraron en defensa los de Kaunas, y ahí es donde ahogaron al rival. Le cortaron el ritmo ofensivo y comenzaron a lastimar la pintura ante la ausencia de Tavares. El Real Madrid luce dos caras, al Zalgiris quizás también le haría falta para que le quepa la sonrisa en ella.

dominio en las alturas

 

 

la dupla decisiva

El Madrid se regeneró para encontrar solvencia. Ante la gran actuación de Walkup y Grigonis, los blancos se vieron obligados a buscar a sus antídotos; y los encontraron. Laso decidió apostar por la vieja guardia, por Llull y Carroll, con la incursión de un Abalde cada vez más cómodo. Campazzo volvió a ser el alma generadora del equipo, aportando tanto en la anotación como en la dirección de juego. Tavares fue el principal beneficiado, aguantando con tres faltas durante toda la segunda parte. Se convirtió en un peaje aduanero por el que se veían obligados a pasar todos los ataques lituanos, sin que eso lo privara de ser determinante en las últimas jugadas del encuentro. El Madrid acabó sacando adelante un partido complejo, aunque sin olvidar las lagunas que lo están atormentando en este inicio. Mientras se sigue formando el equipo, las individualidades aportaron algo de calma.

tavares viaja en el tiempo

Cuando llegó al Real Madrid en 2017, Tavares era un jugador valioso más por ser cupo que sus cualidades. Un pívot muy alto, nulo ofensivamente y muy descoordinado para ser determinante en defensa. La historia juzgará su cambio, pero el presente lo marca como uno de los interiores más determinantes de Europa. Hizo del bloqueo y continuación su arma favorita y de la defensa su punto fuerte. Intimidar por vocación. Pero mientras las cámaras veían eso, él siguió progresando. Mejoró su toma de decisiones con la pelota en las manos, aumentó su capacidad técnica (porque la física ya la tenía) para defender en el poste bajo y comenzó a pulir un semigancho que recibe el aprobado de San Pedro antes de bajar a tierra de mortales. En la era del pívot tirador, Tavares rompe esquemas. En el baloncesto moderno, se impone un pívot clásico. Bendito deporte.

ESTADÍSTICAS

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Estadísticas Zalgiris. Vía: Euroleague.

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Estadísticas Real Madrid. Vía: Euroleague.

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