Un soberbio De Colo y la defensa del CSKA destrozan a Valencia Basket en Moscú (94-67)

  • El ex taronja clave con 23 puntos en 20 minutos
  • La gran defensa rusa volvió a secar a Erick Green (8 puntos)

El partido empezó con una salida eléctrica de Valencia Basket, que estuvo apoyada en dos elementos: una muy buena defensa y una torrija considerable de los rusos. Con un Pleiss enorme y Doornekamp y Green saliendo al contraataque, el partido empezaba 2-10 y 6-17. Itoudis no tuvo más remedio que parar el festival taronja para leer la cartilla a sus chicos. La situación era calcada a la vivida hace una semana en Estambul, más aún cuando la reacción del CSKA también imitaba a la de Fenerbahce hace 7 días, y se ponían a defender como una mamá leona a sus crías, especialmente sobre Erick Green. De Colo cogió el timón y supo leer los espacios que la defensa de los visitantes no sabía cerrar. Clyburn y Higgins seguían a su líder, anotando con facilidad en penetración ante la pasividad valenciana. De esta manera se lanzaba un parcial que concluyó 14-2 al final del primer cuarto. Se había pasado del 6-17 al 20-19.

La defensa moscovita seguía apretando las tuercas, y Clyburn era su baluarte ante un Green que repetía las sensaciones vividas en Turquía (acabó con 8 puntos). Los dos primeros rivales top de la competición han sabido frenar a la metralleta estadounidense. Los problemas de VBC crecían ya en el segundo periodo, porque las pérdidas de balón empezaban a ser preocupantes. Tras un buen inicio de nuevo de Pleiss (10 puntos en el minuto 12), el CSKA se estiraba en el marcador con otro parcial contundente (9-0), y De Colo mostraba sus cartas para marcharse con 14 puntos al descanso. Dubljevic cogía el testigo de Pleiss bajo los aros y mantenía a su equipo con vida: 43-38.

Y llegó el apagón: cuatro puntos seguidos de Hunter y dos triples de Vorontsevich y De Colo hacían saltar las alarmas (53-40 minuto tres del 3º). Sin embargo, lo peor estaba por llegar; esto no era más que el inicio de la gran fractura y, sobre todo, de la explosión del base francés. El ex taronja no tuvo piedad de sus antiguos compañeros y destrozó el choque: 23 puntos en 20 minutos para 28 de valoración. No hizo falta volver a verlo en el último cuarto ya que el míster ruso guardó su humeante revolver una vez había dinamitado el partido.

El Valencia Basket estaba negado en ataque, errando tiros en buenas posiciones (a veces) y sobre todo perdiendo balones. Dos seguidas de Abalde supusieron un mate de Hunter y el tercer triple (sin fallos) de la estrella moscovita, éste desde más de 7 metros. Ahí quedaba roto el encuentro y a falta de 10 minutos, CSKA vencía por 19 (73-54). El último cuarto fue totalmente intrascendente. Fernando San Emeterio trató de pescar en la relajación de los locales con tres triples, pero a la hora de atacar esa “relajación” se transformaba en confianza (Kurbanov y Higins respondían desde 6’75 como el que canta en la ducha, sin esfuerzo). Además, otro mal fario: Van Rossom se torcía el tobillo pisando a Will Thomas y abandonaba el choque sin apoyar el pie. La plaga de lesiones no tiene fin, y la enfermería taronja sigue de guardia 24h. Pasaron los minutos intrascendentes y CSKA aprovechó para acercarse a la treintena de diferencia ante un Valencia que estaba roto y sin posibilidades. Al final, 94-67 ante el todopoderoso equipo ruso, que sigue mostrándose intratable en su feudo: ya son 14 partidos consecutivos en Euroliga sin conocer la derrota en Moscú, desde diciembre del año pasado.

 

Sin piedad: Era de esperar que sucediera. No se habían visto las caras desde que se marchó de Valencia y De Colo tenía tantas ganas de saludar a sus ex compañeros como de demostrarles su evolución sobre la pista. Podría hablarse de Ley de Murphy pero lo cierto es que con un jugador de su categoría lo más normal es que decida los partidos. No necesitó más que 20 minutos entre los tres primeros cuartos para hacerlo, y se marcó un excelso partido con 23 puntos con 5/7 en tiros de dos, 3/3 en triples y 4/4 en libres: total, 28 de valoración en 20 minutos en una demostración de autoridad. Rompió él solito el partido durante el tercer período con tres triples casi consecutivos.

Las defensas: El duelo no podía comenzar mejor para los valencianos, que con una tensa defensa comandada por Doornekamp hacía tener esperanzas de salida. Los rusos habían salido dormidos, pero tras el primer tiempo muerto se conectaron y comenzaron a apretar los dientes. Paradójicamente el Valencia sufrió el cambio a la inversa, y los jugadores exteriores no supieron juntarse con los pívots, dejando espacios para las penetraciones desde fuera. Bien leída la grieta, los moscovitas castigaron así a los valencianos, pese a su dominio en el rebote. Y atrás ya no dieron tregua. Aprendieron la lección de Obradovic, que en la última jornada supo frenar a Green, y volvieron a desconectar al americano con un hueso como Clyburn, y con los dos contra uno que ahogaban al californiano.

 

Esto es la Euroliga: Tres salidas fuera de nuestras fronteras lleva Valencia Basket, y tres derrotas para los de Vidorreta. Aquí no hay cenicientas ni rivales cómodos. Es cierto que son tres pistas muy complicadas (Khimki, Fenerbahce y CSKA), pero las que le quedan por visitar tampoco lo serán meos. El Valencia necesita encontrar otros recursos cuando los rivales consiguen frenar a Green. Por el momento, responden Pleiss y Dubljevic en la pintura, y San Emeterio siempre da la cara. Pero no son suficiente para pelear ante semejantes monstruos. Doornekamp, que comenzó muy bien pero se diluyó, Sastre (que regresaba de lesión), y Abalde deben ser más fiables, con la ayuda de Rafa Martínez. Y el problema más serio… los bases: a parte de las lesiones, tienen que ser más decisivos en ataque, y encontrar mejores opciones.

estadísticas CSKA vía euroleague.net

estadísticas VBC vía euroleague.net

 

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