Universo NCAA: Connecticut copiando la mala temporada regular del año pasado y buscando el mismo final, el título universitario

  • Los Huskies están siendo una de las decepciones del año, y como ellos, algún equipo más

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En Storrs parecen estar viviendo la película "Atrapado en el tiempo", recreando su propio "día de la marmota" pero adaptado a la temporada regular respecto a la anterior.

Hagamos memoria: los de Jim Calhoun terminaban la liga regular 2010-11 con dos derrotas seguidas ante West Virginia y Notre Dame y un record en la Big East Conference de (9-9) para finalizar novenos en la tabla clasificatoria, no poder evitar la primera ronda del Torneo de Conferencia, y un record general de (21-9). Si ya había dudas sobre las posibilidades del equipo, esa recta final terminaba con cualquier pequeña esperanza que los aficionados pudiesen tener en que UConn se hiciese con el título universitario. En definitiva, nadie daba un duro por ellos incluso tras dar la gran campanada y hacerse con el título de campeón de conferencia tras deshacerse respectivamente de: De Paul, Georgetown, Pittsburgh, Syracuse y Louisville en la final, con finales de partido increibles y que todos tenemos grabados en nuestras retinas:

Aún así, los grandes analistas y entendidos de la liga seguían viendo a este conjunto solamente como "Kemba Walker & Company" y en cierto modo podían tener razón porque con esa racha de cinco victorias consecutivas se ponían ya con (26-9) y de esos 35 partidos, Walker fue el máximo anotador en 29 de ellos. Parecía "blanco y en botella".

Sin embargo, los de Nueva Inglaterra habían subido mucho la moral y más aún cuando en el primer partido de la March Madness ganaron facilmente a Bucknell (81-52). Parecía que nada podía salir mal, que la suerte seguía de cara, y que nada les podía parar. Las siguientes victimas fueron Cincinnati y San Diego State para jugarse el pase a la Final Four contra la Arizona del hoy compañero de Ricky Rubio en los Timberwolves, Derrick Williams. Nuevamente victoria ajustada y billete para la Final a Cuatro de Houston en el bolsillo. 

Lo más complicado fueron las semifinales donde la Kentucky de Brandon Knight, Josh Harrelson y Terrence Jones, puso las cosas muy difíciles, ya que en la final ante Butler (una de las finales de la NCAA más soporíferas que se recuerdan) no fueron rival y acabaron venciendo por doce puntos y ganando así, de manera inesperada, el título de campeones universitarios. En total, once victorias seguidas (32-9) tras aquel bache.

Esta temporada comenzó ya con dudas. Primero no se sabía si su head coach se jubilaría. Tampoco si su flamante recruit Andre Drummond jugaría ya este año. Finalmente Calhoun continuaría y él mismo se encargaría de encontrar una beca completa para que dicho jugador reclutado pudiese incorporarse ya al equipo. Buenas expectativas a priori porque el salto de calidad con el center era notable. Además para suplir la salida de Kemba Walker hacia la NBA, continuaba Shabazz Napier y además llegaba un base puro como Ryan Boatright. Y como no, el lujo que suponía contar con el sophomore Jeremy Lamb. Así, colocaban a los Huskies muy alto en los rankings, la mayoría de ellos en el Top10, y algunos incluso en el Top5. 

Y comenzaron muy bien, mostrando uno de los juegos más atractivos del país, ganando con contundencia y sin crear dudas, hasta que llegó el primer batacazo contra Central Florida. Tras una buena racha de siete partidos más ganados, el equipo fue tambaleándose de ahí en adelante, alternando victorias con derrotas ante equipos medios (Rutgers, Cincinnati, Seton Hall...). Drummond parecía seguir con la cabeza en high school y a parte de costarle fabricar sus propias canastas, parecía perdido en cancha; George Blaney tomaba el mando del equipo ya que el entrenador principal causaba baja indefinida por problemas en la espalda (de los cuales acaba de operarse con éxito en estos días) y el respeto hacia el entrenador asistente por parte de los jugadores no era el mismo; Nappier no rendía al nivel esperado firmando porcentajes horribles y perdiendo demasiados balones. En definitiva, la maquinaria no parecía estar engrasada. El único que parecia estar a punto era Jeremy Lamb.

Y así nos plantamos en el día de hoy, a falta de un partido para terminar la Regular Season ante Pittsburgh, y que en el caso de victoria terminarían con un record muy similar, casi idéntico al de la temporada anterior (un posible 8-10 frente al 9-9 anterior) y tras perder un partido que tenían ganado (14 puntos arriba a falta de 12:30 para el final) ante Providence.

La duda es: serán capaces de repetir gesta?

Como ellos, varios conjuntos han rendido también muy por debajo de las expectativas que había puestas en ellos: Pittsburgh, Xavier, West Virginia, Vanderbilt o UCLA son claros ejemplos.

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