Solapas principales

Valencia Basket no puede ante McCollum y su propia losa de bajas (82-66)

  • McCollum (24) y Dragic (18) máximos anotadores
  • Dunston y Brown, también fundamentales
  • Green y Pleiss no fueron suficiente

El más difícil todavía se presentaba de antemano para un Valencia Basket que visitaba Estambul con únicamente 7 jugadores profesionales; los siguientes: Alberto Abalde, Rafa Martínez, Erick Green, Joan Sastre, Aaron Doornekamp, Will Thomas y Tibor Pleiss. Acompañados en la rotación por tres del equipo EBA: Puerto, Hlinason y Ferrando, si bien los dos primeros ya casi forman parte de la primera plantilla debido a la interminable racha de bajas que sufre la plantilla.

El más difícil se tornaba en imposible con un inicio demoledor de McCollum, la estrella americana del equipo turco, que con dos triples y la colaboración del hermanísimo Dragic ponían un preocupante 13-5 que amenazaba con plantear un suplicio de partido para los de Vidorreta. Pero cuando se esperaba un tiempo muerto por parte del técnico bilbaíno, llegó la reacción de los taronja, fundamentada en una defensa ajustada y más agresiva. Llegó una nueva réplica de los turcos de la mano de los mismos artífices (McCollum&Dragic) a lo que pudo por fin responder Erick Green con un triple tras varios ataques muy espesos. 23-19 tras los primeros 10 minutos.

La primera gran estirada de Anadolu Efes llegó en el segundo parcial, aprovechando los primeros minutos de descanso de Abalde (quien ejerce de base ante la plaga bíblica que afecta sobre todo a los directores de juego valencianistas), y mientras Green hacía de uno. Lo más llamativo de estos minutos fue el desacierto visitante para culminar los contraataques; hasta tres 2 contra 1 erraron, con un Erick que se empeñaba siempre en terminar él en lugar de doblar a su acompañante.

Por momentos se convirtió el partido en un correcalles: errores, pérdidas, fallos en bandeja, contraataques y contra-contraataques… que el equipo de Estambul, en cambio, sí finalizaba. Un triple de Simon establecía la máxima (+15), y al final fueron 12 la desventaja que Valencia Basket llevaba a vestuarios (43-31).

El tercero arrancaba con triple de Doornekamp, y parecía que con esperanzas renovadas, pero un nuevo inicio fulgurante del anotador McCollum devolvía a la realidad al equipo español. Al menos, en estos instantes, encontraban un elemento al que agarrarse: Tibor Pleiss completó unos cinco primeros minutos magníficos con 6 puntos y un par de tapones que volvían a acercar a los suyos, aunque un nuevo triple golpeaba con fuerza y era el principio de una nueva escapada (55-40), es decir, +15, que se convirtieron en 18 aprovechando el empuje de un Dunston que hacía suya la pintura.

Cuando todo parecía romperse y se temía por un destrozo considerable, a Green se le encendió la bombilla y empezó a ver el aro con la misma facilidad que el agua encuentra el sumidero: 3 triples seguidos, uno de ellos con adicional, para volver a situarse a 10 y mantener viva la llama de la esperanza (63-53).

Ya se sabe que estas rachas son “hasta que falle”, y el de Inglewood no quería detenerse, así que empezó el último cuarto con otra de tres, ¡para ponerse a 5! (63-58). Al equipo de Ataman (recordemos, el peor de la Euroliga con únicamente 5 victorias) se le empezaba a poner cara de pánico, pero llegó Pleiss para cometer una acción impropia de él, con una falta antideportiva para cortar un contragolpe. Ese sí fue el principio del fin, porque de nuevo McCollum sacó el fusil y anotó 7 puntos seguidos, rompiendo definitivamente el partido. Como si fuera un círculo mágico, de nuevo Dragic fue el encargado de ayudarle y poner la puntilla con dos triples que destrozaban el ánimo y la moral valenciana, que entregó la cuchara sin remisión después de haberse creído capaces de obrar el milagro (82-66). Bravo por el pundonor de esta plantilla, pero necesitan urgentemente refuerzos para competir digna y equitativamente ante cualquier rival, por último que sea, de una competición como la Euroliga.

Lo que no se puede, no se puede: Y además, es imposible. Con esa expresión tan de la calle podríamos tratar de explicar la situación. La Euroliga es la competición más dura del mundo descontando la NBA, y no se puede acudir a ella con aspiraciones positivas con una plantilla de 7 profesionales. Con todo el pundonor, el orgullo, y la valentía de los jóvenes, da para ser alabados, pero no para competir, aunque sea ante el equipo de peor ranking de la competición. Urgen los refuerzos; Txus ya no sabe cómo pedirlos.

McCollum for MVP: Si había un jugador a vigilar especialmente, ese era el escolta americano. Lo más parecido a Erick Green de la plantilla turca, y uno de los máximos anotadores de la competición (15 por partido), pero justamente fue a hacer uno de sus mejores partidos ante su compatriota y rival. Con una serie de lanzamientos fantástica (4/6 en triples y 6/10 en tiros de dos), se marchó hasta los 24 puntos y una valoración de 32, que le deja, a expensas del resto de partidos, en buena posición para ser MVP de la jornada.

Aprender y disfrutar: Haría bien la plantilla de Valencia Basket de borrar como real y factible la opción de meterse entre los 8 mejores, con un balance 7-11. Probablemente esta derrota haya terminado de confirmárselo, y en lo que deben centrarse es en tomarse lo que queda como un aprendizaje maestro de cara al futuro. Tratar de competir, como el Cholo, partido a partido, y de esta forma disfrutar de una de las competiciones más bonitas y exigentes que puede jugar un jugador en Europa, pero sin el yugo de una clasificación que se antoja totalmente imposible ante los rivales y la diferencia que tiene por delante.

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