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5 ex de UCAM Murcia por el mundo: de Francia a Venezuela

UCAM Murcia protagoniza una nueva entrega de nuestra serie “5 ex por el mundo”. El Palacio de los Deportes ha sido testigo de todo tipo de proezas. Algunas de ellas son recordadas con cariño, otras con cierto recelo. Recuperamos la trayectoria de algunos de sus protagonistas: Scott Wood, Tomas Delininkaitis, Carlos Cabezas, Yanick Moreira y Billy Baron. A día de hoy, es probable que todos fueran refuerzos interesantes para los universitarios. O quizá no.

1. Scott Wood. Raza blanca, tirador.

La historia de Club Baloncesto Murcia esconde más de una batalla desde la línea de tres puntos. 34 años de vida con artillería pesada en el perímetro: McPherson, Grau, Rogers, Vujanic, Dean o el infalible Robles. Ninguno de ellos desarrolló el rol de especialista como lo hizo el alero de Indiana. Jugador unidimensional en el plano ofensivo y carente de fundamentos defensivos, sobrevivió en nuestra liga 3 campañas consecutivas gracias a su portentosa capacidad en el 6.75.

Wood no dejaba indiferente; despertó amor y odio a partes iguales. La velocidad endiablada con la que armaba el brazo tras salir de bloque indirecto provocaba todo tipo de desajustes en la defensa contraria. Quizá fuera esa su principal aportación. En el recuerdo, exhibiciones inolvidables por las que bien merece pagar una entrada, quién sabe si un abono completo. Cuando Scott entraba en trance, el baloncesto era un regalo para los 5 sentidos.

Llegó a la capital del Segura directamente desde North Carolina State. Desconocido para el gran público, disfrutó de espacio extra en el inicio de temporada. Ese escenario le permitió brillar por encima de sus posibilidades. Recuerdo que Fernando Vera, comentarista habitual en la radio pública regional, insinuó que si el acierto no disminuía, Wood estaría lejos de Murcia por Navidad. Nos equivocamos. El scouting rival y sus limitaciones en el juego colectivo frenaron el potencial de un tirador único. En su periplo español anotó 242 triples y tan solo 65 canastas de 2 puntos. Sin mirar las estadísticas habría jurado que eran poco más de 10.

Warriors' Scott Wood Wins the 2017 NBA D-League Three-Point Contest!

Con Katsikaris alcanzó su mejor nivel, pero no fue suficiente para alargar la etapa ACB. Tampoco contó con ofertas de interés en Europa, por lo que viajó a Estados Unidos en busca de una oportunidad en la Liga de Desarrollo. Su participación con el equipo vinculado de los Golden State Warrios fue más que correcta: 14 puntos por noche, siempre por encima del 40% en el lanzamiento exterior, y triunfo en el concurso de triples. En cualquier caso, la NBA seguía quedando muy lejos para él.

El pasado curso regresaba al viejo continente de la mano de Pinar Karsiyaka, con el que volvió a pisar el Palacio de los Deportes en los cuartos de final de la Basketball Champions League (BCL). Un año discreto (7.9 puntos) que le relegó a su actual destino: el Gravelines-Dunkerque de la pintoresca LNB. Wood tampoco termina de arrancar con el décimo segundo clasificado de la competición francesa: 7.8 tantos y 3 rebotes de promedio. Por extraño que parezca por su estatus como especialista, algo tan valorado en el baloncesto moderno, el desenlace de Wood no sorprende a los que le vimos competir. Seguiremos añorando, eso sí, las interminables rachas de una mecánica impoluta.

Así fueron los 8 triples de Scott Wood

2. Tomas Delininkaitis. La gran decepción.

La temporada 2009-2010 acogió el último batacazo murciano en Liga Endesa. Tras un largo y agónico verano, la familia Carabante adquirió el Club a Polaris World. Alejandro Gómez, flamante director general, se las arregló para confeccionar en tiempo récord una plantilla aparentemente competitiva. Moncho Fernández sería el encargado de dirigir a jugadores de perfiles variopintos. Continuaban Chris Moss, Xavi Sánchez o Pedro Robles. En el fondo del armario, y más allá de Moncasi, aparecían el “reverendo” Powell o los imberbes Prestes y Faverani. La ilusión la ponían los serbios Vlado Scepanovic y Milos Vujanic, pero sobre todo un emergente Tomas Delininkaitis.

El escolta lituano había encandilado a media Europa en los partidos de preparación del Eurobasket 2009, desdibujando incluso al backcourt de la selección española. El tiempo demostró que aquello solo eran artificios. En Murcia apenas disfrutamos de su puntería o de la supuesta facilidad para atacar el pick and roll. Los números no evidencian el drama del momento: 7.6 puntos en 20 minutos por encuentro, con un 37% de acierto en el 6.75. Delininkaitis abandonó la ciudad en febrero, señalado como uno de los grandes culpables de un descenso que se masticó ya en primavera. Edu Torres, Shammond Williams, Amara Sy o Josh Asselin tampoco reflotaron un barco a la deriva. No tardó en llegar el juego de palabras entre el apellido de Tomas y su aparente falta de actitud: la grada supo aquel año de más de un “delincuente”.

El breve periplo en Salónica con el que cerró el curso le permitió saborear el bronce de Lituania en el Mundial de Turquía. De ahí a Kaunas, donde Zalgiris le firmó por dos campañas. En la segunda se fue hasta los 8.6 puntos, manteniéndose cerca del 40% en lanzamientos de tres puntos. A partir de ahí, una encrucijada de caminos: Ucrania (Cheravsky), Riga, AEK de Atenas y Chipre. Siempre con espacio para rendir en el combinado nacional (plata en el Eurobasket 2013).

En 2016 retorna a su país de origen de la mano del Prienai-Bristonas; la pasarela perfecta para llegar 12 meses más tarde al equipo de su ciudad natal, el Neptunas Klaipeda. De momento en activo, y con una aportación meritoria para el segundo clasificado de la LKL (10.4 puntos y 9 tantos de valoración). Con 37 años, la calidad ofensiva de Delininkaitis le permite mantener ese nivel incluso en BCL. En el Palacio, por contra, siguen esperando.

Delininkaitis

Tomas Delininkaitis (Fuente: www.championsleague.basketball)

3. Cabezas, una apuesta segura.

La edad no fue un impedimento para que el base malagueño completara dos temporadas de alto nivel en el cuadro pimentonero (2014-2016). Su talento en la dirección no solo equilibró el juego de ataque, si no que fue el complemento perfecto para Raulzinho Neto y Facundo Campazzo. La explosión de ambos creció al amparo del eterno Carlos Cabezas. Lo mismo que el Club, que se plantó en Playoffs por primera vez en su historia. Sobre las cifras (7 puntos y 8.4 de valoración), la habilidad de siempre para ejecutar el duelo. El incombustible clutch player de Mannheim o Lisboa.

Las ganas de seguir jugando al baloncesto agitan su destino. Tras abandonar Murcia, estancias de corta duración en Fuenlabrada, Orleans y Sevilla. Rutina. En noviembre de 2017, Cabezas se enrola en el Guaros de Lara. Con los venezolanos conquista la Liga Sudamericana, segundo torneo en importancia del continente. En la final derrotan al Estudiantes de Concordia de David Doblas. Su aportación no va más allá de los 5 puntos por partido.

Unas semanas más tarde, Carlos se traslada a Argentina para sumarse al Regatas de Corrientes. Su participación es simbólica. Además, el cuadro remero no pasa por su mejor momento y cae ante Instituto en octavos de final de la Liga Nacional. La estrella rival en esa eliminatoria es Dwayne Davis, otro viejo conocido de la afición murciana.

Cabezas regresa a casa y permanece varios meses sin equipo. Hasta que en enero de este mismo año pone rumbo a Hungría para firmar por el Alba Fehervar, dirigido por el entrenador catalán Jesús Ramírez. Un lugar apartado de los grandes focos, pero idóneo para agotar el formidable instinto de todo un campeón del mundo. El marbellí disfruta de la modesta FIBA Europe Cup (10.9 puntos y más de 3 asistencias) sabiendo que esta puede ser la última parada del viaje.

4. Yanick Moreira, puro físico.

Nuestro siguiente protagonista llegó a UCAM Murcia en abril de 2016 para sustituir a Augusto Cesar Lima. La marcha del brasileño al Real Madrid había dejado al descubierto la pintura universitaria; el músculo del pívot angoleño parecía el recambio perfecto. Su valor como especialista no se hizo esperar: en tan solo 14 minutos en pista promedió 7.3 créditos de valoración. Los intangibles en la intimidación eran además innumerables. Lástima que el descontrol guiara con frecuencia aquella potencia desenfrenada.

El cóctel no fue suficiente para tener continuidad en el Playoff, pero sí para que la NBA volviera a llamar a su puerta. Los Raptors le probaron con insistencia aquel verano, incluso llegó a debutar en pretemporada con los canadienses. No hubo éxito, como en el caso de Wood, su suerte aterrizó en el filial de la G League (8.15 puntos y 6.25 rebotes). Caché suficiente para retomar su carrera en Rusia con el BC Parma. De ahí a Grecia, donde ya en la presente campaña rehízo méritos con el PAOK (11.9 tantos en BCL).

En enero, dicen que coqueteó con el Joventud; la Virtus fue la opción escogida. Su mejor versión se ha ido apagando con el paso de las semanas. Sin ir más lejos, no ha participado en los últimos choques de la escuadra italiana en BCL (7 puntos y 5.3 capturas). Desconocemos cuál será su rol en la próxima Final Four del torneo FIBA, pero estamos seguros de que en Murcia habría vuelto a encajar como anillo al dedo.

Moreira

Moreira con la Virtus (Fuente: www.championsleague.basketball)

5.Billy Baron, a mitad de camino.

El de Pensilvania no desentonaba en ninguna faceta ofensiva (10.6 puntos de promedio en ACB). Además, ya se había curtido en Lituania y Bélgica antes de llegar a la Liga en 2016, por lo que adaptó con facilidad su nivel defensivo. Especializado en la media distancia, tenía gran facilidad para forzar la falta tras fintar el tiro. Nunca puso en pie al Palacio, pero tampoco nadie pudo regalarle una crítica feroz. Dejó un sabor agridulce, y la sensación de que podría rebrotar en cualquier momento. El cartel que traía de Charleroi (20.7 tantos en Eurocup) nunca despegó en España.

Un paso en falso que le llevaría al NSK Eskişehir Basket turco un año más tarde. La competición otomana era un contexto ideal para que Billy tuviera una nueva oportunidad: media anotadora de 15.66 y un porcentaje desde más allá del arco superior al 44%. Ya en la actual temporada, Estrella Roja se hace con los servicios del escolta norteamericano, que estabiliza su impacto sin dificultades (12.9 puntos en 26.5 minutos de juego en Eurocup). El golpe definitivo, el galardón de MVP en los Playoffs de la Liga Adriática, título incluido. Soberbio.

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Comentarios

Muy buenos este tipo de articulos, los disfrutamos los amantes del basket, solo un matiz Diego: Moreira es de Angola, o angoleño, concretamente de Luanda, su capital, un saludo amantes del basket