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Americanos de VALENCIA BASKET, capítulo 1: Estreno en 1ª B y los primeros años ACB

  • De Howard Wood a Matt Thomas. Cuatro décadas de norteamericanos en Valencia
  • Arranca un nuevo club en Valencia y a la plantilla nacional se unen un americano y un canadiense. Estos dos serán los primeros de una larga lista de jugadores norteamericanos que han pasado por el Valencia Basket hasta hoy. A lo largo de 6 entregas conoceréis de forma cronológica la trayectoria profesional y tipo de juego de cada uno de ellos, así como su rendimiento y acople dentro del equipo. Todo empieza en Mislata, localidad próxima a Valencia donde el club disputó sus partidos como local en la primera temporada. Los tiempos de la maravillosa Primera B.

 

EL ORIGEN

El verano de 1986 marcaría un punto de inflexión en el deporte de élite valenciano. El Valencia CF conseguía en su segundo intento consecutivo descender a Segunda División con todo lo que ello conllevaba más allá de lo deportivo. Arturo Tuzón alcanzaba la presidencia del club tras un periodo como directivo en la junta presidida por Vicente Tormo, heredero de la época de desparrame encabezada por José Ramos Costa. Tuzón llegó con la austeridad por bandera y a base de jugadores del Mestalla, un gran filial pese a militar en el Grupo VI de Tercera División, unos pocos fichajes de gente con proyección más algún veterano que permaneció en el club por aquello del sentiment consiguió que la estancia en la división de plata tan solo durara una temporada. Para llevar a cabo su política de austeridad, aparte de aligerar plantilla del equipo de fútbol, decidió prescindir de las secciones deportivas. La de baloncesto, que al fin y al cabo es la que nos ocupa, lejos de cerrarla y desentenderse la puso en manos de la Asociación de la Prensa Valenciana siendo Antonio Egea su primer presidente. Los nuevos gestores pusieron el nombre del periódico que editaba la APV como denominación del club, de ahí lo de llamarse Valencia BC Hoja del Lunes.

Mientras tanto uno de los hermanos Roig, Juan, mas el actual Consejero Delegado del Club Paco Raga eran víctimas del boom de la Plata olímpica del 84 y andaban buscando la manera de traer baloncesto de élite a la capital valenciana y gracias al genial Pipo Arnau, conocido empresario valenciano propietario de tiendas de deporte, se enteraron de las intenciones de Arturo Tuzón de deshacerse de las secciones deportivas del Valencia CF. Juan Roig lo tuvo claro, era la oportunidad de entrar y hasta tratar de conseguir una plaza en 1ª B, cosa que lograron. A los ya nombrados se sumarían Fernando Roig como patrocinador vía Pamesa, su empresa de azulejos y Vicente Sola, directivo del Valencia CF encargado de la sección de baloncesto desde 1982 quien desde entonces y desempeñando diversos cargos directivos viene siendo una de las cabezas visibles del club y uno de sus activos más importantes. Empezaba a andar el Valencia Basket.

 

 

1986/87

Toni Ferrer, entrenador del hasta entonces Valencia Club de Fútbol como primero y Fernando Jiménez, que venía de hacer una temporada milagrosa con el juvenil del Teínsa, una suerte de juvenil B que se llevó por delante al A en la competición local, lo que le haría ser promocionado merecidamente a segundo entrenador fueron el primer cuadro técnico del Valencia BC. La plantilla era buena, con gente del anterior Valencia CF que militaba en 2ª Nacional y nuevas incorporaciones como el alero madrileño Javier Izquierdo, con experiencia ACB en Collado Villalba y Estudiantes y Angel Farré, tercer base de Cacaolat detrás de Chichi Creus y Ferrán Heras, que andaba por aquí por temas de servicio militar como los fichajes nacionales más destacados.

Los extranjeros tenían cierto renombre, en especial Howard Wood que era una segunda ronda del Draft del 81. Formado en Tennessee llegó a jugar una temporada completa en el equipo que lo seleccionó, los Jazz de Utah. A nivel nacional se dio a conocer empezada la temporada 84/85 al sustituir a Ron Cornelius en el Cacaolat Granollers y hacer pareja con Dean Marquardt, que a su vez sustituiría a Albert “Slab” Jones en aquel sindiós vallesano que fue aquella temporada. La siguiente, la previa a su fichaje por Valencia BC, Wood la pasó en 1ª B en Tizona Burgos donde dio un excelente rendimiento. En Valencia tuvimos con Wood a un 4 muy fuerte, ancho de hombros y de caderas, tallado en 2 metros algo dudosos, grandísimo reboteador y fajador que sabía usar todas las partes de su cuerpo para desenvolverse en tales menesteres, con un excelente tiro exterior con rangos cercanos a los 6 metros preferentemente desde zonas frontales y buenos porcentajes de acierto. Un caso parecido al de Vernon Smith en Llíria por esa misma época, que de no ser por su estatura estarían jugando ACB sin ningún problema, de hecho Wood en un futuro jugaría de nuevo en ACB aunque más por ese pasaporte español que más adelante conseguiría que por su juego en ese momento, ya en declive. En la 89/90 sustituyó a Brad Branson por lesión durante la mitad de noviembre y la mitad de diciembre en la que sería su segunda etapa en el club, seguida de una tercera que se limitaría a un par de partidos sustituyendo a Johnny Rogers, que a su vez había caído sustituyendo a Brad Branson. Llíria, Cantabria, Orense, Santa Coloma... en todas partes sentó cátedra especialmente en aquel Coren Orense de Andre Turner, Chandler Thompson, Jackie Espinosa y Brad Wright con quienes formaba un quinteto completamente afroamericano en una época en la que aún no estábamos acostumbrados a ver esas cosas.

Su compañero (primer compañero) fue el canadiense Ron Crevier, un perfecto desconocido de raza blanca que había llegado a jugar en la nacional de Canadá y de manera testimonial en Detroit Pistons y Chicago Bulls, rozaba los 2'13 y que poseía un gancho muy efectivo, hacía unos mates y ponía unos tapones a los que el público valenciano aún no estábamos acostumbrados a ver in situ. Era un tipo que a veces parecía no estar y otras, sin embargo, le faltaba pista para desenvolverse, como aquella mañana en el pabellón de La Canaleta en Mislata, donde ejerció de local el Valencia BC esa primera temporada, que casi se corta las venas a la altura de la muñeca (literal) al hacer un mate y clavarse un gancho de los que sujeta la red. Le hicieron una pequeña reparación, limpiaron lo derramado en la cancha y volvió y hasta metió algún triple. Al parecer su rendimiento fuera de casa bajaba un poco o no tan poco según saliera el día. Ha resultado imposible encontrar destinos posteriores donde haya jugado pero no creo que se retirara puesto que tan solo contaba con 29 años al salir de Valencia. Era muy buen tipo y debió tener interés en aprender castellano pues hacia finales de diciembre coincidí con él en La Canaleta y cruzamos unas palabras en ese idioma, más que entendible el suyo, antes de que me deseara una feliz Navidad tendiéndome esa manaza que tenía. Otra muestra de su carácter es cuando se presentó un día de fallas tirando petardos en el vestuario ante la sorpresa de sus compañeros.

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Art Housey (Foto Gigantes)
Todo ello y una vida algo dispersa, de lo que me enteré no hace mucho, hicieron que fuera cortado y no acabara la temporada siendo sustituido por uno de los americanos más famosos de la época a nivel nacional. Aprovechando la eliminación de Breogán en ACB se conseguía fichar a uno de sus americanos, el center culturista Art Housey de 2'08 formado en Kansas al que habíamos visto en el Joventut haciendo pareja con Greg Stewart después de haber jugado en Italia e Israel. Aportó la clase, seriedad y oficio que no tenía el canadiense. La anotación no era su fuerte, rango muy cercano al aro donde se imponía por la fuerza. Hoy se ven esos cuerpos con más asiduidad, entonces era muy raro ver jugadores tan musculados o definidos. Llegó, cumplió, cobró y a Manresa a seguir carrera donde al finalizar esa temporada se le pierde la pista definitivamente.

 

 

1987/88

Para la 87/88 el equipo se trasladó al pabellón de la Fuente de San Luis y se rearmó la plantilla en todas sus lineas incluido el banquillo donde el afamado técnico catalán Antoni Serra tomaría el control con el hasta ahora primer entrenador Toni Ferrer como segundo. Entre otros nacionales destaca la incorporación de un jugador que acabaría siendo histórico en el club, Sergio Coterón, un alero de grandes condiciones atléticas y excelente capacidad anotadora, clásico del circuito madrileño aunque la temporada anterior hubiese militado en el Caixa Ourense de John Washington y Kirkpatrick Wells. Su fichaje fue una recomendación de Javier Izquierdo que lo conocía bien de su etapa conjunta en Canoe y podría cumplir en ese rol de anotador exterior que dejaba libre esta temporada el propio Javier. Los americanos también fueron cambiados apostándose por una pareja interior más corta en centímetros pero con bastante más recorrido a sus espaldas.

En la posición de 4 llegó el zurdo Orlando Phillips, una estrella universitaria en Pepperdine al que unas pocas temporadas antes ya habíamos visto en ACB en las filas de Cajamadrid haciendo pareja con Bob Thornton. Se trataba de un jugador atlético que aportaba defensa, rebote, salto y algo de intimidación en defensa teniendo en cuenta sus 1'98 oficiosos, así como una buena capacidad de anotación en distancias cortas y en días inspirados hasta medias. Media década después lo veríamos compitiendo en Euroliga en las filas del Pau Orthez de los hermanos Gadou haciendo pareja con alguien que os sonará, el gigante rumano Gica Muresan. También jugaría en Turquia y Australia.

No empezó la temporada, dicho honor correspondió al granadino Larry Spicer, un alero alto de 2'06 con gran cartel en España que había llegado a jugar incluso con los Harlem Globetrotters. Espectacular y de enorme capacidad anotadora pero escasa predisposición para la defensa, cosa que en Granada no importó tanto debido a la presencia atrás del intimidador Joe Cooper al que, por cierto, no tardaríamos en ver por aquí. Esa actitud le pudo a Serra y fue cortado pasadas 6 o 7 jornadas. Formado en Baylor y anulada su primera elección en el Draft en el 79 por Milwaukee saldría al año siguiente de nuevo esta vez seleccionado por Atlanta en la profundidad de la séptima ronda. Filipinas, los mencionados Globetrotters y aquel combinado americano llamado San Marino Larios, (equipo al que veríamos en el verano del 86 por La Fonteta abanderados por Kenny Simpson y un pequeño base blanco llamado Greg Giddings, que hacía unos mates que yo no había visto ni en los mejores reportajes NBA, en un torneo pre Mundial contra España, Holanda y la URSS) fueron sus destinos conocidos antes de llegar a Granada. Como curiosidad decir que lo último que se sabe acerca de Spicer es que trabajaba en la seguridad privada que FedEx posee en su centro logístico en el aeropuerto de Memphis.

Como 5 llegó Clyde Mayes, veterano de las Guerras Púnicas a quien sus 2 metros raspados no impedía recolectar todo aquello que salía rebotado del aro. Sacrificio y rebote era su juego. No era un gran anotador pero siempre estaba ahí con rebotes ofensivos, tiros cortos o apoyos en tabla para cifrar en anotación. Una vasta trayectoria NBA que le llevaría por 4 franquicias al acabar ciclo en la universidad de Furman y un doctorado en Francia al haber jugado una temporada y sobrevivido al manicomio que Hervé Dubuisson tenía montado en el Stade Français, entre otros clubes, era su curriculum previo a su llegada a España vía Manresa, equipo recién ascendido donde a las órdenes de Juanito Jiménez sería la mitad formal de una pareja de extranjeros que devendría en legendaria, la que formó junto al panameño Rolando Frazer. La temporada anterior al acabar la liga con Manresa se fue al Caja de Ronda para tratar de ascenderlo, cosa que lograría, en un movimiento de fichas similar al que el Valencia BC había hecho al incorporar a Art Housey en lugar de Ron Crevier. Valencia fue su último equipo.

Sería Housey precisamente quien tomaría la plaza que dejaba libre Mayes en Manresa esta temporada, la cual finalizaría con el ascenso al dar buena cuenta del Metro Santa Coloma de Andreu Casadevall liderado por sus americanos Dan Bingenheimer y Wayne Campbell. El Valencia BC estaba en ACB.

 

 

1988/89

La continuidad de Mayes termina en la jornada 6 de la temporada 88/89 debido a los 35 años con los que ya contaba, sus limitaciones físicas y falta de intimidación por lo que se decide su sustitución por el alter ego de Larry Spicer en Granada, Joe Cooper. Se trataba de un intimidador en torno a los 2'10, de no excesiva capacidad de anotación pero bueno en defensa, rebote e intimidación y cuyos antecedentes deberían haber puesto en entredicho su fichaje por Valencia BC. En un desplazamiento por carretera con el equipo mientras jugaba en el Oximesa de Granada discutió una vez más con los compañeros porque quería que las películas que ponían en el vídeo del autobús fueran en inglés, cosa que a los demás poco les importaba o preferían no mostrar su desacuerdo con el gigante. Ese día no habían cogido ningún VHS en versión original y Cooper montó en cólera hasta que trató de calmarlo el hijo del presidente José Antonio Murado, que tuvo la desdicha de encabezar la expedición en ese desplazamiento, y ahí ardió Troya. Haber jugado hasta en en 3 universidades distintas debió hacer sospechar alguna cosa a alguien pero no fue así. Pasó sus primeras 4 temporadas como profesional entrando y saliendo de diversas franquicias NBA hasta que dio el salto a Europa vía Israel, desde donde llegó a Granada y luego a Valencia. Al salir jugó 2 años más en Argentina y lo dejó.

Aquí las aguas no llegaron nunca al río, que se sepa, pero poco entes de acabar la temporada regular fue cortado y sustituido por Wayne Englestad, un alero blanco de 2'03 con experiencia en Denver y que había jugado un par de años junto a Johnny Rogers, al que también pronto tendríamos por aquí, en California Irvine. Con Englestad se ganó en fluidez y anotación exterior, recuerdo quintetos con Branson, Miqui Pou y Joe Cooper en pista. Eso era un triple poste extremo y difícilmente sostenible.

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Brad Branson jugó 6 temporadas en Valencia (Montaje: lataulataronja.es)
Branson... Brad Branson, yo alucinaba. Un pivot serio y con clase de esos que solo ves por TV, gran reboteador y un más que fiable tiro de media distancia, que venía de jugar dos años en el Real Madrid como etapa más reciente de una trayectoria que le llevó por el Ocean Brescia en donde formaría pareja con Rickey Brown (Real Madrid, Caja de Ronda, Olimpia Milan...) en el último de sus tres años allí y experiencia NBA en Cleveland e Indiana donde tras disputar una temporada completa fue cortado para hacerle hueco a aquel pivot calvo y barbudo que esta misma temporada haría pareja con Audie Norris en Barcelona, temporada de la Liga de Petrovic para unos o Liga de Neyro para otros. A estas alturas ya habréis adivinado sin duda que hablo de Granville Waiters. Sí, Branson tuvo que salir para que entrara Waiters, eso que ganamos en Valencia donde militaría 6 temporadas hasta el final de su carrera. Años después tuvo licencia federativa con el club Centauro, un clásico del baloncesto valenciano, donde si repasabas el montón de fichas igual te podías encontrar la de Sergio Coterón. Branson contrajo matrimonio con Barbara (así creo recordar que se llamaba) y adquirió la nacionalidad española la cuál le permitió jugar como nacional en sus últimos años. Pese a no terminar la temporada a Antoni Serra, que sería sustituido por su segundo Toni Ferrer, le dio tiempo a impartir alguna que otra lección a sus jugadores y una de ellas tuvo como víctima al propio Branson. Un día entre semana entrenando en las naves de Peñarrocha, lugar de entrenamiento habitual para el que se habilitaron dos pistas en forma de L invertida y reinaba el simpar Manolo Bozas, se ve que Branson andaba algo disperso y Serra le planteó un reto. Branson estaría corriendo dando vueltas a las pistas mientras que Serra no fallara ningún tiro libre. En qué mala hora el bueno de Brad aceptó. No le quedó otra que rendirse pasado un tiempo absolutamente desfondado mientras Serra seguía metiendo tiros libres uno detrás de otro. No se consiguió el ascenso a la A-1, habría que volverlo a intentar la temporada siguiente.

 

 

1989/90

Un nuevo entrenador venía a hacerse cargo de la plantilla, el vasco José Antonio Figueroa. Coautor del milagro del Cajabilbao junto a Darrell Lockhart y Joe Kopicki. Con José Luis Díaz procedente del CAI Zaragoza y Salva Díez Zapata del Cajacanarias como fichajes nacionales más destacados y la continuidad de Brad Branson se decidió complementar al americano con un compatriota de la misma procedencia, el Real Madrid.

El elegido fue Johnny Rogers, alero alto pelirrojo de heterodoxa mecánica de tiro pero efectiva a más no poder. Había llegado la temporada anterior al Real Madrid como contramedida anti Andrés Jiménez, que por entonces marcaba diferencias en ACB desde el puesto de 3 no consiguiendo del todo el objetivo al ser derrotados por el Barcelona en la serie final. Se trataba de un jugador serio, para nada espectacular pero gran profesional y fantástico tirador que aquí jugó básicamente de 4 como pareja interior de Branson. Era su segundo año en Europa tras su año en Madrid y dos temporadas anteriores repartidas entre Cleveland y Sacramento. Esa profesionalidad y su tiro exterior le valieron para tener una prolongada y exitosa carrera europea, la mayoría de las veces como sexto hombre, que le llevaría a ganar 2 Euroligas con Panathinaikos y vestir la camiseta de clubes de la importancia de Milán, Varese u Olympiakos, así como la de la Selección Española una vez obtenida la nacionalidad por matrimonio.

Hubo que recurrir durante 3 partidos a Howard Wood por una lesión de Brad Branson. El objetivo de la A-1 se alcanzó por fin.

 

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