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Analizando a Ryan Harrow: El dribblador en busca de la 'nueva normalidad'

  • El curso pasado no encontró equipo por estar recuperándose de una operación de espalda y la crisis sanitaria
  • Un dribbling vertiginoso, la virtud para asistir y su experiencia en el baloncesto europeo, puntos fuertes del base

Con la pretemporada del Coosur Betis en marcha y los rumores señalando a que la ficha número 12 del club verdiblanco podía recaer en un canterano, la entidad anunció la contratación de Ryan Harrow (1,88 metros, 29 años) como nuevo base a expensas de conseguir el pasaporte jamaicano para no ser extracomunitario. A pesar de tener experiencia europea en Grecia, Italia, Lituania y Polonia, Harrow es un jugador desconocido para gran parte de la afición bética.

El playmaker llega al Betis tras estar parado en la última temporada después de someterse a una operación de espalda. Cuando el jugador ya estaba recuperado al completo, la crisis sanitaria derivada de la Covid-19 le ha impedido encontrar un equipo donde recuperar sensaciones. Ahora, el Betis le ofrece su primera oportunidad en la Liga Endesa, donde compartirá posición con un TJ Campbell que apunta a base titular y Mike Torres.

Nacido en Florida hace 29 años, Harrow se formó entre las universidades de Kentucky y Georgia antes de saltar al otro lado del charco para jugar en el Rethymno BC griego, disputando 25 encuentros y sumando 12,5 puntos de media, números que atrajeron la atención del Pesaro italiano de la Serie A. Tras una temporada en Italia el jugador probaría suerte en Lituania y Polonia con el KK Pieno Zvaigzdes y el Rosa Random, respectivamente. En el equipo polaco Harrow debutaría en una competición europea ya que el club participó en la Champions en la temporada 2017/18.

Después de estas experiencias por Italia, Lituania y Polonia, en la campaña 2018/19 Harrow regresó a Grecia para jugar en el Peristeri, club con el que ha promediado sus mejores cifras como profesional con 12,6 puntos y 4,8 asistencias en 18 partidos jugados. Después de estar toda la campaña pasada sin equipo por esa operación de espalda y la crisis provocada por la Covid-19, el jugador llega al Betis con la intención de entrar en su nueva normalidad particular.

 

FORTALEZAS (por diego gómez)

Dribbling total. El juego de manos de Ryan Harrow es un arte en desuso. Fugaz, efímero, brillante. Por debajo de la línea de flotación. Tan letal que el mismísimo Allen Iverson habría dado el visto bueno sin dudarlo. Mirada a los ojos del rival, crossover y hacia el aro, siempre para finalizar sobre la mano derecha. Si se siente con confianza, nuestro protagonista encontrará la canasta una vez tras otra. Demoledor.

Diversión en equipo. El repertorio de Harrow incluye también el pase de fantasía, ya sea a campo abierto o tras pick and roll. Los compañeros disfrutarán de lo lindo si el de Florida atraviesa un momento generoso. En la última etapa helena, Ryan firmó 4.8 asistencias por encuentro. Y subiendo. La velocidad con la que ataca la muralla enemiga le convierten en apto para construir el 2 contra 2, aunque en esas lides acaba limitado por una puntería mejorable. A lo largo de su carrera, solo en Pesaro superó el 40% de acierto desde más allá del arco. En Peristeri se quedó en un 35%.

Recorrido en Europa. Grecia, Italia, Lituania y Polonia, además de la Basketball Champions League. 29 años. Una trayectoria capaz de asentar conceptos y calmar impulsos. La prueba palpable de la adaptación al viejo continente son esas ganas crecientes de compartir el balón. Además, Harrow ha consolidado una buena selección de tiro. No suele acabar su portentoso dribbling con un lanzamiento lejano. Esa no es la especialidad de la casa. Prefiere esperar liberado para mantener un digno porcentaje de 3 puntos.

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Ryan Harrow (Foto: Georgia State Panthers)

DEBILIDADES (por diego gómez)

    Un año en blanco. El rendimiento de Ryan Harrow está claramente ligado a la plena recuperación de sus problemas de espalda. En este sentido, es evidente que se trata de un fichaje de riesgo, sobre todo si tenemos en cuenta que estamos ante un jugador eléctrico que juega muy cerca del suelo. 12 meses sin entrenar baloncesto implican, en el mejor de los casos, un periodo de reacondicionamiento.

    Fortaleza física. Harrow es un atleta en toda regla. A esa velocidad formidable suma una capacidad de salto más que aceptable. A pesar de medir 188 centímetros puede hundir la bola con comodidad. Suele atacar incluso el rebote ofensivo. Sin embargo, debe ganar músculo en el tren superior para sostener el contacto en la entrada a canasta o para sortear con más agilidad los bloqueos del contrario. No sería extraño que el entrenador rival ordene castigarlo en el poste bajo. Cuenta con un buen desplazamiento lateral, y con unas manos rápidas en las distancias cortas. Pero la apatía maneja su actitud defensiva, algo distraída en las ayudas o en la propia marca individual.

    Control de las emociones. El nuevo base bético es un hombre de rachas. Cuando todo va bien la inspiración fluye espontáneamente. Pero también es habitual verlo entrar en barrena, cebándose con el 1 contra 1 o incurriendo en pérdidas de balón absurdas. Será trabajo del cuerpo técnico de Curro Segura estabilizar a Ryan durante el partido para obtener réditos de un talento anárquico.

    Estadísticas de Ryan Harrow en NCAA

    Estadísticas de Ryan Harrow en Europa

    Estadísticas de Ryan Harrow en BCL

     

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