Solapas principales

Desmontando a los entrenadores ayudantes del Obra: Gonzalo Rodríguez y Víctor Pérez

  • Entrevistamos a los asistentes de Moncho Fernández en Monbus Obradoiro para conocer la labor de estos profesionales imprescindibles en el baloncesto actual

El baloncesto es un deporte de equipo en el que muchos suman para conseguir llevar a los clubs a buen puerto pero en el que los focos se suelen centrar en protagonistas individuales. Al igual que se valora más al jugador anotador y se consumen highlights en los que nunca veremos acciones como una buena defensa sin tapón o como un base controla el tiempo de un partido, en el mundo de los entrenadores solo sale en los medios el entrenador jefe. Siguiendo con el símil de los jugadores, el técnico principal sería el líder del equipo que siempre sale en las noticias y sus ayudantes serían esos gregarios decisivos para ganar partidos que hacen su trabajo desde la sombra.

Uno de los clubs de la Liga Endesa que más ejemplifica el significado de la palabra equipo es Monbus Obradoiro, precisamente un referente a la hora de valorar el trabajo de los entrenadores ayudantes, como demuestra el hecho de tener el cuerpo técnico en activo más longevo de la competición con diferencia. Es cierto que Pablo Laso empata con Moncho Fernández en cuanto a temporadas seguidas dirigiendo a un equipo ACB con ocho y media, pero lo que convierte al Obra en un equipo único es que el Alquimista de Pontepedriña ha estado acompañado por los dos mismos nombres durante todo este tiempo y una temporada más en LEB Oro en la que consiguieron el ascenso: Víctor Pérez y Gonzalo Rodríguez.

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Gonzalo Rodríguez y Víctor Pérez flanquean a Moncho Fernández (ACB Photo / A. Nevado)

Gonzalo Rodríguez Palmeiro ya demostró con claridad que quería ser entrenador profesional de baloncesto cuando en 2008 hizo las maletas y se fue a entrenar al CB Balneario Archena. Que le gustaba entrenar más que ninguna otra cosa ya había quedado claro cuando colgó las botas de jugador con 25 años para ser técnico en primera femenina. Como tantos otros entrenadores comenzó entrenando a un equipo de minibasket y fue cada vez cogiendo más responsabilidades hasta acumular las facetas de seleccionador gallego, responsable de cantera de Peleteiro, técnico de un equipo de primera nacional y ser profesor, la profesión que hubiera sido sustento de no haberse liarse la manta a la cabeza y aceptar la oferta de Archena. Moncho Fernández y él juntaron sus caminos el verano siguiente en Murcia y desde aquella no se han separado.

Víctor Pérez Bermúdez también comenzó su carrera en los banquillos en 1990 entrenando categorías de cantera, para luego pasar por Autonómica, Nacional, EBA y LEB. Fue entrenador jefe de Alaior Menorcarentals.com en LEB Plata y recibió la llamada de Monbus Obradoiro y Moncho Fernández el mismo verano de 2010, para junto con Gonzalo conformar el cuerpo técnico que logró el ascenso. Desde aquella han pasado por sus manos como encargado del trabajo individual con los interiores jugadores como Mike Muscala, Oriol Junyent, Maxi Kleber, Salah Mejri o Artem Pustovyi, probablemente uno de los casos más llamativos de mejora individual de los últimos años en la Liga Endesa.

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Moncho dando instrucciones a sus jugadores en un tiempo muerto acompañado por Víctor y Gonzalo<br>Foto: Charly Mula
Moncho dando instrucciones a sus jugadores en un tiempo muerto acompañado por Víctor y Gonzalo<br>Foto: Charly Mula

Hemos querido hacer esta entrevista para conocer la labor de los entrenadores ayudantes, profesionales que poco a poco han ido ganando la relevancia que se merecen y que en la NBA hace tiempo que valoran de forma muy clara. Nuestras preguntas no han sido sobre los nombres de la actual plantilla de los que tanto se escribe, ni tampoco centrada en los jugadores que llegaron al estrellato tras pasar por el Obra, ni tan siquiera de la marcha actual del equipo. Lo que queríamos que nos contaran es su trabajo, sus métodos y su visión de un puesto clave en el baloncesto moderno, además de que nos hablaran del clínic "Desmontando al entrenador ayudante" que organizan y que es el único en el que los ponentes son exclusivamente ayudantes. Este ha sido el resultado:

La primera pregunta es obligada. ¿Cuál es el secreto para ser el cuerpo técnico más longevo en un equipo ACB?

Víctor Pérez: Secreto... no se, yo creo que no hay secreto ninguno . El trabajo que llevamos haciendo, que cada año vamos salvando, cumpliendo objetivos del club, es lo que hace que sigamos un año más, un año más y un año más. Es porque cumplimos el objetivo que se nos marcó el primer año y el segundo y el tercero, y vas quemando etapas.

Gonzalo Rodríguez: Si los jefes siguen teniendo confianza pues esa es la clave, que la gente que contrata tenga fe en el proyecto y que apueste por el año tras año.

Y en el aspecto práctico, ¿Cómo se plantea, cómo se sostiene y cómo funciona un cuerpo técnico de máxima competición profesional de baloncesto durante tantos años?

G.R.: Yo creo que los tres, bueno y el cuerpo técnico también incluye a Rubén Vieira, preparador físico, pero lo que somos Moncho, Víctor y yo, creo que es un poco como los matrimonios: cada uno tenemos nuestras ideas y personalidades pero en lo básico y fundamental coincidimos los tres en lo que es un equipo de baloncesto, en como se debe gestionar, incluso en como nos gusta jugar y, no me gusta decir valores, pero si cualidades concretas que nos gusta desarrollar en un equipo. Como los tres estamos de acuerdo en lo básico y fundamental, eso yo creo que es ya la primera base. En segundo lugar, yo creo que hemos ido los tres evolucionando y esa evolución no nos ha separado, es decir no hay conflictos, contradicciones, no hay el hace diez años yo creía que era así pero ahora no estoy de acuerdo contigo para nada. Esos son dos aspectos que hacen que un cuerpo técnico esté junto muchos años. Son muchas horas juntos, muchos viajes, muchas derrotas en nuestro caso y eso te va mermando. Hay semanas que estamos felices y contentos y otras que no, pero estando de acuerdo en lo básico es la forma de llevarlo.

V.P.: Y luego aunque parece una utopía nosotros vamos partido a partido y temporada a temporada. Yo creo que si ahora a los tres nos dicen el primer año que íbamos a echar diez en el Obradoiro decimos que "ni de coña". Porque no es algo normal tanto tiempo juntos en un mismo club por desgracia. Dos años igual ya es mucho, tres, cuatro...y al final vas quemando etapas, yendo año a año. Lo que nos hizo llegar hasta aquí fue no pensar en los años que íbamos a estar sino plantearse cada partido en lo que tienes que hacer, sacándolos adelante y al final vas sacando temporadas y estamos aquí.

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El cuerpo técnico del Obra es una familia y su comunión con el público es total (ACB Photo / X. Cortizo)

Tradicionalmente uno de los aspectos en los que la NBA siempre ha estado por delante del baloncesto FIBA en general es en la relevancia que se le da a los entrenadores ayudantes y a todo el cuerpo técnico de los equipos. En los últimos tiempos se ha comenzado a valorar más y dar más protagonismo a los profesionales que realizáis esta labor. ¿En vuestra opinión queda aún mucho por avanzar? ¿Consideráis que ya se valora el trabajo que hacéis vosotros y vuestros compañeros?

V.P.: Cada vez se esta valorando más porque cada vez hay más volumen de trabajo. Hace años era un primer entrenador y el amigo, que era el que le ayudaba. Después ya pasó a ser el amigo otro entrenador con capacidad y profesional para llevar el trabajo adelante. Y luego ya se fue implementando el tener dos ayudantes o tres ayudantes, como tienen muchos equipos. Ahora la figura del entrenador ayudante cada día tiene más valor y de hecho en los últimos años ha pasado que entrenadores que han sido primer entrenador luego han vuelto a estar de ayudante. Eso hace años era impensable, parecía que cuando ya eras primer entrenador ya nunca podías volver a ser ayudante. Y ahora eso ya no hay problema. El entrenador ayudante gana más protagonismo año a año.

G.R.: El que se valore más o menos depende en primer lugar de que uno mismo valore su trabajo. Nosotros, tanto Víctor como yo, pensamos que somos entrenadores de baloncesto y que ahora mismo estamos trabajando ayudando y siendo parte de un cuerpo técnico. Yo por lo menos me siento entrenador de baloncesto y el que te valoren o no te valoren depende de tu entrenador jefe y del club. Lógicamente cada vez se avanza más en temas como mejorar los salarios o en aspectos como de forma interna delegar ciertas cosas. Por ejemplo, a nosotros nos ha pasado de alguna jugada final con poco tiempo y es Víctor el que dibuja la jugada porque es él el que se encarga de esas jugadas de poco tiempo. 

Precisamente vosotros sois pioneros en poner bajo los focos el trabajo de los entrenadores ayudantes con el clínic “Desmontando al entrenador ayudante” que este verano ha celebrado su séptima edición. ¿Qué nos podéis contar de dicho evento?

V.P.: La idea surgió en su día de una conversación entre Moncho Fernández y José Luis Mateo de hacer un clínic diferente a los que se estaban haciendo, donde los ponentes solo fueran entrenadores ayudantes. Un poco también lo que buscábamos era dar importancia al trabajo de los entrenadores ayudantes y mostrar muchas de las facetas que hacemos en los equipos. A veces parece que solo hacemos trabajo de scouting o de vídeo, pero hay muchas más parcelas y trabajo detrás. La idea era un poco a ver que salía y tuvimos mucho éxito en la primera edición que hicimos, que fue en la que más gente tuvimos, sobre 120 personas. A partir de ahí año a año, tirando de amistades y de contactos fue saliendo adelante. Ahora ya creo que es un referente en ese aspecto porque no hay ningún otro clínic donde todos los ponentes sean entrenadores ayudantes y se hable del trabajo que hacemos. Hay muchos ya que medio se ofrecen y que les apetece mucho participar como ponentes, lo que quiere decir que va adquiriendo más prestigio. Ahora somos referentes y somos conocidos dentro del mundo del baloncesto y de los entrenadores ayudantes y mucha gente quiere mostrar el trabajo que hace. Estamos muy contentos y esperamos que siga habiendo muchas ediciones.

Sabemos que presumís de ejercer de talismán, ya que varios de los ayudantes que han pasado por el clínic han conseguido luego un contrato de primer entrenador. ¿Tenéis peticiones de entrenadores para participar buscando esa “pata de conejo”?

G.R.: No, que yo sepa no. Pero es cierto que como tu nombrabas a la NBA, allí es un paso natural, todo el mundo asume que normalmente el ser entrenador ayudante, en un momento determinado es como quien está trabajando de cocinero con un gran cheff y en un futuro querrá tener su propio restaurante. Es una anécdota lo del clínic pero es cierto que sucede y no es muy frecuente aquí. A los clubs les cuesta un poco apostar por ese riesgo. Es cierto que en la NBA no hay ascensos ni descensos y eso da más estabilidad pero yo creo que aquí pecamos de no tomar esa apuesta. También es cierto como dice Víctor que hemos mejorado en que ahora el camino de ida y vuelta existe entre primeros entrenadores y ayudantes.

Uno de los aspectos que ha puesto en valor estos años Monbus Obradoiro es el trabajo individual para la mejora técnica de los jugadores, siendo algo que el “Obra” vende de cierta manera a la hora de intentar contratar jugadores. ¿Creéis que hay jugadores que fichan pensando en este trabajo para mejorar en su juego?

G.R.: Yo creo que si. Pero no porque estemos nosotros. No presumimos de ello porque para nosotros es una necesidad. Necesitamos que los jugadores mejoren a medida que avance la temporada. Es evidente porque fichamos unos jugadores determinados, que tienen unas características técnicas y que también tienen unas carencias o técnicas o una necesidad de adaptarse al juego del equipo y ahí necesitas trabajo individual. Lógicamente hay jugadores que si ven que aquí se le da oportunidades a jugadores, entre comillas, sin nombre. Hay gente que ha venido aquí a debutar en la liga, apuestas por jugadores que venían de ligas poco conocidas o de universidades muy pequeñas. Con esos jugadores hay que hacer un trabajo para que mejoren y yo creo que el jugador lo valora a la hora de fichar en un sitio y piensa que aquí va a mejorar en general. No es porque nosotros seamos los entrenadores que le vamos a mejorar porque milagros no podemos hacer. Lo que si hacemos es trabajar con ellos y puede ser una motivación para fichar. Repito que no porque estemos Víctor y yo, sino porque el lugar, el club, es un entorno ideal.

V.P.: Un poco también te va por la necesidad económica. Vas a un perfil de jugadores más bajos o con menos experiencia y no les puedes ofrecer económicamente lo que pueden ofrecer en otros clubs pero si les puedes proponer que aquí vas a mejorar tu juego, ya que vamos a poner todos los medios para ello y vamos a trabajar individualmente contigo. Muchas veces en otros equipos por necesidades no tienen tiempo, ya que entre viajes y competiciones europeas tienen muchos menos entrenamientos. Aquí mientras estemos jugando una competición a la semana tenemos mucho más tiempo para poder dedicarle a la mejora individual de los jugadores. Con eso, hay jugadores que, en igualdad de condiciones, prefieren ir al Obradorio que ir a otro club, porque saben, y aquí también lo buscamos, que los jugadores cuando se van sean mejores que cuando vinieron y ponemos todos los medios para ello y ahí están los resultados.

El trabajo con los hombres altos ha tenido mucha repercusión en prensa por los jugadores que han pasado por aquí y han acabado en la NBA o en Euroliga como Muscala, Kleber, Mejri o Pustovyi, que es quizás el ejemplo de progreso más llamativo. Víctor, tu eres el encargado del trabajo específico con los interiores. ¿Cuál es el secreto para conseguir esa mejora de los hombres altos?

V.P.: Es echarle horas y trabajar. No hay una pócima mágica. El jugador tiene que poner mucho de su parte y trabajar. Nosotros como club ponemos muchas cosas para que el jugador mejore pero también necesitamos que el jugador quiera mejorar. Hay jugadores que les ha ha costado menos y se han adaptado muy rápido y hay otros que han ido evolucionando más lento pero al final el jugador que viene a Obradoiro, sea interior o exterior, cuando se va es mejor jugador que el que vino. Pero repito que es trabajo y que no hay ninguna pócima mágica.

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Clásica postura de Víctor Pérez aplaudiendo una buena acción de un jugador (ACB Photo / X. Cortizo)

Gonzalo, tu te encargas del trabajo con los exteriores. Quizás ha tenido más trascendencia en prensa el trabajo con los interiores por esos nombres, pero no hay que olvidar que por tus manos han pasado jugadores como Matt Thomas, Andreas Obst o que ha sido en este Obra donde Alberto Corbacho se convirtió en un jugador de primer nivel. ¿Qué le aporta este trabajo individual a jugadores exteriores que suelen tener un desarrollo más precoz que los interiores?

G.R.: El perfil de jugador con el que trabajamos interior-exterior es diferente por varios motivos. Uno porque es cierto que a veces los interiores tardan un poco más en madurar y no todo el mundo tiene paciencia y nosotros si la tenemos. Por ejemplo Artem Pustovyi fue un trabajo de muchos años y de partir de mucha carencia y fue un trabajo de hormiguita de Víctor. Por otro lado, llama la atención en nuestro juego y todo el mundo habla de los tiradores pero aquí para que los pequeños brillen los grandes tienen que aprender cosas que no siempre se trabajan , relacionadas en como bloquear o como generar ventajas para el compañero. Normalmente el jugador exterior viene un poco más hecho ya que todo el mundo enseña a jugar de cara a la canasta y muy pocos de espaldas a la canasta por lo que estos jugadores llevan ya mucho tiempo de ventaja.

Yo lo primero que intento hacer es generarles esa confianza que te provoca el entrenar. Son jugadores que saben que van asumir muchos tiros y acciones, por lo que en esas cosas que hacen bien seguir incidiendo para que tengas esa confianza para ejecutarlas. Lo segundo que intento hacer es enseñarles un poco la forma de jugar que tenemos y trabajar esas cosas concretas que nosotros hacemos, por ejemplo como queremos que jueguen los bloqueos, como queremos que pasen en determinadas circunstancias, en definitiva que entiendan un poco nuestro juego. Lo tercero es generarles un poco de ilusión. Yo cuando programo el trabajo con ellos, un tercio del programa es que yo hablo con ellos y les pregunto que cosas quieren ellos mejorar. Dos tercios yo ya se los doy pero un tercio depende de ellos. Yo creo que eso al jugador les genera cierta ilusión porque al final en los deportes de equipo se diluye un poco la responsabilidad individual. Tu puedes jugar muy mal un partido y el equipo ganar y no pasa nada. Pero realmente si que pasa y esa parte de ilusionarlos con vamos a mejorar esto que tu quieres mejorar y no has podido hasta ahora pues les ayuda a tener una motivación extra para jugar.

Con los cambios que ha habido en el juego, el tiro de media distancia parece un recurso a desaparecer. ¿Se sigue entrenando?

G.R.: Estadísticamente los números te dicen que el tiro de tres es más rentable hablando en términos generales. Pero yo si lo sigo trabajando. Yo creo que hay que ir un poco... no contra corriente, pero si siempre vas con las tendencias cada vez que la tendencia cambie te va a coger a ti por detrás. Entonces lo sigo trabajando. A mi me parece importante y creo que va a llegar un momento en que se recupere ese juego. De hecho, a veces nos encontramos con situaciones defensivas difíciles de contener porque hay jugadores que son buenos en esa media distancia, tanto pívots como exteriores.

Víctor, Aíto viene argumentando en los últimos tiempos que los árbitros son más estrictos con los hombres grandes que con los exteriores y que esto es uno de los motivos que influye en que cada vez salgan menos jugadores de zona. ¿Qué opinas de esto?

V.P.: Si, muchas veces es muy injusto y estoy de acuerdo con lo que dice Aíto. Hace años ya decía Sabonis "los árbitros me van a echar de la liga", ya que también se quejaba de que como era un jugador grande, los contactos del grande sobre el pequeño se ven más y los del pequeño sobre el grande se ven menos. Ver a un pívot defender fuera y al mínimo contacto es castigado, aunque también es cierto que influye la picardía y la habilidad de los pequeños de buscar ese contacto, pero en la pintura no se es tan estricto señalizando faltas o contactos. En la pintura es más difícil ver los contactos, están más rodeados y fuera hay más ventanas para que el árbitro pueda ver o interpretar los contactos.

En las primeras temporadas en ACB, el Obra destacaba por su defensa y por competir todos los partidos desde su trabajo atrás, pero en estas últimas tres temporadas y media se ha primado el ataque y especialmente el tiro de tres. ¿Cómo y por qué ha sido esta evolución?

G.R.: Nosotros no enfatizamos más, no es que digamos a principio de la pretemporada este año vamos a dedicarnos a atacar más y defender menos. Nosotros queremos hacer bien las dos cosas. Yo creo que básicamente es un tema de mercado. Los jugadores que driblen bien, que tiren bien y que defiendan bien están en el Madrid, en el Barça, Valencia, Unicaja o fuera en otros equipos de Europa. Hay años que puedes fichar a un jugador que es excelente tirador y excelente defensor y otros años no. A nosotros nos gusta jugar de una forma pero también porque tenemos el tipo de jugador que tenemos. Puedes jugar pick and roll si tienes jugadores que lo jueguen bien, si no los tienes pues no puedes jugarlo. Lo que si es cierto es que si se nos puede dar algún mérito es que nosotros sabemos muy bien el equipo que tenemos y nos adaptamos a ese equipo. Si todo el mundo juega pick and roll y nosotros no podemos jugarlos por lo que sea pues no lo hacemos. Por ejemplo, cuando nadie en la liga lo hacía, nosotros jugábamos con dos cincos porque teníamos a Muscala y a Oriol Junyent juntos en pista. Tienes esas características, pues aprovéchalas. Cuando nosotros fichamos a Prumprla, era un alero que nadie quería porque no tiraba. Nosotros si lo queríamos porque hacía otras muchas cosas bien. Características que veas en un jugador que te gustan sin que pensar en con este puedo hacer esto que quiero o no. Si hay un jugador que te gusta, pues lo fichamos y luego lo encajamos. Por eso repito que es más un tema de mercado que un tema propio.

V.P.: Yo también creo que es un tema de perfiles de jugadores que vamos teniendo y a los que nos vamos adaptando. El primer año teníamos a Lasme y Kendal, que eran dos jugadores que podían defender muy bien en el perímetro y podían cambiar y por eso jugábamos mucho defensa de cambios con ellos. Después tuvimos a Salah Mejri, que era un gran taponador e intimidador, que condiciona al equipo rival ofensivamente y te ayuda a ti defensivamente. Los dos últimos años de Artem Pustovyi también condicionaba muchos tiros y eso te hace la mejora defensiva, como cuando teníamos a Oriol y Muscala. Cuando ya no lo tienes pues sufres más. Las circunstancias son las del equipo que puedas formar y vas adaptándote. Tuvimos equipos con un perfil más defensivo que ofensivo, otros al revés y lo que buscamos es siempre sacar el máximo rendimiento con lo que tenemos.

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Como dice Gonzalo, Moncho y él comparten su visión del baloncesto (ACB Photo / X. Cortizo)

Otro tema que tiene mucha fama de Monbus Obradoiro es su acierto a la hora de fichar a jugadores desconocidos y siempre salen los nombres de José Luis Mateo y Moncho Fernández. ¿Vosotros también formáis parte del equipo que toma las decisiones a la hora de contratar nuevos jugadores?

G.R.: Yo creo que es un tema cien por cien de Mateo. Me refiero al mérito porque es él el que está todo el año viendo. Al final de los que te enseña son él y Moncho los que deciden. En los primeros años quizás hacíamos más esa labor, pero en los últimos años son ellos. José Luis es el que ve y viaja y mira y habla. Luego nosotros tenemos un programa que le llamamos "underradar" y ahí tenemos a Dan Petts, que recaba una información que para otros igual no es importante pero para nosotros si. Por ejemplo, nosotros tenemos un número de jugadores que estamos siguiendo, que José Luis está siguiendo, pues Dan lo que haces es buscar información sobre si entrena bien, si ha tenido problemas extradeportivos. Es mérito de Mateo que encuentra esos jugadores y también mérito de Dan que habla con un montón de gente y se acaba enterando de esta información. Nosotros solo damos el último paso que es trabajar con ellos.

Siempre ha habido cierta “leyenda urbana” sobre que el entrenador ayudante es más amigo de los jugadores que el principal. ¿Qué hay de cierto en eso?

V.P.: Es cierto que los entrenadores ayudantes estamos más cercanos al jugador que el primer entrenador, o los jugadores se acercan más al entrenador ayudante que al entrenador jefe. Muchas veces hacemos como de filtro. El jugador ante cualquier duda te pregunta a ti primero y muchas veces actúas de consejero. Hay algunas situaciones que dejamos pasar o se las hacemos llegar más suave al primer entrenador y otras ya paran en nosotros, ya le decimos nosotros que no se puede seguir por ahí. Tienen más confianza y es por lógica. Es como cuando estás en una familia: tienes tu hermano mayor y después vas a tu padre o con tu madre dependiendo de las situaciones. Pero otra cosa es llegar hasta un punto de amistad que pueda provocar que no hagas bien tu trabajo. El jugador sabe cosas que en la pista puede llegar y otra cosa es fuera de la pista. Pero tampoco es que seamos íntimos porque no pasamos tiempo con ellos, no tenemos vida social con ellos. Antes había más pero ahora es imposible ya que no tenemos tiempo.

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El cuerpo técnico más longevo en activo de la ACB (ACB Photo / X. Cortizo)

Hablando de Moncho y siendo las personas que más lo conocéis personalmente, ¿cómo es posible ese estilo Doctor Jeckill/Mister Hyde, pasando en un corto espacio de tiempo del entrenador al que se llevan los diablos en la banda a la persona educada y amable que nunca dice una mala palabra en las ruedas de prensa?

G.R.: ¿Quién es ese? (Risas refiriéndose al de las ruedas de prensa). Yo creo que con los jugadores has de ser cien por cien honesto y decirle las cosas como las piensas, si les va a ayudar y decirles la verdad, y con la prensa no hay que decir ningún tipo de verdad que pueda dañar tu relación con un jugador o la química del equipo. La prensa es muy mala forma de enviar mensajes a los jugadores en mi opinión personal y yo creo que Moncho piensa igual. Moncho nunca ha utilizado a la prensa para enviar un mensaje al equipo y a un jugador. El hace el análisis pre y post partido de la forma más objetiva posible. Hay veces que es muy difícil ser objetivo, una por la emotividad o la emoción a flor de piel que tienes al acabar el partido y otras porque los años te hacen ser prudente. Hay veces que acaba un partido y lo ves de una forma, todo muy negro si has perdido, y luego lo ves en tu casa y te das cuenta que has hecho muchas cosas bien y no era tan negro. Yo creo que él es comedido en el sentido de que a veces se dicen cosas que pueden generar un mal rollo y una mala química que no te lleva a ningún lado. 

En vuestra opinión, ¿todos los entrenadores ayudantes quieren ser entrenadores principales en algún momento o hay quienes se ven más adecuados para ese trabajo específico? ¿En vuestro caso concreto los dos aspiráis a ejercer de primer entrenador en algún momento?

V.P.: Hay de todo. Hay quienes empiezan de ayudante y tienen muy claro que van a ser primeros. Hay otros que se encuentran muy cómodos en esa faceta y llevan muchos años como por ejemplo David Gil en Baskonia, Angel Cañete en su día o Chechu Mulero que también echó muchos años. Pero en otros casos son las circunstancias. Yo soy entrenador de baloncesto y ahora me toca ser primer entrenador, ahora ayudante y lo disfrutas tanto como estás en un puesto como otro. Personalmente llevo más años de ayudante pero también fui primer entrenador. No se lo que el futuro me deparará porque muchas veces no son circunstancias que dependan de ti. Para ser primer entrenador lo primero es que alguien quiera que tú seas su primer entrenador.  O tampoco puedo decir no voy a ser entrenador ayudante porque te llega una oferta y dices "¿por qué no?", ya que hay un primer entrenador que quiere que sea su ayudante. Nunca hay que cerrarse puertas ya que tampoco hay tantas opciones que puedas elegir. Hace años había más ligas profesionales en España, había más equipos y más puestos, pero ahora estamos un poco bajo mínimos comparado con diez años atrás.

G.R.: Hablando con colegas de profesión hay algunos que te dicen que no quieren ser primeros entrenadores nunca. Suelen coincidir con gente que no quiere andar moviéndose por ahí, porque de primer entrenador conlleva el riesgo de tener la maleta hecha y moverte, y hay gente que tiene su vida muy establecida en una ciudad y dicen pues no quiero andar por ahí. También es el riesgo, ya que hay gente que piensa que si estás mucho tiempo en un club, si eres un hombre de club tu trabajo es más seguro, y si te haces primer entrenador te pueden cortar. Los casos que ha mencionado Víctor es gente que entran y salen primeros entrenadores por el club y ellos permanecen. Depende de lo que valore cada uno en un momento de la vida o tu forma de ser. Si me preguntas en mi caso personal, a mi si me apetece, tarde o temprano intentaré ser primer entrenador.

 

 

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