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Alfonso Reyes tuvo un papel importante en la Selección (Foto: FIBA Europe)

Entrevista a Alfonso Reyes: "Cuando ya nadie me conozca, siempre habrá algún chalado que siga acordándose de mi"

  • El pívot cordobés pone punto y final a una de las carreras más ilustres del baloncesto español en las dos últimas décadas. Aitor Pilán nos acerca las reflexiones del mayor de los Reyes en esta extensa entrevista
Alfonso Reyes Cabanas, retirado. Cordobés de padre militar, emprendió pronto su aventura en el baloncesto al marcharse a Madrid con apenas 19 años para jugar en las categorías inferiores del Estudiantes. Desde ahí una carrera trufada de buenos y malos momentos para hacer del primer Reyes en ACB un jugador maduro que anunciaba su retirada hace unas fechas. Es un jugador de baloncesto de los que es raro encontrar. Pese a su ética de trabajo, es mucho más fácil encontrarlo en una librería o una biblioteca que en el pabellón, ama la lectura hasta ese punto. Conversar con él es un placer, se le nota instruido. Está acabando Ingeniería de Caminos, y espera poder dedicarse a ello pronto. Su mujer Clara y él son padres de un pequeño que nació prácticamente cuando llegó a Lugo, su último equipo, y que se llama como el padre. Ahora, sólo queda un Reyes en activo, pero sigue el espíritu de su hermano mayor: esfuerzo y humildad.


¿Cómo está Alfonso Reyes ahora que se retira?

R: Pues ahora mismo me pillas pensando en la mudanza y los cambios que no siempre son fáciles, porque ahora empieza una nueva etapa en mi vida y hasta que de nuevo asentado en Madrid pues toda esta vorágine de cambios, como no estoy acostumbrado, pues no me gusta.


¿En qué piensas cuando te acuestas y miras a tu carrera en el baloncesto?

R: Ahora mismo cuando me acuesto no suelo pensar en nada de baloncesto, tengo otras cosas en las que pensar, y mirando hacia atrás, pues que ha sido todo muy bonito y mostrar mucho agradecimiento a este deporte, a la gente que he tenido como afición desde Estudiantes hasta la que he tenido aquí en Lugo y mucho agradecimiento a un deporte que me ha dado tanto y no devolverle, porque yo no voy a poder, pero por lo menos agradecerle todo lo que ha hecho por mi.


Hablas de que piensas en otras cosas, por ejemplo, ¿en tu carrera?

R: Si, ahora mismo lo que me preocupa más es eso, acabar mis estudios y empezar la segunda etapa de mi vida porque desde que empecé sabía que esto tenía dos partes, que mi carrera profesional no sólo iba a ser el baloncesto, sino que después iba a continuar y en eso es en lo que estoy pensando ahora mismo.


Te gusta la manera de marcharte, o hubieras preferido que fuera entrando con Lugo en Playoffs, o incluso logrando el ascenso.

R: Hombre, por supuesto, siempre hubiera sido más grande retirarme en lo más alto, pero no ha podido ser así por las circunstancias, lo ideal hubiera sido que Lugo estuviera en Playoffs, pero no ha podido ser, pero espero que estén pronto en ACB, que es donde les corresponde, de todas formas yo creo que la ovación que tuve en el último partido ha sido suficiente premio como para estar satisfecho.


¿Con qué te quedas de todos tus años como profesional?

R: Pues sobretodo, el cariño de la gente, porque es algo que siempre he tenido muy presente, que todo esto, o el 90% es por los aficionados. Y es muy agradable que te reconozcan por la calle, aunque muchos se confundan con Felipe porque soy el hermano, pero me encanta, nunca he huido de esa fama entre comillas, que en mi caso no ha sido agobiante y me encanta. Incluso cuando ya nadie me conozca, aunque siempre habrá algún chalado que siga acordándose de mi, pues pensaré que ha estado muy bien y eso significará que reconocen tu trabajo.


¿Con qué te quedas de cada uno de los equipos por donde has pasado?

R: Con Unicaja, y digo Unicaja porque la primera etapa de Estudiantes fue más de formación y no tuve muchas oportunidades, así que donde realmente apostaron por mi fue en Unicaja y fue una etapa muy bonita, porque éramos un grupo de jugadores jóvenes hicimos que el baloncesto en Málaga pues fuera una manifestación de masas. Cuando llegué apenas se llenaba el Ciudad Jardín y a los dos años ya había llenos absolutos, tanto en el Ciudad Jardín como luego en el Martín Carpena. Luego, en París, pues fue una etapa de mucho aprendizaje, sobretodo personal, por las circunstancias, por ser un país diferente, por tener una cultura distinta. De hecho, me llamó mucho la atención que hicimos la pretemporada en Hendaya y pasamos a Fuenterrabía una noche, y me llamó la atención que Hendaya y Fuenterrabía están como a 3 ó 4 kilómetros y era más parecido Cadiz y Fuenterrabía que Fuenterrabía a Hendaya, que pese a estar tan cerca, pues la cultura es totalmente diferente, sobre todo en París, que la gente es mucho más cerrada, pues fue duro pero aprendí bastante.


Recuerdo con mucho cariño el Open McDonalds de ese año, con los Bulls de Michael Jordan y tu PSG, y cuando descubrí que había un español en la plantilla del equipo francés me puse la bufanda del PSG y ya no me la quité. Impresionante lo de jugar contra Jordan, no?

R: Me alegro de verdad. Para mi ese partido fue, no el más importante, pero sí de un significado especial, porque pude enfrentarme al mejor deportista la historia, y eso no lo puede decir todo el mundo. Y acabé muy satisfecho, y el momento más importante de ese año fue ese partido.


¿Hasta qué punto necesitabas marcharte a Francia? Cuando volviste, además, se te veía mucho más maduro tanto dentro como fuera de la pista.

R: Sí, bueno, Unicaja yo consideraba que no hizo el esfuerzo suficiente como para que me quedase y recibí ofertas de España, pero la más atractiva fue la de allí, principalmente porque insistieron bastante, y eso hizo que me decidiera. Y me vino bastante bien, sobretodo para afianzarme en la selección, porque cuando había alguna concentración pues yo iba con un hambre impresionante, y eso me vino muy bien y luego para volver a Estudiantes y estar en una etapa de 4 años fantástica, pues en la que más a gusto he estado, pues porque coincidí también con Pepu, con Juan Aísa, con Carlos Jiménez, con Nacho Azofra, con Iñaki de Miguel, también con mi hermano, así que fue fantástica. Pero claro, la etapa de Lugo pues también ha sido fantástica, de hecho, lo vamos a echar muchísimo de menos, porque aquí se vive muy bien, la gente es amabilísima, hay una calidad de vida impresionante, y deportivamente no hemos sido los mejores, pero personalmente ha sido muy enriquecedora la estancia aquí.


Sin entrar a valorar detalles, ¿qué crees que pasó para que las cosas fueran tan mal deportivamente en Lugo?¿la plantilla, el entrenador? Es curioso que en una ciudad que vive tan intensamente el baloncesto, las cosas fueran tan mal.

R: Hombre, cada uno tiene su opinión, pero como entrenador, pues bueno, ahí están los hechos, ahora está haciendo lo mismo en el San Fernando, y vaya donde vaya lo hará igual, porque como entrenador no vale, y yo, además, como lo conozco como persona, pues aún tengo más claro eso. Te daré mi opinión, el primer año estuvo más o menos bien, su concepto de la organización del equipo pues no era en realidad a la que yo estaba acostumbrado, porque él quiere un jugador que concentre todo el juego y el resto que orbiten a su alrededor y sean meros satélites, y claramente así no puedes hacer nunca nada. Y el segundo año, estoy plenamente convencido de que fue el máximo culpable de que Lugo no esté ya en ACB, y eso lo hemos pagado y se va a pagar.


Si, porque la LEB tiene pinta de ser aún más complicada de lo que parece.

R: Sí, es una liga muy difícil, yo me hacía una idea, sabía que iba a ser muy difícil, pero no hasta el punto de que fuera tan igualada de que hubiera 8 ó 10 equipos que pudieran optar a estar arriba, y bueno, en los playoffs ahora mismo están muy igualados, entonces es una liga complicadísima. Ya no es como antes, que había 2 ó 3 equipos punteros y ahora se ha visto que no, que es muy difícil, espero que Lugo lo logre cuanto antes porque sino, esta liga es muy complicada.


Te pregunto por tu hermano, porque el que sientes devoción, ¿alcanzas a ver el techo baloncestístico de Felipe?

R: Bueno, si, pero por él y por los otros. Somos 4 pero los otros nunca aparecen, lo que pasa es que Felipe es el menor, he compartido muchas cosas con él, y aún creo que necesita esa protección de hermano mayor, y a mi me encanta ejercer esa protección y así comprobar que la devoción es mutua. Y en cuanto a lo que es como jugador, está claro que cada día mejora y evoluciona. Él pone todo lo que tiene al servicio de su equipo y eso siempre va a dar frutos, además tiene muchísimo talento y si unes el talento con el esfuerzo y un espíritu especial, pues tienes un pedazo de jugador como es, y creo que todavía le quedan mucho que dar, el techo de un jugador llega con 28 años, más o menos. Pero es normal que no pueda estar todos los partidos jugando al nivel que lo ha hecho, es normal que tenga una mala racha, pero eso es normal y seguro que se levanta.


¿Crees que para la explosión de tu hermano ha sido capital tener a Boza los últimos años y tener este año a Plaza?

R: Yo creo que con todos ha aprendido, ha tenido la suerte de tener muy buenos entrenadores. Con Plaza está rindiendo mucho más, pero yo creo que con Maljkovic aprendió mucho, aunque el sistema de juego era diferente, pero ha tenido la suerte de sacar mucho de todos los entrenadores que ha tenido y los ha tenido muy buenos.


¿Y con qué entrenador se queda Alfonso Reyes de todos los que ha tenido?

R: Pues he tenido muy buenos, aunque sólo se hable de los últimos aquí en Breogán, incluso aquí he tenido uno muy bueno, Chete Pazos, que ha dejado el baloncesto y espero que vuelva pronto. Y empecé, pues mira, desde Wayne Brabender, que lo tuve en la selección junior y lo vi el otro día en un partido de LEB2, también Aranzana que también lo tuve en la selección junior, Pepu, Javier Imbroda, Lolo Sáinz, Maljkovic, quiero decir que he tenido muy buenos entrenadores, otros también malos, pero bueno, sólo me acuerdo de los buenos.


Y de compañeros, ¿podrías elegir unos cuantos?

R: ¿Como compañeros? Es muy difícil, he tenido muy buenos compañeros, Nacho Rodríguez, Azofra, Curro Ávalos, Sabaté, Manel Bosch, te podría decir un montón, Joe McNaull, que lo tuve en Lugo hace dos años y era una bellísima persona Alberto Herreros, Lucas Victoriano, todos, muchos, de verdad. Quizá algunos he tenido más relación con ellos, pero afortunadamente donde he estado ha sido un vestuario fantástico y donde los compañeros eran increíbles, lo que pasa es que siempre hay un jugador que es más egoísta, y esos son los jugadores que no me gustan, los que sólo piensan en ellos.


Y después de tantos años compartiendo vestuario con muchos de ellos, ¿qué queda entre vosotros? Amigos seréis la mayoría, ¿no?

R: Si, si, por supuesto, pero claro, al cambiar tanto de equipo, pues se hace difícil mantener una amistad. Bueno, mantienes la amistad, pero el contacto es más complicado, pero eso pasa también con las amistades en general, que buenos amigos tengo los que se cuentan con los dedos de una mano, pero sigo manteniendo contacto con muchos jugadores y con los que no, cuando nos vemos pues es una alegría enorme.


¿Qué ha cambiado del Alfonso Reyes de principios de los 90 en los veranos de Calpe al Alfonso Reyes que anuncia su retirada del mundo de la canasta y se quiere centrar en su carrera y su familia?

R: (risas), pues hombre de todo. Como jugador yo creo que soy igual, porque la esencia se mantiene, y eso es lo que te define. Claro que ahora no puedo hacer frente a exigencias físicas, los viajes, los entrenamientos, sobretodo si ves que el trabajo no tiene un premio. Y personalmente pues muchísimos cambios, mi mujer, mi hijo, y eso es lo más importante. Y con eso estoy plenamente satisfecho.


Es imposible pensar en el baloncesto de finales de los 90 sin pensar en Alfonso Reyes, así que gracias por tu esfuerzo y por crear escuela.

R: Gracias a ti, ya te he dicho que para mi es fundamental que la gente reconozca mi trabajo, y que me diga que soy un buen ejemplo, y me encanta que la gente me lo diga por la calle, y siempre voy a tener una sonrisa para todo aquel que venga a saludarme, así que gracias a ti.


Gracias por tu tiempo, gracias y suerte.

R: Un placer, gracias a ti, y hasta la próxima.


Aitor Pilán es "Periodista, técnico, comunicador, cínico, y leal. Así me llaman los que no me conocen, los que me conocen, me llaman Aitor, y si quieren saber, preguntan. Calderonista confeso y practicante, se declara de los Bulls como enfermedad, remedio y forma de vida. Sus vicios confesables están prohibidos, los otros, son de dormir poco", tal y como se presenta en dícese del que no sabe, su personal bitácora sobre el baloncesto, la música y la vida.

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Comentarios

Sólo una cosa, que Alfonso no se vino a Madrid, de Cordoba, a los 19 años. Lo hizo antes. porque empezo a jugar antes que en estudiantes en el colegio que yo entrenaba en Madrid. Es importante que pongais bien los datos. Sino la información no es veraz